Estados Unidos y Centroamérica
TLC: ¿Listos para las Grandes Ligas?

Kattya Sedó (kattya@elobservadoreconomico.com) y Daniel Edmundo Ortega (kattya@elobservadoreconomico.com)

En miras de ganar el torneo y como si se tratara de cumplir con la difícil tarea de conformar un buen equipo de béisbol, los “managers” de los gobiernos de Centroamérica iniciaron su lucha por alcanzar un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Desde que el pasado 6 de agosto el presidente de ese país, George W. Bush, selló la aprobación de la Ley de Promoción Comercial (TPA) —por sus siglas en inglés—, la ilusión de muchos por firmar un TLC con Estados Unidos parece un poco más cercana.

Los partidos están por comenzar; el cuadro empieza a rayarse y en el “bullpen” calientan los lanzadores. Una vez que Estados Unidos cumpla su meta de firmar un tratado de libre comercio con Chile, se estima que en octubre próximo estaría iniciando el turno de negociaciones para los cinco países centroamericanos.

Según el Viceministro de Industria y Fomento de Nicaragua, Javier Morales, Centroamérica tiene una oportunidad histórica. “Estados Unidos es el principal socio comercial de la región. Aproximadamente el 50 por ciento del comercio centroamericano se dirige a Norteamérica y viceversa. Si lográramos tener en 10 años 300,000 nuevos puestos de trabajo, 3,000 millones de inversión extranjera directa y aumentar el salario en un 40 por ciento, entonces estaríamos contribuyendo al desarrollo económico de la región de manera sustantiva”, asegura Morales.

Pero la tarea no será sencilla. Para otros especialistas, Centroamérica primero tendrá que hacer un esfuerzo para conformar un equipo de negociación eficiente en los aspectos técnicos, institucionales y productivos. De acuerdo con el especialista en comercio internacional Alejandro Aráuz, “el aspecto institucional y técnico es determinante para lograr efectividad en un tratado comercial moderno”, pero también habrá que hacer un esfuerzo para aumentar la oferta exportable de nuestros países, lo cual depende más del ambiente político, social, de las políticas internas de los países y del “riesgo” que asuman nuestros empresarios (ver entrevista con Aráuz).

¿Porqué Centroamérica?

Realmente no han sido muchos los países que han tenido la “suerte” de obtener un tratado de libre comercio con Estados Unidos. Hasta ahora solo tres países han firmado este tipo de tratado: México, Canadá y Jordania.

Según anunció el mismo presidente Bush, el pasado 16 de enero, el propósito de un tratado con Centroamérica “es el de estrechar los lazos económicos que ya se tienen con estos países, para reforzar su progreso hacia una reforma económica, política y social...y para tomar otro paso hacia completar el Área de Libre Comercio de las Américas”, ALCA.

Estados Unidos exportó aproximadamente nueve billones de dólares a Centro América en el 2000, más de lo que vendió a Rusia, Indonesia e India combinados.

Para algunos críticos como Roberto Cancino, director del Departamento de Estudios de Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos de Guatemala, el interés de Estados Unidos por este tratado “estaría motivado no tanto en cuánto nos pueden vender o comprar, sino en la existencia de importantes recursos naturales”.

“La consolidación de un bloque (vía ALCA y NAFTA) que le haga contrapeso al bloque europeo y al asiático, no sólo se enmarca en la ampliación del mercado y la búsqueda de una moneda única, que obviamente sería el dólar, sino en el control de los recursos naturales, cuya explotación en el futuro, se espera garantice ganancias bastante superiores a las que actualmente se derivan de la especulación financiera”, señala Cancino en un artículo publicado en un medio guatemalteco.

Las esperanzas

“El tratado de libre comercio con Estados Unidos es la mejor oportunidad que puede tener Nicaragua para comenzar a reducir el desempleo masivo que sufre el país. La apertura que implica equivale a un aumento de la inversión extranjera, lo que generará mayores empleos en el país”, comentó Sergio Ulvert, presidente de la Cámara de Comercio Americana (AMCHAM) en una conferencia sobre el tratado.

Entre los objetivos de la firma de este acuerdo por parte de Centroamérica, se encuentran los de impulsar el desarrollo económico y social de la región, avanzar en la construcción de economías abiertas, mejorar, ampliar y profundizar las condiciones de acceso al mercado estadounidense derivadas de las preferencias comerciales vigentes y crear un marco jurídico estable para promover y desarrollar inversiones, entre otros.

Nicaragua plantea algunos objetivos específicos en esas negociaciones, entre los que se encuentran la consolidación del nivel de acceso actual al mercado de Estados Unidos a través de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe, obtener una negociación asimétrica que permita asegurar la competitividad de los sectores productivos, reducir los subsidios a los exportadores otorgados en ese país y afianzar la cooperación y asistencia técnica de Estados Unidos hacia nuestra región.

Cuidado con las panaceas

Según advirtió el doctor en economía Alejandro Martínez Cuenca, hay que tener mucho cuidado de no ver este tipo de propuestas como panaceas. Así lo afirmó en el foro debate sobre “Tratados de Libre Comercio y sus futuros impactos en Nicaragua”, organizada por la Iniciativa Mesoamericana de Comercio, Integración y Desarrollo (CID).

“No podemos seguir viendo este tipo de propuestas como panaceas. No creamos que con el TLC tenemos resueltos nuestros problemas. Aunque eso no le da la razón a quienes toman posiciones fundamentalistas que niegan rotundamente esta propuesta. Lo que tenemos que hacer es estudiar las circunstancias particulares de Nicaragua y tomar medidas preventivas de acuerdo a las condiciones de nuestro país. Igual a como lo hace el grande que quiere negociar con la región”, señaló Cuenca.

Así por ejemplo, a cambio de la aprobación del TPA, Estados Unidos ha incluido medidas de compensación para los trabajadores estadounidenses que quedarían en desempleo como consecuencia de los tratados.
“Nicaragua apenas tiene 70 millones de dólares anuales en inversiones. Puede ser que vengan inversiones, pero en este país debemos desarrollar, con igual importancia, un trabajo interno”, comentó Cuenca.

Calentando en el “bullpen”

Desde hace varios meses los países de la región se encuentran calentando en el “bullpen” y buscando los peloteros necesarios en el equipo de negociación. Ya han sido más de diez años de experiencia para algunos países, en lo que se refiere a la firma de tratados. Hasta ahora Centroamérica ha firmado tratados con México, República Dominicana y Chile y algunos países aún están en proceso de negociación o han firmado tratados con Canadá, Panamá, Venezuela y Colombia.

Sin embargo, a simple vista los lanzadores parecen no estar listos. Nicaragua, por ejemplo, cuenta con aproximadamente 20 personas encargadas de las negociaciones. Sin embargo, para efectos de ahorro de recursos, normalmente han sido cinco las que se envían para cubrir todas las negociaciones.

La falta de negociadores experimentados es a juicio de Cancino una de las grandes debilidades para Centroamérica en materia de tratados, y señala que hasta ahora sólo Costa Rica ha capacitado a un número “aceptable” de negociadores, cercano a la veintena. En su oportunidad, México capacitó a 600 personas para negociar con Estados Unidos y Canadá.

Para muchos especialistas esa preparación de México contribuyó a alcanzar una negociación exitosa; aún cuando también ha traído consecuencias negativas y positivas para ese país.

Y aunque el mismo Cancino señala que ha habido avances en lo que se refiere a la integración de un equipo regional, especialmente con el involucramiento de Costa Rica, desafortunadamente, en el caso del TLC, aún parece que existen debilidades en la conjugación de este equipo. Así, por ejemplo, se habla que la lista de productos a desgravar será negociada bilateralmente por cada país, lo que le restaría fuerza a la negociación y al efecto de tratar temas tan vitales como el migratorio.

Que no nos ponchen

El grado de participación que tengan los distintos jugadores en la negociación de este tratado será de vital importancia. A juicio de algunos especialistas, será fundamental el evitar malas jugadas, para lo cual habrá que hacer una evaluación de las consecuencias que tendrán estas medidas sobre los diferentes sectores participantes.

De acuerdo con Aráuz, definitivamente habrán sectores ganadores y perdedores, pero insistió en que será importante involucrar a todos. “Y cuando hablo de involucramiento, estoy hablando de involucramiento desde el punto de vista técnico institucional, no de opinión nada más, porque aquí somos tremendos para opinar, pero no para participar activamente”, comentó Aráuz.

A juicio de Aráuz, será necesario hacer un balance entre los sectores perdedores y ganadores. “Si tu sector perdedor pesa más que tu sector ganador, vos ya entrás en un desequilibrio fuerte. Y ese balance no se ha hecho aquí en Centroamérica y es un balance que hay que hacerse”, analiza Aráuz.

“De este balance deben emerger las políticas de transformación, protección y de acceso, en un marco de negociaciones inteligentes y no de ‘intercambio’, como ha sido el concepto de negociaciones que está en la mente de nuestros equipos negociadores”, advirtió.

 

En pocas palabras:
TLC CA-EEUU: Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos; con el que se establecería la libre movilidad comercial entre la región centroamericana y Norteamérica.

TPA: La Autoridad de Promoción Comercial (TPA, por sus siglas en inglés), también conocida como vía rápida o “fast track”, le concede amplios poderes a la administración presidencial para negociar acuerdos comerciales internacionales. Con esta ley el presidente de Estados Unidos podrá negociar, durante un período de cinco años, acuerdos comerciales internacionales sin arriesgarse a que éstos sean modificados parcialmente por enmiendas parlamentarias. El Congreso sólo podrá aceptar o rechazar en bloque los textos.

NAFTA: Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés). El NAFTA entró en vigencia desde el 1 de Enero de 1994 y los países miembros son México, Estados Unidos y Canadá. El tratado prometía, entre otras cosas, prosperidad para México, bienes más baratos para Estados Unidos y el crecimiento de las fuentes de trabajo en los tres países.

ALCA: Area de Libre Comercio de las Américas. La iniciativa del ALCA nació en 1994, durante la I Cumbre de las Américas en Miami. Con la concreción del ALCA nacería el mayor bloque comercial del mundo, con casi 800 millones de habitantes y un Producto Interno Bruto (PIB) de aproximadamente $11,5 billones de dólares.

ICC: El 1 de enero de 1984 entró en vigor en Estados Unidos la Ley para la Recuperación Económica de la Cuenca del Caribe, más conocida como Iniciativa para la Cuenca del Caribe o ICC, mediante la cual se otorgó un acceso preferencial al mercado de Estados Unidos para la gran mayoría de los productos provenientes de los países centroamericanos y del Caribe.


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