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Investigaciones de FIDEG revelan una cara poco conocida del sector pecuario nacional
El rostro femenino en la ganadería
  • Casi cuatro de cada diez ganaderos son mujeres
  • Discriminación de género en la asignación de créditos
  • Sólo en un ámbito son ganaderos y ganaderas iguales: en la carestía de capacitación y asistencia técnica oficial
Sonia Agurto Vílchez
Alejandra Guido Cajina
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Nicaragua, al igual que muchos países del mundo, ha experimentado una creciente incorporación de la mujer al trabajo productivo. Sin embargo, en las áreas rurales, más que en las áreas urbanas, aún persisten resistencias para aceptar esta incorporación creciente de la mujer en actividades que tradicionalmente han sido catalogadas como masculinas. Uno de los ejemplos más evidentes de esta resistencia genérica se produce en torno a la producción agrícola y en especial en la producción ganadera.

Muchas mujeres rurales en la actualidad no solamente trabajan con ganadería menor (gallinas, cerdos, cabros, ovejas, etc), sino que se destacan en la crianza y comercialización de ganado mayor, desempeñándose no solamente como mano de obra familiar no remunerada, sino destacándose como protagonistas activas de actividades que tradicionalmente han sido asociadas a los hombres: el productor, el ganadero, el vaquero, el campisto, el ordeñador, el finquero, etc.

Datos de FIDEG evidencian que del total de mujeres dueñas de tierra, el 20% se dedica a actividades ganaderas, un 8% a actividades agrícolas y el 72% combina agricultura con ganadería. Al interior de la actividad ganadera, las mujeres representan 34.5% y los hombres el 65.5%.

La participación de la mujer es más evidente dentro del sector de los medianos y pequeños ganaderos, donde combinan esta actividad con otras labores, como es el procesamiento de los derivados de la producción lechera: cuajada, queso, quesillo, crema.

El derecho a heredar es importante en el acceso de la mujer a la tierra
Muchos estudios han demostrado que en Nicaragua son muchas las mujeres que tienen acceso a la tierra a través de la herencia que reciben de sus padres. Los estudios de FIDEG muestran que del total de mujeres ganaderas dueñas de un pedazo de tierra, el 40% la obtuvo a través de la herencia, mientras los hombres ganaderos que accedieron a la tierrapor esta misma vía alcanza un porcentaje del 31.8%. La compra de tierras aparececomo otra vía importante para mujeres, pero especialmente para los hombres.

La falta de financiamiento,problema clave
La falta de oferta de crédito es el problema más sentido por el sector ganadero nicaragüense y en especial por las mujeres dedicadas a este rubro de producción. De hecho, según las cifras de FIDEG del total de personas que se dedican a la producción ganadera, solamente el 31.3% tienen acceso a este recurso, de los cuales son los hombres ganaderos los más privilegiados al representar el 90% del total de las personas que recibieron crédito. Estabrecha de género en el acceso al crédito es más profunda en este tipo de actividad, seguramente porque se sigue considerando una actividad propia de hombres.

Esta brecha de género también encuentra asidero y se profundiza cuando se analiza la distribución de la masa de crédito. Según las cifras de FIDEG, del total de la masa de crédito entregada al sector ganadero, el 98% es captado por los ganadero y solamente el 2% por las ganaderas.

Las cifras de FIDEG relacionadas con los montos promedio de crédito, también dan cuenta de las brechas de género. De hecho, en el 2004 el monto promedio de crédito que recibieron los ganaderos fue de C$33,777 córdobas, mientras que el monto promedio que recibieron las ganaderas fue de C$6,500 córdobas.

Estas desigualdades confirman lo que ya se ha planteado de manera reiterada en las investigaciones de FIDEG, que cuando“se piensa en mujeres, se piensa en pequeño: poca tierra, poco crédito, poca asistencia técnica, poca capacitación”, es decir, que la pobreza de la mujeres sigue siendo su exclusión a los beneficios del desarrollo económico, a pesar de los aportes que éstas entregan desde la esfera productiva y reproductiva.

 


Microfinancieras llenan vacío
Las Microfinancieras, conocidas como pequeños bancos y ONG´s, surgieron con el objetivo de proporcionar créditos a los pequeñosestablecimientos urbanos y rurales, que tradicionalmente no podían optar a crédito de la banca convencional por no cumplir con los requisitos bancarios establecidos por estas instituciones. De esta manera, las entidades de microcrédito son vistas por la pequeña y mediana empresa como su principal fuente de financiamiento, al sentirse excluidos por el sistema bancario formal.

Las cifras de FIDEG revelan que la procedencia de los créditos rurales a nivel general, han experimentado fuertes variaciones. Mientras en 1995 los hombres que habitaban en las zonas rurales recibían el 65.5% de sus créditos de la banca convencional, para el año 2004 el monto proveniente de esa fuente se redujo al 8.8%. Los hombres han resuelto su problema de acceso a financiamiento a través de las microfinancieras, que para el 2004 les proporcionó el 80.6%.

Las mujeres que viven en las zonas rurales también experimentaron la misma tendencia, aunque en menor escala. Los créditos que provenían de la banca convencional en 1995 era el 5.8% y para el 2004 esa fuente solamente les proporciona el 2%. Ellas, al igual que los hombres, han resuelto su situación de acceso al crédito a través de las microfinancieras, las que les proporcionan en el 2004 el 87.9% del crédito que necesitan.

En relación al sector ganadero, las cifras de FIDEG dan cuenta que al interior de este sector, existe un grupo que está teniendo acceso a la banca convencional y son los hombres los únicos privilegiados. De hecho, del total del crédito recibido por los ganaderos, el 42.1% proviene de la banca convencional y el 57.9% de las empresas microfinancieras. No así las ganaderas con acceso a créditos, quienes en un 100% lo reciben de las microfinancieras.

La falta de asistencia técnica y capacitación
La asistencia técnica es un elemento muy importante para apoyar el trabajo de los y las productoras, a fin de que puedan enfrentar problemas o retos específicos. La asistencia puede incluir asesoría desde prácticas productivas hasta asesoría para desarrollar un plan estratégico de producción y de comercialización, a fin de que los y las productoras puedan adaptarse a los nuevos retos del libre mercado y de las nuevas fuerzas que participan y entran en competencia.

Sin embargo, hoy en día la realidad concreta es que la asistencia técnica gratuita ha desaparecido no solamente en el sector ganadero, sino en el resto del sector agrario nicaragüense.

Los datos de FIDEG muestran que en el 2004, del total de productores y productoras ganaderas, solamente un poco más del 9.4% recibieron la visita de un técnico. Las diferencias de género en el acceso a la asistencia técnica no es significativa, ya que afecta de similar manera a hombre y mujeres. En los ganaderos el 9.1% recibió la visita de un técnico en el último año y en las ganaderas fue de un 10 %.

Por su parte, la capacitación que en algún momento fue de mucha prioridad en los proyectos y programas rurales, también ha disminuido. Los datos de FIDEG muestran que para el 2004 ésta solamente ha llegado al 18.8% de los y las ganaderas, siendo proporcionada mayoritariamente por Organismos No Gubernamentales. De hecho, las cifras de FIDEG dan cuenta que el 83.3% del total de la capacitaciónimpartida, proviene de las ONGs.

Conclusión: A manera de conclusión, se puede afirmar que el sector ganadero, especialmente los sectores pequeños y mediano, tienen fuertes limitaciones para desarrollar sus actividades productivas. Como ellos mismos expresan en las investigaciones de FIDEG cuando se les pregunta sobre el principal problema que enfrentan, señalan la falta de crédito rural como el principal obstáculo para el desarrollo de su actividad, profundizado estos problemas por los desordenes climatológicos y la delincuencia rural.

Es válido señalar que son muchos los y las ganaderas que a falta de suficientes recursos tienen que destinar parte de su tiempo para realizar una segunda actividad que les genere ingresos. Hoy en día,en las zonas rurales no solamente se vive de actividades pecuarias o agrícolas, sinoque muchas personas diversifican sus actividades las que les permiten abrir nuevas oportunidades.

De hecho, las investigaciones de FIDEG reflejan que del total de ganaderos y ganaderas, el 53.3% realiza una actividad secundaria, siendo las mujeres las que más diversifican sus actividades haciendo uso de sus saberes que culturalmente le fueron transmitidos a través de todo un aprendizaje en la casa, en la finca y en la comunidad.

Contacto: Para mayor información sobre estos resultados de FIDEG, comunicarse con las autoras (Sonia Agurto y Alejandra Guido), a los teléfonos 266-8708/9.

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