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¿A quiénes deben prestar los bancos?

John Daza
john@elobservadoreconomico.com

Cuando se habla de crédito se piensa en bancos, consumo o inversión. Y desde luego, también en intereses, comisiones y deuda.

El crédito, ya sea de consumo o inversión, tiene efectos multiplicadores en la economía. Así por ejemplo, un préstamo al sector comercial puede usarse para construir un centro de negocios, lo que significa empleo y construcción, acarreando a su vez un mayor consumo. Un aumento en el consumo implica más demanda, lo que desemboca en más producción y, por ende, en más empleo, y así sucesivamente. El mismo razonamiento se puede aplicar a los préstamos para inversión, etc.

Sin embargo, es difícil ponerse de acuerdo sobre cuáles deben ser las prioridades del sistema financiero. Mientras unos aducen escasez de recursos, otros viven su agosto.

Por otro lado, lo que nadie discute, es que el sistema financiero se acopla a las condiciones del mercado, aunque algunos agentes aseguran que éste toma muy pocos riesgos y que debería apostar más por el sector productivo. En este grupo se encuentra Gabriel Pasos Lacayo, presidente de la Cámara de Industria de Nicaragua.

Gabriel Pasos

“En la banca comercial hay una gran tendencia a no prestar o a prestar poco para las inversiones industriales y sobre todo para las inversiones de largo plazo. Se ve también una tendencia a prestar para vivienda y un crecimiento del crédito a través de tarjetas de crédito y préstamos personales, que son básicamente préstamos para consumo”, aseguró Pasos.

Julio Ramírez Argüello, Vice Gerente General, de Crédito e Internacional del Banco de la Producción (BANPRO), tiene una explicación para este fenómeno. Según él, es obvio que si la economía depende tanto de la cooperación internacional y de las remesas familiares, entonces el mercado mismo se encarga de desarrollar los sectores que resultan influenciados por la inyección de divisas provenientes de esas fuentes.

En estas circunstancias, según la lógica de Ramírez, el sector comercio tiende a tener mayores perspectivas de crecimiento y, por ende, es el que presenta las mayores garantías de pago de sus deudas. Y por eso es normal que sea ese sector, después del los préstamos personales, el que absorbe la mayor parte de los créditos.

“Nosotros somos como facilitadotes, es el cliente quien descubre sus oportunidades de inversión, hace sus negocios y nos demanda crédito. Nosotros simplemente analizamos que técnicamente sea viable, que lo que se está haciendo sea una inversión segura y facilitamos un crédito”, enfatizó Ramírez.

Julio Ramírez

También argumentó que “en el caso hipotético de una ausencia de divisas originadas por la cooperación internacional y las remesas familiares, el sistema financiero, como respuesta a las condiciones del mercado, lo más probable es que le diera más énfasis al financiamiento de los sectores generadores de divisas, en este caso el sector agrícola y el sector industrial”.

Antes y después ....
Según Pasos Lacayo, en los años 60 y 70 existía dentro del sistema financiero una especie de repartición del crédito, unos topes que el Banco Central le asignaba a cada sector. A través de éstos se les asignaba a los bancos y las instituciones financieras unos techos crediticios dentro de cada segmento de crédito. Así, los bancos comerciales tenían un compromiso y una obligación de impulsar los créditos en esa forma. “Con el neoliberalismo se ha desregulado el sector financiero y los bancos buscan desde luego prestarle a los sectores que les son más rentables”, sostuvo.

También opinó que desde el 90 para acá la mayoría de los créditos ha estado dirigida hacia el sector consumo: “Los bancos comerciales han detectado que hay menos riesgo en prestar para la compra de vivienda, carro, tarjetas de crédito, etc., y que es más riesgoso prestarle a los sectores industriales y productivos donde las garantías representan hasta el doble del valor del monto a prestar.”

Según Pasos, tras la quiebra de los bancos de 1999 al 2001, los bancos invirtieron en los Certificados Negociables de Inversión (CENI) del Banco Central, lo que hizo escasear los créditos. Ahora, asegura, “el gobierno ha comenzado a cancelar los CENI y los bancos tienen más liquidez, por lo que esperamos se coloquen en el sector productivo nacional”.

La interpretación de Ramírez es diferente. Según él, con la quiebra de los bancos, las instituciones que adquirieron los pasivos de los bancos quebrados, es decir, la responsabilidad de responder por los depósitos que los clientes tenían en esos bancos, recibieron activos en compensación. Pero éstos, asegura Ramírez, no eran suficientes para cubrir las responsabilidades adquiridas y los bancos recibieron CENI para cubrir el faltante, lo que puede aparecer como si invirtieron en CENI.

Pese a las explicaciones del funcionario de BANPRO, Pasos sostiene que “el sistema financiero debería tener una mentalidad más innovadora”, en vista de que hoy día existen muchos otras garantías adicionales. “Los bancos deberían ser más flexibles con las garantías, para poder efectivamente impulsar el sector productivo nacional”, insistió Pasos.

 

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