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Lavado de Dinero, un problema nacional
El dinero sucio, ¿se lava en casa?

Ana Victoria Portocarrero
victoria@elobservadoreconomico.com

En junio estalló la bomba! Marc Harris, un estadounidense nacionalizado panameño quien se encontraba radicado en nuestro país, fue apresado y enviado a Estados Unidos para ser investigado y procesado por lavado de dinero. ¿Será que el dinero sucio se está lavando en casa? Todo hace pensar que sí...

Ante esto, la Banca Privada del país está tomando acciones muy concretas con el fin de erradicar de Nicaragua este delito, y evitar convertirnos en un Paraíso Fiscal... ¿Recibió usted en días recientes una carta de su banco pidiéndole actualice sus datos?... si es así, hágalo, está contribuyendo en esta importante y difícil tarea.

Hoy en día la manera de combatir el lavado se ha vuelto un reto más complicado. Sin lugar a dudas que los avances tecnológicos, y las cada vez más delgadas fronteras geográficas, ha traído mucho bienestar, pero a su vez ha dado paso a que lavadores de dinero tengan mejores mecanismos para movilizar el dinero ilícito o sucio y crear lavanderías por medio de las cuales limpian sus ingresos, lo que comúnmente se conoce como “Lavado de Dinero”.

Watergate: “rastrear el dinero”
El escándalo Watergate en los años 70, donde el en ese entonces presidente de Estados Unidos Richard Nixon se vio implicado en una historia de intrigas, intimidaciones, vigilancia electrónica y sobornos en los más altos niveles del gobierno, desencadenó en una serie de investigaciones acerca de las operaciones de la Casa Blanca, y propició que se escribieran libros como All the president´s men, donde se propuso la idea que para resolver el crimen se debe “rastrear el dinero”.

Son tres los puntos principales que se deben seguir, según este libro, para combatir el crimen: enjuiciar el delito subyacente, seguir el rastro del dinero por medio de la investigación del lavado de dinero, y decomisar el producto y los instrumentos del delito. Es a raíz de estas conclusiones básicas, que se aprueban las primeras leyes contra lavado de dinero en Estados Unidos, en el año de 1986.

En 1989, se creó el Grupo de Acción Financiera (FATF) el cual está dedicado a la tarea contra el lavado de dinero. Una de sus primeras tareas fue fijar las pautas internacionales para la lucha contra el lavado de dinero, las que se denominaron “Las Cuarenta Recomendaciones”. Tras la fijación de estas pautas, diferentes gobiernos y jurisdicciones se comprometieron a adoptarlas a fin de actuar en la misma dirección y al mismo ritmo. Con los años, estas recomendaciones han sufrido algunos cambios1, pero la disposición de los distintos países para esta lucha sigue siendo lo fundamental para conseguir el éxito.

Nicaragua, aunque no es considerado un país problema en cuanto a la producción de drogas o a las actividades de orden delictivo, no puede levantar la bandera de triunfo en la guerra contra el lavado de dinero. Los escándalos de corrupción en el Gobierno Alemán, así como el cada vez más en descubierto tema del narcotráfico, donde se ha involucrado a toda una institución, ponen a nuestro país en una posición complicada en cuanto al tema del Lavado de Dinero. Uniendo lo anterior al problema que se presentó en la Banca Privada en años anteriores, donde se evidencia una debilidad importante en las regulaciones bancarias, no hay duda que se hace más urgente la puesta en práctica de muchas medidas necesarias para evitar convertirnos en un blanco fácil para los lavadores a nivel mundial.

Las afectaciones que puede traer a nuestro país el ser blanco del Lavado de Dinero son muchas. Desde los impactos directos en la economía, aspectos relacionados con los delitos que originan el dinero sucio, hasta los efectos políticos que pueden ocasionarse de no cumplir con las reglamentaciones para evitar esta actividad.

¿Porqué preocuparnos?
Durante marzo del 2002, el Gobierno de los Estados Unidos anunció la apertura de una cuenta de cinco mil millones de dólares dirigida a países en desarrollo que cumplan con los requerimientos de Estados Unidos respecto a la lucha contra el lavado de dinero y el terrorismo. Dicha cuenta, llamada “El Reto del Nuevo Milenio” es exclusiva para economías en desarrollo como Nicaragua, que pongan un alto a problemas de corrupción, lavado de dinero, narcotráfico, etc. Con esta cuenta, Estados Unidos aumentaría en el curso de los próximos tres años su asistencia básica a los países en desarrollo en un 50 por ciento.

El cumplimiento de los requisitos para entrar en los países beneficiarios de la CRM (Cuenta del Reto del Milenio) es una nueva asignatura para Nicaragua, asignatura en la que el fortalecimiento de la legislación en cuanto a corrupción y lavado de dinero se hace un pilar fundamental.

Sin embargo, los esfuerzos a realizarse en este campo, no solo son beneficiosos en cuanto a que se pueda recibir mayor ayuda internacional, sino que evita una serie de problemas que arrastra consigo el Lavado de Dinero, y que golpean con más impacto a economías con nuestras características.

Lo que arrastra el lavado...
Las consecuencias del Lavado de Dinero no son únicamente económicas, sino también sociales y de seguridad. No se debe olvidar que este es el combustible con el que trabajan narcotraficantes, terroristas, comerciantes ilegales, funcionarios públicos corruptos, secuestradores y otros delincuentes. A medida que se combate el Lavado de Dinero, se disminuye el móvil de estos delincuentes y se evitan mayores daños a la sociedad por
el tema de las drogas, la corrupción y el terrorismo, como algunos ejemplos.

En el país el “boom” del narcotráfico ha despertado y hecho más evidente el serio problema de drogadicción que se escondía en la sociedad, sobre todo en los más jóvenes de esta. La corrupción a grandes y pequeñas escalas ha minado aún más la ya débil estructura económica, afectando como siempre a los más necesitados. En países vecinos ya se está “poniendo de moda” la industria del secuestro. Lo anterior no solo impacta a la familia directa de los perjudicados, sino al país en general, puesto que se debe invertir más en programas dedicados a estos problemas, en lugar de poner todas las energías e ingresos en la lucha directa contra la pobreza.

Los efectos microeconómicos más importantes del lavado de dinero, se hacen sentir en el sector privado con más fuerza. Esto es así porque a menudo quienes lo practican emplean compañías de fachada que mezclan las ganancias de actividades ilícitas con fondos legítimos para ocultar ingresos mal habidos. Estas compañías de fachada tienen acceso a fondos ilícitos considerables, lo que les permite subvencionar sus artículos y servicios a niveles por debajo de los precios del mercado, incluso por debajo de los costos de fabricación, por lo que tienen una ventaja competitiva sobre las compañías legítimas que obtienen sus fondos en los mercados de capital.

Existen instituciones financieras que dependen de ganancias ilícitas, las que tienen una tarea difícil en la administración acertada de sus bienes, obligaciones y operaciones. Por ejemplo, grandes sumas de dinero lavado pueden llegar a una institución financiera y luego desaparecer repentinamente. Esto puede presentar problemas de liquidez y pánico financiero.

Para el año 2000, Michael Camdessus, ex director gerente del FMI, calculó la magnitud del lavado de dinero entre 2 y 5 por ciento del producto interno bruto del mundo, o aproximadamente 600 mil millones de dólares, por lo bajo. ¿Qué pasa con las pequeñas economías? Es posible que estas ganancias ilícitas empequeñezcan los presupuestos gubernamentales, con el resultado de que los gobiernos pierden el control de la política económica. Asimismo, se afectan las monedas y las tasas de interés, cuando sus practicantes reinvierten los fondos donde sus planes tienen menos posibilidad de ser detectados y no donde la tasa de rendimiento es más elevada. Con esto se dan señales falsas a la economía, lo que crea inestabilidad y perjudica el andamiaje económico y la toma de decisiones de los habitantes.

Los lavadores de dinero, quienes por lo general no están interesados en generar utilidades en sus inversiones sino en proteger sus ganancias, “invierten” sus fondos en actividades que no necesariamente son rentables, es decir, que no rinden beneficios económicos para el país donde están los fondos. Existe evidencia de países en los que se han financiado industrias completas, no debido a una demanda real, sino al interés a corto plazo de los dueños del dinero lavado. Cuando estas industrias ya no les interesan, las abandonan, lo que causa el desplome de estos sectores y un daño inmenso a las economías.

Las regulaciones en Nicaragua
Si usted ha ido últimamente a un banco del país a intentar abrir una cuenta de ahorros, debe haber encontrado engorrosos todos los requisitos que ahora deben cumplirse y que antes no existían. Aunque para algunos clientes resulta molesto informar el origen de sus ingresos, no cabe duda que es mejor contribuir con información, que ser víctima de la quiebra de un banco debido a operaciones de lavado de dinero.

Esta es la tarea que ha asumido la Banca del país para aportar su granito de arena en la lucha contra el lavado de dinero. Sin embargo, el lavado de dinero es un problema al que está expuesto cualquier país integrado en el sistema financiero internacional. A medida que los mercados en desarrollo abren sus economías y sectores financieros, llegan a ser progresivamente, blancos viables de esta actividad. La cada vez creciente regionalización de los sistemas financieros y las mayores demandas de transacciones al exterior de forma rápida, ponen en manos del sector financiero un reto importante. ¿Cómo hacer frente a las demandas de los clientes de ir expandiendo las fronteras comerciales y financieras sin abrir las puertas a este delito? La tarea, no es fácil.

Países como Estados Unidos, donde existe una regulación muy segura y de mucho años en el sistema financiero, han encontrado uno de sus puntos débiles precisamente en la apertura de sus servicios financieros, específicamente en el uso de la banca corresponsal. El problema en este sentido se encuentra en la poca capacidad de controlar las transacciones de otros bancos y sobre todo, en la diferencia en cuanto a las leyes de Estados Unidos y de otros países en este tema.

Según investigaciones del personal demócrata de la Subcomisión Permanente de Investigaciones del Senado de Estados Unidos, la banca corresponsal estadounidense provee una importante puerta para que los bancos extranjeros deshonestos y sus clientes criminales realicen lavado de dinero y se beneficien con la protección brindada por la seguridad y la solidez de la industria bancaria estadounidense. Los bancos de fachada, bancos extraterritoriales (offshore), y bancos en jurisdicciones con controles débiles contra el lavado de dinero son usualmente pequeños y utilizan corresponsalías en Estados Unidos para realizar sus operaciones bancarias. Los Bancos corresponsales usualmente tienen control sobre las transacciones que ellos realizan, pero no tanto sobre las que realizan estos bancos, por lo que pueden convertirse en víctimas de lavado.

Después de rastrear el dinero, ¿cómo se castiga?
Definitivamente la Banca juega un papel preponderante para rastrear el dinero lavado e identificar incluso a los criminales. Pero, este es solo el principio, puesto que tras encontrar a los culpables, debe haber un sistema que permita castigarlos. En Nicaragua, la Ley 285 (Ley de estupefacientes y sicotrópicos y sustancias controladas) es la que abarca este tema. Sin embargo, dado que esta ley se dedica al tema del narcotráfico, y no específicamente al Lavado de Dinero, se han impulsado una serie de reformas con el propósito que se amplíe el tema del Lavado y no se limite a narcotráfico como algunos han interpretado. La reforma agrega lo siguiente: “comete lavado por la vía comercial, financiera o bancaria, quien realice actos y operaciones mercantiles derivadas de actividades ilícitas; ocultar, asegurar, transformar, invertir, transferir custodiar, administrar o adquirir dinero, bienes u objetos materiales por la misma vía. El que incurra en este delito será sancionado con pena de diez a 20 años de prisión, más una multa correspondiente al doble del valor de los bienes objetos del lavado”.

Hace algunos años Nicaragua estaba dentro de la lista de países / jurisdicciones de interés para Estados Unidos, no era un país de interés primario. Habría que observar, después de algunos años y varios incidentes importantes, como ha cambiado esa percepción. Definitivamente, que el resultado del proceso de esta reforma a la ley 285 puede aclarar en gran medida esta situación.

 

¿Cómo se lava el dinero?

Mucho depende de la imaginación del delincuente, así como de la tecnología que tenga a la mano, pero básicamente el ciclo del lavado de dinero consta de tres partes:

1. Colocación de ganancias en instituciones financieras (mediante depósitos, giros cablegráficos y otros medios). En esta etapa los fondos tienen que cambiar de forma para ocultar su origen ilícito. Por ejemplo, los ingresos del comercio ilícito de drogas suelen ser billetes pequeños. La conversión de esos billetes en otros de más valor, cheques de cajero u otros instrumentos monetarios negociables se suele hacer a través de negocios que manejan mucho efectivo que sirven de fachada.

2. Estratificación (distanciar de su origen las ganancias procedentes de actividades ilícitas por medio de varias etapas complejas). Por ejemplo, algunos delincuentes establecen compañías ficticias en países conocidos por sus estrictas leyes de protección del secreto bancario o su falta de celo en perseguir el lavado de dinero. Mediante estas compañías se confunde el dinero ilícito dentro de las transacciones de las empresas.

3. Integración. Esta etapa es la que resulta rentable para el delincuente; en ella, incorpora los fondos en actividades económicas legítimas, por lo general inversiones comerciales, bienes raíces o adquisición de artículos de lujo.

Operaciones Históricas Exitosas

Los Estados Unidos son los padres de esta guerra frontal, y las primeras operaciones exitosas en este tema fueron en este país... algunas de las más famosas son las siguientes:

Operación Caravana de Mulas
El 1 de julio de 1998, el director financiero, el presidente y el vicepresidente de Supermail, Inc., firma de cambio de cheques fueron arrestados por lavado de dinero tras una investigación de dos años por parte de la Oficina Federal de Investigaciones en Los Ángeles, y el Departamento de Policía de Los Ángeles. Inicialmente los investigadores se dirigieron al gerente de un negocio propiedad de la compañía, quien aceptó lavar dinero supuestamente producto de “drogas” a cambio de una comisión en efectivo. En total los acusados lavaron más de 3 millones de dólares de “dinero de drogas”.

Operación Negocio Arriesgado
El Servicio de Aduanas de Estados Unidos y el FBI iniciaron en 1994 la Operación Negocio Arriesgado, después que algunos estafadores empezaron a colocar anuncios en los principales periódicos y publicaciones comerciales norteamericanos. Tras estafar a su víctimas, los estafadores crearon en 1994 el Caribbean American Bank, Ltd., en Antigua y Barbuda. Los investigadores descubrieron que el banco no era más que una operación de fachada, relacionado con el American International Bank, Ltd., en Antigua. Ambos bancos fueron cerrados en conexión con el fraude. La suma del fraude fue aproximadamente de 60 millones de dólares.

Operación Skymaster
Esta operación contra el mercado negro del cambio a pesos se llevó a cabo por el Servicio de Aduanas de Estados Unidos, desde marzo de 1997 hasta mayo de 1999. Los investigadores se ganaron la confianza de los corredores de pesos colombianos que trabajaban para los narcotraficantes colombianos y descifraron la manera en la que se hacía el fraude. Con esta operación se lograron 12 condenas por lavado de dinero o conspiración de drogas.

Operación Juno
Similar a la Operación Skymaster, el dinero del narcotráfico en la Operación Juno se lavaba a través del mercado negro de cambio a pesos colombianos. En la Juno se combinaron los talentos de la Agencia de Control de Drogas, la División de Investigaciones Criminales del Servicio de Rentas Internas y la Oficina del Fiscal General de Atlanta.

Medidas adoptadas por la Banca Nacional

La Superintendencia de Bancos y de otras Instituciones Financieras es el organismo que se encarga de velar porque se cumplan dentro de las Instituciones Financieras, las normas existentes en el país sobre este tema. Dentro de sus Leyes Generales se encuentra la Ley de Estupefacientes, Sicotrópicos y Otras Sustancias controladas; Lavado de Dinero y Activos provenientes de actividades ilícitas. Ley No. 285 publicada el 15 de abril de 1999.

En el capítulo V de dicha Ley se encuentra lo concerniente a las Instituciones y Actividades Financieras, donde se determinan las obligaciones de las mismas, que de manera resumida son las siguientes:

• Identificación de los clientes: Las Instituciones Financiera deben mantener cuentas nominativas de los clientes; no pueden tener cuentas anónimas, ni cuentas que figuren bajo nombres ficticios o inexactos. Las Instituciones Financieras deben verificar por medios exactos, la identidad, representación, domicilio, capacidad legal, ocupación y objeto social de las personas, sean éstos clientes habituales u ocasionales.
• Mantenimiento de registros: Toda Institución Financiera debe adoptar medidas para obtener y conservar la información acerca de la verdadera identidad de las personas en cuyo beneficio se abra una cuenta bancaria o se lleve a cabo una transacción financiera; así mismo, debe mantenerse en vigencia los registros por cinco años después de cerrada la operación.
• Las disposiciones legales referentes al sigilo bancario no serán obstáculo para la investigación del delito de lavado de dinero y activos; la información deberá ser solicitada por el juez competente de oficio o a solicitud de la Procuraduría General de Justicia.

Los bancos e instituciones financieras sean éstas estatales o privadas deberán elaborar formularios que contengan como mínimo los siguientes requisitos: Identidad (con documentos legal e indubitable), firma y dirección de la persona que físicamente realiza la transacción; de la persona en cuyo nombre se realiza la transacción; del beneficiario o destinatario de la transacción, cuando lo hubiere; de las cuentas afectadas por la transacción, si existen; el tipo de transacción de que se trata, tales como depósitos retiro de fondos, cambio de moneda, cobro de cheques, compra de cheques certificados o cheques de cajero u órdenes de pago u otros pagos o trasferencias efectuadas a través de la institución bancaria y financiera.

 Las Instituciones bancarias y financieras prestarán especial estación a las transacciones efectuadas o no, complejas, insólitas, significativas y todos los patrones de transacciones no habituales y a las transacciones periódicas que no tengan un fundamento legal evidente.


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