En una franca y extensa conversación, el Superintendente de Bancos, doctor Noel Sacasa, expuso con franqueza las fortalezas y debilidades de la institución que encabeza y que juega un rol vital para el presente y futuro del Sistema Financiero Nicaragüense, el más joven del área de Centroamérica.

A juicio del Superintendente, la banca nicaragüense es hoy más sólida y confiable que nueve años atrás, cuando indicadores vitales como la adecuación de capital o la provisión de cartera eran menores, y por ende, las instituciones financieras eran más frágiles.

No obstante, el Dr. Sacasa confirma que la Superintendencia tiene limitaciones humanas, técnicas y materiales —sobre las que ya están trabajando— y, por ende, lo más sano para los depositantes sería que se estableciera un sistema de seguro de depósitos y, para ello ya están trabajando en un anteproyecto en conjunto con las autoridades del Banco Central y del Ministerio de Hacienda.

“Lo ideal sería manejar las intervenciones de manera más discreta, pero eso requeriría que exista una garantía de depósitos que ya es previamente conocida por el público y que está fundamentada por la ley; en esos casos podría haber una intervención más discreta, que es lo que se da en otros países”, refirió.

A continuación la entrevista.

¿Cuáles son los aportes de la Superintendencia de Bancos al SFN?

La insistencia de la Superintendencia es que la Ley de la Superintendencia cumple con una función, que es la de velar por los intereses de los depositantes que confían sus fondos a las instituciones financieras legalmente autorizadas para recibirlos y; preservar así la seguridad y confianza del público en dichas instituciones, a través de promover la adecuada supervisión que procure su solvencia y liquidez en la intermediación de los recursos que ellos confiaron.

¿En qué consiste este aporte? En primer lugar, en el hecho de tener una Superintendencia que está supervisando, fiscalizando, vigilando las entidades del SFN, obviamente dentro de las limitaciones que tiene en cuanto a recursos y posibilidades de cualquier Superintendencia. Esta supervisión lo que hace es velar por los intereses de los depositantes y la seguridad del sistema a través de actividades que esencialmente se realizan bajo estricta confidencialidad.

Se le añade el trabajo en función de normas nuevas que es necesario emitir para actualizar el marco regulatorio del Sistema Financiero, sobre todo implementando los avances que lleva consigo la nueva Ley General de Bancos aprobada en octubre del año pasado, así como también la nueva Ley de la Superintendencia.

¿Cuál es su valoración del estado general del SFN?

Sobre la situación del Sistema Financiero y sobre la situación específica de bancos, no puedo hacer comentarios, puesto que eso implicaría estar haciendo del conocimiento público informaciones que se obtienen dentro del ejercicio de nuestro cargo, y conforme al artículo 30 de la Ley de Superintendencia no podemos dar ese tipo de informaciones.

Pero puedo comentar algunos aspectos generales, y uno de ellos es que el Sistema Financiero Nicaragüense ha crecido con mucha rapidez desde el 91 ó 92. Además, se han venido, desde hace años, mejorando las normas prudenciales y el marco legal. La más importante de las normas prudenciales es la de adecuación de capital y también que lleva consigo la de capital mínimo.

Esto también conlleva una consolidación mayor de la banca en el sentido de que la relación entre activos de riesgo y capital, cuando un banco tiene cartera y problemas y es necesario aplicarle provisiones, éstas le reducen tanto la base de cálculo de capital como los activos de riesgo, pero los efectos en el coeficiente son negativos, se reduce el coeficiente de capital a activos de riesgo. Eso obliga al banco a poner más capital o si no, a reducir el crecimiento de su cartera, incluso a reducir la cartera en términos absolutos.

También se reforzó la norma que determina los porcentajes de provisiones que se aplican a diferentes categorías de cartera. Quizá el cambio más importante es que la categoría B, se elevó de 1% a 5% desde el año 98.

La Superintendencia trata de hacer dos inspecciones al año en cada banco, esto no es siempre posible, el mínimo que establece la ley es una por año. Aún cuando se hiciera una inspección cada seis meses, pueden ocurrir muchas cosas en seis meses en los bancos y la Superintendencia no está ahí metida para detectarlo. Los auditores internos de los bancos juegan un papel importantísimo, creemos que las leyes podrían mejorarse en el sentido de asegurar que los auditores internos reporten a la Junta Directiva y no a ninguna instancia inferior, y también en para que reporten de alguna manera en línea directa a la Superintendencia.

En los últimos años hemos visto varios casos de cierres o intervenciones de bancos. ¿Esto ha afectado al sistema de alguna forma?

Lo sano sería tener un sistema de seguro de depósitos más formalizado, hemos estado trabajando en conjunto con el Banco Central y el Ministerio de Hacienda en un anteproyecto de ley que todavía está en discusión.

El que haya quiebra de bancos o que tengan que ser intervenidos, es algo normal. Precisamente, se han creado las Superintendencias y las facultades de intervenir para esos casos. Quizás en Nicaragua tenemos el problema de hacer más escándalo con lo que ocurre, eso repercute en los depositantes y eso a su vez hace que sea más difícil el resolver estos bancos.

En cuanto a la solidez del Sistema Financiero, ¿qué mecanismos utiliza la Superintendencia para garantizarlo?

Básicamente tenemos dos tipos de supervisión. Las inspecciones in situ, nos metemos en los bancos; necesitamos hacer unas mejoras. Hemos estado concentrándonos en la cartera de préstamos y hay que mejorar las capacidades de la Superintendencia no sólo para evaluar esa cartera, sino también las capacidades de los bancos para manejar sus préstamos y para manejar riesgos en general.

El otro elemento es el de la supervisión ex situ, o sea, desde la Superintendencia. Se basa en la información contable y estadística que las instituciones supervisadas le aportan a la Superintendencia. Ahí tenemos las más serias deficiencias en cuanto al personal con que contamos en este momento, en capacidad de análisis de los estados financieros de las instituciones, pero también en la misma frecuencia y calidad de la información que recibimos de los bancos.

Cada banco elabora manualmente una serie de datos que se alimentan en un ingresador de datos que se tiene en cada banco y que luego se transmite hacia la Superintendencia para una base de datos central que está disponible tanto para consultas que hagan bancos sobre clientes determinados como para uso nuestro.

Tenemos que reconocer que es un área deficiente por los recursos con que contamos, tanto financieros como humanos, pero estamos teniendo el apoyo desde que asumí mi cargo en diciembre del año pasado. Visité los organismos multilaterales en Washington pidiendo ayuda, y desde entonces ya se han concretado varios programas que estamos iniciando ahorita para apoyar a la Superintendencia.

¿Cuáles son los indicadores que se utilizan para garantizar solidez?

El principal vigilante de solvencia es la adecuación de capital; es decir, la relación que tiene la base de cálculo de capital de un banco que es su patrimonio más la deuda subordinada y algunos otros rubros que eventualmente pueden darse, divididas sobre el monto total ponderado de los activos de riesgos ponderados conforme a lo que establece la norma de adecuación de capital.

Si ese indicador se mantiene arriba del mínimo establecido por ley, nosotros estamos relativamente tranquilos. Es obvio que tenemos que estar haciendo inspecciones para asegurarnos de que esas cifras sean reales.

El de liquidez, lo que monitoreamos principalmente es la relación entre disponibilidades y depósitos y a ése sí se le da un seguimiento diario, para ver cómo se están moviendo porque eso es algo también en relación con el encaje legal y; el encaje mismo, es un segundo indicador importante.

Además de eso hay que darle seguimiento a otros indicadores como la mora en relación con la cartera total, el monto de provisiones a la cartera total, los indicadores de eficiencia, por ejemplo, la cantidad de gastos administrativos en relación con la cartera o los activos totales.

Estos son, entre otros, ya que estamos hablando entre solvencia y liquidez como principal indicador, la rentabilidad misma con seguimiento, en el sentido de que un banco que está teniendo una baja rentabilidad va a caer en problemas de solvencia y eventualmente en problemas de liquidez. Este seguimiento, sobre todo, es ex situ.

Hay muchos trucos que se dan en los bancos de todo el mundo y que la Superintendencia tiene que estar muy vigilante, y que no siempre se pueden detectar a la primera; es importante anotar eso, que la Superintendencia puede ser engañada, y lo que nosotros tratamos de evitar es que eso ocurra.

¿Los indicadores que mencionó son los mismos para valorar una entidad financiera?

En una entidad financiera lo primero es ver la situación de la cartera, y allí lo que estamos viendo es si hay necesidad de provisiones porque es una cartera mala que pudiera llevar al banco a una situación de capital por debajo del requerido.

Cuando un banco cae debajo del capital requerido es necesario llamar a las autoridades del banco, exponer la situación y pedirles que en un plazo —normalmente se les da una semana— presenten un plan de normalización que implica subsanar la situación y en algunos casos puede incluir poner capital adicional.

Si no es posible resolver la situación que dio lugar a la reducción del capital, tienen que reponer ese capital y se les da un plazo de 90 días para hacerlo. Durante ese plazo ellos pueden estar sujetos a una serie de condiciones especiales para garantizar que no se empeore la situación y una supervisión más seguida.

Otra cosa que estamos vigilando es la liquidez y el desencaje, porque si lo hace muy seguido, se desata también la necesidad de multarlo, llamarlo para que explique y se le pueden imponer condiciones especiales.

También estamos dando seguimiento, aunque más lejano, a cómo va la rectoría del banco, cómo va la eficiencia del mismo, cómo va la estrategia que ellos están implementando, cómo vemos la calidad de la gerencia, si son personas que saben manejar el banco y lo están manejando bien. Habrá casos que se le puede pedir al banco que sustituya a alguien.

El Superintendente puede objetar el nombramiento de funcionarios claves; se les puede sugerir medidas específicas tales como no abrir una sucursal en tal lugar porque no va a ser rentable.

Los Centeno “sangraban” Interbank

Hablando de problemas en un banco, ¿la relación de Interbank y los hermanos Centeno cómo salió a luz?

De préstamos que tenía el Sistema Financiero en su conjunto con el grupo de los Centeno, hasta donde nosotros los teníamos identificados; entonces a raíz de eso decidimos investigar cómo estaba la situación de los bonos de prendas, primero, porque sabíamos que el precio del café venía bajando y queríamos estar seguros de que no iban a haber problemas por allí, y segundo, porque el grupo de los Centeno estaba especialmente metido en el sector café.

Se había venido investigando, y durante el mes de julio fue que se detectaron situaciones más preocupantes de faltante de café en almacenes con los cuales trabajaban los Centeno.

Eso se vino confirmando como una situación alarmante en la misma semana que recibimos de la Junta Directiva de Interbank la información de que habían encontrado 30 millones de dólares en operaciones que acababan de detectar ese día, antes de hablar con nosotros, que no tenían ningún tipo de cobertura de garantías, y que además eran altamente irregulares: cheques sin fondos, cheques que habían sido recibidos en pago y que no habían sido enviados al cobro.

Posteriormente se enviaron a cobro y se encontraron sin fondos, avales que habían sido otorgados a favor de empresas del grupo sin conocimiento de la Junta Directiva y sin estar registrados en la contabilidad. En fin, una serie de cosas que eran preocupantes.

Mientras tanto, ya habíamos encontrado en el Interbank —porque se envió a alguien de la Superintendencia para que analizara la situación de la cartera de los Centeno en el banco— ...allí se encontró que había el equivalente de 11 millones de dólares en nuevos préstamos otorgados, después de la inspección que habíamos hecho, a empresas que no habíamos identificado originalmente como parte del grupo, pero que sí resultaron confirmadas como parte del grupo de los Centeno.

¿No estaba en la lista que ustedes habían identificado?

Encontramos nuevas, un nuevo conjunto de empresas que inicialmente no las habíamos identificado como parte del grupo y que con esta segunda inspección ad hoc que se había hecho en virtud del problema de desencaje, se detectó esos 11 millones de dólares de préstamos nuevos que fueron otorgados al mismo grupo.

Además, nos dicen que hay 30 millones en operaciones que acababan de detectar y que eran de carácter altamente irregular, entonces, uno como superintendente ve: primero, el café es un fuerte faltante amparando bonos de prenda en bodegas del grupo de los Centeno, y que están totalmente injustificables, y empezamos a tener reportes de que había cascarillas de arroz en todo esto. En segundo lugar, tenemos la situación irregular en donde se dan 11 millones en préstamos y sin consentimiento de la Junta Directiva, con la aprobación de la plana mayor del banco en contra de las normas internas del banco. Y todo esto lo dice el Presidente de la Junta Directiva del banco.

Luego viene con lo de los 30 millones, y a la conclusión que llega el Superintendente es que aquí hay un grupo de empresas que le está sacando dinero al banco sin ningún control, porque si ya hablamos de 100 millones en un solo banco, ¿cuánto más podría haber salido si no se interviene al banco? y eso fue lo que motivó la intervención, y nada más que eso.

En ningún caso hemos encontrado nada parecido, porque se ha insinuado que hay otros bancos que están en problemas, etc. Este fue un caso único, en ningún caso hemos encontrado semejante cantidad de dinero que haya salido del banco de una manera tan abiertamente irregular.

No es cuestión de que hubo unos préstamos que se manejaron en el camino, porque estamos hablando de todo tipo de operaciones, incluyendo el encubrimiento de sobregiros que no eran pequeños, estamos hablando que podrían llegar a 15 millones de dólares.

¿Desde el momento en que ustedes empiezan a ver situaciones difíciles en un banco hasta la intervención, dejan un tiempo prudencial?

Una intervención siempre es una operación altamente riesgosa en el sentido de que desde el momento en que el banco se interviene y se hace del conocimiento público, hay la tendencia de que los depositantes saquen su dinero.

Si el Sistema Financiero pierde estabilidad, si los depositantes pierden confianza y empiezan a sacar dinero, el efecto es masivo en todo el sistema y en todos los depositantes del país y eso es lo principal que se trata de evitar.

La intervención no puede hacerse simplemente por una sospecha, sino que debe haber una sustentación más fuerte. En este caso, repito, las informaciones que nos llevan a esto coinciden únicamente en la segunda semana antes de la intervención.

Allí es donde empezamos a ver que el problema del faltante de café ya no es un problema que se había tratado de resolver completando con otro café y que hubiera podido explicarse como un desorden, no, ya estábamos hablando de que había cascarilla de arroz cuando debería haber habido café, y el monto del faltante ya era demasiado grande.

Ya teníamos información de que los ejecutivos habían dado préstamos en forma irregular, pero la Junta Directiva estaba en continua conversación con ellos, nos habían dicho que estaban poniendo un auditor para que examinaran las situaciones y querían evitar el escándalo que pudiera evitar una fuga de depósitos.

Nosotros estábamos con ellos viendo cómo manejaban esa situación con sus ejecutivos bajo una supervisión estrecha de la Superintendencia, y ellos —la Junta Directiva— haciendo su parte. Al final, lo que nos dice la Junta Directiva, y esa información la tuvimos el viernes 4 de agosto, ya lo que nos dicen es cualitativamente diferente.

Lo que nos están diciendo prácticamente es que están saqueando el banco; aquí están hablando de 11 millones de dólares en cheques recibidos de pago de obligaciones de este grupo y que no fueron enviados al cobro y eso significa una complicidad enorme.

Luego, avales que se les dan para que ellos puedan sacar dinero en otros bancos, y, en concreto, bancos del exterior, por 19 millones de dólares —que es lo que me estaban contando— pero todo eso sin el aval de la Junta Directiva, sin garantías y sin haberlos contabilizado de nuevo, y es otra situación totalmente distinta de lo que hasta el momento habíamos visto.

Once millones de dólares dados en préstamos por los ejecutivos del banco y sin autorización de la Junta Directiva, es preocupante, pero no es lo mismo que lo que estábamos detectando en ese momento, ya cuando me dicen eso ya no puedo, ya esta Junta Directiva no controla esta situación.

Sin referirnos específicamente al caso Interbank. ¿Existe un plazo para determinar si un banco se interviene o no?

Esa es una decisión que se tiene que tomar en cada caso y tomando en cuenta hasta dónde uno considera que tiene ese banco bajo control. Sólo hay una situación en donde es obligatorio para el Superintendente intervenir un banco y es cuando mantenga un capital debajo del 25% del capital requerido.

En cuanto a todas las demás situaciones, son facultad del Superintendente si interviene o no, porque tiene que sopesar el riesgo de intervenir en el sentido que ocurra una fuga de depósitos y una contaminación de todo el sistema versus el riesgo que la situación se empeore por no intervenir.

Para eso la ley le da al Superintendente, en el artículo 82 de la Ley General de Bancos, una serie de facultades para tomar medidas preventivas. En cualquier situación, tratamos de hacer medidas preventivas para evitar que el daño se amplíe y la intervención es una medida de última instancia.

Materias pendientes para reforzar labor supervisora

¿Siempre deciden notificar la intervención de un ente financiero o depende de la situación?

Esta es la primera (intervención) en que estoy involucrado como Superintendente, y hubo la ocasión en que estaba con el presidente del Consejo Directivo de la Superintendencia.

En ambos casos se consideró necesario anunciarlo al público porque había una garantía de depósitos, que era necesario decirle al público que existían, porque si no se decía, había una fuga rápida que podía ocasionar daño muy grande a todo el sistema.

Lo ideal sería manejar las intervenciones de manera más discretas, pero eso requeriría que exista una garantía de depósitos que ya es previamente conocida por el público y que está fundamentada por la ley, y que, por lo tanto, no hay necesidad de decirlo... y en esos casos podría haber una intervención más discreta, que es lo que se da en otros países.

¿Cuán importantes son para la Superintendencia los principios para la supervisión recomendados por el Comité de Basilea?

Esto es algo que no sólo Nicaragua, sino todos los países del mundo y en concreto Centroamérica y República Dominicana, que trabajamos en conjunto en el Consejo Centroamericano de Superintendentes de Bancos, nos estamos moviendo todos en la dirección de incrementar estos principios básicos del Comité de Basilea.

Esto es a raíz de las crisis bancarias en varios países, como Estados Unidos, Suecia y países de América Latina. Se ha estado tratando de establecer ciertas normas y mecanismos en los diferentes países para que procuren minimizar el riesgo de ese tipo de crisis.

Mucho de lo que hemos hecho en Nicaragua es la medida que recomienda el Comité de Basilea, como es el incremento de las tasas de adecuación de capital.

La independencia de la Superintendencia es algo que ya con la Ley del 92 y más con la Ley del 99, es uno de los criterios que establece Basilea, todo el marco legal, porque es verdad que aquí se puede mejorar todavía.

Por ejemplo, Basilea recomienda una protección legal para los superintendentes y eso no lo tenemos; nosotros estamos sujetos a que cualquiera nos demande por cualquier acción que tomemos como superintendentes.

Luego está definir claramente las actividades que se permite como banco y eso la ley lo define bien, y de poder o no autorizar a los bancos nuevos que se establezcan; hay algunas cosas que aquí se pudieran mejorar, una línea de condiciones de los accionistas, y, sobre todo, lo que creemos es que se puede mejorar la base legal y ya tenemos una propuesta de norma.

Hablamos de los requerimientos de capital mínimo y los requerimientos de adecuación de capital del 10%, las mejoras de las provisiones de préstamos. Todo eso se ha hecho de acuerdo con lo que dicen los principios de Basilea, pero hay todavía campos que necesitamos avanzar.

¿Cuáles están pendientes?

Mencioné algunos puntos antes, como es el de la protección del Superintendente, la propiedad accionaria, se necesitan definir normas para el manejo del riesgo dentro del Banco; otros riesgos, como de que se desapareció el café, legalmente cada banco puede tratar de diversificar esos riesgos y limitando ciertos criterios generales.

Aquí es más difícil poner normas específicas de cómo pueden manejarse esos riesgos, pero por lo menos asegurarnos que los bancos saben lo que están haciendo conforme a lo que profesionalmente debería hacerse.

Esto requiere desarrollar capacidad en la Superintendencia que actualmente no tenemos. Es un problema nuevo en donde se está moviendo Basilea y en donde también nosotros queremos avanzar, y por eso estamos pidiendo ayuda a organismos unilaterales para que colaboren en capacitar a la gente y a desarrollar este tipo de normas.

Ya mencioné el hecho de que necesitamos, además de la supervisión in situ, la capacidad de supervisión desde afuera en los bancos para mejorarlas o el tema adicional que es el de los auditores externos, que creo que también allí necesitamos reforzar las capacidades de los auditores externos para darle un verdadero seguimiento a los bancos, y queremos trabajar sobre posibles aspectos en esa línea.

Por último, pudieran ser necesarias algunas normas con respecto a la valuación de activos que los bancos utilizan para aprobar préstamos, valuaciones de garantías y otro tipo de activos que no siempre se hacen con el profesionalismo debido, por lo tanto, puede ser oportuno un esquema legalmente sustentado y que permita calificar a los que dan el servicio de valuación de activo y con mayor seriedad en ese trabajo.

¿Qué medidas utiliza la Superintendencia para reforzar la credibilidad del público?

Esa es una pregunta que sólo se puede contestar en el sentido de que toda la labor de la Superintendencia está orientada en el sentido precisamente a reforzar la confianza del público en el sistema financiero. Esta es una labor que se da principalmente a través de una actividad por su misma naturaleza de muy bajo perfil.

No podemos estar hablando con todo el mundo de qué es lo que está haciendo la Superintendencia en cada banco, pero sí este tipo de divulgación del tipo de acciones que estamos tomando creo que ayuda a que el público comprenda que la Superintendencia tiene capacidades limitadas pero las está tratando de ejercer con el mayor profesionalismo sin ningún tipo de interferencia, ni política ni privada ni de ninguna naturaleza.

Queremos que esta Superintendencia sea tal como la ley la define, independiente, técnica, que lleva a cabo sus tareas con el máximo de imparcialidad, y lo que necesitamos hacer —estamos trabajando en eso— con la ayuda internacional es elevar las capacidades de los profesionales que laboran en la Superintendencia.

Además, poder pagar salarios que les permita estar tranquilos y que no se los esté llevando continuamente el sistema bancario a trabajar con ellos, porque al fin y al cabo la Superintendencia es una buena escuela para ir a trabajar en la banca.

Eso es normal y ocurre en todas las superintendencias del mundo, esta rotación que no necesariamente es mala. Si podemos aportar buenos profesionales a la banca eso está bueno, pero necesitamos de un sistema que nos permita estar renovando nuestro personal con buena calificación, y a través de eso, que ellos tengan un incentivo para manejar con mucha rectitud y mucha seriedad el trabajo que hacen.

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