Las normas prudenciales que en estos momentos rigen nuestro sistema financiero tienen nivel internacional y van fortaleciéndolo, en tanto permiten a la Superintendencia de Bancos garantizar dos elementos de suma importancia: sanidad y buen manejo, según las declaraciones brindadas a El Observador Económico, por el licenciado Adolfo Argüello, director de Banexpo, que actualmente es uno de los bancos más sanos del país.

¿Qué valoración nos daría usted sobre las normas prudenciales que están rigiendo actualmente el Sistema Financiero Nacional (SFN)?

Para los bancos que las cumplimos yo diría que son bastante buenas... Los problemas que sae han suscitado en Nicaragua con las tres instituciones no han sido relacionados a bancos que han estado cumpliendo con las normas financieras.

En Nicaragua todavía se están desarrollando las bases de datos necesarias para tener referencias crediticias, que es algo que está en sus pasos de infantes y que nos permitiría tanto a los bancos como a la Superintendencia el poder verificar con mayor facilidad la existencia de la veracidad de nombres de clientes que existen.

Según su experiencia como banquero, de manera general, ¿cómo anda el cumplimiento de las normas prudenciales?

Definitivamente que se están cumpliendo en un altísimo porcentaje y la mayoría de las instituciones las están cumpliendo. Lo que se ha confundido mucho en el país es algún mal préstamo que hay —que es nuestra función cubrirlo— con bancos que estén en mala situación.

Malos préstamos siempre van a haber porque si en los bancos no se tomara cierto nivel de riesgo, nunca podríamos crecer e incursionar en nuevas áreas.

Pese al trabajo por fortalecer el SFN, el sistema tiene algunas debilidades, porque un banco puede ocultar información, como aparentemente hizo Interbank.

La Superintendencia no puede hacer la función de evaluar cada crédito en los bancos. Cuando existen anomalías es difícil descubrirlas. Hay un análisis muy conocido que le dicen Camel, de análisis bancario; uno de los ingredientes del Camel es la calidad, la experiencia, el conocimiento bancario del recurso humano.

Hace un año tratamos de hacer unos anuncios que ayudaran a la ciudadanía a poder evaluar mejor las instituciones financieras.

Cuánto capital tiene un banco es bien importante porque es la última defensa que tiene una institución constituida contra los problemas que pueda tener. Los primeros son sus reservas.

Otro es la calidad de los activos, qué tan buenos y qué tan bien analizados son los préstamos que se dan. El siguiente punto es la liquidez. Hay que tener liquidez para poder manejar los retiros eventuales y las fluctuaciones en las necesidades de los ahorrantes.

Después está la rentabilidad. Es un reflejo de la eficiencia que tiene el banco y de la calidad de sus activos, porque entre menos activos buenos tiene, más préstamos tira a pérdida y eso erosiona la rentabilidad.

Otro es el equipo gerencial. En el caso de nosotros (Banexpo) sumada la experiencia nacional e internacional de nuestra junta directiva y principales ejecutivos, nos sentimos orgullosos de que hay más de 300 años de experiencia. La experiencia es la que nos ayuda a prevenir y resolver anticipadamente los problemas.

Muchos hablan de crisis financiera. ¿Usted lo llamaría de esa manera?

Creo que referirse a los problemas que tenemos ahorita en Nicaragua como crisis financiera, es un error. La forma de enfocarlo no es que tenemos una crisis financiera; aquí se han dado un par de acontecimientos de envergadura nacional donde ha habido ciertas instituciones del sistema financiero que han sido afectadas al igual que han sido afectados productores, exportadores, acopiadores, distribuidores de agroquímicos, el Estado mismo.

Eso se está tratando de resolver, eso no pone en peligro al sistema financiero en su totalidad. Aquí los dos problemas que en verdad tenemos en el país son el caso de Agresami y el descenso en los precios internacionales.

El problema de los precios internacionales obviamente hay que atenderlo y resolverlo para que los productores no se emproblemen, especialmente los pequeños.

En lo que se ha hablado de situaciones de otros bancos, creo que en ningún momento pueden ser referidos como crisis, más bien estos son parte del proceso normal en que sale algún préstamo malo y se tira contra la reserva o se crean nuevas provisiones y se resuelve la situación.

Los problemas son grandes cuando trascienden más allá de lo que puede manejar la institución financiera vía reserva y/o capital. Creo que se ha creado un nivel de nerviosismo significativamente mayor a lo que la situación amerita.

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