Alvaro Fiallos

El ingeniero Alvaro Fiallos, dirigente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), aseguró que la marginación de los pequeños y medianos productores, así como la falta de créditos de largo plazo, impiden a la mayoría de los productores a sembrar más y conseguir mejores resultados, por tanto, no luce muy optimista frente al ciclo que se cierne.

¿Cuáles eran los requisitos que pedía el BANADES para otorgar créditos?

En ese tiempo se pedían la garantía de prenda, la hipoteca, la fianza y eso permitía ser sujeto de crédito. Posteriormente, debido a la falta de pago y el endeudamiento, la garantía de prenda agraria desapareció, de forma que ahora sólo aceptan hipotecas entre el uno y medio o el dos en relación. O sea, tengo que dejar 150 córdobas de garantía por 100 córdobas de préstamo. Para el sector agropecuario no hay otra garantía, no hay garantía de fianza, tal vez sólo en casos muy especiales.

¿Se prestaba a grandes, medianos y pequeños?

Sí, el Banco Nacional, que era el único por mandato de ley que financiaba a todos los tamaños de productores. Cuando se hace el saneamiento de cartera en el 92 la proporción se pierde y van quedando cada vez menos pequeños productores. Cuando se hace “La Cobra”, la proporción de pequeños es muy pequeña, de estos 18 mil productores hay una gran cantidad de pequeños productores.

¿Había una política especial por rubros?

Había una política especial, por ejemplo, del 90 al 93 se trató de incentivar el algodón, pero entró en un desbalance de costo-beneficio y no era rentable hacerlo, el banco interrumpía las habilitaciones, además, nos afectó una temporada de sequía y después la erupción del Cerro Negro. En ese tiempo solamente se sembraban 20 mil manzanas. Termina de fracasar en el 95.

Se siguió financiando al pequeño productor de granos básicos, pero cada vez en menor escala, porque el banco comenzó a pedir solvencia, hipotecas de propiedad y que tuvieran historia crediticia. También había financiamiento para la ganadería, pero exclusivamente para la compra de novillo, no para la inversión a largo plazo. Por ejemplo, si solicitaba un crédito para la compra de novillos en mayo, la plata me la daban en julio o agosto cuando ya era tarde, entramos en un circulo vicioso, que es el causante del gran endeudamiento que posteriormente se dio y que permitió el origen de “La Cobra.

¿Cómo es la selección de clientes por parte de la banca privada?

La selección de clientes es mucho más rigurosa, hay que llenar más requisitos en términos de historia de crédito, situación financiera del cliente. Si hay endeudamientos anteriores es más difícil. No hay reestructuraciones temporales. Ellos priorizan más al mediano productor fuerte y al gran productor, mientras que el pequeño ni siquiera tiene acceso a esos bancos.

¿Considera, entonces, que hay énfasis a financiar sólo a productores de exportación?

Sí, por dos motivos: uno, la banca privada presta más en dólares que en córdobas, es más benigno el préstamo en dólares que en córdobas, eso hace que el que solicita crédito a la banca privada va más hacia la exportación, porque sus productos se los pagan en dólares.

Por otro lado, tiene mucho menos riesgo y hay acceso para la exportación a créditos blandos, a través del FNI. Por ejemplo, en FOPEX se tienen créditos con tasas del 14% en dólares, si es hecho con fondos propios del banco lo prestan al 18 y 20 por ciento.

¿No hay créditos a largo plazo?

No, ése es el otro mal que hemos tenido. Antes –en años 60 y 70— había préstamos a largo plazo, entre 5 y 10 años de plazo, dirigidos a programas de irrigación,inversiones en infraestructura para la ganadería, entre otros. Ese crédito hoy no existe. A finales de los años 80 la inversión a largo plazo se suspendió.

Hoy en día, el largo plazo significa de 3 a 4 años máximo, en esa norma es imposible poder hacer una inversión realmente rentable. ¿Cuál es la política que priva?, es contradictoria con la política de producción que establece el gobierno. Hay créditos hasta de cinco años para comprar un vehículo, pero no es así para comprar un tractor.

¿Por qué esa política contradictoria por parte de la banca privada?

La banca privada dice que este país es todavía demasiado inestable, política y económicamente y que ellos no pueden arriesgarse a financiar más allá de los términos que tienen ahora, de cinco años para un vehículo. Para financiar la agricultura no quieren arriesgarse más allá de unos tres a cuatro años.

No confían en el valor de la moneda, no confían en las reglas del juego porque les liberan encajes, mañana se los vuelven a aumentar, y eso es grave. Y políticamente puede suceder cualquier cosa en el país, incluso tienen temor a la situación de la propiedad.

¿Qué están haciendo los productores para hacer inversiones?

Como no hay financiamiento a largo plazo, es muy difícil actualizarnos en tecnología. Por ejemplo, en términos globales los tractores que tenemos todavía son los Belaruz, que la última vez que ingresaron al país fue en 1989. Están obsoletos, la eficiencia del tractor es baja. Lo mismo sucede con los implementos.

Si no invierto en renovar maquinaria, en renovar infraestructura productiva, mi eficiencia disminuye, eso me hace menos estable y menos sujeto de crédito.

¿Quién le está dando financiamiento a los pequeños productores?

Los pequeños que consiguen créditos, lo reciben de las ONG financieras, pero su capacidad es pequeña. Segundo, están saliendo del Fondo de Crédito Rural, que también son fondos muy pequeños, y tercero, de programas de cooperación internacional que conseguimos nosotros y UPANIC.

El resto lo hacen a través de los comerciantes. Es decir, el comerciante que me va a llegar a comprar mis frijoles, me presta para comprar la semilla, pero al mismo tiempo me amarra para que le venda la cosecha en precios que él pone y la desventaja es clara.

Este año hay una gran preocupación para el ciclo del 2000/2001 que se refleja en la parte de mejor tecnología del país que es el Pacífico. Hay un enorme atraso en la preparación de suelo por la entrada tarde del invierno y porque no todas las cosechas han sido canceladas, y por eso no hay sujetos de crédito. El pequeño productor anda buscando dónde conseguir un poco de semilla.

¿Se podría esperar, entonces, un descenso en la producción?

Nosotros esperamos un descenso en las siembras y esperamos un mayor descenso en los niveles de producción. El campesino va a sembrar, no tiene otra alternativa. El productor mediano que se financia con el banco tiene que sembrar porque adeuda.

Mal que bien con esa siembra se sobrevive y uno se mete a esa aventura para salir con mucha ventaja, pero cero rentabilidad; lo que uno busca es no tener pérdidas, y por todos estos problemas no hemos podido alcanzar rendimientos favorables, somos los más bajos en Centroamérica.

En León y Chinandega han disminuido las áreas sembradas, de tal forma que entre todos los cultivos actuales apenas llegan a unas 100,000 cuando antes se sembraban 250,000 sólo en algodón... hay mucha tierra ociosa.

 

 

 

 

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