Un paso bueno, pero tardío. Así puede resumirse a grosso modo, el sentir de todas las partes involucradas en el proceso de estandarización de Bonos de Pago por Indemnización (BPI), que oficialmente arrancó el 17 de agosto del año recién pasado. En este proceso, calificado de “terriblemente retardado”, los principales sectores implicados son los tenedores de bonos y el Estado, y aunque cada uno tiene su propia valoración sobre el presente y futuro de los bonos, ambos coinciden en que la estandarización ha sido un paso acertado. La Tesorera General de la República, María Auxiliadora González, califica la estandarización como “un éxito”. Y es que, según ella, el procedimiento se implementó en función de dos beneficiarios: el poseedor de los títulos y el país. Es decir, los bonotenientes tienen mayor perspectiva y poder de negociación, en tanto, Nicaragua adquiere una sólida credibilidad en los mercados financieros. Por su parte, el doctor John Strassma, asesor gubernamental con amplia experiencia en el ramo, insistió en que el éxito que ha tenido la estandarización se basa en dos elementos: el técnico y el financiero. “Todos los problemas del sistema de computación han sido solucionados. El proceso funciona correctamente y todos están recibiendo lo que corresponde. Y los inversionistas ya han acogido sus bonos estandarizados”, dijo Strassma, especialista en el tema. A su vez, el agente corredor de Interbolsa, Mauricio Padilla, aseguró que con la estandarización, la gente ha vuelto ha tener confianza y ha vuelto el deseo de invertir en los BPI. En este momento podría decirse que la primera fase está finalizada. El 4 de febrero del presente año, autoridades del Ministerio de Hacienda y Crédito Público firmaron un Contrato de Agencia con el Bankers Trust Deutsche Banks, uno de los más grandes del mundo y con vasta experiencia en el manejo de bonos.

"El acuerdo con un banco extranjero para internacionalizar los bonos es un paso correcto, pero un poco tardío”, valoró Antonio Aráuz, presidente de la Asociación de Tenedores de Bonos. A su juicio, faltan otros pasos a dar. Uno de ellos tiene que ver con aumentar el valor de los BPI en la Bolsa de Valores. Para ello, señaló que el gobierno sólo tiene que aplicar las leyes 180 y 210, las cuales se refieren a la solución del problema de la propiedad por medio de los bonos.

 

Cifras de Bolsa de Valores son alentadoras

 

 

 

Con respecto al interés de los inversionistas por los BPI, las cifras hablan por sí solas. Veamos. Según datos facilitados por el licenciado Gerardo Argüello, vicegerente de la Bolsa de Valores (BV), durante el mes pasado la transacción de los BPI ocupó un 6 por ciento del movimiento total de la Bolsa. A simple vista, esto puede resultar negativo por considerarse un porcentaje pequeño, sobre todo si se compara con el 70 por ciento de la actividad que en el mismo período los Certificados Negociables de Inversión (CENI), que emite el Banco Central, representaron en la BV. De hecho, así fue valorado por el licenciado Argüello. Pero el doctor Strassma no le da la misma lectura. Para él, ese 6 por ciento indica que los enedores no quieren vender debido a las expectativas creadas con la estandarización y con la firma del Contrato de Agencia con el Deutsche Bank. Pero eso no es todo. El movimiento de los BPI durante los últimos cuatro años ha sido muy fluctuante, y de eso queda constancia en las estadísticas de la Bolsa de Valores. Según esta fuente, la variación de volúmenes transados en millones de córdobas obedece a una cuestión de oferta y demanda. 1996 marcó un récord en este rubro, al transarse un volumen de 909 millones de córdobas porque los bonos fueron considerados muy atractivos en los mercados internacionales. En 1997, en cambio, descendió a 481 millones de córdobas; y en 1998, la transacción se redujo a menos de la mitad del año anterior, con 210 millones. Un leve suspiro representó 1999, al cerrar con un total de 443 millones de córdobas negociados en BPI. Esos años, los bonotenientes resultaron los más afectados por las crisis financieras internacionales que se registraron en lugares como Asia o Rusia, ya que éstas derivaron en el desinterés de los inversionistas por los BPI emitidos por el gobierno de Nicaragua, país considerado de “alto riesgo”.

Qué se espera de la estandarización?

Para comenzar, lo que están haciendo los bonotenientes es canjear sus títulos viejos por los estandarizados, en cualquier puesto de bolsa autorizado; los que fueron emitidos desde el año pasado ya se entregan con el nuevo formato, el cual establece dos fechas de pago de intereses: el 1° de febrero y el 1° de agosto, esto para que puedan acoplarse al comportamiento del mercado internacional. De acuerdo con datos que manejan los entes autorizados, como la Bolsa de Valores o el mismo Ministerio de Hacienda y Crédito Público, hay alrededor de 500 y 560 millones de dólares en circulación, de acuerdo a su valor facial. De ese monto total que se mueve en el mercado, el 20 por ciento ya se estandarizó. Esto significa que más o menos el 10 por ciento de los tenedores de bonos tomaron su opción por este nuevo proceso.

El gobierno estima que al menos unos 250 millones de dólares —cerca del 50 %— estén estandarizados en abril, y por lo menos un 90 %, a finales del año 2000. En tanto, en el mercado local, los BPI andan actualmente entre el 29 y el 44 % del valor facial, en contraste con a banda entre 14 y 19 % en que se movían hace cuatro años. A inicios de este mes, según el agente corredor Mauricio Padilla, un bono emitido en el 99, se cotizaba a 26 centavos. El ministro Esteban Duquestrada, por su parte, declaró que los bonos viejos se cotizan en 40 centavos. Este es uno de los precios más altos que se ha logrado. Al respecto, cabe recordar que cuando comenzaron a salir los BPI, se transaban a 12 y 13 centavos.

Cómo mejorar los precios de los BPI

La propuesta varía según quien la presenta. Aunque el licenciado Argüello consideró que el gobierno ya ha dado los primeros pasos para hacer más atractivos los BPI, sentó muy claramente que la posición de la Bolsa de Valores no es dictarle al Estado cómo deben ser los títulos emitidos, porque para eso debe tener sus propios asesores nacionales o internacionales. Este es el caso del doctor Strassma, quien considera que lo mejor es simplemente estandarizar. Pero la propuesta más amplia es la planteada por los tenedores de bonos. Según ellos, han propuesto al gobierno que si realmente éste tiene voluntad de revalorizar los bonos, consiga fondos extranjeros para financiar proyectos de desarrollo, a través de los cuales los tenedores puedan insertarse en la producción. Eso sí, los inversionistas deben aceptar los bonos como garantía y ofrecer plazos que al menos oscilen entre los 8 y los 10 años, a una tasa de intereses que resulten aceptables a las condiciones económicas de los solicitantes. Por otra parte, dicen, el Estado puede privatizar activos como los de la Corporación Nacional del Pueblo (CORNAP), a fin de que los afectados puedan utilizar los bonos como pagos en esa privatización, lo mismo que las cuotas de Cobanicsa. Aráuz destacó, al respecto, que reciente oportunidad fue la quiebra del Banco de Crédito Popular.

 

 

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