El aumento del precio internacional del petróleo y la perdida de Reservas internacionales de los dos últimos meses podría ser sintomático

 

¿Inicio del Fin de la Estabilidad Macroeconómica?

 

La pérdida de reservas internacionales del BCN en los últimos meses no debe ser interpretado como el inicio de una crisis macroeconómica,aunque si es un importante campanazo que obligará a la autoridad monetaria a estar permanentemente alerta , y en disposición de tomar medidas preventivas a tiempo.A demás, esta rápida perdida de reservas debiera de enseñar a no minimizar la importancia de la ayuda internacional para la económia nacional, tanto en su expresión bilateral como de los organismos internacionales. El retrazo en el ingreso de la colaboración internacional tensiona la situación económica, por tanto, no se debe menospreciar la importancia de la exigencia de los países donantes al demandar mayor gobernabilidad y mayores compromisos de lucha contra la corrupción y la pobreza.

Por otro lado, es indudable que si bien todavía no hay razones para considerar una crisis macroeconómica en proceso de desate, hay elementos de fragilidad que tomar en cuenta. Por un lado el incremento del precio internacional del petróleo afectará considerablemente no solo el comportamiento de la inflación a nivel nacional, sino también afectará los términos del intercambio y al así hacerlo, presionará en dirección no deseada el comportamiento de la producción nacional. La frágil situación de algunos bancos en el sistema también es otro elemento a mantener presente en el análisis, aún cuando se continua observando positivas señales en el crecimiento de los depósitos tanto en moneda nacional como en moneda extranjera; así como se ha mantenido estable el tipo de cambio del dólar.

Los momentos actuales, donde hay señales algunas negativas y otras positivas , necesitan de mucha tranquilidad , sobretodo para que las señales negativas que están afectando al ambiente internacional y nacional, no afecten sensible mente la ya frágil estabilidad macroeconómica y social que se ha creado. Atrás debieran de quedar los discursos altisonantes y más bien el momento debiera de ser búsqueda de grandes consensos entre el gobierno, la comunidad internacional, la sociedad civil y los sectores sociales y productivos de todo el país. Talvez sea el momento para retomar un serio esfuerzo de dialogo entre todos los actores nacionales, antes que el ambiente se caliente por razones electorales.

 

 

 

 

 

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