El doctor Eduardo Luis Montiel, especialista en temas financieros, asesor y director de instituciones financieras en diversos países latinoamericanos, prevé que se aproximan una serie de cambios en el Sistema Financiero Nacional.

A juicio del especialista y también Miembro del Consejo Editorial de El Observador Económico, no es en la Superintendencia que se deben buscar los problemas que sufre actualmente el sistema bancario, ya que considera que la supervisión bancaria ha mejorado notablemente en los últimos diez años.

No obstante, considera que una de las cosas en que se tendrá que avanzar es en la despolitización absoluta tanto del Banco Central como de la Superintendencia de Bancos, así como de las otras entidades supervisoras del Sistema Financiero que se vayan conformando.

Para el Dr. Montiel, la banca es un termómetro bastante fiel, un reflejo de lo que está sucediendo en toda la parte económica. Y advirtió sobre la importancia de no utilizar al sistema financiero como un vehículo para paliar los problemas (estructurales) de algunos sectores productivos del país.

“Muchas de las leyes que se están presentando en la Asamblea, de moratoria y propuesta de crear nuevas instituciones y dar crédito subsidiado, a mi juicio lo que pueden hacer es agravar más el problema. Y en esta trampa han caído muchos de nuestros políticos, al tratar de usar los sistemas financieros para estos fines, a expensas de otras funciones que el Sistema Financiero debería hacer y que no está haciendo”, señala el Dr. Montiel en la siguiente entrevista.

¿Cuáles son las perspectivas para la banca nicaragüense en el mediano y en el largo plazos?

Creo que tiene que venir al igual que en el resto de los países una fase de consolidación, creo que, definitivamente, es una industria muy turbulenta en la que muchos jugadores marginales van a desaparecer y esto es algo que está sucediendo en todos los países, en ese sentido, Nicaragua no es la excepción, es más bien la regla.

Veo una consolidación sobre todo en las actividades tradicionales de la banca. Veo algo que probablemente va a pasar en Nicaragua, ya que está pasando en otros países, y es la inclusión de jugadores nuevos, más especializados. Pensando en algunos que llevan a cabo actividades de banca de inversión, otros van a llevar actividades en lo que es capital de riesgo, otros en lo que es administración de fondos de pensión, es posible que la actividad de seguros también va a crecer, vamos a ver más instituciones financieras más diversas, y a lo mejor más jugadores regionales y extra regionales.

La evolución de la banca en Nicaragua

La Ley 125 de Creación de la Superintendencia de Bancos y otras instituciones financieras de abril de 1991, marcó una nueva etapa para el país. Con esta Ley, finalmente, fue posible para bancos privados nacionales y extranjeros, comenzar de nuevo a operar en Nicaragua.

A finales de 1991 ya habían abierto sus puertas 4 bancos privados: el Banco de la Producción, el Banco de Crédito Centroamericano, el Banco Mercantil y el Banco de América Central.

En ese entonces los activos de la banca privada apenas alcanzaban los 146 millones de córdobas, captaba un 12% de los depósitos (123 millones de córdobas) y otorgaba un 1% de créditos netos (24 millones de córdobas).

Nueve años más tarde, muchas cosas han cambiado dentro del sistema bancario nacional. Pronto se dio la entrada de nuevos jugadores, algunos que aún sobreviven y otros que se han perdido en el camino. Ahora son los bancos privados los que tienen toda la cancha a su disposición, y aún en septiembre se tenían registrados 11 bancos privados.

A abril del 2000, según las cifras oficiales de la Superintendencia de Bancos, los activos de los bancos privados ascendieron a 25,202 millones de córdobas, sus depósitos a 19,246 millones de córdobas y su cartera de créditos neta superó en 610 veces las cifras de finales de 1991.

Muchos bancos se están dando cuenta que necesitan una presencia regional y, curiosamente, los bancos que han llevado el liderazgo en la regionalización de la banca han sido bancos de origen nicaragüense, de los cinco grupos regionales en toda Centroamérica tres de ellos eran nicaragüenses, yo creo que todavía eso se mantiene. Es una industria que tiene una ventaja enorme de estar regionalizada, creo que es algo que podemos esperar más en el mediano plazo.

¿Cómo evalúa la calidad de la Supervisión Bancaria en Nicaragua, especialmente cuando se le compara con los otros países de la región?

Hay varios trabajos que tratan de evaluar la solidez de la supervisión bancaria en los distintos países, y básicamente los mensajes que salen en todo esto, son que en América Latina los líderes son Colombia y Chile, en lo que respecta a la supervisión bancaria. En Centroamérica los sistemas bancarios con mejor supervisión son El Salvador y Costa Rica, sin embargo, ambos países, han tenido crisis bancarias en los últimos tres años.

A veces se comete el error de decir que sí hubo una crisis bancaria en Nicaragua, eso significa que hay mala supervisión, aun en los países que han tenido excelente supervisión bancaria ha habido crisis en ese aspecto. Creo que la supervisión bancaria en Nicaragua ha mejorado notablemente respecto de lo que era hace diez años, pero todavía está un tanto rezagada de la de El Salvador y Costa Rica; sin embargo, a mi juicio, por encima de la guatemalteca.

Muchas de las normas nuestras son tan modernas como las que podemos encontrar en muchos países. El problema se presenta, a veces, en el seguimiento, se necesitan mecanismos, gente e instituciones.

¿Son suficientes las normas prudenciales que actualmente rigen el Sistema Financiero Nacional? ¿Qué aspectos deberían estarse cumpliendo que aún no se cumplen?

Creo que más que un problema de falta de normas, lo que tal vez se necesita es un mejor cumplimiento y seguimiento. En países como El Salvador, me contaban banqueros que cada cierto número de semanas se tenía garantizado un equipo de hasta 14 auditores que le caían al banco regularmente mes tras mes y pasaban casi una semana ahí.

Y ése es un banco que está operando sin ningún problema, eso implica una inversión en gente, gente de alto calibre, profesional, bien preparada, que es costosa. Uno de los problemas de la supervisión bancaria es que no se crea de la noche a la mañana, yo puedo poner en papel una norma bancaria en una tarde, que puede ser una copia de la mejor supervisión bancaria, el cómo la aplico y cómo la verifico y el seguimiento a la misma, es lo que a veces se dificulta en nuestro medio.

Sin embargo, yo diría que hay ciertas normas en las cuales estamos en la dirección correcta. Por ejemplo, el requerir mayor capitalización bancaria. Las normas de Basilea no solamente algunos consideran que se han quedado atrás, sino que las consideran demasiado débiles para países como los nuestros, 8% de capital ponderado es todavía muy poco para países donde aún existe un alto nivel de riesgo, todo el tema de préstamos relacionados, el tema de calidad de cartera, son áreas en las que Nicaragua va en la dirección correcta pero cómo hacerlas efectivas es el truco, que no es tan fácil de ejecutar y éste es el reto que tiene Nicaragua por delante.

¿Por qué no hay banca internacional en el país?

En parte porque el mercado nicaragüense no ha sido lo suficientemente atractivo para que algunas de ellas monten oficinas, sin embargo, ya están operando sobre todo en lo que es crédito para empresas de algún tamaño. Las empresas más grandes de Nicaragua muchas de ellas se están financiando con bancos internacionales registrados en Nicaragua, y es algo que incluso se debe incentivar más, creo que la modernización se da en gran medida por la entrada de bancos extranjeros de muy avanzada tecnología y forma de operar, es algo que ojalá que ocurra en Nicaragua.

Lo que he visto en otros países es que en la medida que entran otros bancos con mejores márgenes de operación, le ponen una presión al sistema financiero para modernizarse. Si sólo tenemos jugadores muy ineficientes en el sistema, no va a haber la presión para que esto se modernice.

¿Se ha visto la banca nicaragüense de alguna forma afectada por las políticas macroeconómicas que se viven en el país?

Típicamente cuando la economía de un país tiene problemas la banca es uno de los sectores que primero siente estos problemas. Cuando se enferma la economía, los estornudos primero suceden en la banca, cuando hay problemas de empresas que no están exportando, empresas que sienten su mercado local contraído, o clientes que sienten que sus operaciones son poco atractivas para los mercados internacionales, todo eso afecta la banca.

La banca es un termómetro bastante fiel, un reflejo de lo que está sucediendo en toda la parte económica. Sin embargo, hay algo que quiero enfatizar, y es viendo el problema de otra forma. A veces se le pide al Sistema Financiero y a la banca solucionar problemas o tratar de solucionar problemas cuyo origen, básicamente, no es financiero, por ejemplo, si el café en Nicaragua no es rentable, el darle más o menos crédito no lo va a hacer rentable, y darle crédito subsidiado no va a afectar en nada la rentabilidad del café, si la operación en sí está mala., si el problema del café se debe a precios internacionales bajos, se debe a costos de operación muy altos, se debe a que hay problemas en el mercado... son esos problemas que hay que atacar de raíz, no pretender que el Sistema Financiero solucione esos problemas.

Muchas de las leyes que se están introduciendo en la Asamblea, de moratoria y propuesta de crear nuevas instituciones y dar crédito subsidiado, a mi juicio lo que pueden hacer es agravar más el problema porque no se está entrando a analizar la raíz del problema. No es derramándole más crédito que vamos, de alguna forma mágica, a volverlos atractivos. Y en esta trampa han caído muchos de nuestros políticos, el tratar de usar los sistemas financieros para estos fines a expensas de otras funciones que el sistema financiero debería hacer y que no está haciendo en Nicaragua, definitivamente, hay problemas muy serios en los sectores productivos, pero no se van a solucionar a través de darles más crédito.... incluso los podemos hasta hacer peores.

¿Hay diferencias entre los países de la región en el campo de estas presiones políticas hacia el Sistema Financiero? ¿Es Nicaragua un caso más marcado?

Aunque en el fondo creo que todos los países tienen a veces las mismas presiones internas y externas y están lidiando con la misma coyuntura, tal vez la diferencia en Nicaragua es que estos casos tienden a politizarse muy rápidamente, incluso en otros países se guarda con un enorme celo la despolitización de todas las instituciones financieras, hasta el extremo que un amigo mío, como director del Banco Central, fue a una reunión con una calcomanía de un partido político, porque estaba en el carro de la esposa, y le dijeron que no podía ir a una reunión del Banco Central con una calcomanía de un partido político.

En Nicaragua lo que tenemos es activismo político, y esto es muy peligroso, porque cuando comenzamos a tener representantes de partidos en el Sistema Financiero y en las entidades rectoras del Sistema Financiero, se comienzan a percibir decisiones técnicas que aunque sean muy técnicas se les comienza a dar un cariz político. Creo que es lo que nos está sucediendo ahora, creo que es lastimoso que el problema totalmente financiero, como puede ser el del Interbank, con rapidez cae en el ámbito político, y todos los bandos comienzan a acusarse mutuamente usando argumentos políticos, y esto lo que lleva es a bajar la confianza en las instituciones políticas, porque el día de mañana si me intervienen a mí, voy a argumentar que fue porque no pertenecí al partido correcto, entonces va a generar cierto nivel de duda, y eso es algo que no podemos darnos lujo en Nicaragua, creo que una de las cosas que debemos mejorar en este sentido es la despolitización absoluta tanto del Banco Central como de la Superintendencia de Bancos, así como de las otras entidades supervisoras del Sistema Financiero, porque vienen otras ahora, vienen las supervisoras de los fondos de pensiones, y si a ésas les empezamos a poner partido político, ¡qué Dios nos agarre confesados!

¿Habría que hacer cambios en cuanto a la Superintendencia para fortalecer su institucionalidad?

Todo cambio que venga a fortalecer la institucionalidad, la despolitización de estas instituciones, es un cambio que va a ser muy saludable en Nicaragua. Creo que se ha avanzado en este sentido. Creo que tenemos en el Superintendente una persona no política, técnica, respetada, pero aun él, ya vemos que ha sido objeto de acusaciones de índole política. Es importante que saquemos este tipo de acusaciones del tema financiero. Es una combinación muy peligrosa, la política y la banca, y hay que mantenerlos lo más separados posible.

 

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