Los Conglomerados y el Reto de la Nueva Estrategia Nacional de Desarrollo


Dr. Eduardo Luis Montiel

Parecería que el potencial de un nuevo paradigma es directamente proporcional a las críticas que recibirá en sus inicios de aquellos que viven aferrados al pasado. Cuando la nueva forma de ver el mundo comienza a ser aceptada, sus críticos atacarán más bien su sencillez o su falta de novedad. Es ya obvio que la tierra no es plana ni el centro del Universo pero nos olvidamos que no hace tantos años, Copérnico fue atacado por proponer estas ideas y Galileo fue excomunicado por probarlas.

Muchas de las ideas en la nueva estrategia nacional de desarrollo están siendo ahora criticadas por su simplicidad o por ser obvias, algo que puede ser una señal implícita de aceptación, aunque desafortunadamente no implica que serán de fácil ejecución. Todo lo contrario. En mi opinión, la mayor debilidad de esta estrategia no radica en su diseño innovador y en línea con el pensamiento económico mas avanzado, si no en la complejidad de su ejecución que será un enorme reto en la Nicaragua actual.

Comenzando por el principio, es preciso aclarar lo diferente de esta estrategia. Simplificando enormemente, después de la pesadilla de una estrategia basada en un Estado interventor y todopoderoso de los años ochenta, pasamos a una estrategia basada en el ordenamiento de las cuentas macroeconómicas y una apertura progresiva de la economía en los noventa. Entre otras muchas acciones, se redujo el déficit fiscal, se manejó mejor el tipo de cambio, se redujo la deuda externa y se le dio un mayor espacio a la iniciativa privada. Los resultados fueron evidentes en una relativamente baja tasa de inflación, una moneda estable y un crecimiento modesto de la economía a pesar de la cleptomanía del último gobierno. Aunque necesarias, es evidente que todas estas medidas no son suficientes.

La ruta a la prosperidad

El problema con la estrategia anterior no era tanto lo que se estaba haciendo sino lo que se dejó de hacer. Aunque nuestra economía sigue necesitando de un manejo macro responsable, es importante ahora darle igual énfasis a los aspectos micro. Aunque muchos indicadores macroeconómicos siguieran avanzando en la dirección correcta, no servirán de mucho en un país donde malas carreteras destruyen la producción; donde puertos y aduanas ineficientes nos aíslan de mercados importantes; donde regulaciones excluyen a pequeños productores del mercado formal; donde un sistema judicial partidizado eleva el riesgo país; y donde regulaciones e impuestos innecesarios incrementan los costos de transacción. La única ruta a la prosperidad en un país es aumentando la productividad de todos los factores y eventualmente se pagará el precio de todos estos obstáculos. Las realidades micro eventualmente destruirán cualquier malabarismo macro.

Es esta atención a lo micro, manteniendo lo macro, lo que diferencia a esta estrategia de lo anterior e implica la mejora del clima de negocios y el apoyo a conglomerados o clusters emergentes de empresas. La verdadera complejidad estriba que todo esto ni puede ni debe ser tarea exclusiva del Estado e implica un trabajo en conjunto de numerosas instituciones públicas y privadas, gremios, municipalidades, ONG, empresas de todo tamaño y de miles de agentes económicos respetando siempre su libertad de decidir y escoger. Implica formas de trabajo en equipo a lo que no estamos acostumbrados. Implica una confianza mutua en un país de desconfiados. Esto es un enorme reto que efectivamente no puede ser solucionado de la noche a la mañana.

Reto

Para ejemplificar el reto, mi ejemplo favorito en Nicaragua podría parecer trivial: el turismo para los aficionados al surfing. Para sorpresa de muchos, el país tiene playas de clase mundial para este deporte y existe el inicio de una infraestructura hotelera especializada. Para promover este turismo, sin embargo, los hoteles apropiados no son suficientes. Las líneas áreas que llegan al país se rehúsan con frecuencia a cargar las tablas de surf como equipaje y cuando finalmente llegan, son decomisadas por la aduana. Las compañías de alquiler de vehículos no tienen vehículos apropiados. Las carreteras a las playas carecen de toda señalización y la información sobre otras actividades atractivas en el país para los visitantes es limitada y poco accesible. Para solucionar los problemas señalados se necesita de una acción conjunta de todos estos actores en un reconocimiento de los beneficios mutuos en solucionarlos. Aunque fue el mercado y no algún burócrata quien determinó el potencial del sector, el mercado por sí sólo puede tomar demasiado tiempo en encontrarle solución a los obstáculos señalados.

Cuando hace más de cien años, el gran economista inglés Alfred Marshall estudió el desarrollo de lo que llamó “distritos industriales”, no existía ninguna política de Gobierno para apoyarlos. Aparecieron en ciertas zonas geográficas por beneficios que Marshall atribuyó especialmente a economías de escala y alcance. Ahora sabemos que el fenómeno causal es mucho más complejo e involucra la interacción de empresas de diferente tipo en toda la cadena de comercialización. Países desarrollados pueden tener el tiempo para esperar y mecanismos para resolver estos y otros problemas de sus sectores productivos. Nicaragua no puede darse el lujo de dejar que sectores enteros colapsen no por falta de potencial sino por nuestra renuencia obstinada a reconocer la importancia de estos problemas. La otra cara de la moneda es que cuando un sector tiene problemas estructurales por las realidades del mercado mundial, nuestra capacidad de ayudarlo es muy limitada dentro de un presupuesto escuálido. En nuestro sector agrícola tan heterogéneo encontramos ambas realidades pero nos rehusamos a ver la diferencia. No podemos dar la misma medicina a enfermedades tan distintas.

Críticas

Aquellos que trabajamos en apoyar estos conglomerados emergentes, tenemos que explicar su definición cuidadosamente ya que los críticos lo definen a su propia manera para después atacar sus supuestas limitaciones, una técnica muy común pero poco productiva de debatir el tema. En el ejemplo anterior del turismo, el conglomerado no son sólo los hoteles sino las líneas áreas, las compañías de alquiler, los guías turísticos y todas las instituciones de apoyo que interactúan entre sí. Cuando se critica la ausencia de efectos positivos de los conglomerados, con demasiada frecuencia se definen como sólo un eslabón de la cadena productiva ignorando la interacción a diferentes niveles y distorsionando el concepto.

Otra crítica que se hace al esquema de conglomerados es su supuesto rol excluyente. Cuando el Presidente Bolaños presentó el compromiso de su Gobierno de apoyar algunos conglomerados en Nicaragua, explicó que esta lista inicial podría ser ampliada en el futuro a medida que aparecieran otras nuevas agrupaciones. Con recursos escasos se pueden y deben tomar acciones que beneficien a todos los sectores por parejo. En el apoyo a conglomerados emergentes con problemas muy específicos y distintos, sin embargo, podría existir un problema de secuencia pero no de exclusión. Los conglomerados no se crean con normas o decretos, como algunos erróneamente creen, si no que son producto de decisiones voluntarias y libres de empresarios de todo tamaño. Además, la identificación de sus problemas debe ser idealmente hecha de abajo hacia arriba por los mismos actores y no por algún estudioso o funcionario público.

El dinamismo del conglomerado, sin embargo, sí puede ser afectado por intervenciones del Gobierno con el apoyo de otros sectores. Por ejemplo, a diferencia de lo que algunos creen, INTEL invirtió en Costa Rica como resultado de un cabildeo intenso dirigido por el mismo Presidente de la República con la participación de cámaras, municipios, instituciones autónomas, universidades, el mismo INCAE y empresas privadas que se percataron de la importancia y beneficios de la decisión. Aunque ya existía en Costa Rica un cluster tecnológico de alguna importancia que hizo que INTEL considerara el país dentro de alternativas como Brasil, Chile y México, difícilmente se hubiera llevado a cabo esta inversión sin un trabajo de equipo. Hoy sólo INTEL exporta desde Costa Rica más del doble de todas las exportaciones de Nicaragua. A nuestros globofóbicos, sin embargo, les cuesta todavía entender que es mucho más importante lo que una empresa hace en un país que el pasaporte de sus dueños.

El gran reto de esta estrategia va a ser su debate interno y su aceptación creciente en diferentes grupos. Aunque difícilmente se logrará un consenso en todos los temas por la polarización y desconfianza existente, sin la cooperación de grupos importantes de la sociedad, la estrategia está destinada al fracaso. Con un espíritu de cooperación, diálogo, trabajo en equipo y esfuerzos sostenidos, el país puede tener avances impresionantes. No podemos esperar mucho del Estado. El verdadero reto es de todos.

 

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