Disminuye ayuda externa para Nicaragua.

  • Cooperación internacional ha variado sus intereses y destinos

 

 

 

 

Mayda Isabel Meléndez

Las donaciones que ha recibido Nicaragua en el período comprendido entre 1990 y 2000, equivalen a 6,500 millones de dólares y supera tres veces el total de nuestro Producto Interno Bruto, según fuentes consultadas.

Los colores que tomen las elecciones en ciernes parecen tomar mucha importancia cuando reconocemos que Nicaragua es un país dependiente de la ayuda bilateral y multilateral que recibe. De hecho, los datos oficiales revelan que durante la última década, el nuestro ha sido uno de los países más favorecidos por la ayuda internacional al menos en lo que a Latinoamérica se refiere.

A lo largo de los últimos diez años nuestros principales cooperantes bilaterales han sido Japón, China Taiwán, Unión Europea, Alemania, Suecia, Finlandia, Noruega, Dinamarca, Canadá y Estados Unidos.

Consultado sobre el tema, el Canciller Francisco Aguirre Sacasa, reveló que durante el gobierno de Violeta Barrios el promedio de la ayuda anual fue de 650 millones de dólares, de los cuales el 41%, o sea más de 260 millones de dólares fueron inyectados a la balanza de pago. Es decir, era financiamiento no ligad a proyectos individuales y de un relativamente rápido desembolso. Este hecho, según el funcionario público, se debe a debido a las condiciones políticas y sociales en que la otrora presidenta encontró Nicaragua.

El panorama cambió cuando finalizó el mandato de doña Violeta Barrios y fue sustituida por el doctor Arnoldo Alemán, hecho que de ninguna manera significa que hemos dejado de ser un país privilegiado en cuanto a recepción de donaciones se refiere.
Aguirre Sacasa asegura que los 497 millones recibidos por el presidente Alemán (o sea, casi un 25% menos que en el período anterior) equivalen al 25% de nuestro PIB anual y al 80% del total de nuestras exportaciones.

Pero también habría que ver por qué bajaron las donaciones, según nuestro entrevistado: disminuyó la ayuda para la balanza de pago, Nicaragua eleva su nivel de importaciones y al surgir otros países merecedores de ayuda internacional, bajan los montos destinados hacia acá.

No obstante, destacó por ejemplo, que la ayuda recibida durante el año pasado permitió echar a andar un programa de inversión pública que equivale el 17% del PIB. Y que, durante los primeros cinco meses de este año ha logrado negociar 150 millones con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y "esperan negociar" 180 millones con el Banco Mundial (BM), cifras que superarían con creces las expectativas si se toma en cuenta que estos son los últimos meses de mandato del doctor Alemán, y sobre todo, que el año pasado el monto aprobado por el BID para nuevas operaciones fue de 80 millones dólares y 55 por el BM.

Cabe mencionar que "durante este período 1990-2000, aproximadamente el 60% de la ayuda provenía de donantes bilaterales y el 40% de instituciones financieras internacionales".

Sin embargo, en los años de la administración Alemán, ha disminuido el porcentaje de la ayuda bilateral y la multilateral ha aumentado. La composición de la ayuda ha ido variando porque durante los últimos años Nicaragua se ha esforzado por mantener buenas relaciones con donantes multilaterales como el Fondo Monetario Internacional, FMI, por ejemplo, "y creo que ellas tienen una tendencia de estar en el juego por más tiempo que los donantes bilaterales".

Al desglosar por sectores la ayuda, los datos reflejan que, como ya dijimos, la balanza de pago fue prioridad durante el período anterior; se pasó del 41% en este período, al 19% en el actual; en el sector social, la mandataria invirtió 17% y el doctor Alemán el 30%.

El Canciller destaca que la recepción de altos niveles de ayuda tendría que cambiar en los próximos años debido a que "los países pasan de moda y hay en los países desarrollados una fuerte fatiga con el juego de la ayuda. Cada vez es más difícil para países como Suecia, Estados Unidos, etc., aprobar los mismos niveles de ayuda, no para Nicaragua, sino para todo el mundo en vía de desarrollo".

En vista de ello, a juicio de Aguirre Sacasa, con vasta experiencia con organismos internacionales, Nicaragua debe buscar un desarrollo sostenible a fin de depender menos de la ayuda.

"Para Nicaragua fue importante obtener inversiones como la de Unión Fenosa, como la de El Paso Power, Bellsouth, esas inversiones son las que pueden brindarnos el crecimiento sostenible de nuestra economía", explica.

Pero no sólo los países en sí pasan de moda, sino también los parámetros con que se les estudia como candidatos a receptores de donaciones. En las décadas de los 50 y 60 el tema principal era la infraestructura; en los 70, reestructuración económica debido a la crisis mundial del petróleo; durante los 80, reestructuración de la deuda externa, medio ambiente y mujer. En tanto, en los 90, se toman en cuenta aspectos como gobernabilidad, compromiso contra la pobreza, calidad de manejo de la macroeconomía, corrupción, eficacia de instituciones estatales, sistema judicial, clima para el sector privado (que surgió en los 80).

El titular del Ministerio de Relaciones Exteriores advierte que al asumir el nuevo gobierno, si no existen condiciones para la inversión, la ayuda internacional se retiraría, causando una reducción "calamitosa" en nuestra economía.

Agrega que "si no hay un clima propicio para el sector privado y si no se dan las condiciones para inspirarle confianza a la comunidad internacional de donantes, esa ayuda se va a ir y esa inversión privada se va a ir. Eso es un hecho".

A su modo de entender la situación actual y hablando "como nicaragüense", el Canciller consideró que si el Frente Sandinista llegara a ganar las elecciones, enfrentaría un gran reto debido al "bagaje" que acumuló durante los diez años que permaneció en el poder y la comunidad internacional estaría pendiente de sus palabras y actuaciones en lo que a sector privado, propiedad, medidas macroeconómicas y gobernabilidad se refiere.

Parámetros coinciden entre donantes

En general, las peticiones de las instituciones financieras multilaterales y otros organismos internacionales que facilitan ayuda a los países en vía de desarrollo giran alrededor de la gobernabilidad y todos los conceptos -y prácticas- que ésta conlleva.

Por ejemplo, el PNUD trabaja en coordinación de ministerios sectoriales y entes autónomos cuya función es velar porque algunas políticas específicas tengan un buen desarrollo, o bien, lo tengan proyectos y programas destinados a la reducción de la pobreza.

Quizá esto tenga su base en que -como se indica en la página web del PNUD- Nicaragua está catalogada como el segundo país más pobre de América Latina y el Caribe; los datos allí ofrecidos mencionan que nuestro ingreso per cápita empezó un proceso de descenso en los años 70 y no culminó de hacerlo hasta principios de la década pasada, cuando empieza su fase regresiva.

El PNUD se planteó para el período 1997-2001, tener como objetivo principal de cooperación la erradicación de la pobreza mediante el apoyo a ejes como la "creación de un ambiente facilitador del desarrollo humano sostenible y productivo, promoción de empleo y la búsqueda de medios de subsistencia sostenibles, modernización institucional desde la perspectiva de la gobernabilidad nacional y local con una óptica participativa y, manejo racional del medio ambiente". Las principales agencias de cooperación son: BM, BID, Unicef, Pnud, unión Europea, PMA, AID, Cooperación Española, Asdi, Acdi.
En tanto, en internet encontramos que el BID considera que "las principales deficiencias que deben ser consideradas en las estrategias futuras de préstamos entre las autoridades de América Central y las agencias financieras multilaterales (y los donantes bilaterales)" son agrupan en cuatro "esferas": social, económica, institucional, política regional.

Pero ese tipo de ayuda requiere que el sector público haga su parte. Es decir, que deje "progresivamente, la carga actual de proveer una amplia cantidad de bienes y servicios", a la vez que deja de actuar como la fuente final proveedora de empleo.

Esto implica, en principio, dos cosas. Por una parte las privatizaciones cuyo proceso inició en nuestro país desde hace varios años y que aún no culmina. De hecho, pese a la férrea decisión gubernamental, está sobre el tapete de la opinión pública la discusión de si se debe o no privatizar Enitel pues nos encontramos en la antesala de las elecciones nacionales y eso, según algunos entendidos en la materia, podría implicar vender la institución por debajo de su precio real.

Vale la pena aquí, hacer un paréntesis puesto que cabe recordar que aprobar las regulaciones de las tarifas de electricidad y teléfonos a regir luego de la privatización de Enel y Enitel y emitir las respectivas invitaciones finales de licitación es una de las acciones previas para la revisión intermedia del segundo año de ESAF que Nicaragua debía tener lista a más tardar en junio del año pasado.

Otras medidas son, por ejemplo, el incremento de recaudación fiscal por medio de las bebidas alcohólicas, emitir 20 millones de dólares en títulos que serían adquiridos por el sistema bancario, aprobación de la Ley de Reforma a la Seguridad Social en la Asamblea Nacional, implemento de medidas prudenciales que regulen el endeudamiento externo a corto plazo, entre otros.

Por otro lado, se requiere de incentivar la inversión de capital privado tanto nacional como extranjero. En este campo también se han dado los primeros pasos y en los últimos años hemos visto la erección de hoteles de diversas categorías, la traída de cruceros, etc.

Es conocido que el incentivo de la ayuda proveniente de los cooperantes multilaterales está planteado a más largo plazo que la de los bilaterales, a la vez que más enfocado a las políticas. Por ejemplo, el Centroamérica, el BID apoya programas en que los países aumentarán su eficiencia en los gastos sociales.

Fundamentalmente, las bases para una estrategia a mediano plazo para la región centroamericana, se posan sobre una estrategia de inversiones en el sector social que incluye los aspectos de educación, salud, desarrollo de la comunidad e inversión social, vivienda, desarrollo urbano, género y niñez.
Además, la estrategia para la reforma de la sociedad civil, que abarca a la sociedad civil y reforma de los programas del Estado, consideraciones sobre los ingresos públicos, agricultura, transporte, energía desarrollo del ambiente y sostenibilidad.

Informe en Grupo Consultivo

Es por todos conocido que el paso del huracán Mitch por Nicaragua fue catastrófico tanto para nuestra infraestructura como para nuestra economía, y si en circunstancias anteriores al fenómeno natural ya Nicaragua ocupaba un lugar prioritario ante los ojos de los cooperantes internacionales, no fue de extrañar que al plantear el gobierno la necesidad de ayuda para la reconstrucción, ésta no se hiciera esperar.
Durante la reunión del Grupo Consultivo, efectuada en Washington en mayo del año pasado, el gobierno de Nicaragua presentó un informe de cómo había utilizado la ayuda recibida a partir de la devastación sufrida por el huracán Mitch (octubre 1998).

Según el informe los principales sectores que resultaron beneficiados con la ayuda externa son: apoyo a la balanza de pagos, 138.9 millones de dólares, lo que equivale al 21.2%; combate a la pobreza con 110.5 millones de dólares equivalentes al 16.9%; red vial, 62.8 millones de dólares para un 9.6% y; agricultura, que recibió 52.3 millones que equivalen al 8%.

"Atendiendo al tipo de financiamiento, los desembolsos para apoyo a la balanza de pagos totalizaron US$138.9 millones, los provenientes en el diferimiento en el servicio de la deuda externa fueron de US$46.1 millones y los atados a proyectos de inversión se ubicaron en US$469.7 millones", indica el documento.

Por otra parte, se puntualizan los recursos internos y externos que tuvieron como destino la inversión pública, que alcanzaron la suma de $637.7 millones y fue financiada con la cooperación externa atada a los proyectos más US$168.0 millones provenientes de recursos internos.

Un alto porcentaje nos fue entregado en calidad de préstamo, pero no se puede pasar por alto la cantidad que se nos dio en calidad de donación. Los datos oficiales presentados en Washington el año pasado evidencian, por ejemplo, que en 1999 -pocos meses después del paso del huracán- nos desembolsaron 654.7 millones de dólares y de éstos 52.6% (US%344.5) fueron préstamos y el 47.4% (US$310.2) fueron donaciones.

Si revisamos las fuentes de financiamiento, "los organismos internacionales y países que más aportaron fueron: Banco Mundial, US$120.3 millones (18.4%); Banco Interamericano de Desarrollo, US$88.3 (13.5%); República de China-Taiwán US$63.5 millones (9.7%); Estados Unidos, US$32.9 (5%) y España US$29.6 millones (4.5%)".

En el Grupo Consultivo de Estocolmo fueron identificadas como prioritarias cinco áreas: macroeconomía y deuda externa; seguimiento de la cooperación externa después del grupo consultivo de Estocolmo; pobreza; gobernabilidad, transparencia y derechos humanos; descentralización y vulnerabilidad ecológica.


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