El desempleo, el subempleo o empleos para la sobrevivencia, los movimientos migratorios, los problemas de salud, educación y pobreza, son temas que, anualmente en el mes de agosto y por nueve años consecutivos, FIDEG ha monitoreado en las ciudades de Managua, León y Granada. En estas encuestas se ha utilizado la metodología panel, que consiste en visitar los mismos hogares año con año, lo cual, ha permitido cuantificar los cambios acontecidos en la vida cotidiana de 870 familias, que conforman la muestra de la investigación.

Como ha sido la costumbre durante estos años, los resultados de la investigación se publicarán en tres artículos consecutivos de esta revista. En el primer ensayo se abordará la problemática que enfrenta la población en el ámbito laboral, en el segundo la situación del sector formal e informal y en el tercero, la situación de pobreza y condiciones de vida en general de la población. Obedeciendo a este esquema, a continuación se presentan los resultados de la problemática laboral.

Continua la fuga de la PEA: La única salida es la migración

En un país como Nicaragua, donde la población joven tiene un peso significativo, la tasa de participación, -indicador que muestra el grado de aprovechamiento potencial de los recursos humanos en la actividad económica-, tendría que mostrar un comportamiento creciente, ya que año con año, son más las personas que demandan entrar al mercado de trabajo, que aquellas que tienen que salir del mismo.

Entre 1992 y 1998, en las ciudades de Managua. León y Granada, este indicador mostró una tendencia oscilante, pero siempre dentro de un rango del 55% al 58% (ver cuadro 1). No obstante, a partir de 1999 los datos muestran una caída de 4 puntos porcentuales en relación a 1998 y en el año 2000 la tendencia decreciente continuó, llegando la tasa de participación a niveles inferiores al 50%.

La reducción de la tasa de participación en los últimos dos años, significa que muchos de los recursos humanos que habitan en la franja del Pacífico de Nicaragua, se están viendo obligados a abandonar la PEA. Es decir, a abandonar su condición de ocupados o desocupados. Si bien es cierto, hombres y mujeres muestran una reducción drástica en la tasa de participación, son las mujeres las que presentan un porcentaje de mayor afectación en las tres ciudades estudiadas.

Ahora hay que preguntarse ¿por qué muchas personas están abandonando la PEA? Los resultados de la investigación que realiza FIDEG en esta zona del país, evidencia que son muchas las personas que al no encontrar una alternativa de trabajo en lugares cercanos a su residencia habitual, migran a otras zonas, sea dentro o fuera del país. De hecho, la lenta reactivación de la economía, el poco dinamismo del sector privado para absorber a la fuerza laboral que presiona por entrar mercado de trabajo y la saturación del sector informal, continúan siendo los principales factores que inciden en esta situación.

Durante 1999 el 22.3% de la PEA experimentó movimientos migratorios hacia dentro y hacia fuera de Nicaragua, elevándose este porcentaje al 29.9% de la PEA en el año 2000 (ver cuadro 2). Es válido destacar, que es la ciudad de León la que muestra la mayor migración, seguida de Managua y Granada. Asimismo, en cada una de estas ciudades, son las mujeres las que están migrando en mayores porcentajes. De hecho, mientras en 1999 el 23.5% de la PEA femenina de Managua, León y Granada migró, en el año 2000 este porcentaje se elevó al 34.3%, siendo en la ciudad de León donde se muestra una mayor migración de mujeres.

Del total de personas que migraron, el 24% lo hicieron hacia el exterior, especialmente a Costa Rica. Es decir, que son muchas las familias que se han desprendido, al menos, de uno de sus miembros para que el resto pueda sobrellevar la aguda situación económica que enfrentan. Si bien es cierto, las remesas en dinero o en especie que envían las personas que migran, alivian un poco la situación económica de sus hogares, también es cierto, que la migración provoca desintegración familiar y problemas sociales de mayor cuantía, especialmente en aquellos hogares donde es la madre la que se ve obligada a migrar y los hijos quedan a cargo, en el mejor de los casos de parientes –por falta de padre- y en el peor de los casos, a cargo de vecinos y amigos.

Se reduce la tasa de ocupación y el subempleo continúa siendo la principal alternativa para obtener ingresos

La tasa de ocupación –indicador que mide el grado efectivo de aprovechamiento de la fuerza de trabajo-, muestra una tendencia similar a la tasa general de participación. En los últimos 7 años este indicador osciló entre el 40 y el 50%. Sin embargo, a partir de 1999 experimentó una caída en relación a 1998 y en el 2000 cayó nuevamente. Es decir, que el porcentaje de personas que tenían acceso a un empleo se redujo en los últimos dos años, siendo la ciudad de León la que presenta los mayores porcentajes de afectación.

Asimismo, con excepción de Managua, son las mujeres las más afectadas por la reducción en la ocupación.

En FIDEG, reiteradas veces hemos afirmado que el problema del empleo en Nicaragua, no es el desempleo abierto, -entendido como la falta absoluta a un empleo asalariado o por cuenta propia- el problema en Nicaragua es la calidad del empleo al que tiene acceso la mayoría de la PEA. De hecho, los datos muestran que del total de personas que tienen un empleo, solamente el 27.7% tienen acceso a un empleo pleno, que significa trabajar al menos 40 horas a la semana y por ello obtener ingresos superiores al costo de 2 o más canastas básicas. El porcentaje restante, 72.3% de las personas que trabajan, lo hacen en condiciones de subempleo, que significa trabajar duro y ganar poco, es decir, ganar solamente para cubrir aquellas necesidades más básicas. Esta situación que afecta en mayores porcentajes a las mujeres, quienes en un 80% trabajan en el subempleo.

Se rompe la tendencia decreciente del desempleo abierto: Se inicia la expulsión real de la fuerza de trabajo

Entre 1992 y 1999 el desempleo abierto no cumplió la función de mecanismo de ajuste del mercado laboral, ya que año con año este indicador mostró una disminución continua en las ciudades de Managua, León y Granada. De hecho, en ese período el desempleo disminuyó 8.4 puntos porcentuales, al pasar de 19.9% en 1992 a 11.5% en 1999.

Los niveles de desempleo abierto experimentados en estas ciudades se aproximaban a los que presentan países con una mayor bonanza económica que Nicaragua. La explicación radicaba en que las personas que perdían su empleo o aquellas que demandaban entrar por primera vez al mercado de trabajo, al no encontrar fuentes de empleo, no se resignaban a permanecer en el desempleo, sino que se las ingeniaban para realizar cualquier tipo de actividad que les generara algún ingreso, generalmente en el sector informal, y de esta manera solventar las necesidades económicas de sus familias. De ahí, que el subempleo o empleos de rebusque, aún siendo una situación laboral que violenta los derechos humanos de la persona que tiene que trabajar bajo esta condición, ha sido la única alternativa para miles de nicaragüense.

No obstante, a partir del presente año, el desempleo abierto rompe la tendencia decreciente que había mostrado durante 8 años y experimenta un crecimiento de aproximadamente 2 puntos porcentuales, pasando de 11.5% en 1999 a 13.3% en el 2000, siendo la ciudad de Granada la más afectada con un incremento de 3.5 puntos porcentuales. Las mujeres de cada una de las tres ciudades muestran porcentajes de mayor desempleo que los hombres.

El incremento del desempleo abierto podría estar mostrando señales de alerta sobre el deterioro en que se encuentra la economía nicaragüense, en la medida que existe un mercado de trabajo que no permite la integración de nuevos recursos humanos ni bajo condiciones desventajosas, como es el caso del subempleo. Es decir, que estamos frente a un mercado de trabajo que se encuentra sobresaturado y cierra cualquier posibilidad de obtener ingresos, enviando a las personas al desempleo y en el peor de los casos, obligándolas a migrar a otros países en busca de nuevas alternativas de vida.

Se incrementa la subutilización o desaprovechamiento de los recursos humanos

Para dimensionar el peso real del desempleo, algunos organismos internacionales recomiendan, contabilizar el desempleo abierto y convertir el subempleo a “desempleo equivalente”, indicadores que al agregarse, reflejan el grado de subutilización o desaprovechamiento total de la fuerza de trabajo de un país.

Los datos muestran que el grado de subutilización de la fuerza de trabajo en la franja del Pacífico de Nicaragua se ha incrementado en los últimos 9 años. Mientras en 1992 el 39.6% de la PEA estaba subutilizada, esta situación se incrementó a 44.3% en el año 2000. Es decir, que de cada 100 personas económicamente activas, 44 está siendo desaprovechada en relación a su capacidad productiva.

Granada es la ciudad donde la fuerza de trabajo muestra un mayor grado de subutilización (50.6%), no obstante, esta ciudad presentó desde 1992 un alto desaprovechamiento de su fuerza laboral (49.4%), siendo el crecimiento en este indicador de sólo 1.2 puntos porcentuales a lo largo de 9 años. Dicho en otras palabras, Granada ha experimentado una subutilización crónica de su fuerza laboral. Contrariamente, la ciudad de Managua es la que muestra entre 1992 y el 2000 un mayor desaprovechamiento de su fuerza laboral.

Como se ha reflejado en otras investigaciones que realiza FIDEG, las mujeres se insertan al mercado de trabajo en condiciones de mayor desventaja que los hombres. De hecho, las mujeres son mayormente afectadas por el desempleo y el subempleo, y cuando no encuentran alternativas de vida en su municipio o en su país para proveer a su familia de las necesidades más elementales, se ven obligadas a migrar. Los datos reflejan un mayor grado de desaprovechamiento de su fuerza de trabajo femenina, presentando un mayor porcentaje en Granada (56.5%), seguido de León (52.8%) y Managua (41.9%).

Se reducen los cuentapropistas y se incrementan los asalariados

El inicio en 1992 de la investigación de FIDEG en las ciudades de Managua, León y Granada, coincidió con la puesta en marcha, por el gobierno de la presidenta Chamorro, de políticas económicas que incidieron en el cambio de la posición de las personas frente a los medios de producción. De hecho, la reducción de la masa de asalariados del sector estatal y de los entes autónomos, así como el incentivo para abrir autoempleos, hizo crecer notablemente el empleo por cuenta propia.

Sin embargo, a lo largo de los últimos 9 años ha ido cambiado poco a poco la posición ocupacional de las personas en la franja del Pacífico. Los datos muestran una tendencia sistemática de regreso al trabajo asalariado y una reducción de los autoempleos .

Las personas que trabajan por cuenta propia pasaron de 38.7% a 27% entre 1992 y el año 2000. La reducción más drástica de los cuentapropistas se presenta en la ciudad de Granada donde disminuyeron su participación en 17 puntos porcentuales en el período mencionado. Si bien es cierto hombres y mujeres han reducido su participación en los trabajos por cuenta propia, exceptuando León, son los hombres los que mayormente han disminuido su peso dentro de este sector.

Contrariamente, el porcentaje de personas asalariadas se ha incrementado pasando de 50.8% en 1992 a 59.5% en el 2000. Aunque hombres y mujeres han pasado a vender su fuerza de trabajo, son los hombres los que muestran los mayores porcentajes. Es en las ciudades de Granada y Managua, donde los hombres han experimentado estos cambios de manera más notoria.

El trabajo no pagado realizado por familiares en los negocios por cuenta propia, se ha incrementado en 3 puntos porcentuales en los últimos 9 años, siendo la ciudad de Granada la que muestra un mayor crecimiento.

Los servicios generales
y la manufactura son las actividades económicas que generan mayormente los empleos

Los servicios generales es la rama de actividad que genera mayores fuentes de empleo para la PEA ocupada. De hecho, el 47.6% de las personas trabajan en esta rama de la economía. Sin embargo, en los últimos 9 años los empleos en este sector se han contraído en 5 puntos porcentuales, siendo los hombres los que han reducido mayormente su participación en los servicios.

La industria manufacturera es la rama de actividad económica que después de los servicios genera más fuentes de empleo. El 26.4% de los empleos se generan en esta industria. Cabe mencionar que la manufactura es la rama económica que ha experimentado un mayor dinamismo en los últimos 9 años. En este período ha crecido en 4.9 puntos porcentuales, siendo en la ciudad de Managua donde el crecimiento es mayor, pasando de 16.7% a 24.8% entre 1992 y el 2000. Sin embargo, es en la ciudad de Granada donde la manufactura tiene un mayor peso en la generación de empleos (31.4%) Asimismo, la industria manufacturera genera empleo para hombres y mujeres en porcentajes similares en las tres ciudades estudiadas.

La construcción ha experimentado un crecimiento modesto entre 1992 y el 2000, pasando de 4.1% a 5.7% en los años mencionados. Cabe señalar, que de las tres ciudades estudiadas, es en Granada donde la construcción genera más empleos. Sin embargo, hay que valorar que la construcción solamente genera empleos directos para los hombres, aunque hay que reconocer que genera empleos indirectos para las mujeres a través de los servicios que éstas prestan cuando se realizan obras de construcción.

La rama económica de salud y educación refleja una reducción de 2 puntos porcentuales en el período de referencia, siendo las mujeres las más afectadas, especialmente en la ciudad de Granada, donde éstas redujeron su participación en 8.4 puntos porcentuales.

Lento crecimiento de los ingresos y reducción del poder adquisitivo

Entre 1992 y el 2000, el ingreso promedio de la PEA que habita en la franja del Pacífico ha experimentado un crecimiento nominal del 14.9%. Sin embargo, el poder adquisitivo de estos ingresos se ha deteriorado sustantivamente. De hecho en el mismo período, se ha incrementado de manera significativa el número de personas que con sus ingresos solamente logran tener acceso a media canasta básica, las que pasaron de 30.8% a 62.2% en dicho período.

Por otra parte, los datos muestran diferencias muy marcadas entre el crecimiento de los ingresos promedios de los hombres y las mujeres. Mientras el ingreso de los hombres experimentó entre 1992 y el 2000 un crecimiento nominal del 19.9%, el de las mujeres fue de tan solo 6.7%.

Los datos también muestran brechas de género entre los ingresos que perciben los hombres y las mujeres. En 1992 el ingreso promedio de las mujeres se encontraba en un 25% por debajo del ingreso de los hombres y esta brecha se ha ensanchado en el 2000 al 33.5%.

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Tasa de Participación y Estructura por edades de la PEA en las ciudades de Managua, León y Granada Agosto 1992-Agosto 2000

La Migración como mecanismo de ajuste del Mercado Laboral

Tasa de Ocupación y Participación de la población ocupada en las ciudades de Managua,León y Granada Agosto 1992-Agosto 2000

Estructuras de edades y nivel educacional de la población ocupada en las ciudades de Managua , León y Granada Agosto 1992 - Agosto 2000

Composición de los ocupados Agosto 1992 - Agosto 2000

Tasas de subutilización de la Fuerza de Trabajo en las ciudades de Managua, León y Granada Agosto 1992 - Agosto 2000

Posición Ocupacional de la población ocupada en las ciudades de Managua, León y Granada Agosto 1992- Agosto 2000

Actividad Económica de la población ocupada en las ciudades de Managua, León y Granada Agosto 1992 - Agosto 2000

Ingresos de la población ocupada en las ciudades de Managua, León y Granada Agosto 1992 - Agosto 2000

Porcentaje de Trabajadores según cobertura de la Canasta Básica en las ciudades de Managua, León y Granada Agosto 1992 - Agosto 2000

 

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