Actualidad
Bolsa de Valores
Brechas
Centroamérica
Créditos
Editorial
Foro
Informe Económico
Dinero
Libro de Visitas
Negocios
Opinión
Suscripción
Tendencias
Turismo
 
 
 
Sonia Agurto: La mujer detrás de la firma

Gloria Carrión F.

gloria@elobservadoreconomico.com
Versión para imprimir
Comente este tema en los Foros
 

El mundo es un montón de gente, un mar de fueguitos —reveló un hombre del pueblo de Neguá, en la Costa de Colombia—. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos tranquilos y apaciguados. Fuegos locos, centelleantes. Y los hay también tristes; pero hay otros que arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende. De ésos, sin dudas, proviene Sonia Agurto pues es imposible pasar junto a ella y no contagiarse con su enérgica personalidad y su encantadora risa.

A Sonia sus lectores la conocen por su firma, pero sobretodo por los reveladores y muchas veces aterradores datos que muestran las grandes brechas entre hombres y mujeres en la economía nacional. Y es que Sonia ha escrito muchos artículos en las páginas de esta y otras revistas y ha realizado innumerables investigaciones que han sido publicadas en libros y varios documentos en Nicaragua y en el exterior. Sin embargo, en esta ocasión, además de conocer su vida profesional quisimos presentarle a Sonia, la mujer detrás la firma que ha impregnado FIDEG con su presencia.

La vieja Managua
Sonia Agurto nació en el municipio de La Trinidad, Departamento de Estelí. De una familia de ocho hermanos, ella era la menor. A sus tres años de edad su familia decidió irse a Managua, “Tuve uno de los privilegios más grandes, que fue vivir en la vieja Managua, en el barrio Santo Domingo, donde tuve una infancia feliz, jugando con los otros niños y niñas. Esto marcó mucho mi vida”.

En 1971 terminó su secundaria. “Me bachilleré de un colegio público y después, con el afán de autofinanciarme los estudios, decidí no entrar directamente a la universidad, sino estudiar secretariado bilingüe durante un año.” Sin embargo, como a muchos otros nicaragüenses, el terremoto de Managua de 1972 cambió el rumbo de su vida. Su familia regresó a La Trinidad y, ante la imposibilidad de volver a la capital, inició estudios para profesora en el Ciclo Básico en la Normal de Estela. “Después de recibirme como secretaria bilingüe, tuve que regresar al uniforme y los calcetines. ¿Te imaginas? De las etapas más ricas de la vida son los estudios, los calcetines y esas cosas, entonces disfruté mucho volviéndomelos a poner. Ahí conocí a Alejandro, mi esposo, mi amore.”

La vida y sus desafíos
Con una media beca y un trabajo como maestra volvió a Managua a estudiar en la UCA. “No concebía mi vida sin estudiar, sin continuar mis estudios, sin llegar a ser alguien”. En 1976 entró a la carrera de Sociología, nada popular en aquellos tiempos, pues sólo contaba con 12 alumnos. Sin embargo, la Revolución Sandinista marcó el boom de los sociólogos, momento en el que, para Sonia, éstos jugaron un papel muy importante.

Al iniciar los años 80, Sonia viajó a la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos, para realizar un postgrado en Metodología de la Investigación, durante seis meses. Tiempos después, hizo sus maletas nuevamente y partió a México, donde estudió una maestría en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), durante dos años. Para Sonia, esto fue un enorme desafío, no sólo por las brechas de conocimiento que existían entre centroamericanos y sudamericanos, sino porque, “desafortunadamente, el padre de mi esposo murió antes de irnos y él tuvo que quedarse para hacerse cargo de la finca familiar. Yo me fui sola con mis dos hijos de tres y cinco años, a disertar una maestría”. A pesar de estas dificultades y desafíos, Sonia salió airosa de esta experiencia.

Las marcas que deja el tiempo
Sus hijos, Luis Eduardo y Alejandro, son ahora adultos y, a sus 25 años de matrimonio, Sonia y Alejandro siguen felizmente unidos. Para ella el tiempo le ha dejado muchas marcas y recuerdos indelebles. Uno de los más preciados es el tiempo que pasó en CIERA (Centro de Investigación y Estudios de la Reforma Agraria), en la década de los ochenta “Ahí aprendimos la mística revolucionaria, pero también a comprometernos plenamente con nuestro trabajo, a apropiarnos de éste”.

Cinco personas han sido fuentes de inspiración en su vida profesional: “Peter Utting, un inglés que ahora trabaja para Naciones Unidas, en Suiza, y que vivió con nosotros el desabastecimiento y la pobreza en los ochenta; Orlando Núñez, quien nos enseñó una mística de trabajo y de entrega a plenitud; Alicia Gariazzo, una chilena y gran amiga que nos enseñó muchísimo, pues era de las personas que querían compartir sus conocimientos y amistad con los nicas; María Rosa Renzi, del PNUD, una amiga especial y una mujer increíble con la que aprendí mucho de economía; y, por supuesto, el doctor Alejandro Martínez Cuenca, con el cual tengo muy buenas relaciones de amistad y de trabajo y es quien más me ha enseñado en el terreno de la dirección democrática de una organización”.

Mirando al futuro
Sonia fue recientemente nombrada directora ejecutiva de FIDEG y es pilar fundamental del enfoque de género que ha adoptado la institución: “Creo que, desde FIDEG, se ha hecho un gran aporte al hacer visible las brechas y desigualdades que existen entre hombres y mujeres en la inserción laboral, acceso a recursos y condiciones de vida.”

Actualmente, el equipo de investigación que Sonia y Alejandra Guido
dirigen planea establecer un observatorio del mercado laboral que mida el impacto de las políticas de globalización en las y los productores, el seguimiento de los precios y la divulgación y manejo de la información en los diferentes sectores.

De su trabajo como investigadora, lo que más disfruta Sonia es devolver los resultados a la gente: “Es maravilloso escuchar cuando la gente dice que se ve reflejada en los resultados de la investigación y, mejor aún, cuando las mujeres, que son las que están más excluidas de las políticas, te dicen que son parte de esta economía y que su aporte debe ser valorado”.

Para Sonia, en Nicaragua se necesita tener un mayor liderazgo y protagonismo por parte de las mujeres, pues “en esta sociedad las mujeres tenemos un enorme papel que jugar, porque tenemos otra forma de ejercer el poder y de ver la vida. Con la pasión con que sacamos adelante nuestros hogares, con los 10 pesos que a diario miles de mujeres dan de comer a sus hijos, con todo esto podemos sacar adelante al país.”

Para ella, la vida ha sido un reto pero también una fuente de fortaleza y alegría, “Muchas personas necesitan de una sonrisa, un buenos días dicho con amabilidad, un consejo. En realidad la vida es más sencilla, somos nosotros quienes nos la complicamos”. ¿Y al futuro?, al futuro Sonia le pide la libertad: “Cuando mis hijos sean económicamente independientes, quiero darme el lujo de participar en proyectos que siempre me han gustado y tener la libertad de escoger. Quiero sentir la libertad en mi vida profesional”.

Comente este tema en los Foros
Regresar a la Página Principal

 

 

Publicidad
 

 

 
Copyright © 2004 El Observador Económico Managua,Nicaragua. Antiguo Hospital el Retiro 2c al lago
Teléfono: (505) 2668708-09. Fax: (505)2668711.
Publicación digital diseñada por Nicadesign