Mujeres rurales de los municipios de San Isidro, Matagalpa y Terrabona sientan la pauta
FUMDEC: Una
experiencia aleccionadora

Indicadores de integración de la mujer, trabajo, propiedad y créditos, superan a los de la norma nacional


Sonia Agurto / Alejandra Guido

En esta ocasión queremos compartir la experiencia de trabajo de un grupo de mujeres de la zona norte del país, organizadas en la Fundación Mujer y Desarrollo Económico Comunitario (FUMDEC) y que habitan en las zonas rurales de San Isidro, Matagalpa y Terrabona.
Esta vivencia está plasmada en los datos de una investigación que tenía como objetivo visibilizar el rol y aporte de la mujer rural organizada, a la economía de sus hogares y de sus localidades. Para ello se retomó la experiencia de los estudios realizados por FIDEG, haciendo uso de los instrumentos metodológicos ampliamente validados, para que FUMDEC pudiese lograr el objetivo de visibilizar el rol económico de las mujeres rurales con las que trabaja.

Principales Hallazgos

• La participación de la mujer en la PEA rural nacional, según los datos de los estudios de FIDEG, es de 29.8%. Sin embargo, del total de mujeres entrevistadas y organizadas en FUMDEC, el 91.2% se declararon como económicamente activas.

• El 72.2% de las mujeres organizadas trabajan en actividades agropecuarias, de las cuales el 66.7% se dedica a actividades agrícolas, el 26.7% combinan la agricultura con la ganadería y; el 3.3% son eminentemente ganaderas. Por otro lado, un 27.8% combinan las actividades agropecuarias con las de comercio (13%), servicios (7%), procesamiento de alimentos (5.2%) al procesamiento de alimentos y a la pequeña industria de alimentos (2.6%). Esta lógica de trabajo es una estrategia que ponen en práctica con el fin de producir los alimentos que les garantizarán su seguridad alimentaria y los ingresos para suplir otras necesidades.

• La tierra, un recurso tan preciado para producir. Las mujeres entrevistadas aparecen como dueñas del 85% del total de la tierra que posee su familia, con parcelas que suman como promedio 13.36 mzs, muy por encima de la media nacional rural de las parcelas que poseen las mujeres .

• La finca es el lugar donde realizan su trabajo el 87% del total de mujeres entrevistadas. Es en este lugar donde combinan las tareas productivas y reproductivas, que permiten que los hogares puedan sobrevivir.

• La forma más tradicional a través de la cual las mujeres han podido tener un pedazo de tierra, es la herencia y las mujeres entrevistadas no son una excepción, el 57.7%, la obtuvo a través de esta vía. Sin embargo el estudio nos ofrece otra panorámica sobre el acceso a la tierra, relacionada a que el 30.8% de las mujeres entrevistadas tuvo acceso a la tierra a través de la compra, haciendo uso del crédito a mediano y largo plazo proporcionado por FUMDEC, el que reciben acompañado de recursos en donación como: material vegetativo, cercas, semillas, sistemas de riego, etc, para iniciar la actividad productiva. Una parte de estos recursos es pagado al Fondo Económico de las Mujeres, manejado como fondo revolvente por las organizaciones de mujeres de cada comunidad.

• FUMDEC financia el 85.4% del crédito que reciben las mujeres, seguido de CARITAS con un 10.1% y otros de menor incidencia como el Movimiento Comunal y el PMA. La garantía señalada como la de mayor relevancia fue la confianza, que en este caso, FUMDEC deposita en ellas.

• Gestionar un crédito y tomar las decisiones sobre cómo gastarlo o invertirlo, son capacidades que han desarrollado estas mujeres y que se traducen en un mayor grado de empoderamiento. Estas capacidades adquiridas las mostraron el 94.4% de las mujeres entrevistadas, que dijeron que son ellas las que toman las decisiones sobre el crédito que reciben. Esto es producto de mucho trabajo organizativo y capacitación sobre la consciencia de género, llevado a cabo por FUMDEC.

• Para poder elevar la productividad y competir, se necesita tener acceso a asistencia técnica y capacitación, a fin de mejorar y diversificar la producción. El acceso a capacitación de parte de las mujeres entrevistadas es del 88%. El organismo FUMDEC fue mencionado en un 90.4%, como el mayor proveedor de capacitación.

• Definitivamente, el estar organizado permite tener acceso a una serie de beneficios y recursos, ya que en una organización se manifiesta el esfuerzo conjunto de muchas personas que aportan en conocimiento, gestión y trabajo, es decir, comparten sus saberes. De esta manera, el estar organizado trae muchas retribuciones, como es el acceso a recursos y por ende a mejorar las condiciones de vida de las personas organizadas.

• El 87% expresó que estaban organizadas, niveles muy por encima de la media nacional rural, donde solamente porcentajes cercanos al 30% están organizados. El beneficio de la participación se desdobla en otras oportunidades para las mujeres, como es la de tener puertas abiertas para obtener tierra, crédito, información y capacitación. Hoy más que nunca, el estar organizado tiene una alta tasa de retorno hacia los grupos organizados, ya que la economía global requiere de esfuerzos conjuntos para hacer frente a la competitividad, entre otras cosas.

• Las mujeres organizadas que ocupan cargos de dirección son el 49.6%. El cargo que mayormente desempeñan las mujeres es el de presidenta o coordinadora (33.9%), seguido por secretaria (19.6%) y; responsable de crédito 8.9%.

• Las investigaciones de FIDEG sobre el tema de cómo hombres y mujeres gastan su dinero, ha mostrado que las mujeres están priorizando destinar la mayor parte de sus ingresos a la supervivencia de su núcleo familiar, es decir, que cada uno de los miembros de su familia tenga garantizado los alimentos, junto al resto de necesidades básicas como son la salud, la educación, el vestido, el calzado, etc.

• En contraposición, los hombres priorizan la alimentación pero en menores proporciones que las mujeres y destinan mayores recursos hacia otras necesidades, incluyendo los montos destinados al ahorro y la inversión.

• Contrario a los hallazgos de FIDEG, la experiencia relacionada a FUMDEC evidencia que hombres y mujeres comparten los gastos de la familia. Sin embargo, es revelador que las mujeres dupliquen el porcentaje de inversión y ahorro que los hombres. Dicho de otra manera, que las mujeres aportan a sus hogares, pero dan mucha importancia a la inversión + ahorro, que es la única fórmula de no dejar caer su trabajo y de poder crecer y seguir adelante, esto es parte del valor agregado que proporciona el estar organizado y recibir capacitación.

• Según los estudios de FIDEG, el 96% de la población que habita en las zonas rurales vive en condiciones de pobreza. Si bien es cierto las mujeres organizadas en FUMDEC padecen pobreza, ésta no es tan intensa.

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A manera de conclusión, podríamos afirmar que el proceso de integración de las mujeres rurales a la dinámica económica debe ser implementada bajo premisas que contemplen condiciones productivas: medios de producción, infraestructura básica y las relaciones de género a nivel de la familia, organización y comunidad.

En este sentido, los hallazgos de la experiencia de FUMDEC revelaron que con el apoyo integral, como el que proporciona este tipo de organizaciones, las mujeres están aportando a las economías de sus hogares y localidades, muy a pesar de la desatención gubernamental al sector rural.

Un dato que evidencia el salto cualitativo de las mujeres insertas en este tipo de proyectos, se visibiliza en que un 95.7% las mujeres declararon que sienten que el trabajo que realizan es permanente. Seguramente este hecho incide en que el fenómeno de la migración está casi ausente en los hogares de estas mujeres.

Es decir, sienten estabilidad en sus trabajos y no se ven en la necesidad de migrar en busca de recursos, ya que el acceso a la tierra, crédito, capacitación, asistencia técnica y acceso a los mercados para sus productos, les proporcionan lo suficiente para gozar de una vida digna.

* Investigadoras de FIDEG