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“Me siento orgullosa de haber ayudado a mi familia a salir adelante”

Semblanza de una Abuela

Ana Victoria Portocarrero , Gloria M. Carrión F, John Daza
victoria@elobservadoreconomico.com
gloria@elobservadoreconomico.com
john@elobservadoreconomico.com

 

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La mayoría de las mujeres nos negamos el derecho de que nuestros nietos nos llamen “abuela”, y preferimos el apelativo de “mamita, mita,abuelita, mamaíta”, porque todas tenemos grabada en nuestra mente la imagen de que las abuelitas son como la del cuento de Caperucita Roja, pelo blanco, con bastón, anteojos, sentadas en una silla abuelita tejiendo y en espera de las visitas y ayuda de sus hijos. Sin embargo, la realidad en nuestro país es otra. Las abuelas son, como expresaba un niño, “fuertes, dinámicas, enérgicas, sabias, emprendedoras, alegres y con una enorme seguridad en sí mismas, producto de su larga lucha por la vida”.

La historia de Leonor

Leonor Sequeira García

Leonor Sequeira García es una mujer de 55 años que se inició como
jefa de su hogar a los 14 años, cuando tuvo que trabajar para ayudar a su mamá, una costurera y madre soltera, a mantener a sus cuatro hermanas, por la ausencia de un padre en la casa. Asumió la responsabilidad de garantizar la educación, vestido y alimentación de su familia, a costa de posponer sus propias aspiraciones, por la contradicción entre trabajo y estudio. A sus 18 años escogió para compartir su vida a un hombre que le doblaba su edad, con la esperanza de “hacer mi hogar, pero siempre con la carga de mi familia. A los 20 años tuve mi primera hija y el padre en ausencia completa, se fue dos meses antes que naciera”.

A sus 32 años muere una de sus hermanas y deja a su cargo sus cuatro hijos: La familia se va agrandando con la llegada de más sobrinos y otro hijo más, pero “siempre con el núcleo de abuela, hija,
madre y nietos”.

¿Por qué usted se consideró siempre la jefa de su hogar?

“Porque mi mamá dejó su costura y entonces yo tuve que trabajar en las tiendas. Mi familia me decía La Cacique porque era la Leo la que tomaba las decisiones, yo era la que mangoneaba, tenía la capacidad de dialogar y eso lo valoraron mis hermanas. Con nosotras vivía un tío, hermano de mi mamá, que al inicio bebía mucho, pero luego se compuso y dijo que nos iba a ayudar. Pero yo seguí siendo lajefa del hogar por mi trabajo y porque era la que tomaba las decisiones y todo se hacía
como yo decía.”

¿Cuándo es que su familia llega a ser más grande?

“Para 1980 vivíamos como 30 personas en una casa pequeña. Ninguna se independizaba porque había un arraigo de familia, si yo me iba con mi hija, no podía ayudar a mi mamá, mis hermanas y a mis cuatro sobrinos que nos dejó mi hermana que murió. No los podía abandonar. Para 1990 yo trabajaba de secretaria y me acogí al plan de conversión ocupacional, lo mismo hizo una sobrina y su marido y hicimos un proyectito de panadería. No sabíamos de pan, pero algo teníamos que hacer para sobrevivir.En total éramos mi hija y mi yerno, mi sobrina y su esposo, y dos sobrinos. Hacíamos el pan y le buscábamos venta en los barrios aledaños. La panadería duró siete años, pero la cerramos cuando mi yerno encontró trabajo en su carrera y, además, la situación económica de la panadería estaba mal porque la materia prima se va para arriba y los precios del pan no. Por otro lado, fuimos víctimas de robo de las pandillas en dos oportunidades. Decidimos cerrar, mi hija y su esposo se independizaron, también lo hizo una sobrina y lograron hacer sus casas en terrenos de asentamientos.”

¿Cómo te sentís a tus 55 años, habiendo sido jefa de hogar desde los 14 años?

“Me siento orgullosa de haber ayudado a mi familia a salir adelante. Yo agarré el timón de mi casa, estudié para técnica media en la Politécnica de Comercio. Perdí un trabajo por no saber computación, tengo el proyecto de seguir estudiando. Ahora estoy trabajando en el Centro Comercial en una tienda donde me conocen desde pequeña, aunque soy técnica en comercio trabajo de dependienta porque tengo buenas relaciones humanas y mucha necesidad de trabajar. Solamente gano un mil 200 córdobas, pero mi hijo me da 400 córdobas al mes, mi sobrino me da de su beca de la universidad otros 200 y redondeo como un mil 800 córdobas. Con eso nos la arreglamos. Actualmente viven en mi casa un hijo, un sobrino, una sobrina que salió embarazada, mi tío y mi mamá, mi hermana con sus tres hijos y su marido. Soy abuela de cuatro nietos: uno de 16, otro de 15, otro de 14 años y una niña preciosa de cuatro años.”

¿Qué le dirías a las abuelas que son jefas de hogar?

“Que estemos siempre activas y ayudemos a la familia, ya que somos madres, suegras, abuelas, tías e hijas. Uno asume responsabilidades que no le corresponden, pero busca como aportar algo a esas nuevas familias que se están levantando y necesitan salir adelante. De lo único que me arrepiento es de no haber tenido la entereza de dejar mi casa y haberme ido con mis hijos y mi nuevo hombre, que lo perdí porque no me fui de la casa, dejar que cada uno en mi familia se echara suscojones al hombro, se sacrificara e hiciera su familia independiente.”

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