El año 2000 fue un año turbulento para el sistema financiero nicaragüense. Se produjo la intervención, quiebra y venta, de los pasivos de al menos tres entidades bancarias: el Interbank, el Pribanco y el Banco del Café. Las autoridades señalaron varios factores distorsionantes, mientras los ex directivos se defendían aduciendo causas de orden externo, tales como efectos del Huracán Mitch, la caída de los precios del café o bien, la recesión económica que ha caracterizado a la macroeconomía nicaragüense a lo largo de este año.

Sobre este fenómeno, El Observador Económico sostuvo una extensa conversación con Roberto Zamora, líder del grupo financiero Bancentro, uno de los más sólidos del país. A la vez, pionero en la banca regional a través de LAFISE.

En esta conversación, Zamora descarta en un futuro inmediato una crisis similar a la del Banco del Café, ya que a su juicio, ésta produjo una “sensibilización” a todos los niveles -desde el gobierno hasta el público-sobre la necesidad de prevenir y evitar situaciones similares.

A continuación la entrevista.

Hay banqueros que han asegurado que el entorno económico ha incidido en la quiebra y liquidación de algunos bancos, hablan del Mitch, de la caída en los precios del café, del alza internacional en los precios del combustible, de la recesión económica, y por último de las elecciones municipales y el clima político adverso que crearon, ¿A su juicio, estos factores están incidiendo en la actividad bancaria nicaragüense?

Yo pensaría que no, en la práctica bancaria es importante determinar desde que uno da el crédito la primera vez, si ese crédito va a ser recuperado o no, o bien, si las garantías son las adecuadas, por tanto, si el seguimiento del crédito es el adecuado, es muy probable de que no haya una contaminación por factores externos.

Eso no quiere decir que un crédito con todas esas características de garantías, de escoger bien el cliente o de darle seguimiento, no se pueda poner malo, porque el negocio bancario es un negocio de riesgo y hay que limitar ese riesgo.

¿En el caso de Bancentro, tuvo algún impacto el Mitch o la caída del café con relación a su cartera de crédito?

Sorprendentemente cuando el Mitch nos asustamos, inmediatamente hicimos un análisis de todos nuestros clientes, días posteriores al Mitch, algunos clientes fueron afectados en el flujo de pago, podríamos decir que no iban a poder pagar la siguientes cuota, pero se les reestructuró para que fuera una cuota más adelante, pero el negocio siguió.

Hubo un efecto en el banano, hubo una merma en las exportaciones y no podían salir los camiones con el banano por la caída de los puentes, pero eso fue resuelto satisfactoriamente, trasladando el pago de esa cuota al vencimiento y todos los clientes bananeros aunque hayan caído los precios internacionales del banano han seguido cumpliendo con sus obligaciones.

En la parte del café es lo mismo, uno sabe cuál es el costo mínimo que tiene que dar financiamiento para el mantenimiento del café, si uno se excede o le da más financiamiento del que el cliente necesita los precios se caen definitivamente y tiene un efecto.

En general, repito, podríamos decir que no le podemos echar la culpa 100% al Mitch.

Con relación al entorno institucional bancario, al entrar en vigencia las nuevas normas en diciembre y luego en julio de este año, ¿a su juicio, han tenido impacto positivo o negativo en la actividad bancaria?

Yo diría que el impacto es positivo, todos los bancos hemos tenido que trabajar fuertemente para mantener nuestra cartera al día, porque sino tiene un deterioro en los estados financieros o en las reservas que eventualmente nos obliga a tener la Superintendencia de Bancos.

Todo lo que sea fortalecimiento del Sistema Financiero, hay veces no nos gusta que nos cambien las reglas del juego, no nos gusta que nos digan la forma en que hacemos negocio, pero es necesario.

¿Por qué años atrás nos jactábamos de tener un Sistema Financiero de más de una docena y ahora es negativo?

Yo le podría decir dos cosas: una, en el mundo libre, en el mundo en donde estamos luchando por libre oferta y demanda, aquí se permitieron que floreciera la banca y se permitieron 11 ó 12 bancos privados desde 1991, pero igual iba a ocurrir lo que está ocurriendo.

Todos comenzamos en las mismas condiciones, todos los bancos empiezan con el mínimo de capital, con una oficina y se empieza a trabajar; después de años es que nos damos cuenta que hay bancos que han progresado más y otros menos, otros que abrieron más tempranos y otros que abrieron más tarde, realmente se van cerrando los espacios porque el mercado no es muy grande, entonces puedo decir que se crearon bancos más de la cuenta o que el capital era muy bajo.

Esas son cosas que no es que sea malas o buenas, al comienzo en 1991 no se sabía si iba a haber ofertas de gente que pusiera bancos en Nicaragua por la misma incertidumbre de la situación política y Nicaragua en ese momento. A nosotros nos decían que estábamos locos, que cómo íbamos a poner un banco en Nicaragua y mi respuesta era que somos nicaragüenses y si nosotros no confiamos en nuestro país, ¡quién va a venir!

La prueba está que al día de hoy no hay bancos extranjeros aquí, porque el mercado es libre, aquí no se está limitando que no venga el City Bank, Bank Of America, no vienen porque el tamaño del mercado no lo justifica, pero para nosotros éste es nuestro país y tenemos que estar aquí presentes.

Eso ha hecho que lo normal es que de repente uno quiere crecer a cualquier precio y a cualquier costo y puede ser que en ese nivel de crecimiento se tomen medidas no sanas, que se acepte una regular garantía o una garantía sobrevaluada, o bien, que no haya un buen análisis de crédito.

Aquí no podemos perder la perspectiva de que se había desarrollado una cultura de no pago; esta cultura de no pago ha sido el mayor reto que ha tenido la banca nacional, pero ya ha sido un poco más institucionalizado y se van apretando las tuercas.

En un momento determinado ese crecimiento y dinámico parecía ser positivo, ¿en qué momento comenzó a vislumbrarse que no podía serlo?

Cuando hay un crecimiento demasiado rápido es malo, podría decirse que desde la primera experiencia del BECA ya habían signos que había que estar monitoreando más al Sistema Financiero y la economía, porque los indicadores te dicen y éstas son estadísticas a nivel mundial, que si se crece más del 35, 40 ó 50% el país en crédito en general, no es una buena señal. El crédito creció en un 50% y eso no es bueno porque puede generar inflación y puede poner en riesgo las cosas que no se están haciendo bien.

Usted que tiene experiencia y trabaja en diferentes países de la región y América Latina, ¿hay algún entorno regional que esté influyendo negativamente en las posibilidades de fusiones, alianzas en Nicaragua?

Hay que ver dos cosas: como país estamos siendo cada vez más pobres porque nuestros principales productos de exportación han caído de precio, y nuestro principal producto de importación que es el petróleo ha subido considerablemente de precio.

Entonces, de dónde sale esa plata, esa diferencia, si yo recibo menos por lo que vendo y pago más por lo que compro, el tamaño del pastel es el mismo, entonces lo único que se hace es repartir la pobreza entre toda la población.

Aquellas instituciones o aquellas personas que siguen gastando como que si no está pasando nada, cuando llegan a darse cuenta tienen la soga al cuello y allí son los gritos. Por eso es que nosotros tenemos que ver esas tendencias, nosotros sabemos que va a pasar eso y qué va a pasar dentro 8 meses, nueve o un año y entonces se van tomando medidas.

Ese crédito va a estar malo o una industria se va a ver afectada, porque cuando hay una recesión lo primero que se afecta todo lo que es de lujo, todo lo que no se necesita. No se afectan los gastos de primera necesidad: la comida, la ropa, el colegio de sus hijos, etc., se afecta por ejemplo, si va a hacer un baño nuevo no lo hace, si va a comprar un carro no lo hace, no me voy a ir de viaje a Miami o a cualquier parte.

Esto no afecta a una clase sino a todo el país; entonces ésas son las partes que uno tiene que estar viendo las tendencias, cómo está el mercado en los Estados Unidos, cómo está el mercado de la Bolsa de Valores, cómo está el mercado en Europa, porque de repente nosotros podemos decir que estamos bien, pero si hay una recesión en los Estados Unidos y esa gente está perdiendo plata y en gran cantidad, probablemente esa gente deja de comprar nuestros productos: banano, café, azúcar, carne.

Aparte de la alianza que hay del Banco Agrícola de El Salvador con el Banco Caley Dagnall, y el BANIC con los panameños, aparentemente no hay mucho interés en la banca regional por venir a Nicaragua...

Lo de banca regional es interesante porque ha nacido con los nicaragüenses, podríamos decir que nuestro principal producto de exportación ha sido en el área financiera; si en algo tenemos que sentirnos orgullosos los nicaragüenses es que tenemos un nombre y un apellido más allá de la frontera de Nicaragua.

Aquí hay cuatro grupos que desde hace 15 años estamos rondando en la región de Centromérica y hoy por hoy somos los que tenemos mayor presencia en el mercado centroamericano.

Lecciones de un año difícil

En este año que ha sido considerado difícil, sobre todo para la banca, ¿cuáles podrían ser las lecciones en términos financieros para el gobierno, la Superintendencia, los banqueros mismos, el público?

Yo creo que estas experiencias de Interbank y Banco del Café son dolorosas pero creo que la lección va a ser muy positva para todos los participantes; aquí no es para alguien en particular, ya sea el gobierno, el banco, el público, las autoridades, yo creo que es para todos.

En esta crisis del Banco del Café va a dar como resultado el tener un Sistema Financiero mucho más sólido, así que no vería repitiéndose situaciones como la del Banco del Café, porque creo que la banca ha madurado al nivel de que se va a hacer algo y ese algo en el interín es que haya un banco que esté en problemas por cualquier razón.

Va a haber comunicación con las autoridades y con el resto del Sistema Financiero para que haya una fusión, por tanto, yo no vería que va a haber (futuras crisis) y ésta es la parte más importante de la entrevista, que no vería pasando otra vez una situación como la del Banco del Café en los próximos años, porque como Sistema Financiero estamos claros de que tenemos que hacer algo.

¿Usted cree que éste es el último capítulo?

Yo diría que es el último capítulo de una situación como las que se habían venido presentando; no es factible que nosotros, los bancos privados, tengamos garantías del Banco Central del 100% porque entonces dejamos de ser bancos privados y pasamos a ser banco estatal, porque la señal al público es equívoca. Entonces, la gente diría: vamos a tener banco nacional con todos los relajos que pueda representar y olvidémonos de la banca privada.

Si hay situaciones que no son correctas, por decir algo, pagar altas tasas de interés fuera del mercado para manejar encajes, para subsistir, lo único que se está alargando es la agonía, pero uno ya está muerto. Mucha veces la ciudadanía se deja llevar porque le van a dar una tostadora o le van a dar una tasa de interés más alta.

¿Qué encontramos nosotros en el Banco Sur?, un carro, una tostadora, una refrigeradora, eso es lo que estaba en el lobby cuando se llegó; entonces, yo sí digo que el quiera comprarse una tostadora, que vaya a la Curacao o que compre lotería, pero el Sistema Financiero debe ser serio, porque éste es la columna vertebral del país.

Entonces cuando pasan estas situaciones macros, está bien pagó el Banco Central, se solucionó la crisis, pero estamos siendo cada vez más pobres todos nosotros porque la plata sale del Fisco y en vez de construir una escuela se le pagó a un depositante para mantener la estabilidad. Eso es bueno en el momento, pero tenemos que ser conscientes de que la gente debe buscar instituciones fuertes.

El público aquí tiene que saber dónde hay menos riesgo; yo creo que las bancas tienen todos los mecanismos para que ustedes lean los estados financieros, para que ustedes sientan la confianza, no es porque en ese banco me están ofreciendo un caballo, porque caballo lo puedo ir a comprar a Chontales y no voy a estar arriesgando mi plata porque me voy a ganar un caballo; tenemos que educar a la población porque es su plata.

En síntesis, yo veo bien difícil que después de esa etapa (crisis del Bancafé) vuelva a pasar esta situación. Si usted ve en Estados Unidos últimamente hay cero quiebras porque el que está débil lo agarra otro; la Superintendencia le dice no podés hacer esto, no podés hacer lo otro, entonces para no perder su capital deciden venderse antes de que llegue el momento en que los dueños del banco pierdan su capital.

Si yo veo que mi negocio no tiene salida, pues lo vendo con tiempo, no decir yo tengo mi banco y yo no lo vendo, aquí muero, sí pero muere un montón de gente con él; ésas son las cosas que le digo que son importantes y que yo avizoro que no va a pasar otra situación.

La compra del Banco del Café se pudo haber hecho hace dos meses, tres ó cuatro meses, a como se pudo haber evitado lo del Interbank; yo creo que la conciencia ha llegado a todos los niveles y desgraciadamente tal vez se tenía que pasar este susto para que la misma ciudadanía reaccionara. Ahora todo mundo está preocupado y están conscientes de los riesgos, pero no quiere decir que el Sistema Financiero esté débil.

Perspectivas del 2001

La perspectiva del 2001, hay mucha preocupación alrededor de ese año, un año electoral, un año en que económicamente se asegura podría ser muy difícil, ¿cuál es la perspectiva que usted ve para el próximo año?

La perspectiva es la que le querramos dar nosotros, porque aquí no entra plata porque un político diga esto o el otro político diga lo otro, más bien se va la plata; pero lo fundamental de nuestra economía no depende de eso específicamente, depende de nosotros los nicaragüenses, porque al productor de café su árbol de café no le va a dar más o menos porque un político dijo algo o el otro dijo algo.

Si vamos al banano no va a producir una cepa de banano más, si nos vamos a la carne no va a producir más o menos carne un novillo porque un señor habló, y si nos vamos a la leche una vaca no va a dar más ni menos leche, etc., esto quiere decir que casi el 90% de la economía no está en control nuestro, sino del mercado internacional. Tampoco en manos de los políticos, lo único es el estado anímico que los políticos le transmiten a la población.

Si aquí estuviera el precio del café a 180, si aquí estuviera la caja de banano a 7 dólares, si aquí estuviera el kilo de carne a 1.50, aquí todos estuviéramos felices, no estaríamos sintiendo los efectos del que hablábamos antes, de que todos estamos siendo más pobres.

No hay magia, lo único para contrarrestar ese entorno es producir más y esa producción más se basaría en un nivel de confianza que darían los señores políticos, porque el que llegue al poder y tiene destruida la economía en tres meses le están pasando la factura porque lo que va a repartir es más pobreza, o va a tener que hacer otros ajustes y ya estamos cansados de no ver la luz del sol.

Este año estuvieron bien bajos los precios, pero hubo una cosecha récord de café y compensó; igual en el banano, están bien bajos. Si uno se le cae se tienen que hacer dos cosas: Gasta menos o produce más, la matemática en la economía no funciona.

La gran diferencia vuelve a ser que no hay tantos subsidios, como estás viendo vamos cada vez más cerca al 2005 y, lo que va a ver es que nos vamos a volver un país africano, donde nos vamos a comer los unos a los otros o trabajamos para competir, pero creo que hay tremendas oportunidades.

Si sube el precio del café todo mundo va a estar feliz en Jinotega, sube el precio del banano todo mundo va a estar feliz en Chinandega, pero ahorita todos estamos llorando, entonces lo que hay que hacer es apretarse la faja de su negocio.

¿Cómo ve a Bancentro en el año 2001?

Nosotros somos un banco sumamente conservador, trabajamos las 24 horas del día y aunque la situación de consolidación de banca la veo seguir, nosotros vamos a estar participando y esperamos estar participando; tenemos el suficiente talento humano para ello.

Tenemos contacto con el mundo internacional y nos intercambiamos con el mundo internacional basados en las otras oficinas que tenemos en Centroamérica, los Estados Unidos, Venezuela y siempre estamos buscando oportunidades de negocios y le ayudamos a nuestros clientes a encontrar oportunidades de negocio.

En los próximos días informaremos que Bancentro ha sido escogido por el gobierno americano y la OPIC para lanzar un proyecto de vivienda por 30 millones de dólares, además,nuestro equipo de Bancentro está manejando aquí en Nicaragua un proyecto para invertir en empresas de alto riesgo y fuimos escogidos por el BID para manejar esos fondos aportados por el BID y por el gobierno de Noruega. Vamos a detectar empresas que puede ser que por la misma situación estén apretados financieramente o que tienen una mala estructura financiera, pero que tienen una gerencia muy buena, tienen un negocio brillante, pero la parte económica de la estructura del financiamiento los está ahogando, entonces este fondo va a invertir hasta un 40% y un capital de alto riesgo.

Se invertirán recursos en esas empresa porque los ejecutivos de ese fondo verán posibilidades de que con esa inyección de capital van a salir adelante y entre 5, 6, 7, 8 años se va a vender la empresa tal vez 10 veces más de lo que vale hoy y se le va a dar otro tipo de ayuda.

¿Es optimista o pesimista frente al año próximo?

Yo no vería porqué nosotros tengamos que volvernos negativos, lo único que yo pediría a la población es que los políticos no se metan con el Sistema Financiero, porque si no se acaba el Sistema Financiero y allí la gente sí pierde la confianza.

Que se maten y se digan lo que quieran, pero que no usen ese bastión porque sería irresponsable, porque trasladar desconfianza a la población eso se cobra y se paga, y como dicen en Estados Unidos no hay almuerzo gratis y los medios de comunicación juegan un papel bien importante.

A la fecha no se había metido la política dentro del entorno del Sistema Financiero, apenas entró la política en ese entorno es complicado. Por eso nosotros no somos políticos y atendemos a todos, coincidentalmente aquí viene todo tipo de persona porque hemos proyectado de que somos totalmente independientes, somos financistas.

Así venimos desde 1991, como caballo cochero; nosotros sólo vemos para adelante y vamos a ofrecer servicios financieros, tecnología y seguridad. Por eso estamos hoy donde estamos, nosotros decidimos tener cobertura nacional y atendemos a las personas por lo que son. El que nos va a pagar el crédito viene a Bancentro, y nos sentimos orgullosos y contentos de haber alcanzado lo que hemos alcanzado a punto de pulso, dando ideas, soluciones y apoyando.

Nosotros tenemos buenas inversiones en el sector de Chinandega, en el Norte, en el sector ganadero y creemos que todo lo que produce exportaciones nosotros estamos allí porque es la única forma de contrarrestar lo deprimido que se vuelve el mercado. Si nosotros vendemos el café, el banano, el azúcar qué importa que esté deprimido nuestro mercado aquí si estamos recibiendo plata.

Si nosotros no cambiamos la mentalidad y no proyectamos la confianza a inversionistas nacionales como extranjeros, vamos a ser siempre un país pobre, altamente endeudado y sin futuro, entonces, tenemos que cambiar esa mentalidad.

En 1979 Costa Rica y Nicaragua estaban en la misma situación económica, pero si usted va ahora se encontrará con un abismo de diferencia sólo cruzando la frontera a 140 kilómetros, ¿por qué?, una palabra, educación y ellos se matan políticamente, se pegan, se gritan pero el sistema financiero está allí, la gente más educada.

Eso es lo que debemos proyectar nosotros en esta campaña, que se digan lo que se digan y que gane el que gane, pero no usando armas que afectan a toda la población.

Éxito no es asunto
de “amiguismo”

Hay sectores que relacionan a Bancentro con el Ejecutivo, oportunidades que ha ganado Bancentro en la adquisición del Banco Sur u otros a raíz de un aparente vínculo con el gobierno, ¿qué podría decir al respecto?

Eso es importante, en la quiebra del BECA no estaba el gobierno de Alemán y le voy a contar una incidencia. Yo no permanezco el 100% del tiempo aquí en Nicaragua porque ando en todos los organismos internacionales, ando visitando banqueros en todas las partes del mundo para ofrecerle líneas de crédito para Bancentro.

En el BECA, cuando se presentó la primera crisis, estamos hablando de 1996, la Superintendencia dijo quién agarra esto y todos los banqueros dijeron Banco Central. Yo sabía que el Banco Central no podía agarrar ningún banco porque ésa es la procesión afuera, los organismos internacionales le prohíben que el Banco Central se haga cargo de todas las cosas y tiene que pasárselo a alguien, entonces nosotros dijimos: Nosotros lo aceptamos bajo las siguientes condiciones y nos lo dieron y allí no estaba este gobierno.

Con el caso del Banco Sur yo estaba fuera y el Superintendente era don Angel Navarro y los otros partícipes del Gabinete Económico eran los mismos que están ahorita, exceptuando al señor Navarro, y pasó una situación totalmente similar, en el último cierre yo estaba en Miami, me llamaron y me dijeron éstas son nuestras concesiones y yo les dije las acepto. Uno tiene que tener visión, no es que tengamos protección del gobierno, al revés, ¿usted sabe cuántos depósitos tenía el INSS en el Interbank antes de la quiebra?, 200 millones de córdobas y; ¿en Bancentro?, cero.

Nosotros podemos vivir 100% sin un depósito del gobierno, cero, porque nosotros no arriesgamos nuestra estructura, porque esos negocios pueden ser volátiles, hoy le cayó bien usted a un funcionario y mete la plata allí, pero usted le dijo algo a alguien y no le gustó y se llevan la plata, entonces es un capital volátil y no dependemos de esa situación. El INSS en el Banco del Café tenía 5 millones de dólares; en Bancentro, cero.

Realmente esas acusaciones son parte de una campaña, porque si a alguien le va bien piensan que es porque tiene un padrino, nosotros no tenemos padrinos de ningún lado. Ahora, de que tenemos comunicación y vamos a tener comunicación con el presidente de turno, vamos a tener comunicación, porque pertenecemos a este país y jugamos un rol y sí podemos tener un área de influencia porque nosotros vemos la situación desde una óptica diferente.

Usted podrá tener y recibir información de banqueros y yo soy el que le digo al Presidente de la República éste es mi criterio, igual se lo digo al Banco Central y a la Superintendencia, podemos tener diferencias, pero aquí nadie viene a decirnos: “Déle un préstamo al ministro tal”, porque si no llena los requisitos, si no le vemos posibilidades de pago, no se le otorga, porque hoy es el ministro pero mañana no, y el banco va a quedar ensartado, entonces somos totalmente transparentes en esos casos.

Sí hemos oído (esos señalamientos), pero son de gente que siempre trata de hacer daño. Hay un fenómeno que no nos permite salir adelante y tiene que ver con que al que le va bien, todo lo mundo lo jala de la pata para que le vaya mal, en vez de empujarlo porque va bien, es al contrario, no podemos ver a alguien que le va bien. Ese es el mayor defecto que tenemos los nicaragüenses, somos hospitalarios, pero en términos de envidia es impresionante.

Nosotros mantenemos nuestra distancia (con el gobierno) como la mantenemos con todos, porque estamos en el negocio financiero y el negocio financiero es confianza. Pero ése es un reflejo del porqué estamos así hoy, preferimos estar todos muertos de hambre que ver a alguien que va subiendo sin robarle a nadie, porque yo le puedo garantizar que le hemos robado un centavo a nadie, que hemos participado en un acto de corrupción o que Bancentro facilitó algo para la corrupción. Nosotros somos enemigos acérrimos de todo lo que huela a corrupción.

 

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