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Microfinancieras:
Llenando el vacío del crédito
Luz
Elena Sequeira
lesequeira@elobservadoreconomico.com

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| Doña Mirna
Hernández,usuaria de la Asociación de Oportunidad
y Desarrollo Económico de Nicaragua(ASODENIC) |
La
pulpería de doña Mirna está situada a un kilómetro
de Jinotepe, en el municipio de Dolores. Es popular porque, además
de ser punto de referencia y ofertar una amplia variedad de productos,
es un ejemplo para la comunidad.
Doña
Mirna inició su actividad comercial con un préstamo
de cien dólares, a un plazo de cuatro meses. Actualmente
cuenta con una línea de crédito para capital de trabajo
de mil dólares y el plazo se amplió a seis meses.
El crecimiento de su actividad comercial ha ido acompañado
de un mejoramiento en su nivel de vida, lo que ha permitido separar
el establecimiento de su casa de habitación.
Las
micro financieras alzan la bandera de triunfo mostrando al mundo
ejemplos como los de doña Mirna. Sin embargo, hay quienes
señalan que el crédito que ofrecen tienen un alto
costo financiero e impiden que las micro y pequeñas empresas
logren capitalizarse.
Las
micro financieras son un fenómeno relativamente joven en
el mundo, particularmente en Nicaragua. Su auge se ha dado a la
par del repunte del sector informal de la economía, aseguró
Patricia Padilla, de la Asociación Alternativa para el Desarrollo
Integral de las Mujeres, ADIM.
En
Nicaragua, la mayoría de las micro financieras nacieron a
inicios de los años noventa, como respuesta a las necesidades
encontradas en comunidades en las que Organizaciones No Gubernamentales
ejecutaban proyectos de desarrollo. Los montos con que iniciaron
fueron mínimos y en su mayoría obtenidos mediante
donaciones.
“Nuestro
objetivo principal era la educación popular, sin embargo,
detectamos que ante la falta de liquidez que experimentaba especialmente
el sector, Nitlapán creo el Programa de Financiamiento, el
cual posteriormente se convirtió en el Fondo de Desarrollo
Local. De esta manera nuestra contribución al desarrollo
sostenible del país es integral”, afirmó Elizabeth
Campos de Nitlapán-UCA.
Las
fuentes de fondos
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Dwigth
Haase |
Según
Dwigth Haase, consultor del Consejo Coordinador de Wisconsin con
Nicaragua (WCCN), “contribuir a un mayor acceso de la población
pobre a servicios financieros, de manera que contribuya a un incremento
de sus ingresos, en especial en la zona rural, así como al
empoderamiento de las mujeres”, es el objetivo principal del
WCCN.
Operando con
el nombre de Nicafund, el WCCN busca la manera de ser financieramente
sostenible e incorporar la población meta a sus programas
financieros. Su objetivo no difiere en mucho de los demás
organismos y agencias de cooperación internacionales que
canalizan fondos a través de las instituciones micro financieras.
(Ver recuadro).
A igual que
las demás fuentes de recursos para las micro financieras,
éstas ponen las condiciones para la intermediación
de sus fondos.
“No podemos
ofertar mayores plazos a nuestros usuarios si las organizaciones
que nos facilitan los fondos no dan un plazo mayor”, afirmaron
varios de los representantes de las micro financieras consultadas.
Esa es precisamente una de las principales críticas a las
micro financieras, lo que no permitiría a sus usuarios capitalizarse
Voceros de la
WCCN aseguraron que no facilitan recursos para que los usuarios
de los préstamos se capitalicen, sino para represtarlo. “La
mayoría de las micro empresarias necesitan el crédito
en temporadas y mantener un dinero por mayor tiempo es costoso,
por lo tanto, damos a las micro financieras un plazo de dos años”,
afirmaron a El Observador Económico.
Costos
operativos
“Para
colocar el equivalente a cien mil dólares, una micro financiera
realiza alrededor de cinco mil transacciones, en cambio la banca
comercial realiza únicamente cuatro transacciones y esto
se debe a lo fragmentado del crédito”, explicó
Alfredo Alaniz, directivo de la Asociación de Micro financieras
(ASOMIF).
¿Por
qué cinco mil transacciones? Primero, porque el promedio
del monto de los créditos que se otorgan equivalen, aproximadamente,
al producto interno bruto per capita (U$480). Así, para colocar
los cien mil dólares se necesitan alrededor de 200 usuarios,
y suponiendo que los pagos promedios son quincenales, tendremos
como resultado 24 pagos en el año por usuario, lo que multiplicado
por los 200 tenemos un total de cinco mil transacciones.
El manejo de
estas cinco mil transacciones es lo que encarece los costos, porque
se requiere de más personal para atender a esa cantidad de
usuarios, mayores gastos en papelería, traslado del dinero
(las micro financieras tienen presencia en lugares en los que ni
siquiera existe una ventanilla de la banca convencional), supervisión
(poco desarrollo en infraestructura para tener acceso a los usuarios)
etc. Esto sin considerar el mayor riesgo en que incurren, al trabajar
en un mercado en el cual las garantías están respaldadas,
en su mayoría, con la confianza y la credibilidad que genera
el usuario y no con garantías reales.
Los altos costos
de transacción dificultan la sostenibilidad financiera, que
implica intermediar recursos sin la necesidad de subsidios. En otras
palabras, los ingresos que genere esa intermediación deben
cubrir los costos financieros, gastos operativos, gastos por recuperación
de cartera, mantenimiento del tipo de cambio y generar un excedente
que permita el crecimiento de la micro financiera.
Usuarios
Los usuarios
de los servicios de las micro financieras, son micro, pequeñas
y medianas empresas, que por lo general no son atendidas por la
banca convencional al ser consideradas de alto riesgo. El Ministerio
de Fomento, Industria y Comercio las define como empresas formales
manufactureras, agro industriales, comerciales y de servicios con
un mínimo de dos trabajadores y un máximo de cien,
que tengan potencial de desarrollo en un ambiente competitivo.
El grupo meta
de las micro financieras varia de acuerdo a los objetivos de la
misma. Algunas dirigen el crédito a la población rural
pobre, otras a la población urbana marginal y existen también
las que tienen presencia en ambos sectores. Además, existen
micro financieras que se especializan en créditos a mujeres.
Independientemente
si los usuarios son urbanos o rurales, hombres o mujeres, el común
denominador es que utilizan el crédito principalmente para
el desarrollo de actividades económicas, aunque en los últimos
meses algunos bienes duraderos, como la vivienda, se encuentran
dentro del abanico de ofertas de crédito. En su mayoría
el crédito es utilizado como capital de trabajo y, en menor
medida, como inversión en maquinaria y equipo, debido al
corto plazo con que trabajan las micro financieras.
La tasa de interés
es el factor de menor relevancia para los usuarios a la hora de
tomar un financiamiento, dado que lo importante es tener acceso
a un financiamiento que les permita iniciar o desarrollar distintas
actividades económicas, que se caracterizan por permitir
el auto empleo o son el complemento para una estrategia de supervivencia.
Entorno
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| Alfredo Alaniz |
Las micro financieras
no operan en una isla desierta, existe un entorno social, cultural,
económico y político que incide de distintas formas.
Un ejemplo de ello, fue la recién aprobada ley de préstamos
entre particulares “no fue más que una decisión
política en un momento de campaña electoral”,
afirmó Alaniz, quien además de directivo de Asomif,
es gerente general de Fidesa.
Las tasas de
interés en el mercado financiero se venían regulando
a través de la oferta y demanda, sin que el Estado tuviera
participación en ello. La nueva ley establece que el interés
anual máximo en los préstamos entre particulares es
la tasa de interés promedio ponderado que cobren los bancos
comerciales autorizados en el país, en la fecha de contratación
del préstamo, excluyendo el interés cobrado en las
operaciones de tarjeta de crédito y por concepto de sobregiro,
lo que ocasionó una distorsión en el manejo de los
costos de las micro financieras.
Esa situación
hizo que las micro financieras buscaran mecanismos alternativos
que les permitieran mantener su sostenibilidad financiera. La medida
tomada por el legislativo con el supuesto propósito de para
regular las fallas del mercado y beneficiar al usuario no logró
su cometido, dado que se incrementaron las comisiones con el fin
de compensar la baja en las tasa de interés, quedando la
tasa efectiva en valores similares a los que pagaban los usuarios
con anterioridad a la ley.
Otro factor
que ha influenciado el funcionamiento de las micro financieras es
la cultura de no pago y el escaso hábito de ahorro, sobre
todo en el sector rural. En los años ochenta el crédito
fue subsidiado y la alta tasa de inflación no incentivó
el ahorro, en vista de que la población destinaba todo su
ingreso al consumo. Cambiar este hábito y enseñarle
a los usuarios el uso racional de los recursos ha sido una tarea
adicional para las micro financieras.
Interés
público
“No podemos
ser juez y parte, pero como Estado podemos crear ciertas condiciones
para permitir que el entorno donde se mueven las micro y pequeñas
empresas, así como las micro financieras, sea el propicio
para el desarrollo socio económico del país”,
afirmó Eduardo Bolaños, director del Programa de Fomento
a las Pequeñas y Medianas Empresas.
En ese sentido,
Bolaños afirmó que “existe un ante proyecto
de ley en la Asamblea, sobre la ley de préstamos entre particulares”,
y que los representantes de las micro financieras han tenido encuentros
para tratar el tema y buscar los mecanismos adecuados que permitan
encontrar una salida viable a la situación actual.
El ante proyecto
trata de una Ley de Fomento y Regulación de Micro financieras,
en vista de que se considera las actividades de las micro financieras
como de interés publico y social. En el ante proyecto se
establece que estas serían supervisadas por una firma consultora
que contaría con el aval de la Superintendencia de Bancos
y Otras Instituciones Financieras y no por esa institución
reguladora.
Experiencias
similares se han realizado con éxito en distintos países
de Latinoamérica, como en Bolivia, donde las micro financieras
han estandarizado y regulado sus operaciones y metodologías
para lograr una homogenización que les permita crear un marco
regulatorio claro, logrando inclusive ampliar las fuentes de recursos
para préstamos.
Promover
el desarrollo
La pregunta
es cómo hacer para que las micro financieras sean efectivas
en la promoción del desarrollo. La respuesta, para Patricia
Padilla, de Asociación Alternativa para el Desarrollo Integral
de las Mujeres, ADIM, esto se logra “con el fomento de capacitaciones
y de otros indicadores de desarrollo humano, lo cual es una manera
de trabajar con el individuo y potenciar su actitud emprendedora,
como una inversión al largo plazo”.
Por su parte,
Eduardo Bolaños sugiere que para el logro de una mayor eficiencia,
“las micro financieras deben ser supervisadas con el fin de
proyectar una mayor transparencia”, proponiendo también
la fusión de estas para hacer frente a los altos costos operativos
y la utilización de sus recursos en el sector productivo,
“pero mediante voluntad propia y no por imposiciones”.
Un planteamiento
similar hace Alaniz, quien plantea que el desafió es “ser
más eficientes en la operativa de las organizaciones, poder
canalizar un mayor volumen de recursos y terminar de romper con
la de satanización del crédito, de que por chiquito
no hay que cobrarlo”.
“Somos
un ejemplo visible”
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| Klaus
Geyer |
Klaus
Geyer, gerente general de Confía, señala
que como institución son un ejemplo de
que se puede trabajar desde el micro crédito
dentro del marco regulatorio existente (normas
prudenciales, exigencias de capital mínimo,
etc), como institución supervisada, sin
necesidad de cambiar la visión de atender
a las micro y pequeñas empresas que no
son atendidas por la banca convencional.
El
tema de la supervisión de las micro financieras
está en el tapete y Geyer está convencido
de que ambas —supervisión y micro
crédito— son compatibles. “Esto
se comprueba por los datos estadísticos,
dado que el 75 por ciento de los clientes reciben
montos por debajo de los 700 dólares, lo
que ratifica que estamos atendiendo a el mismo
grupo meta y que no se ha perdido nuestra orientación
y filosofía, que es atender a personas
con menor acceso al crédito en la banca
convencional”, agregó Geyer.
En
dos años y medio de operar, Confia presenta
un crecimiento impresionante, al pasar de 1.4
millones de dólares en cartera a inicios
de operación, a 11 millones de dólares
actualmente. De igual forma, el número
de clientes que atienden pasó de tres mil
800 clientes a seis mil 275 clientes.
Confía
es el resultado de una fusión entre Interfin,
que funcionaba como financiera, y Chispa, una
organización no gubernamental que operaba
como micro financiera. La fusión se realizó
debido a que Chispa tenia la intención
de convertirse en una financiera supervisada e
Interfin quería especializarse como una
institución que brindara atención
a las micro y pequeñas empresas. |
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Publicación digital diseñada por César
José Solís Blandón
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