La reconocida cadena comercial que ofrece pollos asados, Rostipollos, inició operaciones en Costa Rica en 1983, con un pequeño restaurante en Escazú, una prestigiosa zona residencial josefina, de donde poco a poco fue saltando a otras provincias aledañas a la capital, logrando alcanzar —por el momento— un total de diez restaurantes en ese país vecino.

Viento en popa, hace cuatro años cuenta con una franquicia en Honduras, donde actualmente existen 5 restaurantes, y en enero del año pasado, Rostipollos abrió sus puertas en Nicaragua, en Metrocentro y seis meses después, en Villa Santa Ana. Sin embargo, el crecimiento no para ahí. Recientemente se firmó la franquicia con el empresario mexicano-nicaragüense, Guillermo Barreto Mendieta, para establecer Rostipollos en México, luego de un riguroso estudio de mercado.

El reto es grande desde el inicio. Para abrir el primer restaurante debe hacerse de una inversión cercana a los 500 mil dólares, el mismo se planea esté ubicado en “una zona importante” de la capital mexicana. Según nuestro entrevistado, Rostipollos expone nuestra cultura culinaria puesto que en otros países también se ofrecen platillos propios de nuestro menú, como repochetas, vigorón, maduros con queso, dados de queso, tres leches y pío quinto.

¿Cómo fue el primer contacto con el señor Barreto?

El señor Barreto es primo del señor Mauricio Mendieta Herdocia, presidente de Rostipollos Internacional. El señor Barreto ha vivido muchos años en México, conoce bien ese mercado y se ha desarrollado en altos cargos en empresas reconocidas en México e internacionalmente.

¿Qué beneficios trae esto a la empresa?

México es un mercado enorme casi sin límites para lo que nosotros hemos estado haciendo en este momento. El éxito en México nos consolidaría como una franquicia de calidad mundial con representación en un país como ése, que es grande, con enorme competencia y que tiene un desarrollo importante en términos de gastronomía y en términos de franquicia.

¿Cuáles son los principales retos que significa establecerse en México?

Hay innumerables retos. Uno es adecuar nuestras recetas al gusto mexicano; cuando uno abre operaciones en un país que tiene una cultura culinaria tan diferente, hay que modificar las recetas y la oferta que uno lleva para ser más apetecibles y poder calzar mejor con lo que la gente gusta y está acostumbrada.

 

Otro de los retos es sobrevivir a la fuerte competencia. Allá están todas las franquicias habidas y por haber, y entonces el reto es que la única franquicia nicaragüense compita y sea exitosa en un mercado tan difícil.

Las modificaciones de la receta que usted menciona, ¿han tenido que hacerla en otros países?

No porque Costa Rica, Nicaragua y Honduras son similares en su cultura culinaria, sí ha habido que hacer modificaciones pequeñas pero nada de fondo, nada drástico. México requiere de cosas diferentes, salsas, tacos, ciertas preparaciones, y estamos en el proceso de ajustarnos a esos requerimientos.

¿Cuáles son los pasos para obtener una franquicia en otro país?

Inicialmente hay que solicitarla. Se busca una persona o una empresa que desarrolle el potencial de la marca, la cuide y proteja. Es decir, que mantenga los estándares de calidad y se requiere de recursos económicos para llevar a cabo esas inversiones.

Para poner Rostipollos con los estándares de calidad y presentación que exige esa franquicia tiene que ser una persona o empresa que tenga disponibilidad y acceso a recursos, con experiencia, preparación académica y múltiples factores.

¿Qué planes tienen para el futuro?

Esto es para nosotros una experiencia nueva y queremos ser cautelosos, pero al mismo tiempo aprovechar las oportunidades que se nos presentan. Tenemos planes de abrir dos restaurantes en el Distrito Federal por el momento, operarlos, aprender de su experiencia. Posteriormente establecer un plan de crecimiento de acuerdo a la experiencia y el crecimiento que hayamos obtenido; el mercado mexicano es tan grande que una empresa exitosa podría abrir 50 restaurantes sin ningún problema.

Nosotros queremos ir poco a poco, no crecer por crecer sino ir con pie firme y abrir restaurantes, operarlos y aprender de esa experiencia y con base en eso, proyectarnos.

¿La apertura de los dos restaurantes va a ser simultánea o no?

Tenemos planes de abrir este año el primer restaurante y el segundo abrirlo a más tardar 18 meses después. Cuando se abre un restaurante y empieza a operar se requiere de un tiempo para que se estabilice, para conocer los costos reales y empezar a apretar las tuercas de todos los ahorros y hacer más eficiente su operación.

Una vez que el restaurante está estabilizado es importante tener estadísticas, información, estudiar la operación en sí para ver cómo va, dónde hay ahorro y dónde no, dónde se puede hacer un mercado inmediato. Es importante poder aprender de esa apertura y no quisiéramos, aunque pudiéramos, abrir y abrir sin ver antes cómo nos ha ido, cómo podemos mejorar, qué experiencia hemos tenido con esto y con lo otro.

Al momento de crecer haremos alianza con distribuidores, con proveedores de equipos, de materias primas, quienes nos propiciarán las condiciones necesarias para crecer al volumen que nosotros queremos.

Además, tenemos planificado en los próximos cinco años, tener presencia en los países de Centroamérica.

 

 

 

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