Proyecto Centroamérica en la economía mundial del siglo XXI

Perspectivas de regímenes cambiarios unificados en Centroamérica

Rodolfo Tacsan y Harold Coronado
Fundación para el Desarrollo del Comercio Internacional (FUDECI), Costa Rica

AMO: definición y ventajas

Los países de Centroamérica no han claudicado en su intento de consolidar la integración comercial en la región, e inclusive no se pierde la esperanza de establecer una unión monetaria. Primeramente se analiza las condiciones existentes hoy día en el istmo para establecer un Área Monetaria Óptima (AMO), definida ésta como un grupo de países con el interés común de aumentar el comercio bajo un sistema de cambio fijo y, mejor aún, bajo una moneda única, fuera ésta creada ad hoc o cualquier otra, como el dólar estadounidense o el euro. El caso concreto de la dolarización o la adopción de esta divisa como moneda de curso legal, se analiza posteriormente.

La existencia de un AMO debe ir necesariamente acompañada de una fuerte voluntad política para la integración, de un mercado de bienes único consolidado, transparente y libre de obstáculos al libre intercambio y de un sector financiero eficiente. Un AMO reforzaría el libre comercio al reducir los altos costos de transacción involucrados era todo proceso de compra-venta de divisas. La mayor transparencia y menor incertidumbre promovería la expansión comercial en la región.

Condiciones para establecer un AMO en Centroamérica

Buena parte de estas condiciones mínimas no se cumplen o se cumplen a medias. Algunas de ellas, como que las economías sean pequeñas y poco diversificadas, sí son cumplidas, de modo que un AMO podría jugar un papel importante en promover el libre intercambio.

Las condiciones básicas relativas al tamaño de la economía, la importancia del mercado regional, la diversificación de la producción, la movilidad de factores, entre otras, no son cumplidas. Tampoco se cumple una condición indispensable, que es la existencia de un “mercado único” centroamericano. La experiencia reciente es clara en este sentido, ya que existen trabas al comercio regional, lo que redunda en diferencias sustanciales para un mismo bien en los diferentes países de la región.

No existe tampoco en la agenda un proyecto políticamente viable que tenga la creación de una moneda única como punto prioritario. La voluntad política es esencial para que haya integración monetaria real.

Los sistemas cambiarios de los países de la región son totalmente diferentes y no existe la mínima coordinación en materia monetaria y cambiaria. Quizás un primer paso para llegar a un AMO es por medio de la dolarización, sin que ello implique coordinación de política monetaria.

Las condiciones adversas se circunscriben a la relativa baja importancia del comercio intrarregional respecto del PIB, la baja movilidad legal del factor trabajo y la ausencia total de armonización en todas las esferas de la política económica (monetaria y fiscal), especialmente en el campo cambiario

Cuadro 1
Centroamérica: relación del comercio de cada país respecto al comercio intrazonal total (1995-2000)

Países
1995 1996 1997 1998 1999 2000
Costa Rica 15.1 15.9 14.8 12.7 11.8 10.4
El Salvador 31.9 32.3 29.3 24.5 26.1 29.6
Guatemala 18.9 19.1 17.3 20.5 21.6 20.0
Honduras 18.9 19.1 17.3 20.5 21.6 20.0
Nicaragua 15.3 17.1 17.7 17.5 21.1 18.1

Fuente: Informe Económico Regional, Consejo Monetario Centroamericano, San José, Costa Rica, Febrero 2001

Capacidad de cada país centroamericano para dolarizarse

Posteriormente se estudia la posición integral de la región centroamericana ante un eventual proceso de dolarización en el área, así como las condiciones para insertar la misma a la economía mundial. Como primer paso se analizan las principales características y definiciones de un Área de Potencial Dolarización (APD), como una extensión de las teorías de las áreas monetarias óptimas; una vez dado ese marco teórico, se presentan resultados del estudio específico sobre la capacidad de cada país centroamericano y del área en general, para llevar a cabo una dolarización exitosa de acuerdo a condiciones identificadas a través de la investigación del comportamiento de los indicadores macroeconómicos. En el análisis se presentan argumentos que explican por qué la región aún no posee las condiciones para dolarizarse, inclusive cuando cumpla con ser un APD.

Dolarización en otros países y pasos para su adopción

Por otra parte, se estudian las experiencias de procesos de dolarización; se toman los casos de la región (Panamá y El Salvador) y el de Ecuador, en Sudamérica; también se utilizan las principales lecciones aprendidas del caso argentino con respecto al manejo de los sistemas monetario y cambiario, de donde se extraen aspectos a favor y en contra. Estas experiencias permiten identificar aquellos pasos para adoptar una dolarización, que si bien no constituyen un protocolo único, sí corresponden a denominadores comunes de sus modelos cambiarios; asimismo, permiten determinar potenciales ventajas para el área.

Análisis sociométrico de la dolarización

Dado que la determinación de un nuevo régimen cambiario implica importantes transformaciones en todas las bases del sistema económico, se presenta un balance entre las condiciones económicas y sociales, a través del “análisis sociométrico” de ciertas variables que sufren un impacto directo por este proceso.

Eventual desempeño de una Centroamérica dolarizada El desempeño macroeconómico de una Centroamérica dolarizada se analiza a través del estudio de los principales beneficios y costos que tendría para la región la adopción de este régimen cambiario. Adicionalmente, se identifican ciertas reformas y ajustes estructurales que permitirían un mejor desempeño y en general una disminución de los costos socioeconómicos de la dolarización.

Escenario comercial previsto con el ALCA

La idea de asumir la dolarización como plataforma para la inserción al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), dada la estrecha relación que existe entre ambos procesos, se plantea a través de la determinación del escenario comercial esperado y se explica por qué se considera un disparador adicional de la dolarización. Se explica cómo los principales retos de la inserción al ALCA son básicamente asumidos por el proceso inicial de dolarización y cómo esta característica podría dinamizar y agilizar la integración al mercado latinoamericano, principalmente mediante la determinación de precios y salarios correctos que reubiquen los factores hacia sectores más productivos.

Conclusiones

En Centroamérica se ha logrado importantes metas individuales; como región aún no se cumple con las regulaciones externas que proponen procesos como el ALCA. Internamente, se exhibe abruptas diferencias sociales y fronterizas que frenan los intentos integracionistas; son éstas las limitaciones principales que deben superarse para poder iniciar un proceso de este tipo.

Las principales conclusiones del estudio se obtienen a través de la integración de los análisis realizados en cada sección; se emite un diagnóstico de la situación general del área ante la necesidad de un nuevo modelo de desarrollo monetario que permita su inserción satisfactoria en la nueva economía global, simplificando las operaciones, reduciendo los costos de transacciones y estimulando la actividad económica haciéndola más competitiva.

La posibilidad de establecer una moneda única propia centroamericana es menos clara que la dolarización. La reciente adopción en El Salvador de este régimen y la solidez económica y monetaria panameña bajo el uso del dólar durante todo este siglo son factores que dificultarían ostensiblemente el cambio hacia una nueva moneda regional.

Del presente estudio se puede catalogar a Centroamérica como un área potencial de dolarización; sin embargo, esto no la convierte necesariamente en un área monetaria óptima para el uso de otra moneda.

Por otra parte, la integración monetaria no puede ser establecida sin un marco integral, que permita la implementación de este esquema. La integración debe comenzar como un proceso social y cultural paralelo a la vinculación comercial que exista entre los países; las iniciativas deben ser tomadas por el grupo como bloque y las nuevas ideas de desarrollo deben ser planteamientos regionales con objetivos comunes.

El análisis del área revela que aún no se cuenta con la estructura económica individual para llevar a cabo un proceso exitoso de dolarización. Se requiere de aprovechar las ventajas de ser considerada como un APD y llevar a cabo un proceso ordenado y sistemático con medidas de convergencia, definidas en un cronograma de transformación desde una perspectiva regional. Además, aún cuando el área sea un AMO, cumple un importante conjunto de precondiciones para ser un APD.

Las economías de la región tienen un vínculo comercial muy fuerte entre sí y, principalmente, con Estados Unidos; sin embargo, subsisten las diferencias en cuanto a los niveles de salud, educación e índices sociales en general. Esto representa una barrera para la integración total, pues es difícil que exista la voluntad necesaria para compartir los logros de un país con otros que aún no los han alcanzado. Esto se debe a la existencia de temores relacionados al deterioro de ciertos sectores en caso de ser utilizados por una población mayor que para la que originalmente fueron diseñados.

La recesión mundial y la reducción en las exportaciones afectó desfavorablemente la balanza de pagos de las economías del área, ejecutándose ajustes parciales y tardíos en la devaluación; por ello, se requiere de reformas financieras integrales orientadas a reducir distorsiones tales como la reducción del encaje mínimo legal.

En el caso de economías que están transformando su deuda interna por externa —de moneda local a extranjera— para beneficiarse con mejoras en las tasas, la ausencia de regulaciones de las empresas “off shore” que prestan en divisas, no necesariamente a generadores de éstas, es un disparador adicional de la dolarización.

La integración centroamericana requeriría de una voluntad muy fuerte de los países más adelantados para incluir los logros del resto entre sus metas, situación que sería ideal pero que podría llevar años en alcanzarse en la región, cuando en realidad se requiere de medidas rápidas de ajuste económicos. La dolarización implica una integración económica y monetaria entre los países del área, pues pasan a utilizar la misma moneda, pero en mayor grado con la economía estadounidense. Esta medida requiere de ajustes estructurales que básicamente son inevitables y necesarios para el desarrollo integral de la región y que, de una u otra forma, deberán ser adopatados; igualmente, se deberá seguir una serie ordenada de pasos en el proceso, con sus respectivos planes de cumplimientos a corto, mediano y largo plazo.

En Centroamérica se ha logrado importantes metas individuales; como región aún no se cumple con las regulaciones externas que proponen procesos como el ALCA. Internamente, se exhibe abruptas diferencias sociales y fronterizas que frenan los intentos integracionistas; son éstas las limitaciones principales que deben superarse para poder iniciar un proceso de este tipo.

Un breve balance de la posición actual de la región centroamericana demuestra que ésta experimenta condiciones de fatiga económica al igual que el resto del mundo; esto ha dado en qué pensar a los empresarios regionales. Obsérvese que en Guatemala 38 maquiladoras fueron cerradas en el 2001, 229 amenazan con retirarse; cerca del 30% de los productores de café paralizó su trabajo en fincas, además de que 16,000 familias perdieron sus cultivos por la sequía. El Salvador, con dos terremotos, las sequías y los debilitados precios del café presionados por las expectativas negativas, también enfrenta una situación agobiante. Honduras, por su parte, con un robusto crecimiento del 6% durante el primer semestre del 2001, esperaba una fuerte caída para el segundo. En Nicaragua, las ventas de café, que representan cerca del 40% de sus exportaciones, decayeron a niveles muy bajos. En Costa Rica se experimentó un leve crecimiento de 0.6%, mientras que el desempleo aumentó del 5.1 % al 6.2 % en el 2001. Por último, Panamá, que no esperaba tener déficit en este ejercicio económico, alcanzó un nivel del 2% del PIB en cifras preliminares.

La decisión de un país de adoptar una moneda extranjera como moneda oficial, bajo condiciones no forzadas, debe ser el resultado de un análisis profundo acerca de su sostenibilidad.

En el agregado, la región enfrenta bajas en las exportaciones de café, de productos textiles y en el turismo, así como ensanchamientos en el deterioro fiscal y el externo. No obstante, factores positivos, como el aumento en las ventas de azúcar, camarones, y la reducción en los precios del petróleo, son condiciones favorables. En respuesta a dicha situación comercial, en el caso concreto del café, El Salvador, Guatemala y Costa Rica propusieron fideicomisos; Nicaragua otorgó otras facilidades financieras a los productores y Honduras inició un proceso para readecuar las deudas con los bancos privados.

La región lucha en el ambiente económico internacional por la recuperación. Es necesario visualizar presiones adicionales sobre las finanzas públicas de los países, las cuales serían contrarias a las condiciones necesarias para insertar a cada economía en una disciplina de estabilidad, para dar el salto hacia una unión monetaria organizada, dirigida y sistemática. Aún cuando los esfuerzos son evidentes, las condiciones de “shocks externos” están generando fuertes distorsiones en el proceso. La gestación de una dolarización derivada de las reacciones del mercado para algunas economías, cada vez más dolarizadas, representa un desafío para la reactivación.

Como parte de la política económica internacional, la salud del comercio intrazonal de la región centroamericana sugiere estar en manos de un coordinador general o un Banco Regional Centroamericano, que se encargue de vigilar, moderar, supervisar, coordinar y controlar los indicadores de convergencia, así como calibrar los tipos de cambio mediante índices efectivos, a efectos de corregir los rezagos históricos del valor de la moneda local respecto a su valor externo. La política económica regional a nivel de comercio internacional deberá vigilar, con indicadores de alerta temprana, el comportamiento integral de la inflación inercial local y externa, y el precio del dólar respecto a otras monedas, a efectos de ajustar la pauta de devaluaciones y examinar una paridad más equilibrada en términos agregados.

La decisión de un país de adoptar una moneda extranjera como moneda oficial, bajo condiciones no forzadas, debe ser el resultado de un análisis profundo acerca de su sostenibilidad. Debe estudiarse la posibilidad de establecer internamente las condiciones básicas para la adopción del régimen, en especial la reducción del déficit fiscal y del peso de la deuda pública, la determinación de las consecuencias fiscales y monetarias, y sus efectos sobre el sistema financiero, en especial la carencia de mecanismos de apoyo a los problemas de liquidez ante la imposibilidad de una emisión monetaria. Es necesario analizar, además, las consecuencias sobre la competitividad del país y la asignación de los recursos al renunciar a una política cambiaría activa.


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