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Quién gana y quién pierde con el TLC

La suerte está echada

Ana Victoria Portocarrero , Gloria M. Carrión F, John Daza
victoria@elobservadoreconomico.com
gloria@elobservadoreconomico.com
john@elobservadoreconomico.com

 

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El “a favor” o “en contra” ya no es válido.El Tratado de Libre Comercio Nicaragua – Estados Unidos está en las
puertas del horno. Hoy más que nunca el país requiere posiciones objetivas y propositivas que se aparten de los discursos y empiecen a palpar la realidad. De aceptarse tanto en el Congreso de Estados Unidos como en la Asamblea Nacional de Nicaragua, el 2005
sería el año en el que los acuerdos, que hasta ahora están
en papel, vendrían a hacerse realidad. El 2004 es un año sumamente importante, puesto que debe buscarse solución a los retos que el TLC impone.

Bajo la lógica de “proponer” más que de “calificar”, EOE acudió a los representantes de algunos sectores de la economía, así como al Gobierno y la Sociedad Civil, a fin de obtener sus inquietudes sobre lo que depara el futuro comercial a Nicaragua. Hacer un diagnóstico de cada uno de los sectores, así como ver los escenarios probables, es sólo el primer paso para prepararse.

Mientras algunos se muestran sumamente positivos, hay otros que no lo están tanto... las normas y obstáculos técnicos son algunas de las preocupaciones en común, así como elfuturo de algunos sectores de no eliminarse los subsidiosen Estados Unidos. TODOS concuerdan, sin embargo, en que el TLC va y que ahora lo importante es cómo le vamos a hacer frente.

Gobierno y Sociedad Civil en búsqueda de coincidencias

Tras la finalización de las negociaciones del CAFTA gobierno y sociedad civil hacen su propio balance de los resultados. Mientras el gobierno asegura que Nicaragua fue el país ganador de las negociaciones, la sociedad civil expresa sus preocupaciones en cuanto a la vulnerabilidad de sectores como el agropecuario, informal, pequeñas y medianas empresas, ambiental y laboral. Sinembargo, ambos coinciden en la profunda asimetría con que se dieron dichas negociaciones. A continuación, Alicia Martín, Jefa negociadora por parte del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (MIFIC) y Bianca Mangas, Coordinadora de Comercio y Medio Ambiente del Centro Humboldt expresan sus valoraciones e inquietudes sobre el proceso de negociación comercial.

Alicia Martin, Jefa negociadora de acceso a mercados en CAFTA (MIFIC)

¿Qué hace falta por hacer ahora que han finalizado las negociaciones del CAFTA?

Primero hay que firmar el tratado ya que aún no está firmado. La autorización para firmar tratados que tiene el embajador Zoellick consta de varios requisitos. Uno de ellos es que se tiene que notificar con 90 días de anticipación al congreso de los Estados Unidos la finalización de las negociaciones y la intención de firmar dicho tratado. Esos 90 días se utilizan para que la comisión internacional de comercio haga un informe sobre lo que se llevó a cabo. Al transcurrir los 90 días, y una vez que la comisión ha presentado su informe, entonces puede darse paso al tratado. Pensamos que el tratado se firmará la primera semana del mes de mayo de 2004. Una vez firmado el tratado por todos los países, cada país debe ir a su propio congreso para la parte final.

Ahora empieza todo un proceso de revisión legal, la cual se hará en los próximos meses con el fin de que ya se firme el tratado en su texto oficial. Una vez ratificado, ya puede entrar en vigencia. Si todo va bien y no ocurren atrasos en el congreso de Estados Unidos ni en el nuestro, el tratado entraría en vigencia el 1ero de Enero del 2005. Salvo para textiles, ya que éstos entran en vigencia a partir de Enero del 2004.

¿Cuál es su valoración de las negociaciones del CAFTA?

Mi valoración es que fue una negociación obviamente compleja, sobre todo porque éramos cinco países, y es muy difícil acoplar los intereses de países que no siempre son comunes. Por otra parte, estamos negociando con el mercado más grande del mundo, lo cual desde el inicio crea una asimetría. El tercer elemento de la complejidad es el alcance de lo que estás abarcando. Es un tratado que abarca todos los sectores y áreas de la economía nacional. Sin embargo, yo considero que fue una negociación normal, sin sorpresas muy grandes ni escollos que no pudiesen arreglarse. La prueba es que negociamos un tratado tan complejo como éste en menos de un año.

Por esto, considero que no se sacrificó ningún sector. Todos los sectores sensibles para la economía nicaragüense se han protegido. Por ejemplo, en el área de maíz y sorgo no va a haber reducción de arancel del maíz blanco, que era el que más queríamos proteger. Aunque no se pudieron negociar los subsidios de Estados Unidos, se planteó una salvaguardia que siempre va a operar por la vía del volumen. Es decir,que si un producto se empieza a importar en cantidades bastante más grande de lo que ha sido el comercio normal, incrementará el arancel. Esto te da una protección adicional y, sobre todo, se estipula dentro del tratado que en el año 14 va a haber una revisión del funcionamiento de los mercados internos de cada lugar. La salvaguardia en ese momento se podría renegociar y posiblemente postergarse por un espacio de tiempo necesario. En base a las negociaciones, podemos decir que el tratado no tendrá repercusiones severas sobre el sector agrícola.

A grandes rasgos, ¿Qué fue lo que Nicaragua consiguió y a qué se comprometió en el CAFTA?

En el área de las reglas y normativas mismas, considero que no se han adquirido compromisos muy superiores a los que tenemos en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Hay muchos capítulos del marco regulatorio de la OMC que se incorporaron directamente sin ninguna modificación ni compromisos adicionales. Es decir, que en el área de servicios hay algunas cosas en donde se va más allá de lo acordado en la OMC. Asimismo, en materia de propiedad intelectual también hay un compromiso adicional al de la OMC y en el área nueva de contragubernamentales. Nosotros no somos signatarios de contragubernamentales en la OMC, esto es adicional. Esto implica que vamos a tener que abrir todas las licitaciones a las compañías de Estado Unidos, entonces ahí hay una novedad.

En materia de acceso considero que hubo una negociación favorable para Nicaragua. Se consolidaron todos los beneficios de la Cuenca del Caribe y otros adicionales.

En materia de sectores cerrados en Estados Unidos, creo que también Nicaragua salió muy airosa. Por ejemplo, el país obtuvo cuotas muy altas para la carne bovina. Probablemente cuotas que están por encima de nuestra capacidad exportadora actual, así que ahí tenemos espacio para crecer.

En el azúcar también obtuvimos proporcionalmente la mayor cuota, puesto que nos dieron una cuota adicional que representa el 100% de la que ya tenemos. En el área de los lácteos, que es otro sector difícil en los Estados Unidos, fue el único en el que sentimos que pudimos tener una negociación simétrica. Se pudo distribuir el acceso de las 1,500 toneladas de estos lácteos en las distintas categorías,
de acuerdo a nuestros intereses, y obtuvimos una desgravación de 20 años con un período de gracia de 10 años.

En el área de textiles estamos autorizados a tener trato preferencial para las prendas de vestir que están fabricadas con telas originarias de Asia, por ejemplo. Esto te da un margen de competitividad mucho mayor. Podríamos decir que fue una situación bastante beneficiosa para el país.

Para el maíz amarillo y el sorgo se obtuvo una desgravación a 15 años con un período de gracia no lineal, es decir, que es en los últimos años donde tendremos las reducciones más fuertes. Pienso que va a haber un impacto directo sobre los sectores, pero si éstos sienten que se tienen que reconvertir, cuentan con un período de por lo menos 12 años para hacer estos cambios.

Grupos de la sociedad civil identifi can los ámbitos ambientales y laborales como dos de los más vulnerables en el tratado, ¿a qué acuerdos llegaron sobre estas áreas durante las negociaciones?

Estas fueron áreas difíciles de negociar, puesto que si no se lograba llegar a una negociación aceptable para el Congreso de los Estados Unidos, el tratado no tenía ninguna posibilidad de ser aprobado. Si aún hoy estamos con dudas que vaya a ser aprobado por el Congreso, sin esa disposición era mayor la dificultad de ser ratificado.

El capítulo laboral y ambiental en el tratado refuerzan los compromisos de implementación de las leyes internas. Es decir, que no se crean nuevos estándares laborales ni ambientales, pero sí está la exigencia de que cada uno de los gobiernos tiene que cumplir con la ley interna nacional. Esto te crea un mecanismo para poder hacer solicitudes tanto por el otro gobierno como por la sociedad civil del otro país, con el fin de hacer investigaciones de si se está cumpliendo la ley o no.

¿De qué manera se piensa incluir dentro del CAFTA al campesinado empobrecido y con poca o nada escolaridad que existe en el país?

Hay proyectos interesantes. En el río San Juan hay un enorme proyecto para la producción de naranjas. Actualmente la naranja se cultiva en esta región, luego el producto se traslada a Costa Rica donde hay una fábrica que hace jugos concentrado, también con la naranja producida en Costa Rica, cerca de la frontera. Después el jugo se envía a Estados Unidos. Alrededor de ese proyecto, vos podés tener a pequeños productores que pueden estar produciendo y supliendo esta gran demanda que está ahí. Alrededor de grandes proyectos pueden crearse una serie de pequeños productores porque ellos solos nunca podrían talvez realizar algo de ese tamaño, pero sí pueden aportar al sector. Lo mismo en los lácteos. Puede haber todo tipo de asociaciones, cooperativas, y todo esto se puede ir formando. Ya está pasando en el sector lácteo, donde se están acoplando y madurando quesos en cuartos fríos. Con la certeza de un mercado y un poder adquisitivo mayor, muchas iniciativas pueden surgir.

Bianca Mangas, Coordinadora de Comercio y Medio Ambiente, Centro Humboldt

¿Cuál es, desde su perspectiva, el balance de las negociaciones del CAFTA?

Es la primera vez que desde la sociedad civil, al menos en el caso de Nicaragua, se tuvo una participación activa en las negociaciones. Para nosotros fue de suma importancia el participar en las negociaciones,
dada la envergadura del tratado. Estados Unidos es nuestro socio comercial mayoritario y tanto las políticas de cooperación como las de
desarrollo están condicionadas bajo políticas de orden comercial. Decidimos ingresar a este proceso a través de una estrategia de incidencia y cabildeo para poder incidir en el enfoque y contenido de la negociación. En este esfuerzo nos centramos en cuatro ejes principales: hacer propuestas para el tema agropecuario, ambiental, laboral, y las pequeñas y medianas empresas (pymes). Estos son los sectores más
vulnerables que nosotros hemos identificado. La liberalización comercial va a tener un impacto directo en ellos.

En general creo que es importante reconocer la posición
del gobierno de Nicaragua ya que fue distinta al resto de los países centroamericanos. Si bien es cierto no ha sido una posición óptima, reconocemos el esfuerzo que se ha hecho por brindar una mayor apertura a este tipo de información. El gobierno de Nicaragua
fue el único que estableció la modalidad de cuarto adjunto único para empresa privada y sociedad civil. Yo me siento, de forma personal, muy satisfecha con esta actuación del gobierno, pues creo que contribuyó a mejorar relaciones, al menos de información y de respeto entre la empresa privada y la sociedad civil. Nos sentimos navegando en el mismo barco.

En cuanto al balance de las negociaciones, pensamos que no podemos aún expresar si somos perdedores o ganadores hasta que no hagamos un análisis técnico completo sobre el texto final de la negociación. Hoy somos el primer país en Centroamérica que ya ha puesto al servicio del público los textos finales, lo cual demuestra una actitud de transparencia por parte del gobierno que creo sería importante fortalecer e institucionalizar en cada una de las diferentes entidades gubernamentales, con el fin de manejar la información de forma transparente.

¿Cuáles serán los sectores más afectados y qué deberían hacer éstos para prepararse?

El sector de la pequeña y mediana empresa, el sector informal y el agropecuario, que tiene un gran rezago tecnológico,
y una falta de acompañamiento gubernamental y de acceso a recursos que generen competitividad. ¿Qué vamos a hacer si llegan al país inversiones que puedan desplazar el trabajo de la pequeña y mediana empresa? Sin duda, habrá que tener una estrategia que permita su reconversión o que genere cambios que permitan que este sector, históricamente dedicado a esta actividad, se diversifique. Sin embargo, esto requiere recursos y de una articulación no sólo a nivel del estado, sino también territorial, para poder poner en práctica los compromisos que se adquirieron en el TLC. Hoy tenemos un acuerdo comercial que puede traer cosas buenas pero también impactos negativos, por lo que el gobierno debe ser capaz de articular estos sectores para poder insertarlos hacia el camino del libre comercio. Creo que este es uno de los principales retos del estado: el articularse con organizaciones gremiales y sectores productivos, a fin de que esto sea una tarea de los y las nicaragüenses.

¿Podría hablarnos más a profundidad sobre las propuestas presentadas por el Centro Humboldt en el área agropecuaria,
ambiental, laboral y pymes?

Las propuestas trataban de un punto fundamental en este proceso: Estados Unidos tenía que reconocer la asimetría en las negociaciones. En el área agropecuaria, nuestra propuesta se centró en los subsidios que Estados Unidos otorga a sus productores y que tanta distorsión causan en el mercado internacional. Nosotros planteamos que se creen mecanismos de compensación por parte de Estados Unidos para el sector agropecuario nicaragüense que amortigüen los posibles impactos que se generarían frente al uso de estos subsidios.

En lo ambiental nuestras preocupaciones están dirigidas a que el establecimiento de inversiones no implique el detrimento de la calidad ambiental en nuestro país. Expresamos esto con particular preocupación, porque el estilo, experiencia y resultados nos han reflejado que cada vez que llega una inversión a Nicaragua significa contaminación. Cada vez que una nueva empresa maquiladora se establece en este país significa impunidad ambiental. Aquí las empresas transnacionales son impunes. Por ejemplo, la TEXACO realiza derrames y aunque se cobran multas, las empresas pagan y vuelven a violarlos porque el sistema legislativo en Nicaragua tiene grandes fisuras por donde los inversionistas pueden establecer sus marcos de
defensa.

En el aspecto laboral planteamos que TLC no debe verse como una oportunidad para traer inversiones de tipo régimen de zona franca. Creemos importante en este proceso de transición al libre comercio, poder invertir en mejorar la calidad de la mano de obra nicaragüense elevando el nivel educativo y técnico. Si queremos atraer inversiones que no sólo sean en el sector textil, tenemos que aportar y apostar a generar una transformación tecnológica y técnica. Tenemos que tener una mano de obra calificada que permita tener mejores condiciones de empleo y un mejor salario.

Finalmente, en el área de las pymes, nosotros pensamos que es fundamental reconocer que este país no se mueve únicamente por el sector privado. Este país se mueve también a partir del sector informal.
Es el sector del mercado oriental donde hay miles de pequeños y medianos empresarios que no pertenecen al COSEP y son los que mueven la economía del país. Es vital que este proceso de liberación comercial no implique una ola de desaparición de este sector.

Ante esta apertura comercial, ¿Cuál cree usted que debería ser el rol de la sociedad civil?

Creo que no sólo la sociedad civil, sino todos los y las nicaragüenses
tenemos una gran responsabilidad: presionar al estado para que se trasladen recursos a aquellos sectores que puedan aprovechar los acuerdos comerciales entre Centroamérica y Estados Unidos. Planteamos que se trabajen estrategias para que se pueda mejorar la capacidad competitiva de algunos sectores, pero también que los sectores que están en la pobreza y extrema pobreza puedan salir adelante. Hoy, más que nunca, al culminar la HIPC, hay recursos que van a quedar liberados y que pueden transferirse a un combate activo contra la pobreza, que pueden mitigar los impactos negativos surgidos a partir de este tratado comercial. Pienso que a estos sectores hay que brindarles el mismo apoyo que se le está dando al sector exportador
de Nicaragua.

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