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Fondo de Desarrollo Local
“El futuro del país está en manos
de los microempresarios"

John Daza

john@elobservadoreconomico.com
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Clemente Reyes Leyva

La Asociación Fondo de Desarrollo Local, más conocido comoFondo de Desarrollo Local o FDL, es una microfinanciera registrada como una asociación sin fines de lucro, y especializada en servicios financieros, principalmente al sector rural. En la presentación del FDL se puede leer: El sector meta de los servicios del FDL son los micro, pequeños y medianos empresarios rurales de producción, comercio y servicios, que son viables económicamente y que no tienen acceso al sector bancario formal. El FDL es una institución activa también en contextos urbanos, lo que le permite una diversificación del riesgo de crédito y de los flujos financieros.

Clemente Reyes Leyva, Gerente de Mercadeo del FDL, aseguró que la misión de la institución es buscar como contribuir a la reactivación económica de las familias de escasos recursos. “Nuestro enfoque está mayormente dirigido hacia las clases sociales más pobres, a prestar servicios financieros a los pequeños y medianos empresarios rurales y urbanos, que les permita aumentar su nivel de vida y capital”, aseveró.

El FDL comenzó sus actividades financieras en 1993, como parte del Instituto de Investigación y Desarrollo NITLAPAN, de la Universidad Centroamericana (UCA), pero formalmente fue constituido en 1997 y obtuvo su personería jurídica en 1998.

“Dentro del sector de las microfinanzas pretendemos llegar a ser líderes en la prestación de servicios de crédito rural, a pequeños y medianos empresarios fi- nanciando capital de trabajo e inversión, con rentabilidad financiera y social. Para ello contamos ya con 30 oficinas, entre sucursales y agencias, en todo el país, excluyendo a la RAAS, donde planeamos incursionar pronto”, explicó Reyes.

Las microempresas.... el motor del país
Reyes es enfático al afirmar que si las microfinancieras no existieran, el vacío de financiamiento y de reactivación económica que habría en el país sería inmenso, porque los bancos comerciales no están dispuestos a prestarle a los pequeños
empresarios rurales y urbanos, que son aquellos donde se genera la mayor parte de la economía del país y que impacta de manera más directa en el PIB.

De acuerdo a él, el número de clientes del FDL, a la fecha, asciende a más de28 mil, con una cartera de aproximadamente 19 millones de dólares.

“En Nicaragua existen alrededor de 200 mil pequeños y medianos productores rurales que no son sujetos de crédito de labanca. De esos, nosotros podemos ya estar financiando unos 13 mil productores, mientras en el sector urbano se habla en Nicaragua de que pueden haber alrededor de 350 mil pequeños y medianos comerciantes y productores, clientes de servicio, pequeña industria y asalariados. De estos, ya alcanzamos unos 15 mil clientes”, aseguró Reyes. “Sin embargo sumando los clientes de todas las microfinancieras, la penetración del mercado llega a unos 190 mil clientes, de una masa de aproximadamente 550 mil clientes. Eso equivale a cerca de 35% de penetración, lo que indica que hay un gran potencial de crecimiento en la masa de pequeñas y medianas empresas que aún no hacen uso del sector financiero”, subrayó.

La falta de regulación... un escollo a vencer
“El crecimiento que hemos experimentado nos trae algunos retos a nivel de capacitación, tecnología y organización”, aseveró Reyes.

“Nuestra disyuntiva es, si crecemos, deberemos llegar al punto en que nuestras actividades tendrán que ser reguladas, pero el problema es que actualmente no existe ninguna regulación para las microfinancieras, aunque sí la hay para los bancos y otras instituciones financieras. No se nos puede regular como se regula a un banco, pues todas las microfinancieras quebrarían”, precisó.

En opinión de Reyes, habrá cierta amenaza e incertidumbre en el sector mientras no se cree una ley que regule las microfinancieras. Algunas han optado por hacerse regular al cambiar su razón social y pasar a ser financieras. Reyes advirtió, también, que el temor de tomar este paso se debe a que el FDL se tendría que alejar de los sectores de escasos recursos económicos, porque la superintendencia de bancos demanda que todo crédito debe estar respaldado por una garantía real y este segmento de mercado no tiene garantías. “Aquí se encuentra una masa de personas que quedaría por fuera del sistema financiero y que necesitan de financiamiento para poder seguir en su dinámica productiva”, añadió.

Por otro lado, sostuvo, que otro de los problemas que afrontan las microfi- nancieras por la falta de regulación, es que organismos internacionales no destinan más fondos a estas instituciones porque todavía sienten que no son totalmente legales y no hay seguridad sobre las reglas del juego en el futuro. “Se podrían canalizar muchos más fondos, sociales, con tasas de interés bajas, lo que aumentaría considerablemente la tasa de penetración de las microfinancieras en el país”, recalcó Reyes.

Sin embargo, las microfinancieras no se están quedando quietas. Según Reyes, la Asociación de Microfinancieras en Nicaragua (ASOMIF) formuló desde hace un par de años un proyecto de ley que establece un marco regulatorio para el sector, el que se encuentra en la Asamblea Nacional.

Crédito de consumo también aporta al desarrollo

“Uno de los paradigmas que hemos logrado romper es el que prescribe al consumo como un sector que no aporta al crecimiento económico”, dijo Reyes.

Entre los casi cinco mil clientes, a los que el FDL da crédito de consumo, el 70% es invertido en mejoramiento de vivienda. Por lo tanto, enfatizó Reyes, se puede decir
que es una inversión que se reproduce en empleos, por los efectos multiplicadores que aporta a la economía. El otro 30% lo invierten en actividades colaterales a sus ocupaciones laborales, para suplir sus ingresos y poder sobrevivir.

“En Nicaragua, por ejemplo, con el salario de los maestros es difícil sobrevivir. En este sentido, el crédito de consumo va a potenciar con capital de trabajo esas actividades colaterales que tienen las personas. Y aunque el crédito no se catalogue como crédito para inversión en alguna actividad productiva, sino como crédito para consumo, el destino real es para estos dos tipos de inversiones. Entonces, estamos seguros que este tipo de clientes y su número también están impactando en la economía de manera positiva, pues generan empleo, demanda y influyen en la actividad económica del país”, aseguró Reyes.

Respecto a las tasas de interés que cobra el FDL por sus créditos, Reyes señaló que éstas difieren entre el sector rural y el urbano, con tasas más bajas en el rural, donde oscilan entre el 18 y el 21%, y tasas en el sector urbano 28 y 36% anual. Reyes aseguró que, aunque las tasas que cobra el FDL no son las más bajas del mercado, si está seguro de que se encuentren entre las más bajas dentro del sector de las microfinancieras, si es que no son las más bajas.

Metodologías de trabajo

El FDL tiene varias metodologías de trabajo. Una de ellas consiste en que además de otorgar créditos a los pequeños productores, estos suelen ir acompañados de asesoría técnica y capacitación, la cual es financiada por el mismo FDL. Por otra parte, suelen realizar alianzas estratégicas con comercializadoras. Por ejemplo, hace un par de años que el FDL viene trabajando en alianza con una comercializadora internacional de café, Exportadora Atlantic, la cual les asegura el mercado a pequeños productores de café que poseen entre 1,5 y 10 manzanas de tierra, y por medio de un contrato de triangulación gira el pago hacia el FDL, que le cancela al productor.

“Hemos visto que trabajando de manera ordenada, asegurando el mercado, al productor le quedan ganancias para que pueda sostener a su familia y le quede algún remanente para que pueda realizar actividades de inversión”, señaló Reyes.

Como productos financieros el FDL emplea el Micro Leasing en Riego, que consiste en que la institución compra los equipos y los entrega en arriendo a los productores con opción de compra a intereses muy bajos. También dan crédito ganadero, agrícola, comercial, de consumo, para vivienda, para servicios, a la pequeña industria y crédito para inversión productiva.

La experiencia muestra que el acceso a crédito crea una base sólida de crecimiento económico y desarrollo social al poner en las manos de los productores
y las empresas una herramienta
para el logro de sus planes productivos
y de mejoramiento de sus condiciones
de vida. Este razonamiento no es menos
válido para los pequeños y medianos
empresarios que, a la postre, como
Reyes indica, representan el núcleo de
la actividad económica del país.


 

 
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