Contra cerdos y sapos

Como si se tratara de cruzar cerdos con sapos han sido valorados los ahora conocidos productos transgénicos u Organismos Genéticamente Modificados (OGM), de acuerdo con la organización ambientalista Greenpeace.

Y es que una nueva preocupación ha surgido entre los ciudadanos de Chile y Brasil ante la presencia de productos transgénicos, los cuales, según esta organización, están poniendo en peligro la agricultura y la salud de los ciudadanos.

En Chile ya se retiró del mercado un frijol de soya que contenía un gen de nuez brasilera que producía alergias. También se acusa al maíz Bt (transgénico) de ser el causante de la elevada mortalidad de la mariposa Monarca, la cual tiene un gen que puede combatir plagas y a su vez es resistente a una amplia variedad de antibióticos, entre ellos la penicilina que es utilizada en humanos y animales.

Greenpeace denunció en Brasil a las compañías Nestlé, Procter, Gamble y Bestfoods, por la venta ilegal de comida que contenían transgénicos. Esto a pesar que compañías como Nestlé se habían comprometido a no utilizar transgénicos en los productos que venden en los países europeos.

Los transgénicos son organismos modificados por una manipulación genética, el organismo puede ser una planta, un animal, un hongo o una bacteria al que se le introduce en su cadena genética de ADN (Acido desoxirribonucleico), genes de otros organismos. Por ejemplo, se ha creado una variedad de maíz que contiene los genes del escorpión, para darle resistencia a los insectos.

 

 


¿Quién tiene más poder?

Los latinoamericanos continúan viendo al gobierno como una de las instituciones de mayor poder. Así lo reveló la última encuesta de opinión pública latinoamericana, Latinobarómetro, encuesta que cubre a 17 países de América Latina, y que desde 1995 entrevista a 18,000 personas en muestras representativas de cada país.

De acuerdo con esta encuesta entre las instituciones con más poder, el 56% de los latinoamericanos piensa que es el gobierno, luego las grandes empresas con 50%, los militares con 26%, después los partidos políticos con 27% y, por último, los bancos con un 21%.

A nivel de Sudamérica y México, los que más creen que el gobierno es quien tiene más poder son los peruanos (78%), quienes superan en 15 puntos a la media regional, mientras que los que menos lo creen son los argentinos (34%), 29 puntos menos que la media regional. Según un informe publicado por Latinobarómetro, en el caso peruano es posible que haya influido el autoritarismo de Fujimori, mientras que la corrupción ha impactado al poder del gobierno argentino.

De los países centroamericanos, los que creen en mayor medida que el gobierno es quien posee más poder son los nicaragüenses (77%) y en menor medida los hondureños (50%). Las grandes empresas son percibidas como más poderosas por los hondureños (69%) que por los nicaragüenses (42%). El poder de los militares es percibido en mayor grado por los habitantes de Guatemala (34%) que por los de Costa Rica (1%) y de Panamá (5%). Finalmente, respecto al poder de los partidos políticos, éste es percibido en mayor medida por los panameños (35%) y menos por los guatemaltecos (18%).

 

 


 

Nuevas estructuras ocupacionales

Si bien se han dado importantes cambios en los mercados de trabajo durante la década de 1990, la estructura ocupacional que se ha ido perfilando en América Latina, así como las disparidades en el ingreso entre las distintas posiciones no tienden a conformar sociedades de clase media ni a disminuir la desigualdad en la distribución de los ingresos. Así se confirmó en la edición del Panorama Social de América Latina 1999-2000, publicado en agosto pasado por la CEPAL.

En este estudio se identificaron tres grupos que conforman una nueva estructura ocupacional. El nivel superior (empleadores, directores, gerentes, altos funcionarios públicos y privados y profesionales de mayor nivel de calificación) abarca el 10% de los ocupados, y tiene ingresos considerablemente superiores a los demás grupos. El nivel intermedio, reúne a un 14% de la fuerza laboral (profesionales de menor nivel educacional, técnicos y empleados administrativos). El nivel inferior que comprende una amplia gama de ocupaciones manuales y no manuales representa el 75% de la ocupación total, y obtienen ingresos individuales que en la mayoría de los países no alcanzan por sí solos para mantener a una familia fuera de la pobreza.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dominicana pasa examen de la CEPAL

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), calificó de “sobresaliente” y “alentador” el desempeño económico reciente de República Dominicana, en un estudio presentado por José Antonio Ocampo, Secretario Ejecutivo de esta Comisión.

Y es que en 1999, Dominicana registró el crecimiento más alto de toda la región latinoamericana. Su Producto Interno Bruto, creció a un promedio cercano a 6% entre 1991 y 1999 y de 8% entre 1996-1999.

Según este estudio, la estabilidad macroeconómica y la reforma estructural de los sectores productivos crearon las condiciones para el auge. La inflación descendió a niveles de un dígito (con excepción de 1994), el tipo de cambio se estabilizó y se lograron avances importantes en el campo de las finanzas públicas. En cuanto al sector externo, el creciente déficit de la balanza comercial, fue contrarrestado por los superávit de la industria de zonas francas, el turismo y las transferencias privadas.

Como ejemplo, se tiene que las exportaciones de zonas francas pasaron de cifras insignificantes (inferiores a un millón de dólares en 1970) a 850 millones en 1990, y 4,300 millones en 1999. Además, el número de empresas en zonas francas pasó de 2 en 1970 a cerca de 500 a finales de la década de los noventa, y el empleo pasó de 126 a 190 000 personas para ese mismo período. La venta de servicios al exterior, especialmente asociadas con el turismo, también ha jugado un papel trascendental, cuyo crecimiento fue de 10% real en la década de 1970, de 7.4% en los ochenta, y se triplicó en los noventa.

Pese a estos cambios tan alentadores, la CEPAL considera importante darle continuidad al crecimiento y alcanzar un desarrollo más equitativo, más integrador en términos sociales, y sostenible en términos ambientales, así, por ejemplo, el índice de hogares pobres (32%) ha mejorado, pero continúa siendo apremiante, indicaba la CEPAL.

 

 

 


El 116 para Nicaragua

La debilidad de los logros educativos y del ingreso, mantienen a Nicaragua hacia abajo en el promedio regional en cuanto al Indice de Desarrollo Humano que año tras año publica el PNUD, así quedó plasmado en el primer informe sobre el Desarrollo Humano en Nicaragua 2000.

De acuerdo con este informe, Nicaragua clasificó en la posición 116 de un conjunto de 174 países. De la región lo superaron Costa Rica (48), Panamá (59), El Salvador (104) y Honduras (113), mientras que Guatemala quedó en la posición 120.

Según este informe, son varios los saltos que Nicaragua tendrá que dar para aumentar su IDH, y de seguir el ritmo de progresión actual, su posición en la escala mundial podría erosionarse aún más.

Por otro lado, en este informe se señalan algunas llamadas de alerta en aspectos que Nicaragua tendrá que avanzar para hacerle frente a la mundialización. “La escasa transformación tecnológica en el sector productivo coloca al país ante la paradoja de un nivel de consumo acorde a los cánones del año 2000, pero cuya producción se ha quedado estancada en los años sesenta y setenta del siglo recién pasado”, “En 1990, un 60% de la energía utilizada era generada mediante fuentes renovables: hidroeléctrica y geotérmica. En 1999, solamente un 22% tuvo ese origen, el resto fue producida por fuentes térmicas y gas, aumentando la vulnerabilidad del país frente a alzas de los precios del petróleo”, “los índices de productividad mantienen una tendencia a la baja en todos los sectores de la actividad económica”, son algunas de las citas que se extraen de este documento.

 


 

 

 

 

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