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Iniciativa de ley con casi “cinco años” de vejez; se presentó en septiembre 2000
Diputados proponen banco que capte recursos del público
  • Se recargaría más el Presupuesto General con asignaciones anuales al Banco de Fomento Agropecuario
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El 4 de septiembre de 2000, ante el entonces Primer Secretario de la Asamblea Nacional, Dr. Pedro Joaquín Ríos, de la bancada parlamentaria del PLC, un grupo de diputados –entre ellos Daniel Ortega—introdujo una iniciativa de ley denominada “Ley de Creación del Banco de Fomento Agropecuario”.

Esta iniciativa de ley “durmió el sueño de los justos”, durante casi cinco años, sin embargo ha recobrado actualidadahora que el tema del Banco de Fomento Agropecuario se ha colocado en la agendanacional, empujada sobre todo por los dirigentes de las agrupaciones agropecuarias del país, de diversas tendencias políticas y gremiales.

Para ilustración de nuestros lectores, publicamos extractos de la iniciativa de ley.

Exposición de motivos
- “Es un hecho que a partir de 1990 los recursos destinados al fi nanciamiento del sector agropecuario han venido disminuyendo, y que la deficiencia crediticia histórica hacia el sector se ha venido incrementando”.

- “... existe una gran diversidad de programas de financiamiento agropecuario y rural, promovido por diferentes instituciones públicas y privadas de desarrollo, que no llenan las necesidades de los sectores productivos, lo cual no beneficia al país ni permite optimizar las acciones dispersas”.

- “Dentro de este panorama de carencia crediticia, los más afectados han sido los medianos y pequeños productores,que son los que nuestra Constitución obliga a apoyar a través de la banca estatal de fomento”.

- “... la institución que proponemos se convertirá en uno de los instrumentos más poderosos al alcance del Estado, para incentivar el fi nanciamiento de la inversión productiva con créditos a tasas de interés estables y previsibles en el largo plazo. No se trata de otorgar cualquier clase de crédito, sino créditos que fructifiquen en la economía del país y que permitan el mejoramiento del nivel de vida de las productoras y los productores del país”.

- “... en su modalidad de operación debe actuar como banco de primer piso, otorgando préstamos directamente, afianzando la complementariedad con los agentes no convencionales locales de crédito y con la banca múltiple comercial, consolidandoy ampliando las pocas experiencias existentes”.

- “En cuanto a la captación de recursos, tomando en cuenta sus propósitos y objetivos, éstos deberán ser proveídos por el Estado a través de asignaciones presupuestarias en el Presupuesto de Gobierno, priorizándolo en relación con gastos menos prioritarios y por transferencias por la venta de algunas empresas públicas. Su capital iniciará estará compuesto por el traslado a lanueva institución de los activos de los diferentes programas de crédito que desarrolla el Estado en el área rural”.

Modalidad de Operación
El Banco de Fomento Agropecuario operará como un Banco de primer piso, tratando de consolidar la complementariedad con la banca múltiple comercial. El fondo otorgará créditos directos. También podrá establecer asociaciones con entidades financieras locales, con el fi n de facilitar el acceso al crédito de fomento.

Objetivos
Los principales objetivos de este Banco de Fomento Agropecuario, serán los siguientes:

- Otorgar financiamiento de corto, mediano y largo plazo a los medianos, pequeños y micro-productores agropecuarios, que se enmarquen dentro de programas de desarrollo orientados al fomento de la producción agropecuaria
formulados por el Ejecutivo;

- Apoyar los procesos de producción y comercialización, manejo postcosecha a través de la capacitación y asistencia técnica a los medianos, pequeños y micro-productores; y

- Contribuir a elevar los niveles de ingresos y de bienestar de las familias en las áreas rurales.

Se entenderá como fi nanciamiento a corto plazo los otorgados por períodos comprendidos de uno hasta tres años; los de mediano plazo desde tres años hasta cinco años y; de largo plazo desde cinco hasta quince años o más.

Metas
Para el logro de los objetivos anteriormente descritos, el Banco de Fomento Agropecuario tendrá como metas mínimas las siguientes:

a. Atender líneas de crédito bancario para el desarrollo agropecuario, en forma permanente de manera efi ciente y oportuna;

b. Coordinar sus actividades con otras instituciones públicas y privadas dedicadas al fomento agropecuario;

d. Racionalizar la distribución de créditos por plazos promoviendo los de mediano y largo plazo que contribuyan a aumentar la capacidad productiva y la capitalización de los agricultores;

g. Instrumentar un programa de consolidación de intermediarios fi nancieros locales no convencionales buscando fortalecer su capacidad administrativa, fi nanciera y operativa; y entre otras

k. El Banco de Fomento Agropecuario deberá promover la cultura crediticia mediante generalización de la cultura de pago, restablecer la reputación y respeto de los contratos, alcanzar bajos niveles de mora,generar la disciplina fi nanciera en las unidades económicas.

Tasa de interés
La tasa de interés debe ser compatible tanto para los productores como para el Banco de Fomento Agropecuario, pero en todo caso no será superior al doce por ciento (12%) anual. Teniendo en cuenta el tipo de recursos que alimentarán al fondo, éste puede otorgar créditos preferenciales para cierto tipo de productores y rubro de producción.

Garantías
Las garantías reales exigidas por el
BFA, para la concesión de un crédito no
deberán ser mayores al 1.5 veces del valor
del préstamo.

Se reputarán como documentos habilitantes suficientes para demostrar el dominio y posesión de un bien inmueble... los Títulos de Reforma Agraria y todo documento ofi cial otorgado por el Gobierno de la República de Nicaragua a los productores, que acrediten su condición ya sea de carácter de propietarios o de poseedores.

Capital inicial y financiamiento
El capital inicial del Banco de Fomento Agropecuario estará constituido por:

a. Los activos del actual fondo de desarrollo rural;

b. Los componentes de crédito de los programas del Instituto de Desarrollo Rural;

c. Los programas crediticios desarrollados por el FNI en el área rural a los medianos y pequeños productores.

Junta Directiva
Contará con una Junta Directiva integrada de la siguiente manera:

a. Un Presidente Ejecutivo nombrado por el Presidente de la República;

b. El Ministro del Ministerio Agropecuario y Forestal;
c. El Director del INTA;

d. Representante de los intermediarios no convencionales locales; y

e. Dos productores representantes de las Asociaciones de Productores
de representación nacional.

Derogación
Se deroga la Ley No. 294, Ley de Creación del Fondo de Crédito Rural, publicada en La Gaceta, Diario Ofi cial, No. 121 del 30 de Junio de 1998.

 

Hallazgos de una década de investigaciones del FIDEG
Microfinancieras democratizan el acceso al crédito
La oferta crediticia para mujeres urbanas y rurales ha crecido, pero en el monto asignado sigue habiendoinequidad

Sonia Agurto Vílchez
Alejandra Guido Cajina

En cierta ocasión, en un seminario que impartíamos
sobre los datos que genera FIDEG, se nos acercó una mujer y nos dijo a quemarropa “Tengo mis manos fuertes y muchas ganas de trabajar, pero necesito un crédito para abrir mi negocio, y estoy segura que si alguien me presta el dinero que necesito, voy a salir adelante”. Es a este tipo de personas, que desde mediados de la década de los noventa, han venido dando respuesta las microfinancieras o banquitos, como los llaman popularmente.

Según se observa en las bases de datos de FIDEG, en 1995 del total de la masa crediticia recibida por los nicaragüenses que se beneficiaban de un crédito, el 75% provenía de la banca convencional (estatal y privada), mientras el 15% de las microfinancieras y el 10% de los prestamistas o usureros.

A partir de la privatización de la banca estatal y de la quiebra de varios bancos, el acceso de los nicaragüenses al crédito se trastocó totalmente. De esta manera, la base de datos muestra que en el 2004 del total de la masa crediticia, el 14.6% provenía de la banca convencional, el 80.8% de las microfinancieras y el 4.6% de prestamistas y usureros.

El trastocamiento en el acceso al crédito tuvo fuertes repercusiones en las áreas urbanas y rurales. El crédito se redujo notablemente y las condiciones bancarias impuestas por los nuevos bancos para poder acceder a un crédito, fueron más rígidas.


Esta situación tuvo efectos más profundos en las mujeres que en los hombres, especialmente por la desaparición del banco popular, que en la práctica se había convertido en las áreas urbanas, como “el banco de las mujeres”, permitiéndoles el acceso a crédito con garantías que se adecuaban a su situación económica y a su condición de excluídas del acceso a recursos (tierra, vivienda, etc), a través de los cuales hubiesen podido acceder a créditos en la banca formal.

El surgimiento de las microfinancieras llenó el vacío que dejó la banca formal. Estas dieron respuesta no solamente a los más pobres, sino a hombres y mujeres que se vieron excluidos de la banca formal por no contar con las nuevas garantías exigidas por éstas.

Los datos de FIDEG reflejan este fenómeno de manera muy clara, tanto a nivel de las zonas urbanas como rurales.

- Mientras en 1995 las mujeres urbanas obtenían sus créditos en un 48.5% de la banca convencional, en el 2004 el acceso a esta fuente se redujo al 3.8%. La situación de los hombres fue similar, pero menos intensa, pasando en este período del 89.7% al 31.2%.

- Muchos hombres y mujeres que fueron excluidos de la banca convencional, encontraron respuesta a su demanda de crédito en las microfinancieras, llegado a competir con el grupo de hombres y especialmente de mujeres, que ya habían encontrado en estas instancias, la única alternativa para poder acceder al crédito.

- A nivel de las zonas rurales, los datos muestran que las mujeres siempre estuvieron excluidas de la banca convencional. Sin embargo, el poco acceso al que habían tenido, se redujo drásticamente. Entre 1995 y el 2004, las mujeres rurales que tenían acceso al crédito a través de la banca convencional pasó el 5.8% al 1%. Los hombres de las zonas rurales vieron disminuido su acceso al crédito convencional en dicho período, buscando crédito alternativo en las microfinancieras, al igual que los hombres de las zonas urbanas.


- Es importante resaltar que para las mujeres que habitan en las zonas rurales, su única alternativa son las microfinancieras, las que les están otorgando el 91.8% del crédito en el 2004.

En las gráficas 2 y 3 se puede observar el comportamiento experimentado en el acceso al crédito de hombres y mujeres de las zonas urbanas y rurales entre 1995 y el 2004.

Mujeres, mayoría beneficiada
Las grandes ganadoras de la existencia de microfinancieras son las mujeres (gráfica 4), ya que del total de personas que reciben crédito a través de estas instituciones, el 60% lo constituyen las mujeres. Cifra que viene a reforzar la situación de cambio en el acceso al crédito que se presentó en la última década.

Un tema pendiente, la equidad de género en los montos desembolsados
En la década de investigaciones realizadas por FIDEG, un dato que surge rápidamente cuando se analizan los montos de crédito, son las fuertes brechas de género entre los montos entregados por las microfinancieras a hombres y mujeres (gráfica 5). Sin embargo, lo la preocupación gira en torno al ensanchamiento que ha experimentado esta brecha en la última década.

Mientras en 1995 los montos promedios de crédito entregados por las microfinancieras a las mujeres se encontraban en un 12.35% por debajo de los montos entregados a los hombres, en el 2004 los montos promedios entregados a las mujeres se encuentran en un 56% por debajo de los entregados a los hombres.

Una explicación de las causas por las cuales la brecha de montos entregados a hombres y mujeres se ha venido ensanchando, es la fuerte competencia en la que han entrado hombres y mujeres para tener acceso al crédito en las microfinancieras, al ser cada vez más excluidos del crédito formal.

Microfinancieras financiando a todos las actividades económicas
Una de las ventajas que encuentran hombres y mujeres en las microfinancieras, es que estas instituciones les financian las actividades en las que están inmensos. En el caso del sector rural, que ha estado carente de oferta de crédito para financiar las actividades productivas, mujeres y especialmente los hombres encuentran respuesta con créditos a mediano y largo plazo.

Las mujeres que generalmente se ubican en el sector terciario, en actividades de comercio, servicios y pequeña industria, encuentran en las microfinancieras acceso al crédito para sus negocios y en condiciones de garantía con las que ellas pueden responder.

Microfinancieras llegando a las personas más sensibles económicamente
Las críticas hacia las políticas de las microfinancieras vienen y van, siendo mucha veces infundadas, en la medida que se basan en casos reducidos de personas que han experimentado una mala experiencia, producto de su excesiva vulnerabilidad económica.

Esta afirmación se basa los datos del FIDEG. Según éstos, del total de hogares en que viven hombres y mujeres que reciben créditos de microfinancieras, el 64% son pobres, según el método de la línea de pobreza. Dicho de otra manera, solamente el 36% de los hogares de los clientes de las microfinancieras, están fuera del umbral de la pobreza.

Estos datos permiten afirmar que las microfinancieras están jugando un rol social muy importante, ya que están favoreciendo a un sector de la población que jamás hubiese podido tener acceso a un crédito bancario. Más aún, del total de hogares pobres, el 33% vive en la extrema pobreza, es decir, que estas instituciones están financiando negocios muy pequeños y en situación de sobrevivencia.


Si se quiere profundizar sobre las condiciones de vida de los hombres y mujeres que reciben créditos de las microfinancieras, ayuda realizar el ejercicio sobre el ingreso percápita de los miembros de estos hogares. Los datos dan cuenta que del total de personas que integran los hogares de los y las clientas de las microfinancieras, el 76% vive diariamente con menos de U$2 al día y solamente el 24% vive con más de U$2 al día.

Los datos dan pautas para afi rmar que la mujer que mencionamos al inicio de este artículo, y que nos dijo que tenía sus manos fuertes, pero vacías, por no contar con dinero para poder trabajar, seguramente pudo haber encontrado una alternativa de fi nanciamiento en una microfi nanciera y de esta manera, quizás emprendió una actividad que le ayudara a salir adelante.

 

Las Microfinancieras en el sector rural nicaragüense

Un tercio de la cartera total –más de US30 millones-- está colocada en el sector agropecuario
Iván Gutiérrez Aguirre *
Allan Pérez **

El sector rural en Nicaragua está desprovisto de un mayor fi nanciamiento, como efecto de múltiples factores, entre ellos, los programas de ajuste estructurala con el Fondo Monetario Internacional a partir de los años 90, así como, las quiebras bancarias y la desaparición de la banca estatal. En la otra cara de la moneda, la banca privada se concentró en las actividades de consumo, servicios y comercio en el sector urbano.

En la actualidad, el sector rural atraviesa una de las peores crisis económicas y sociales y uno de los factores que inciden en esta crisis es la falta de servicios financieros, orientados en especial a la pequeña y mediana producción agropecuaria y forestal.

Estado actual del sector rural en Nicaragua
Las zonas rurales en Nicaragua juegan un papel importante para la economía nacional, la producción agropecuaria representa el 56% del total de las exportaciones y el 38% del PIB, sin embargo es el sector con la mayor concentración de pobreza, alcanzando un 63% del total de su población.

Las zonas rurales atraviesan una de las peores crisis económica, social y ambiental en su historia, caracterizada por abruptos cambios en el clima, fl uctuaciones en los precios nacionales e internacionales de los productos y poca atención del gobierno para la provisión de los servicios básicos.

Esta situación ha traído como consecuencia la descapitalización de los pequeños y medianos productores, presentando bajos niveles de producción como consecuencia del rezago tecnológico y de inversión en fincas por las limitaciones en la obtención de fi nanciamiento.

Adicionalmente, las familias productoras han tenido que buscar alternativas de ingresos en actividades no agropecuarias y muchas veces los miembros jóvenes emigran hacia otras regiones o países vecinos en busca de empleo.

Las Instituciones de microfinanzas
A inicios de los noventa aparecen una diversidad de organismos no gubernamentales que operan en las zonas rurales con diversas metodologías de intervención, como colchón para paliar la crisis que provoca la reducción en la intervención estatal.

Al inicio muchos de estos organismos establecieron pequeños programas de crédito, que poco a poco se han profesionalizado hasta convertirse en Instituciones de Microfinanzas (IMFs) especializadas, alcanzando estándares de desempeño comparables a nivel mundial.

La mayoría de las instituciones de Microfinanzas se han concentrado en los sectores urbanos, debido a los riesgos que implican las actividades agropecuarias y la falta de metodologías crediticias ajustadas a las características propias del sector.

Las microfinanzas en el sector agropecuario
La participación de las Instituciones de Microfinanzas en el sector agropecuario ha permitido que los productores rurales tengan una opción de financiamiento con respaldo y seguridad, lo cual evita que tengan que recurrir al crédito usurero. Según el Censo Agropecuario del 2001, éstas atienden al 47% de los productores, especialmente los campesinos pobres y finqueros.

La banca privada y las casas comerciales, por su parte, en ese entonces apenas brindaron financiamiento al 3% de los productores agropecuarios, en especial los provenientes de los estratos altos. Mientras tanto, los programas de gobierno –según el mismo Censo Agropecuario—atendían al 46% de los productores, a través de programas dirigidos y en pequeña escala. El GRÁFICO 1 muestra el crecimiento sostenido en cartera colocada y número de clientes atendidos por las 21 Instituciones de Microfinanzas afiliadas en la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (ASOMIF). De US$37 millones en cartera para 1999, se cerró el 2004 con US$108 millones. En términos de clientes, de 84 mil contabilizados para 1999, su número ascendió a 235,494 para finales del 2004.

ASOMIF ha reportado -- a diciembre del 2004 -- que sus instituciones afiliadas tienen una cartera colocada del 31% (US$33 millones) correspondiente a las actividades agropecuarias. En cuanto al número de clientes, éstos representan el 16% (37 mil clientes) atendidos en las actividades agropecuarias. El GRAFICO 2 refleja la distribución de los clientes y la cartera por actividad económica.

Otro dato relevante de las instituciones microfinancieras y su acercamiento con el sector agropecuario, es el número de sucursales ubicadas en las zonas rurales del país1, los datos muestran que aproximadamente el 40% de las oficinas están localizadas en zonas de mayor connotación rural. El siguiente cuadro describe el número de sucursales y las ubicadas en el sector rural. (Ver tabla en la página siguiente)

Estos datos muestran que aun con las limitaciones existentes y con el riesgo implícito en las actividades agropecuarias, las instituciones de Microfinanzas tienen una importante participación en la dinámica del sector agropecuario.

Limitantes de cara al sector rural
Los mercados financieros rurales tienen un bajo dinamismo en relación al resto de los mercados financieros existentes en el país; la particularidad de los mercados financieros rurales está asociada a las características de la demanda y las particularidades de un mercado segmentado, disperso, de baja capacidad competitiva y de altos costos de transacción.

Entre los problemas estructurales que atraviesa los servicios financieros rurales están:

a) Cobertura de la demanda y la tendencia creciente a la reducción de la oferta

b) Altos costos de transacción

c) Altas tasas de interés

d) Limitados recursos a largo plazo

e) Sesgos de políticas y marcos legales a favor de la banca

f) Débil marco regulatorio y de políticas públicas favorables para el desarrollo de las entidades financieras no bancarias

g) Ineficiencias administrativas de los programas públicos de financiamiento rural

h) Escasa diversificación de productos y servicios financieros complementarios al crédito rural

i) Deficientes sistemas de información

j) Cultura de no pago en las economías rurales e;

k) Inseguridad en la propiedad, titulación y débil marco de garantías.

Reto para una mayor participación rural
Varias instituciones de microfinanzas en el país han demostrado que pueden jugar un papel muy importante en el sector rural y que se pueden ofrecer servicios y productos de calidad y a la vez, ser sostenibles en el tiempo. La identificación de metodológicas adecuadas de intervención es clave para el éxito de las IMFs en el área rural.

El crédito de inversión es uno de los retos que tienen las instituciones de microfinanzas para crear productos financieros que permitan la capitalización de las fincas, para ello es importante la gestión de fondos que permitan brindar productos financieros con mayores plazos.

El conocimiento del entorno rural es clave para una expansión de los servicios en el sector, la alta dispersión de los clientes, problemas de comunicación, conocer el flujo de ingresos y egresos de las familias productoras, dependencia climática, cadenas de comercialización, etc. son muy importante si se desea ampliar la cobertura.

Consideraciones finales
La exclusión que vive la pequeña y mediana producción agropecuaria no permite potenciar las capacidades de estos sectores, muy por el contrario, se continúa con los procesos tradicionales de expansión de la frontera agrícola y explotación insostenible de los sistemas de producción, lo que afecta de forma severa los recursos naturales existentes.

El financiamiento es clave para la capitalización y modernización tecnológica, que tanto se necesita para la intensificación en el uso del suelo y la reconversión productiva y de mercados de los productos agropecuarios.

Es necesario el diseño de productos financieros que estimulen la sostenibilidad ambiental de las unidades productivas, de tal manera que las microfinanzas rurales se presenten como una opción viable de acceso a crédito y también funcionen como medios que transfieran conocimiento ligado a la conservación y uso sostenible de los recursos naturales de las comunidades rurales.

* Director Ejecutivo REDCAMIF
** Coordinador Técnico REDCAMIF

 

 

 

 
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