Ronda de OMC...

La reunión de Cancún fue evaluada como un sonoro fracaso, sobre todo para los países desarrollados. Por el contrario, los críticos a la OMC lo catalogaron como un rotundo éxito, en el sentido que desde entonces la movilización de protesta de la sociedad civil organizada de varios países del mundo, lograron transformarse en un verdadero poder de incidencia.

Esta “victoria” de la sociedad civil y de los países en vías de desarrollo fue momentánea, debido a que a través de un juego institucional los Estados Unidos y la Unión Europea, lograron volver a imponer los términos a su favor. Detrás de puertas cerradas y escondidos de la atención pública en la reunión del Consejo General de la OMC en Ginebra, Suiza en julio del 2004 y en unión con Brasil, India y Australia, adoptaron el “Acuerdo Marco para Establecer Modalidades en la Agricultura”. Este acuerdo fue conocido como “el paquete de Julio”.

El llamado “Acuerdo de Julio” —aún vigente— entre otras cosas contiene los siguientes elementos:

1. Conserva o expande los mecanismos claves de apoyo o subsidios domésticos que Estados Unidos y la Unión Europea canalizan a su agricultura: las llamadas “Caja Azul” y “Caja Verde”. (Ver artículo de Carlos Galián “La Ronda de Doha: ¿Hay algo que salvar después del CAFTA?)

2. Crea una nueva y restrictiva categoría: la de “productos sensibles” para obstaculizar el acceso a los mercados de los productos de los países en vías de desarrollo.

3. No han dado un seguimiento de importancia a los países en desarrollo que demandan establecer la designación de “productos especiales” y otras formas de “trato especial y diferenciado” en los acuerdos comerciales establecidos desde Doha.

4. Arranca compromisos de los países en desarrollo para abrir más los mercados, tanto en agricultura como en productos no agrícolas (NAMA) y servicios.

Hacia Hong Kong: Posiciones e intereses
A las puertas de la Reunión Ministerial en Hong Kong, los obstáculos que impiden el comercio internacional permanecen intactos, los subsidios agrícolas aumentaron y los países ricos se dedican a conseguir la aplicación de normas para las inversiones, los servicios y la propiedad intelectual, cuando los temas de interés de los países en vías de desarrollo, tales como la disminución de los precios de los productos básicos continúa pendiente.

Al contrario de un acercamiento entre países en vías de desarrollo y países desarrollados, continúan manteniéndose intactos las principales posiciones al lado de la conformación de los diferentes grupos. Dentro estos podemos mencionar los siguientes:

El Grupo 5: Conocido así por aquellos países que acordaron “el paquete de Julio” en el 2004. Son: Estados Unidos, Unión Europea, Brasil, India y Australia; corresponden al principal motor de las negociaciones después de Cancún.

El Grupo 20: Su principal demanda es la eliminación de los subsidios agrícolas a las exportaciones, mayor acceso a los mercados de los países desarrollados y la reducción de los apoyos domésticos. Los líderes del grupo son: Brasil, China, India y Sudáfrica. Además se encuentran países como Argentina, Bolivia, Chile, Cuba, Egipto, México, Pakistán, Paraguay, Filipinas, Tanzania, Tailandia, Venezuela y Zimbabwe.

El Grupo 33: Son principalmente países exportadores agrícolas, pero su centro principal es la protección de sus agricultores nacionales. Su principal reivindicación son las medidas de salvaguardia especial. Son liderados por Pakistán y Filipinas que también pertenecen al G20. Nicaragua participa en este grupo.

El Grupo 90: Los países Africanos, por su relación históricamente estrecha con los países ex – colonizadores de la Unión Europea, se centran en que estos últimos no tengan que reducir tanto sus barreras arancelarias y de otra índole, debido a que tienen un mercado cautivo (la UE tiene sus cuotas de algodón y azúcar comprometidas con muchos países de África). Este grupo se formó de una alianza entre los países menos desarrollados, la Unidad Africana y los estados del Caribe y el Pacífico.

El Grupo Cairns: Este grupo tiene como fin la eliminación de los subsidios y la apertura total de los mercados. Se encuentra liderado fundamentalmente por Australia, Nueva Zelanda, pero también se encuentran países como Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Canadá, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Indonesia, Malasia, entre otros. Según declaraciones de la Embajadora Representante de Nicaragua, Alicia Martin solicitará su ingreso a este grupo.

Expectativas de la Reunión de Hong Kong

Desde hace varios meses, movimientos sociales que surgen de la sociedad civil organizada se preparan al evento para hacer surgir nuevamente una voz crítica, a planteamientos de carácter neoliberal. Dentro de sus posiciones incitan a reconocer que la apertura al comercio y el crecimiento económico no constituyen fines en sí mismos, sino simplemente medios para ampliar la totalidad de las capacidades humanas.

Los conflictos y la falta de acuerdos entre los diferentes negociadores es lo único que “Ronda” en el ambiente internacional, de cara a la Sexta Reunión Ministerial de la OMC a realizarse este año 2005 en Hong Kong y por lo cual no se esperan mayores resultados que mejoren la situación actual del comercio mundial. Así lo asevera la prestigiosa publicación The Economist: “Lo probable es que resulte del encuentro en Hong Kong y del eventual acuerdo de Doha un compromiso – como siempre.” (Vol. 377 Número 8451. 5 de Noviembre 2005)
Un eventual fracaso de esta reunión y de los resultados que puedan surgir de la misma, pondría en entredicho la legitimidad de la institución y su veracidad en el cumplimiento de las reglas del juego en el comercio internacional. En definitiva, si esto sucede, los frutos esperados de la Ronda de Doha para el Desarrollo tenderán a desmoronarse y la OMC corre el riesgo de convertirse en un actor irrelevante para el comercio mundial, con graves consecuencias para el futuro del multilateralismo.