Actualidad
Bolsa de Valores
Centroamérica
Créditos
Editorial
Foro
Informe Económico
Dinero
Libro de Visitas
Negocios
Suscripción
Tendencias
Turismo
 
 
 
El Impuesto Tobin
Al acecho de la especulación financiera

Gloria María Carrión F.

gloria@elobservadoreconomico.com
Versión para imprimir
Comente este tema en los Foros
 

¿Se pudo haber evitado la crisis financiera asiática? Y, ¿qué tal la de Rusia, México, Brasil y tantos otros países? Ciertamente la respuesta no es sencilla.El sistema financiero global ha crecido y se ha sofisticado tanto que en cuestión de fracciones de segundos, enormes sumas de dinero viajan virtualmente de un país a otro, muchas veces triplicando las ganancias de sus accionistas. Es lo que se conoce como la especulación financiera, un negocio redondo. Inversionistas alrededor del mundo apuestan a los mercados financieros y ganan de las fluctuaciones en los precios internacionales. Se dice que U$1.5 trillones de dólares son negociados a diario y que el 95% de éstos se basa en apuestas hechas en si el valor de la moneda y las tasas de interés subirán o bajaran en determinado lugar. Es decir, en adivina adivinador.

Las transacciones financieras basadas en la especulación han quebrado países, pero los negociadores financieros siempre ganan, sobretodo cuando estos mercados son altamente inestables como en el sudeste asiático en 1997. La mayoría de las especulaciones financieras internacionales ocurren en sólo cien bancos alrededor del mundo, de los cuales 10 controlan el 52% del mercado y provienen de capitales estadounidenses, alemanes y británicos.

En los años 70, James Tobin, un economista norteamericano premio Nóbel, ingenió un mecanismo para evitar el efecto golondrinaen las inversiones internacionalesy alivianar el impacto de la especulación financiera en las economías más vulnerables:el impuesto Tobin.

El Tobin y la antiglobalización

Posiblemente Tobin jamás imaginó que su propuesta de impuesto se convertiría, unas décadas después, en bandera del movimiento antiglobalización en el mundo. Y es que de llegarse a aplicar, el impuesto Tobin podría frenar considerablemente la especulación financiera internacional. Según su creador, el impuesto consiste en cobrar el 0.1% por dólar por cada transacción que se realice. Es decir, que si serealizan transacciones cada día o semana, el impuesto a pagar es mayor,lo cual disminuiría considerablemente el número de transacciones y por ende la especulación financiera.

Para proteger la inversión a largo plazo y penalizar sólo la de corto plazo, el impuesto Tobin se basa en la rapidez de dicha transacción. Generalmente la segunda ocurre en 2 ó 7 días, a veces menos. Es decir, que mientras más rápida y frecuente la transacción, más debe pagarse por el impuesto. Se calcula que de entrar en vigencia, el impuesto Tobin recaudaría alrededor de 150 a 300 billones de dólares anualmente. Un monto nada despreciable.

¿A cuenta de quién?

El Tobin recaería principalmente sobre los centros de especulación financiera mundial y, aunque el mecanismo de recolección aún forma parte de un gran debate entre economistas y organizaciones de la sociedad civil, se ha pensado que sea una instancia internacional como el Fondo Monetario Internacional, las Naciones Unidas u otra organización de tal envergadura la que lleve a cabo dicha función.

Según sus promotores, el dinero recaudado por el impuesto se destinaría al desarrollo económico sostenible en las naciones empobrecidas del mundo. La ONU estima que se necesitan alrededor de U$ 225 billones de
dólares anuales para erradicar las peores formas de pobreza y de destrucción ambiental en el mundo. El monto obtenido del Tobin podría cubrir esta urgente necesidad y convertirse en un fondo de ingreso global en un momento en que la ayuda extranjera está cada vez más escasa.

Para Robin Round, presidenta de la organización canadiense Halifax Initiative, el impuesto Tobin también podría aumentar el comercio internacional estabilizando las tasas de intercambio internacionales. Los inversionistas y exportadores cuyos negocios dependen directamente de estas tasas se ven profundamente afectados por las fl uctuaciones y volatilidad de los mercados financieros. Para mantenerse en el negocio, estas compañías gastan grandes sumas de dinero en comprar divisas en anticipación a cambios inesperados en los precios en lugar de invertirlos en aumentar la producción o crear más empleos.

Asimismo, el impuesto podría beneficiar a los gobiernos centrales, ya que al reducir el volumen de las transacciones de divisas los bancos centrales no necesitarían guardar tantas reservas de dinero para proteger la moneda local. Por ende, las políticas fiscales y monetarias internas no tendrían que subordinarse a los vaivenes de los mercados financieros internacionales.

No todo lo que brilla...
Las buenas ideas no siempre se traducen en buenas políticas y menos en buenas implementaciones, al menos eso piensan algunos economistas que tienen sus dudas sobre el Tobin. Para éstos, su implementación necesitaría un alto nivel de coordinación entre instituciones nacionales e internacionales, lo cual haría muy difícil su uso. Asimismo, otros cuestionan la eficacia del Tobin como agente estabilizador de los mercados fi nancieros, puesto que piensan que este no será sufi ciente para detener las profundas consecuencias de las burbujas fi nancieras. Otras preguntas surgen alrededor de la posible evasión del pago del impuesto y la creación de nuevos paraísos fiscales. Hasta ahora el Tobin no es más que una buena propuesta. Los avances en el tema han sido lentos. El único país que ha tomado la iniciativa ha sido Canadá, cuando en 1999 el parlamento canadiense votó por implementar el impuesto Tobin en coordinación con la comunidad internacional. El debate sobre el Tobin apenas empieza a vislumbrarse en algunas esferas económicas, sociales y políticas. Sin embargo, mientras no se genere un debate público global que incluya a todos los sectores económicos en especial a los grandes especuladores fi nancieros y no exista una acción y coordinación “globalizada” entre los gobiernos, la implementación del Tobin seguirá siendo sólo una buena idea.

El Tobin y Nicaragua

Para el economista Alejandro Martínez Cuenca, la posición de Nicaragua en relación a la implementación del impuesto Tobin debe ser prudente: “Yo creo que unilateralmente Nicaragua no debe hacerlo porque la fragilidad y el tamaño de su economía es tan pequeño que los recursos que el impuesto podría captar son
mínimos y el costo político a pagar sería muy alto. Además que habría una reorientación de los capitales hacia otros países donde no exista el impuesto”.

“El gobierno, sin embargo, debería de tener mucho cuidado en enfatizar que el capital golondrina no es la solución y que lo más importante son las inversiones fijas productivas que permitan levantar los niveles de producción del país y acrecentar los niveles de empleo, lo cual el capital golondrina usualmente no lopermite”.

Según Martínez Cuenca, el capital golondrina se podría desincentivar sin necesidad de tener un impuesto, “si vos incentivas el capital de largo plazo y si la rentabilidad de esa inversión es alta, por sí solo vas a lograr que la llegada del capital golondrina sea menor porque no es rentable para éste venir. Si además se mantienen las tasas de interés bajas, sobretodo para los instrumentos bancarios delgobierno central, y tratas de generar estabilidad interna, excluís el capital a corto plazo y favoreces la entrada de inversión fija que tiene un ingrediente de mayor estabilidad”.


Comente este tema en los Foros
Regresar a la Página Principal

 

 

Publicidad
 

 

Copyright © 2004 El Observador Económico Managua,Nicaragua. Antiguo Hospital el Retiro 2c al lago
Teléfono: (505) 2668708-09. Fax: (505)2668711.
Publicación digital diseñada por Nicadesign