Nicaragua en ranking indecoroso

Estudios realizados por el Departamento de Investigación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) señalan que en la última década el ritmo de progreso económico en América Latina ha sido modesto en comparación con los patrones mundiales. Además, la actividad económica ha sido inestable y sus frutos se han distribuido en forma muy desigual entre los individuos, "haciendo de América Latina la región con la peor distribución de ingresos del mundo". Según estos estudios, en los países latinoamericanos, una cuarta parte del ingreso nacional es percibida por sólo el 5% de la población y un 40% por el 10% más rico.

Hasta ahora los países de mayores ingresos en América Latina, incluyendo Trinidad y Tobago, Barbados y Venezuela, tienen ingresos de aproximadamente la mitad de los países desarrollados y; los países más pobres de la región, que incluyen a Haití, Guyana, Honduras y Nicaragua, tienen niveles de ingresos que equivalen a la décima parte de aquellos en los países desarrollados o a veces menos, y que no están lejos del promedio para Africa, la región más pobre del mundo.

(Fuente: Banco Interamericano de Desarrollo)

 

Reprobados en educación

A América Latina no le ha ido muy bien en sus notas, en lo que se refiere a educación. Diversos estudios han reflejado un progreso educativo lento y con serias deficiencias de calidad.

Esta lentitud se ha marcado más sustancialmente en lo que se refiere a la educación secundaria, lo cual está convirtiéndose en un limitante para el desarrollo general de la región.

 

Durante los años setenta, los latinoamericanos mayores de 25 años tan sólo contaban con 3,2 años de educación en promedio. Durante los años noventas este promedio llegó a los 5 años.

No obstante, otros países del Este de Asia pasaron de 4,3 a 7,2 años, los países de Medio Oriente aumentaron de menos de 2 a 4,6 años y; los países de Europa Oriental de 6 a 8,7 años de educación.

 

El problema de América Latina, de acuerdo con los expertos, no reside en las tasas de analfabetismo, ni en las tasas de escolaridad primaria, áreas en las que la región supera a los patrones mundiales. El problema principal radica en que no se traduce en la culminación de la educación primaria, ni en el progreso en la escolaridad secundaria, razón por la cual los niveles promedios de escolaridad quedan por debajo de los patrones mundiales.

(Fuente: Banco Interamericano de Desarrollo)

 

Impuesto para favorecer a desposeídos

La propuesta del famoso economista James Tobin, Premio Nobel de Economía de la Universidad de Yale, está tomando fuerza en los últimos meses. La idea de crear un impuesto a las transacciones monetarias internacionales, ha sido discutida durante años y ahora cuenta con un gran apoyo.

Dicha iniciativa, entre otras, sería uno de los temas de discusión en la Conferencia de Seguimiento a la Cumbre Social, conocida como Cumbre Social + 5, que se llevaría a cabo en Ginebra, entre los días 26 y 30 de junio, cinco años después de la Cumbre de Copenhague.

Actualmente, existe una constante falta de fondos para los problemas de hambre, pobreza, desempleo, enfermedades, contaminación, deforestación y cambios climáticos, entre muchos otros. Las donaciones privadas no están siendo suficientes, y muchos países han recortado sus presupuestos de cooperación.

Se estima que proyectos que permitirían atender los graves problemas mundiales y crear empleos, costarán más que $400 billones anuales. La aplicación de un impuesto Tobin, se cree que generaría entre $100 - $300 billones anuales, dado que diariamente se reportan transacciones monetarias especulativas que superan los $1.8 trillones de dólares.

(Fuente: www.tobintax.org)

Tasas de criminalidad se disparan

América Latina es una región paradójica. Ha pasado a la cabeza del mundo en desarrollo en el área de libertades civiles y respeto por los derechos democráticos, no obstante, presenta la tasa de homicidios más alta del mundo y da muestra de diversos síntomas de falta de respeto por la vida y la propiedad.

Entre los años 70 y 80, el país típico registraba ocho asesinatos por año por cada 100.000 habitantes, lo cual era mayor que cualquier otra región del mundo. En los noventa la tasa mediana de homicidios rondaba los 13 por cada 100.000 personas, cifra que cuadriplica la tasa de homicidios en las demás regiones, con excepción de Africa.

Las tasas de homicidios han tendido a aumentar en la mayoría de los países de América Latina con pocas excepciones como en el caso de Chile y Costa Rica. No obstante, en los casos más críticos, la tasa de homicidios se ha multiplicado por cinco o más. Por ejemplo, para las personas que pertenecen al quintil más alto de ingresos, las probabilidades de ser víctima de robos en Colombia es de un 15%, mientras que para este mismo grupo, la probabilidad de ser víctima de un robo de auto en El Salvador es del 40%.

(Fuente: Banco Interamericano de Desarrollo)

 

Desencanto por la democracia

Un estudio del Departamento de Investigación del BID, demostró que la mayor parte de las democracias de la región se encuentran en una coyuntura decisiva. "El entusiasmo inicial que acompañó la ola de democratización de las dos últimas décadas ha comenzado a erosionarse y, en muchos casos ha sido reemplazado por la insatisfacción y el cinismo", se lee en un informe publicado en el boletín de Políticas Económicas.

Aunque hoy día es mayor la libertad de los ciudadanos para criticar a los políticos y las burocracias, y denunciar la inoperancia estatal y otros males políticos, diversas encuestas de opinión muestran en forma consistente que los ciudadanos no están enteramente satisfechos con el desempeño de los gobiernos.

Algunos observadores internacionales muestran su preocupación a la apatía con respecto a la política que se ha estado generando, combinada con una aparente aceptación de la conducta arbitraria de los dirigentes.

Según los observadores, esto podría conllevar a una "democracia delegativa" tal y como la ha llamado Guillermo O´Donell. Este es un tipo de democracia en que los ciudadanos eligen a los dirigentes, pero a la vez renuncian a controlarlos políticamente.

(Fuente: Banco Interamericano de Desarrollo)

 

 

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