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Actualidad: ¿Ya no somos tan pobres?

*Ana Victoria Portocarrero Lacayo
victoria@elobservadoreconomico.com

El Producto Interno Bruto per cápita del 2000 fue de 478 dólares anuales en promedio. Hasta hace dos meses eso era una verdad, hoy no lo es más. Resulta que se anunció en mayo, que ya no era de 478 dólares sino de 772 dólares por persona. ¿Qué hizo la diferencia? Una medición diferente de la producción interna bruta del país.

¿Dónde puedo conseguir la diferencia? ¿Es más dinero en la economía? ¿Estaba escondida esa producción? ¿Somos entonces menos pobres?

La confusión es grande cuando se habla de aspectos de la economía tan técnicos como “cuentas nacionales” y “PIB per cápita”, entre otros términos, pero aunque la explicación de lo que sucedió realmente es sencilla, las implicaciones de esto pueden no serlo.

Se anunció con bombos y platillos que estamos entre los países con las mediciones más actualizadas de sus cuentas nacionales, comparables con países como Brasil, México, Colombia, Chile, Venezuela y República Dominicana; pero ¡Cuidado! Esto trae implicaciones serias, revisemos con calma lo que se hizo y qué significa.

¿Porqué cambiar la metodología?
Dentro de las cuentas nacionales están sintetizadas algunas de las variables económicas más relevantes, tales como la medición del nivel de actividad económica así como las relaciones intersectoriales de la economía. Las cuentas nacionales sirven para presentar cuantitativamente la estructura económica y las transacciones entre los agentes económicos. Asimismo, comprenden información sobre los activos producidos de la economía, la riqueza de sus habitantes en el período de estudio, y una cuenta del exterior que muestra la relación entre la economía de un país y el resto del mundo. Esta última se puede establecer de manera agregada a partir de la balanza de pagos.

Estas variables, son utilizadas por el Banco Central para la toma de decisiones de la política monetaria y cambiaria del país.
Hasta el año de 1979, las cuentas nacionales del país eran sumamente completas y tomaban en cuenta variables macroeconómicas tales como el Producto Interno Bruto (PIB), el Ingreso Nacional (IN), la oferta y demanda global, los ingresos de las unidades familiares, la cuenta del resto del mundo, la demanda intermedia y final, entre otras. A partir de 1980 las cuentas nacionales pasaron de estar en manos del BCN, a manos del Ministerio de Planificación (MIPLAN), para volver al BCN en 1990.
Dados los cambios de institución así como las características económicas de la década de los ochenta, se generaron dudas sobre la posible subvaloración del PIB, cuyo año base era 1980. Por esta razón, a partir de 1996 se decidió dar inicio al “Proyecto de Mejoramiento de las Cuentas Nacionales de Nicaragua”. Con este proyecto, se cambió de año base pasando de ser 1980 a ser 1994. A su vez, la medición del PIB, desde 1995 hasta el 2000, se realizó utilizándose los enfoques de la producción, del gasto y del ingreso.

Se producía casi el doble
Según los cálculos de la nueva serie del PIB, el mismo estaba siendo subvalorado en un promedio de 70 por ciento en el período 1994-2000. El PIB del 2000, con el nuevo año base, alcanza el monto de los 20,024.5 millones de córdobas.

Según los datos encontrados, esta subvaloración se concentró en las actividades de la industria manufacturera, propiedad de vivienda, transporte y comunicaciones, otros servicios, administración pública y construcción.

La pregunta es, ¿cómo se distribuyó entonces esa riqueza? Si el Producto Interno Bruto era casi un 70 por ciento mayor que el que estaba siendo calculado, y el porcentaje de la población que está por debajo de la línea de la pobreza es el mismo, esta parte de la producción que no estuvo a la vista estaría distribuida entre las clases media y alta del país. Sería por tanto un indicador de que la brecha social es aún más grande. Siendo Nicaragua un país con un coeficiente de Gini elevado, es preocupante este tipo de hallazgos.
Por otro lado, y quizá lo más importante, es que el aumento del PIB no implica únicamente una mayor o menor riqueza, sino que implica que muchos de los indicadores de la economía estaban siendo sobrevalorados o subvalorados al ser comparados con un PIB incorrecto.

Y los Programas de Ajuste… ¿eran necesarios?
Una de las aplicaciones de las cuentas nacionales, es lograr la comparabilidad internacional de las cifras macroeconómicas. Una de las cuentas de más importancia, es el nivel de ingreso nacional bruto per cápita, ya que este es utilizado por las organizaciones internacionales para determinar la elegibilidad de un país para programas de ayuda y préstamos.

Nicaragua no es un país nuevo en esta materia. Los ya varios programas de ajuste, a los que se ha visto sometido con el fin de obtener ayuda de los organismos internacionales, se han basado precisamente en estas estadísticas. ¿Qué implica el hecho de que no hayamos producido tan poco en el pasado? Implica que muchas de las cuentas que se comparaban con el PIB, tal como el déficit fiscal, no eran tan altas como se observaba y que probablemente no eran necesarias tantas restricciones.

Con los nuevos ajustes a las cuentas nacionales, se observa que el déficit fiscal antes de donaciones fue de -9.0 por ciento en el 2000 y no de -14.5 por ciento. En el caso de la deuda externa, pasa de ser un 273.5 por ciento del PIB, a un 170.1 por ciento, una diferencia bastante importante. Otras variables se ven más negativas que antes, como es el caso de las exportaciones, que en el 2000 representaron un 26.4 por ciento del PIB y con la nueva medición es solo un 16.4 por ciento.

En el caso de la carga tributaria, una de las razones que dieron algunos expertos para que en la pasada reforma tributaria no se aumentaran algunos impuestos, es que Nicaragua tiene una de las cargas más altas de Centroamérica, sino la más alta, pero de acuerdo a los nuevos datos esta pasaría de ser un 23.3 por ciento del PIB, a tan sólo un 14.5 por ciento. . Siguiendo con el tema de la reforma tributaria, es importante hacer notar que uno de los requisitos del FMI para que Nicaragua siga dentro del programa es que se aumentara la recaudación de impuestos en 1 por ciento del PIB. La pregunta ahora es, ¿del PIB anterior o del actual? Si se decidiera que se utilizará el nuevo PIB, eso significa que la meta no se alcanzó con la Reforma.

Siempre con los tributos, se queda en el aire la incógnita, ¿si la producción era mayor la recaudación debió haber sido mayor de lo que fue?, la respuesta a esto confirma lo que ya muchos nicaragüenses saben, que no todos los que deben pagar lo están haciendo, y que la carga sigue estando repartida entre los que menos tienen.

Nicaragua es una enorme zona franca: no por mucho tiempo

¿Qué pasará con el tema de las zonas francas?
El régimen de zonas francas es un tratamiento especial que la Organización Mundial del Comercio (OMC) le da a los países más pobres. Con el aumento del PIB, las empresas que trabajan bajo la modalidad de zona franca podrían dejar de operar de esta manera, que es la que atrae a los inversionistas. Esto es así porque nos acercamos al límite que la OMC dispuso para que estas se sitúen en los países pobres. Por esta situación también pasan Costa Rica y Honduras. Aunque esta es una posibilidad, tranquiliza el hecho de que en otros países que se ha presentado esta situación, la OMC ha acordado plazos de alrededor de 10 años para que logren ajustarse. De que sucederá aún no se está seguro, pero lo preocupante es que dentro de la Estrategia Nacional de Desarrollo se está apostando mucho a este tema.

Como se puede observar este cambio lejos de representar únicamente una nueva y más moderna medición, es algo mucho más profundo y pone en tela de juicio muchas de las decisiones económicas que se han venido tomando en el país y que han sido sumamente difíciles de llevar a cabo.

Las tres mediciones del PIB

Para la nueva medición del PIB, se utilizaron tres enfoques: El PIB enfocado a la producción (oferta), el PIB enfocado al gasto (demanda), y el PIB enfocado al ingreso.

En el caso del PIB enfocado a la oferta, se tomó en cuenta la producción bruta, producción de mercado, producción para uso final propio, otra producción de no mercado, impuestos sobre los productos y consumo intermedio.

El PIB enfocado a la demanda abarcó el gasto de consumo final (tanto individual como colectivo), la formación bruta de capital, las exportaciones de bienes y servicios y las importaciones de bienes y servicios.

El PIB enfocado al ingreso tomó en consideración las remuneraciones de los asalariados, los impuestos sobre los productos, los impuestos sobre la producción, el excedente de explotación y el ingreso mixto.

 

 

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