Comportamiento económico 2001 bajo intensos nubarrones

Luz Elena Sequeira G.

lesequeira@elobservadoreconomico.com

  • Se prevé deterioro de importantes indicadores macroeconómicos,unido al inquietante clima electoral.
  • La economía,según datos oficiales,creció en un 5 por ciento,menos de lo que oficialmente se tenía previsto que era de un 6.5 por ciento.
  • El gobierno pretende luchar contra la pobreza,mediante la formulación de proyectos sociales,pero el monto de recursos esperados es insuficiente.

El escenario que se vislumbra para este año 2001 no resulta muy atractivo para la evolución socioeconómica del país, ya que se ha registrado una desaceleración económica en el 2000, la cual se extenderá a 2001, y está rodeado de nubarrones propios de un año electoral. Por tanto, para el economista Néstor Avendaño, “mantener una situación económica en 2001 similar a la que se observó en el 2000 será un éxito”.


Rasgos de la economía en el 2000

Nicaragua en el 2000, de acuerdo con un estudio y balance realizado por Avendaño, alcanzó dos importantes logros: el ingreso al Punto de Decisión de la Iniciativa para Países Pobres Muy Endeudados (HIPC, por sus siglas en inglés), y el avance en las reformas estructurales acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), como fueron el establecimiento del Centro Nacional de Mediación de la Propiedad, la reforma de la seguridad social, la licitación y venta de las líneas de distribución de energía eléctrica a la empresa española UNION FENOSA, por 115 millones de dólares, y la aprobación de la nueva Ley de Inversiones Extranjeras y de la Ley de Fondos de Garantía de los Depositantes en el Sistema Bancario Nacional.

Sin embargo, frente a estos logros, fueron mayores los problemas presentados. La fragilidad de la estabilización económica, evidente con la caída abrupta de reservas internacionales, que estuvo asociada con los menores desembolsos de préstamos comerciales del BID y del BIRF/IDA y la quiebra del principal banco comercial del país, se tradujo en una política monetaria de corto plazo más restrictiva, desacelerándose el crecimiento de la inversión privada y el crecimiento de la producción.

La economía, según datos oficiales, creció en un 5 por ciento, menos de lo que oficialmente se tenía previsto —que era 6.5 por ciento—, lo que fue insuficiente e incidió en el nivel de pobreza imperante en el país.

Los precios no se estabilizaron como se esperaba, debido al alza del precio internacional del petróleo, el riesgo cambiario no disminuyó porque el 94 por ciento de las Reservas Internacionales Netas equivale a la deuda interna de corto plazo de la banca central.

Adicionalmente, los altos niveles de desempleo y subempleo —junto con el congelamiento de los salarios—, deterioraron las condiciones del nivel de vida de la población. De acuerdo con estimaciones del FIDEG, la tasa de inflación fue 13.04 por ciento, mientras que la tasa de desempleo fue de 44.3 por ciento.

Por el lado de la demanda, el valor de las importaciones continuó superando el de las exportaciones, indicando un déficit comercial de 51 por ciento del PIB, por lo cual la dependencia del ahorro externo se acentuó principalmente por la vía de las remesas familiares. Por otro lado, el gobierno fue muy poco austero en cuanto a los gastos, presentando un déficit fiscal del 15 por ciento del PIB, alejándose del compromiso establecido con el FMI.

Si a todos estos resultados macroeconómicos le agregáramos los problemas de gobernabilidad, la falta de transparencia en el uso de los recursos del presupuesto nacional y los obstáculos de descentralización de funciones y recursos públicos hacia los municipios, cabria preguntarnos: ¿cuál será la situación económica que enfrentaríamos en 2001?

Escenario económico para el 2001

Las perspectivas económicas para el 2001, según el economista Avendaño, están afectadas por “la extensión de desaceleración económica observada en el 2000, la creciente colocación de Certificados Negociables de Inversión (CENI’s), Títulos Especiales de Inversión (TEI’s), y los Bonos en Moneda Extranjera (BOMEX’s), lo que conlleva una contracción de la base monetaria con el fin de evitar un deterioro mayor en la posición de las Reservas Internacionales”..

En este escenario económico, “los productores se encuentran afectados por menores disponibilidades de crédito, altos costos financieros y elevadas tarifas de servicios públicos, mientras que las familias que generan menores ingresos por la alta tasa de desempleo y subempleo , también observan la disminución de su capacidad de compra como resultado de la mayor tasa de inflación y del prolongado congelamiento de los salarios”.

No podemos dejar a un lado que 2001 es un año de elecciones nacionales, de tal forma que los retos económicos del gobierno mantienen una estrecha relación con sus retos políticos nacionales e internacionales. Podría señalarse que los retos políticos de mayor importancia son no permitir mayores actos de corrupción y aplicar la ley a los que hagan uso inadecuado de los recursos públicos, impulsar la despartidización de las instituciones y, agencias públicas, y, un último reto, no restringir la participación de los partidos y grupos políticos en las próximas elecciones nacionales.

Si se avanzara en esas tres vías de fortalecimiento de la gobernabilidad, el gobierno podría mantener un nivel adecuado de ayuda internacional en su último año de gestión administrativa y, además, le facilitaría invertir y no consumir los recursos provenientes de la privatización de las empresas públicas, en aras de buscar una efectiva apropiación de la estrategia nacional de lucha contra la pobreza.

Para 2001 se espera que la producción tienda a crecer en un 4 por ciento, basada, por el lado de la oferta, en el comercio, la agricultura y la construcción, con leves repuntes en la pesca y la minería. Y por el lado de la demanda, dicho crecimiento se verá impulsado principalmente por la inversión pública y el consumo de las familias, ya que se espera una disminución de la inversión extranjera directa de 150 millones de dólares en 2000 a menos de 100 millones de dólares en 2001. Los inversionistas privados esperarán ver quien ganara la silla presidencial. .

Avendaño también pronostica una tasa de inflación de cerca del 10 por ciento, y una subutilización global de la mano de obra similar del año pasado. La brecha de recursos externos tiende a aumentar hasta 1,500 millones de dólares, y se prevé que el 63 por ciento del déficit comercial sea financiado con la ayuda externa y con el alivio del pago de la deuda al Club de París.

De darse la afluencia esperada de recursos externos y el ingreso aproximado de 250 millones de dólares provenientes de la privatización de ENITEL y ENEL, las reservas internacionales netas ajustadas oficiales del país podrían observar un incremento aproximado de 170 millones de dólares. De no concretarse las privatizaciones las reservas internacionales ajustadas tendería a disminuir en 90 millones de dólares en el transcurso del año.

La elevada carga tributaria, o sea la relación impuestos/PIB, de 22.5 por ciento del Gobierno Central no será suficiente para cubrir un déficit fiscal de 16.6 por ciento del PIB, razón por la cual se deteriorara aún más las finanzas del Gobierno Central. Esta brecha fiscal, que asciende a 430 millones de dólares, incluyendo el gasto electoral estimado en 33 millones de dólares, actualmente está financiado en un 72 por ciento con recursos de la cooperación externa, por lo cual se prevé que el 28 por ciento restante será financiado con recursos provenientes de la privatización de las empresas públicas, para evitar mayores presiones inflacionarias. El riesgo, en este caso, es que los ingresos por privatización sean destinados al consumo público.

El comportamiento del tipo de cambio oficial será similar al observado en 2000, debido a que la política monetaria de corto plazo continuará reduciendo la oferta de dinero para proteger la débil posición de las reservas internacionales. Así, el gobierno no podrá disminuir la tasa anual de deslizamiento cambiario de 6 por ciento, de tal forma que el tipo de cambio se situará en torno al nivel de 13.84 córdobas por 1 dólar el 31 de diciembre de 2001 y, en términos medio anual, en 13.45 córdobas por 1 dólar.

Entre las principales condicionalidades de reforma estructural programadas para 2001, destacan: la Ley del Servicio Civil; la plena cobertura de las operaciones del gobierno en el sistema de control financiero; la privatización de ENITEL; la concesión a inversionistas privados de los puertos de Corinto, Potosí y San Juan del Sur; de las normas legales sobre garantías financieras que permitan el uso de propiedad movible como colateral de crédito; la aprobación del nuevo código comercial; la aprobación de la ley del mercado de capital; la aprobación de nuevas normas prudenciales sobre la clasificación de activos en riesgo y provisiones; la aprobación de la ley de seguros; y en el ámbito de la seguridad social, la adjudicación de los contratos para la administración privada de los fondos de pensiones, la reestructuración y modernización del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, así como la introducción del nuevo sistema de cuentas individuales de fondos.

En diciembre recién pasado, el gobierno envió otra carta de intenciones al Fondo Monetario Internacional, en la cual se comprometió a implementar una serie de medidas con el fin de mantener un sistema financiero sano, mediante el fortalecimiento de un marco institucional en el cual se establece una base legal, consolidando la solvencia y la liquidez de la banca comercial, así como las regulaciones y la supervisión prudencial. Además, el gobierno manifestó recuperar los bienes depreciados del INTERBANK y BANCAFE, para solventar la deuda contraída por ambos bancos con el Banco Central.

Cabe recordar que el incumplimiento de los compromisos de reformas estructurales obstaculizarán el desembolso de préstamos concesionales del BIRF/IDA y del BID, necesarios para la estabilidad macroeconómica.

Acciones que podrían tomarse

La pobreza es hoy en día un tema muy tratado, sobre todo cuando se supone que los recursos presupuestarios liberados del pago de la deuda externa, con el alcance del Punto de Decisión de la HIPC, debe ser canalizados para combatirla. El gobierno pretende luchar contra la pobreza, mediante la formulación de proyectos sociales, vía inversión pública, pero el monto de recursos esperados es insuficiente, por lo cual la sostenibilidad económica en el largo plazo, requiere una estrategia de lucha contra la pobreza, propia de la nación, que garantice también la sostenibilidad económica.

El crecimiento económico es uno de los principales elementos para avanzar en la reducción de la pobreza, pero considerando un crecimiento con calidad mediante el cual se logre un efecto positivo en los niveles de vida de la población o sea, es necesario tomar en cuenta las políticas para distribuir equitativamente los ingresos y favorecer a los pobres con un armónico crecimiento de la producción sectorial.

Por otro lado, las políticas fiscal y monetaria son herramientas económicas gubernamentales que tienen un impacto directo sobre los pobres, a través de la recaudación fiscal, el gasto social, la oferta de dinero y la tasa de inflación Para tales efectos es necesario examinar el impacto directo e indirecto del sistema ributario y del sistema no tributario de Nicaragua sobre los pobres. Es conocido el carácter regresivo de la recaudación fiscal del Gobierno Central en Nicaragua (en 1999, el 85 por ciento de la imposición tributaria fue indirecta), que grava, además, la producción y el consumo de 23 bienes básicos de la población.

Se necesita la formulación de un presupuesto nacional de mediano plazo, que comprenda un período de cuatro o cinco años, que permita enfocar la reasignación del gasto público existente hacia las áreas sociales de mayor prioridad, como son educación, salud, vivienda y saneamiento ambiental, entre otras. El financiamiento externo del presupuesto debería fundamentarse más en donaciones que en préstamos concesionales, para reducir mayores presiones inflacionarias y evitar la aceleración del nuevo endeudamiento externo que representa el 40 por ciento de la deuda externa actual.

Para concluir, podríamos señalar que si bien es cierto que la nueva economía estatal, presenta una menor participación en las instituciones de servicios y en la producción, no debe olvidarse su principal función, la de ser un ente facilitador, de tal forma que promueva y eleve la calidad en la educación y en la salud, impulse la transferencia de tecnología en el fortalecimiento de los procesos productivos existentes y en la búsqueda de nuevas fuentes de desarrollo, fortalezca el Sistema Financiero para promover la inversión y el ahorro interno, reconstruya la infraestructura económica para facilitar el mejoramiento en la productividad, sin dejar a un lado la protección del medio ambiente, y de la población más pobre del país.

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