El Sector Urbano en las ciudades de Managua, León y Granada (1992 – 2000)

Sonia Agurto Vílchez
Investigadora de FIDEG

sonia@elobservadoreconomico.com

El comportamiento del mercado de trabajo en general, de la economía informal y de las condiciones de vida de la población urbana que habita en las ciudades de Managua, León y Granada, ha sido monitoreada por FIDEG por nueve años consecutivos (1992-2000), a fin de poder captar, a través de una muestra panel en 870 hogares, los principales cambios que acontecen en la vida económica y familiar de este importante núcleo poblacional.

Es así, que en la edición anterior de esta revista se mostró un panorama general de la situación laboral de la población económicamente activa que habita en el casco urbano de estas ciudades. Los datos indicaban, que en los últimos nueve años, los habitantes de Managua, León y Granada, sufrieron un deterioro en la calidad y condiciones de sus empleos. De hecho, la reducción de los puestos de trabajo, el incremento del desempleo abierto y del subempleo, las fuertes migraciones, especialmente hacia Costa Rica, y la reducción del poder adquisitivo de los ingresos de los trabajadores, son situaciones que están enfrentando hombres y mujeres que habitan en esta franja del Pacífico de Nicaragua.

En este artículo, se presentan los principales resultados de este monitoreo, relacionados con las características, comportamiento y cambios acontecidos en el sector informal entre 1992 y el año 2000. Es válido señalar, que para fines de este estudio se definió como sector informal, como hombres y mujeres que trabajan como patrones, cuenta propia, asalariados o familiares no remunerados, desarrollando actividades en establecimientos con menos de cinco trabajadores y operando esencialmente, con mano de obra familiar.


Un sector en constante crecimiento

El aumento de las ocupaciones informales fue el resultado de un desplazamiento de empleos del sector moderno al sector informal. A partir de los años noventa, con la aplicación de la política de reducción del aparato estatal diseñada para que los empleados públicos y de entes autónomos se trasladasen al sector informal, así como la insuficiente capacidad del sector privado moderno para crear nuevos empleos, hizo que la mayor parte de la población en busca de trabajo se haya dedicado a actividades informales de baja productividad y con ingresos insuficientes.

Este sector ha crecido en 4.1 puntos porcentuales entre 1992 y el año 2000. Se estima que actualmente en el sector informal urbano trabaja el 63.2% de la población económicamente activa de las ciudades de Managua, León y Granada. No obstante, cada ciudad muestra un comportamiento diferenciado a lo largo de este período.

En la ciudad de Granada es donde el sector informal tiene un mayor peso, es decir, que Granada es la ciudad en donde la mayoría de los empleos se generan en este sector. De hecho, de cada 100 granadinos que trabajan, 71 lo hacen en actividades informales. Por su parte, en la ciudad de León el sector informal genera empleo al 65% de la PEA y en Managua al 57%.

Aún cuando es en la ciudad de Granada donde el sector informal muestra un mayor peso, es en León donde este sector mostró un mayor crecimiento entre 1992 y el 2000. En este período el sector creció en León en 7.7 puntos porcentuales, en Granada en 4.1 puntos y en Managua en solo 1.4 puntos.

El sustantivo crecimiento que muestra el sector informal en la ciudad de León puede encontrar explicación en el fuerte deterioro económico en que está inmerso este departamento, en donde el sector agropecuario se ha sumergido en un letargo fatal para miles de hombres y mujeres que vivían del trabajo que generaba la agricultura, no quedándoles más alternativa que buscar en las ciudades fuentes de trabajo en actividades informales de sobrevivencia.

De esta manera, se puede afirmar, que en la actualidad, el sector informal continua siendo la principal alternativa de trabajo para aquella población que no logra insertarse en sectores más modernos y dinámicos de la economía. Cuando se habla se sector informal, se está hablando de un sector que genera el 63% de los empleos en las tres principales ciudades de Nicaragua, en donde habita aproximadamente el 53% del total de la población urbana del país. Aun cuando, el sector presenta un estado de sobresaturación, se puede predecir que continuará creciendo, debido a la imposibilidad de la economía nacional de absorber la mano de obra sobrante y así como, aquella mano de obra que quiere incorporarse por primera vez al mercado de trabajo.

Sector informal, refugio de mujeres obstinadas en generar ingresos

Si bien es cierto que el sector informal es una importante fuente de empleo para hombres y mujeres, también es cierto que las mujeres son omnipresentes en este sector, ya que se muestran como vendedoras ambulantes, en tramos en los mercados, en pequeños negocios familiares, en ventas de alimentos de fines de semana, como trabajadoras a domicilio, etc. Para una importante proporción de mujeres, la microempresa constituye una extensión de las funciones domésticas, lo cual se refleja en alguna medida en el tipo de actividades que desarrollan y en el lugar físico donde operan.

Los datos muestran que de cada 100 mujeres que trabajan, el 76.5% lo hace en este sector, mientras esta relación es para los hombres de 55% por cada 100. Granada es la ciudad donde las mujeres constituyen un porcentaje de mayor incorporación al sector informal (85.3%), luego León (76.5%) y Managua (61.3%).

La mayor incorporación de las mujeres a actividades informales no ha sido fortuita, no ha sido accidental, sino que ha sido producto y reflejo de una economía deprimida que no le ofrece oportunidades para incorporarse a sectores económicos más dinámicos, donde ella pueda desarrollar sus capacidades técnicas y llenar sus expectativas salariales. La urgencia de generar ingresos para llenar las necesidades más apremiantes de la familia, obliga a muchas mujeres a “rebuscar” cualquier trabajo, situación que la hace aparecer con una “versatilidad” mayor que la del hombre, pero que solamente es producto de una responsabilidad, muchas veces no compartida, de garantizar la sobrevivencia económica de la familia, aunque con ello se vean quebrantadas sus aspiraciones académicas y status social.

Mayor incorporación de jóvenes y de personas con mayor nivel educativo

El sector informal continúa estando constituido mayormente por hombres y mujeres en edades que oscilan entre los 20 y 44 años (48.4%), así como por personas con un bajo nivel educativo. Sin embargo, los datos muestran que en los últimos nueve años se han producido cambios en las características etáreas y educativas de las personas que laboran en este sector.

De hecho, en los últimos nueve años, los jóvenes y las personas mayores han incrementado su participación en el sector informal en 2.1 y 1,4 puntos porcentuales respectivamente. Asimismo, entre 1992 y el año 2,000 hay una mayor presencia en el sector informal, de personas con educación secundaria y universitaria, grupos que han aumentado su participación en dicho sector en un poco más de 7 puntos porcentuales a lo largo del período mencionado.

Se podría decir, entonces, que la creciente presencia en el sector informal de adolescentes y de personas de la tercera edad, así como de personas con mayores niveles educativos, es el reflejo del deterioro económico y social que atraviesa el país. Adolescentes que abandonan sus estudios para llevar ingresos a sus hogares, ancianos que prolongan su trayectoria laboral a fin de no convertirse en una carga familiar, personas con niveles de calificación medio y alto que realizan trabajos que no requieren dicha calificación, se ubican en el sector informal, sector que los acoge porque el único requisito para entrar en él, es tener disponibilidad de trabajar. El sector informal no margina a nadie y le abre las puertas a todos, sin embargo, este sector se encuentra en un estado de sobresaturación, ya que son más las personas que venden o los que prestan servicios, que los que los solicitan, situación que está obligando a muchas personas a retirarse de dichas actividades y las está enviando al desempleo o a buscar nuevas alternativas de trabajo más allá de las fronteras, especialmente hacia Costa Rica, como se mencionaba en el artículo de la edición anterior de esta revista.

Continúan reduciéndose los cuentapropistas y las actividades de reventa

La característica peculiar de las actividades informales a lo largo de estos años, es que son actividades realizadas, por lo general, por personas que trabajan por cuenta propia apoyados por mano de obra familiar. Es decir, que los cuentapropistas y los familiares no remunerados han sido la expresión más representativa del sector. Sin embargo, los datos muestran que en los últimos nueve años los cuentapropistas han venido disminuyendo su participación. Mientras en 1992 tenían un peso del 61.7%, en el año 2,000 su peso se redujo a 42.1%. Paralelamente, los trabajadores no remunerados se han incrementado pasando de 12.3% al 16.7% en el período mencionado. Asimismo, los trabajadores asalariados pasaron del 22,4% en 1992 al 37.8%. En definitiva, estas cifras permiten afirmar que la crisis económica que ha golpeado fuertemente al mercado laboral en los últimos años, ha provocado una movilidad laboral al interior del sector, obligando a las personas a reacomodar su inserción según sea el acceso a recursos, ganancia, capacidad de ahorro e inversión.

Por otra parte, el sector informal abarca una gran variedad de actividades, que van del pequeño comercio callejero, el comercio, los servicios de reparación, el transporte, la construcción y la pequeña industria. Las actividades comerciales, de reventa, son las que han tenido un mayor peso dentro del sector informal. Del total de personas que trabajan en este sector, el 53.1% se dedican al comercio. Sin embargo, entre 1992 y el 2000 estas actividades se han reducido en un 9.1%, debido entre otras cosas, a la falta de disponibilidad de capital para abrir un pequeño establecimiento. Por otra parte, las actividades productivas se han incrementado en dicho período en un 5.9%, especialmente aquellas relacionadas con el procesamiento de alimentos. De hecho, son muchas las personas, y en especial, las mujeres, las que se refugian en estas actividades, ya que además de ser una prolongación del trabajo doméstico, la gente solamente compra lo esencial, y aquí lo esencial es la alimentación.

Se reduce el número de personas dueñas de negocios

Las empresas en que desarrollan sus actividades las personas del sector informal son esencialmente pequeñas. Del total de establecimientos, el 83.5% funciona con 1 ó 2 trabajadores y solamente el 13.5% con 3 a 5 trabajadores.

Aun cuando no se pueden adjudicar a estos dos tipos de establecimientos diferencias muy marcadas, si se puede afirmar que los establecimientos de 1 y 2 trabajadores son esencialmente de sobrevivencia. A pesar de ello, entre 1992 y el año 2000 los negocios se han venido reduciendo. El porcentaje de ocupados que dependían de un negocio para sobrevivir en las ciudades de Managua, León y Granada, se han diezmado en 12.6 puntos porcentuales en el período mencionado.

Los principales problemas que enfrentan estos negocios y que seguramente han dido las causas del cierre de los mismos, es, sobre todo, la falta de clientela. El poco circulante en manos de las personas, debido —entre otras cosas— a los bajos salarios e ingresos de los trabajadores, afecta de manera directa a las personas del sector informal, ya que los clientes se reducen significativamente.

De esta manera, el mayor peso de los negocios se ubica en actividades que son esenciales para la clientela, como es la elaboración de productos, fritangas, dulces, reposterías, alimentos, etc, las que representan el 23.6% del total de actividades, incrementándose este porcentaje en las mujeres (32.7%). La reventa y las actividades de servicios son también importantes en el empleo de hombres y mujeres que se ubican en este sector.

Ingresos reducidos y bajo poder adquisitivo

En relación con la remuneración, las personas que trabajan en el sector informal obtienen ingresos inferiores a aquellas que laboran en el sector formal de la economía. Los ingresos que perciben las personas que trabajan en el sector informal de la economía es bajo y con un reducido poder adquisitivo.

La situación de bajos ingresos que perciben las personas que habitan en las ciudades de Managua, León y Granada, reflejan en alguna medida la problemática que enfrenta este sector a nivel nacional. El ingreso promedio de las personas que trabajan en el sector informal es de 998.1 córdobas mensuales, habiendo experimentado un incremento nominal del 15% entre 1992 y el año 2000. Sin embargo, este incremento del ingreso tiene sus bases en el aumento de los ingresos de los hombres. En efecto, mientras los hombres incrementaron sus ingresos en los últimos 9 años en un 4%, el ingreso de las mujeres experimentó una caída nominal del 9.1%. Para el año 2000, el ingreso promedio de las mujeres se encontraba en un 39.7% por debajo del ingreso de los hombres.

Por otra parte, las mujeres tienen un ingreso inferior al de los hombres al interior del sector informal, siendo estas diferencias más acentuadas que la encontrada en el sector formal.

Al interior del sector informal existen diferencias significativas en los ingresos que perciben. En el año 2000, el primer 20% de la población con más bajos ingresos percibía C$42.8 córdobas, y el 20% de la población con más altos ingresos recibía C$3,465 córdobas, siendo la brecha de ingreso entre estos dos polos del 98.8%.

De esta manera, el poder adquisitivo de los ingresos de las personas que trabajan en el sector informal es sumamente reducido. En los últimos nueve años, el deterioro que han experimentado sus ingresos se refleja en el poder de compra de los mismos. Mientras en 1992 el porcentaje de personas que con sus ingresos alcanzaban a comprar hasta una canasta básica era el 59%, en el año 2,000 el porcentaje de personas en esta situación se ha incrementado al 85.9% Es decir, que solamente un 14% de las personas que trabajan en actividades informales, pueden comprar con sus ingresos más de una canasta básica.

Recapitulando, se puede decir, que el sector informal es el mayor generador de empleos en las ciudades de Managua, León y Granada; es un sector que ofrece oportunidades a todas las personas, pero las mujeres se ubican en porcentajes significativos; la edad y el nivel educativo no son una traba para entrar en él; se trabaja en pequeñas unidades de sobrevivencia con fuerza de trabajo familiar; en la actualidad se encuentra en un estado de sobresaturación producto de la falta de dinamismo de los sectores modernos de la economía que no cumplen el rol de absorber la mano de obra que presiona por entrar al mercado de trabajo formal; es decir, que ya no puede resolver el problema de empleo de la mayoría de la población que se refugia en él, en condiciones de subempleo y se conforma con obtener ingresos para cubrir sus necesidades más básicas.

Las consecuencias de esta distorsión económica se muestran en un incremento del subempleo, del desempleo y de la migración de miles de personas que se arriesgan a cruzar las fronteras patrias, para buscar en otros países, una mejoría económica, la realización de sus sueños familiares y la esperanza en un futuro menos incierto, pequeñas cosas que les son negadas en su propio país.

 

Nota: Se necesita Acrobat Reader para visualizar los cuadros

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Cuandro #1 :Estructura de la ocupación por sexo en las ciudades del Pacífico

Cuandro # 2 :Característica:Trabajadores del sector informal en las ciudades de Managua,León y Granada (Agosto 1992-Agosto 2000)

Cuandro # 3 :Característica:Trabajadores del sector informa por posición ocupacional en las ciudades de Managua,León y Granada (Agosto 1992-Agosto 2000)

Cuandro # 4 :Característica: de los negocios en las ciudades de Managua,León y Granada (Agosto 1992-Agosto 2000)

Cuandro # 5:Rango de Ingreso Promedio por quintiles de los trabajadores de las ciudades de Managua,León y Granada.

Cuandro # 6:Porcentaje de Trabajadores según cobertura de la Canasta Básica en las ciudades de Managua,León y Granada.

 


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