Siglo XX cierra con creciente índice de pobreza

Un estudio recientemente presentado por la CEPAL, confirmó una vez más que Nicaragua se mantiene en la lista de países con el nivel más elevado de pobreza en América Latina. "Bolivia, Ecuador, Honduras y Nicaragua presentan un nivel muy elevado de pobreza, con 50% o más de los hogares en esta situación", se lee en este estudio.

A pesar que ha habido una tendencia a la reducción de la pobreza en algunos países de América Latina, ésta se interrumpe con cada crisis económica. A comienzos de 2000, más de 36% de los hogares latinoamericanos vivía en la pobreza, cifra que supera los 220 millones de personas. Esta cifra es similar a la de 1994 y levemente superior al nivel de 35% de 1980, lo cual revela que el avance es lento. Este aumento a su vez refleja el descenso en la calidad de vida en muchas ciudades de la región.

Sin embargo las diferencias entre los países son grandes. En Argentina y Uruguay, menos de un 15% de los hogares es pobre. En Brasil, Chile, Costa Rica y Panamá, entre un 15% y 30% de los hogares lo es. Mientras que para Colombia, El Salvador, México, Paraguay, Perú República Dominicana y Venezuela, este porcentaje fluctúa entre el 31 y el 50 por ciento de los hogares.


Empleo público sinónimo de bajos ingresos

Tener un trabajo formal en el sector público o en alguna empresa privada mediana o grande, no garantiza estar por sobre la línea de pobreza en América Latina, según comprobó un estudio presentado por la CEPAL.

De acuerdo con este estudio, el porcentaje de pobres entre los asalariados, supera inclusive a los del sector informal en países como Argentina, Chile y Venezuela.

Entre el 30% y el 60% de los asalariados del sector privado vive en hogares pobres en 9 de 16 países analizados. Sin embargo, este porcentaje fluctúa entre menos de 10% en Argentina y Uruguay y más de 50% en Ecuador, Honduras y Nicaragua.

La incidencia de la pobreza entre los empleados públicos es igualmente alta, a pesar que para la mayoría de los países sus remuneraciones mejoraron. Sin embargo se estima que estos bajos ingresos de los empleados públicos, están de alguna forma constituyéndose en un obstáculo al proceso de reforma y modernización del Estado.

En Bolivia, Ecuador, Honduras, República Dominicana y Venezuela entre el 20 y el 40 por ciento de los funcionarios públicos se encuentra bajo el umbral de la pobreza; en Brasil, Colombia, Ecuador, El Salvador, México y Paraguay cerca del 15%. Mientras, en Argentina, Chile, Costa Rica, Panamá y Uruguay, alrededor del 5% de los empleados del sector público pertenecía a hogares pobres.

 


 

Niñez latina optimista acerca del futuro

Más de 6,000 niños de América Latina y El Caribe, correspondiente a más del 50% del total de entrevistados, dijeron que ni en el hogar ni en las escuelas se escuchaban sus opiniones, y una tercera parte afirmó que pensaba que a su país le esperaba un futuro peor; sin embargo, más de tres cuartas partes de los entrevistados dijeron que esperaban disfrutar de una vida mejor que la de sus progenitores.

La encuesta, titulada "La voz de los niños, las niñas y los adolescentes" y elaborada por UNICEF, fue realizada entre niños y adolescentes de 9 a 18 años, divididos equitativamente entre niños y niñas y escogidos de una población de 103 millones de menores en la región así como en España y Portugal.

Los resultados de esta encuesta serán utilizados como contribución en diferentes foros de concertación política y social, buscando promover mayores y más permanentes espacios para escuchar la opinión de las niñas, los niños y adolescentes sobre diferentes temas de su particular interés y preocupación.

Entre los resultados más destacados se obtuvo además que uno de cada cuatro niños/adolescentes reveló la ausencia de su padre en el hogar y uno de cada cinco niños vive únicamente con su madre. Además un 27% de los encuestados denunció un alto nivel de agresividad en sus hogares.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Cuántos indígenas hay en la región?

La respuesta al parecer, no es nada fácil. Según un estudio realizado por Anne Deuyttere, jefa de la Unidad de Pueblos Indígenas y Desarrollo Comunitario del BID, esta falta de datos precisos se ha convertido en un escollo para orientar la ayuda. Y es que aún si hubieran datos censales confiables, no existe una respuesta universalmente aceptada a la pregunta: ¿quién es indígena?.

Hasta ahora el mapa simplemente refleja estimaciones conservadoras basadas en censos nacionales que utilizan diversos criterios y ofrecen un variado grado de precisión.

Con el correr de los años, se ha formado un consenso internacional en torno a la definición de pueblo indígena gracias a la formulación de instrumentos legales por entidades como la Organización Internacional del Trabajo, la Organización de los Estados Americanos y Naciones Unidas. Esos convenios internacionales definen como indígenas a los descendientes de los habitantes originales de una región geográfica antes de su colonización, que han mantenido algunas o todas sus características lingüísticas, culturales y de organización. Un criterio adicional es cómo la propia persona se define a sí misma. Según explica Deuyttere con esas salvedades y de acuerdo a cálculos conservadores, se cree que en América Latina y el Caribe hay entre 33 y 40 millones de indígenas, divididos en unos 400 grupos étnicos diferentes.

Cada grupo tiene su propio idioma, organización social, cosmovisión, sistema económico y modelo de producción adaptado su ecosistema. No obstante dicha heterogeneidad, los indígenas comparten inquietudes y aspiraciones similares, basadas en un ideario sobre la relación entre la humanidad y el entorno natural, y entre el individuo y la comunidad.

 

 

 

 


 

BID preocupado por envejecimiento

Un estudio elaborado por el BID y otras organizaciones demostró que la población en América Latina adquirirá progresivamente las características de los países industrializados en materia de envejecimiento.

"Alrededor de 7,8 por ciento de la población de más de 60 años de edad en la actualidad, casi duplicará a 14,1 por ciento en 2025 -alrededor de 97,7 millones de personas, de los cuales 26,9 millones superará los 75 años".

Sin embargo la situación se presenta crítica para los países de América Latina, especialmente si se toma en cuenta que los actuales problemas sociales y los desequilibrios de la región se proyectarán a futuro e influirán en la calidad de vida y la dignidad de los adultos mayores.

Por ahora Argentina, Chile y Uruguay, son tres de los países en Las Américas más afectados por el envejecimiento de la población. Estos países hasta ahora han desarrollado hasta cierto grado sus sistemas de pensiones, servicios sociales y salud, pero su cobertura es insuficiente para satisfacer las necesidades básicas tales como nutrición, vivienda y salud. Además que los limitados planes de pensiones excluyen la posibilidad del trabajo. Ante esta situación un grupo de más de cien expertos se reunieron durante el pasado mes de junio en la sede central del BID en Washington, para discutir el futuro de la población adulta, intentado buscar una futura política operativa del BID y la promoción de programas para un envejecimiento activo, productivo, autónomo y saludable, así como la reducción de la pobreza entre los adultos mayores en toda América Latina.

 


 

 

 

 

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