Pocos países se escapan del al- cance de la Organización Mundial del Comercio. Tampoco Nicaragua ha logrado escaparse. En general, la política comercial de Nicaragua se basa en la estricta adherencia a los principios y obligaciones que se derivan de la OMC, y la legislación en general se está armonizando con las disposiciones de la OMC. En las publicaciones de enero de La Gaceta, por ejemplo, se empezaron a publicar documentos con información relevante sobre esta organización, así como algunos de los compromisos específicos para Nicaragua.1 La carrera de Nicaragua en materia de acuerdos comerciales se inició el 28 de mayo de 1950, cuando comenzó a ser parte contratante del GATT (Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio), además, participó plenamente en la Ronda Uruguay, ratificó el Acuerdo de Marrakech el 27 de julio de 1995, y pasó a ser miembro fundador de la Organización Mundial del Comercio el 3 de septiembre de ese mismo año. Entre los compromisos adquiridos por Nicaragua figuran la consolidación de la totalidad del universo arancelario a un techo máximo de 40 por ciento y la liberalización del acceso en el sector de los servicios, de telecomunicaciones, turismo, servicios profesionales y de distribución, entre otros. A la vez, Nicaragua participó activamente en las negociaciones sobre servicios financieros, en las que presentó una oferta sustancial en los subsectores de banca y seguros que garantiza un acceso completo al mercado financiero. Entre el 25 y el 27 de octubre de 1999, Nicaragua pasó su examen sobre políticas comerciales ante la Secretaría de la OMC, dando señales de la disposición del país a cumplir con los compromisos adquiridos. Este examen se realiza cada 6 años a los países en vías de desarrollo como Nicaragua.

Los temas pendientes tras Seattle

Con la eliminación progresiva de las distorsiones y restricciones comerciales, la adopción de normas comerciales multilaterales más claras, el fortalecimiento de mecanismos de solución de diferencias y el establecimiento de la OMC, Nicaragua ha visto ampliadas sus oportunidades comerciales, así quedó expresado en un informe de la Secretaría de la OMC, como parte del examen de políticas comerciales de Nicaragua. “Nicaragua ha emprendido reformas autónomas de su política comercial y de las políticas conexas, y apuntando al mismo tiempo a una mayor integración en la economía mundial, a través de la prosecución y ampliación de los resultados de la Ronda Uruguay, así como en la economía subregional a través del Mercado Común Centroamericano y de la concertación de acuerdos bilaterales. De este modo, Nicaragua ha pasado a ser un mercado más abierto y seguro para sus interlocutores comerciales”, se lee en este informe. No obstante, en otro informe preparado por el Gobierno a la Secretaría de la OMC, las autoridades nicaragüenses consideran que aún no se reflejan de manera equitativa los intereses nacionales, sobre todo en lo que respecta al acceso a los mercados para productos agropecuarios. Y estiman que las modalidades utilizadas para el cálculo de los compromisos sobre acceso a los mercados, ha reducido las posibilidades de Nicaragua de obtener resultados satisfactorios en los mercados de exportación de mayor interés. Además, considera que la ayuda que reciben los productos agropecuarios en los países desarrollados se debe suprimir, por cuanto afectan las oportunidades de acceso para las exportaciones agropecuarias nicaragüenses. En la pasada conferencia ministerial de la OMC en Seattle, la viceministra de Economía, Azucena Castillo, jefe de la delegación de Nicaragua, resaltó la importancia de la liberalización transparente y equilibrada de la agricultura, y, en particular, del comercio de azúcar. A juicio de Castillo, las barreras no arancelarias, los subsidios domésticos y la administración de las cuotas están imponiendo un enorme costo a los productores y consumidores de los países en desarrollo, en especial a los más pobres como Nicaragua, reduciendo con ello el acceso a las exportaciones nicaragüenses y limitando el número de empleos. Adicionalmente, Castillo apuntó que los temas laborales deberían abordarse dentro de su foro correspondiente: la Organización Internacional del Trabajo, de la cual Nicaragua es signataria de siete convenios fundamentales, según explicó. “Nos oponemos a la utilización de condicionalidades de índole laboral o medio ambiental para bloquear el acceso a un mercado determinado“, dijo Castillo en su discurso en la III Conferencia Ministerial de la OMC.

Lecciones después de Seattle

 

No obstante, “The battle of Seattle”, como apareciera en varios titulares de prensa, refiriéndose a los acontecimientos que ocurrieron durante la reunión ministerial de la OMC, también dejaron sus lecciones a Nicaragua. De acuerdo con Alvaro Porta Balladares, director de Información Comercial del Centro de Exportaciones e Inversiones, tras Seattle, quedó la lección para Nicaragua sobre la urgente necesidad de consensuar las decisiones de las reglas que definirán el comercio mundial. “Es importante que Nicaragua garantice que la posición de los delegados de Nicaragua en la OMC, sean estudiadas con todos los sectores de la sociedad civil, grupos de la empresa privada, universidades y otros grupos especializados en medio ambiente, trabajo infantil, etc. Todos tienen mucho que opinar sobre cómo se deben definir las reglas del comercio mundial ”, comentó Porta a El Observador Económico.

 

Lecciones después de Seattle

No obstante, “The battle of Seattle”, como apareciera en varios titulares de prensa, refiriéndose a los acontecimientos que ocurrieron durante la reunión ministerial de la OMC, también dejaron sus lecciones a Nicaragua. De acuerdo con Alvaro Porta Balladares, director de Información Comercial del Centro de Exportaciones e Inversiones, tras Seattle, quedó la lección para Nicaragua sobre la urgente necesidad de consensuar las decisiones de las reglas que definirán el comercio mundial. “Es importante que Nicaragua garantice que la posición de los delegados de Nicaragua en la OMC, sean estudiadas con todos los sectores de la sociedad civil, grupos de la empresa privada, universidades y otros grupos especializados en medio ambiente, trabajo infantil, etc. Todos tienen mucho que opinar sobre cómo se deben definir las reglas del comercio mundial ”, comentó Porta a El Observador Económico.

 

Ganadores y perdedores

“El Comercio –el libre comercio– ha sido elevado a un pedestal; el comercio se ha convertido en el objetivo, mientras que el propósito del libre comercio ha sido olvidado –y éste es: desarrollo...”, comentaba Henry Gill, director de comunicaciones para Caribbean Regional Negotiating Machinery y líder de proyectos de comercio de CARICOM. Y es que a pesar de las ventajas que en teoría se derivan del libre comercio, como son los menores costos de producción, la mayor calidad de los bienes y servicios y el mejor uso de los recursos, también se han identificado una serie de grupos perdedores y ganadores de la apertura de mercados. Un estudio presentado por el Dr. José Exprúa en el I Foro Económico de Nicaragua, organizado por la Cámara Oficial Española de Comercio de Nicaragua, puso en evidencia dos grupos de perdedores fundamentales: los industriales tradicionales y los agricultores tradicionales. En Nicaragua, el 56 por ciento del aporte al Producto Interno Bruto proviene de estos dos sectores, mientras que en países como Costa Rica este grupo sólo aporta el 26 por ciento. Lamentablemente en Nicaragua, esto quiere decir que una gran cantidad de consumidores proviene de estos dos sectores productivos, y, por lo tanto, no cuentan con el poder adquisitivo para disfrutar de los beneficios de la apertura de mercados.

Consumidores

De acuerdo con Exprúa, es posible identificar dos grupos de consumidores en el campo de la globalización, los ganadores y los perdedores. El grupo de consumidores ganadores está principalmente representado por los trabajadores relacionados con el sector financiero, los exportadores, los comerciantes, miembros del sector turismo y los grandes grupos regionales. El grupo de perdedores, en cambio, está conformado por trabajadores de la agricultura tradicional, los industriales tradicionales (con muy pocas excepciones, como en el caso del café), los pertenecientes a la pequeña y mediana industria y los trabajadores poco calificados. Según reveló el estudio presentado por Exprúa, la competitividad en la industria tradicional se ha visto seriamente afectada: “Un producto de igual calidad, igual presentación, cuya única diferencia es que uno dice hecho en EE.UU., y el otro dice, por ejemplo, hecho en Nicaragua, el consumidor nicaragüense está dispuesto a pagar entre un 10 y 15% más por el producto importado”, explicaba Exprúa.

En ese mismo estudio tampoco se encontró evidencia que aquellos consumidores que dicen ser nacionalistas, hayan mostrado un comportamiento distinto. De estos hallazgos se desprende entonces, “que los industriales locales tradicionales, además de competir con un mercado donde sus economías de escala son menores, a iguales condiciones de calidad real, la percepción del consumidor ante la competencia internacional los pone en una desventaja real.” Por su parte, los agricultores tradicionales se han tenido que enfrentar a factores que igualmente han afectado su competitividad, como lo son las tasas de interés, el clima de negocios y los precios internacionales.

¿Problema de corto o de largo plazo?

Según explicó Exprúa, muchos economistas expertos en el tema de comercio han señalado que los perdedores con el proceso de apertura sólo se presentan en el corto plazo, por lo que los beneficios en el largo plazo son los que prevalecen. Pero las grandes preguntas que surgen según Exprúa son: ¿cuándo va a terminar el corto plazo para los países en vías de desarrollo? ¿Cuál es el corto plazo, después de los resultados de Seattle? Y, finalmente, ¿cuándo van por fin —países como Nicaragua— a tener la oportunidad de competir sin las subvenciones en los países desarrollados?, las cuales se estiman en $129.8 billones en Europa y $47 billones en Estados Unidos a la agricultura tradicional. “Nos enfrentamos a una paradoja”, comentó Exprúa, “...por un lado estamos afectando en el corto plazo a un grupo que en Nicaragua es el más grande, y, por otro lado, no vemos claro el sacrificio a corto plazo con las decisiones de Seattle y con las decisiones de subvenciones que hay en los países europeos y en Estados Unidos”. Un estudio de la Comisión de Estudios para América Latina y el Caribe (CEPAL), también ha indicado que tras cinco años de vigencia de los Acuerdos Multilaterales de Comercio, los gobiernos de los países latinoamericanos y caribeños, así como los demás países en desarrollo, están convencidos de que la instrumentación de las obligaciones derivadas de estos acuerdos entrañan costos superiores a los beneficios que obtendrán del pleno cumplimiento de los compromisos por parte de los países industrializados. Además, numerosos estudios de los efectos de la Ronda de Uruguay han demostrado que los mayores beneficiarios del proceso de liberalización comercial de bienes y servicios han sido los países industrializados. De esta forma, aunque los países en vías de desarrollo se sientan beneficiados por una mayor previsibilidad y seguridad en el acceso a los mercados, como consecuencia de un aumento en la transparencia de las reglas y políticas comerciales nacionales, los países de la región saben que en los grandes mercados importadores aún persisten elevadas barreras a sus exportaciones.

 
  • Los factores que atraen inversiones:

    • Ampliación del mercado. Un mercado de 4 millones de nicaragüenses no es suficiente, por ende, el Mercado Común Centroamericano de 35 millones de personas juega un papel fundamental.
    • La creación de un mercado totalmente abierto, que compita con todas las regiones y dentro de la región.
    • Educación tanto a nivel de habilidades generales como a nivel gerencial.
    • La necesidad de una política de desarrollo sostenible tanto del gobierno como del sector privado.
    • La infraestructura eficiente (carreteras y puertos) y otros incentivos que sean atractivos.
    • Estabilidad económica y política, eficiencia y un proceso transparente en la toma de decisiones en la administración pública. Y, desde luego, un gobierno democrático definido como un sistema judicial independiente, libertad de prensa y pluralismo político. “Las empresas odian lo impredecible...”

     

Fuente: Conferencia del Dr. José A. Exprúa. I Foro Económico de Nicaragua. 1.- Para mayor información, refiérase al texto legal que se incluye en el informe económico mensual de esta revista, con referencias a las últimas publicaciones de La Gaceta, donde han sido publicados estos documentos.

 

Estrategias de empresarios y retos para Nicaragua

Hasta el momento, Nicaragua es uno de los países más abiertos de la región al comercio internacional. Y, por ello, los empresarios al igual que el resto de los empresarios centroamericanos, han elegido una serie de estrategias para poder competir. Muchos han procurado modernizarse, asesorarse, profesionalizarse, enfocarse en su negocio principal, buscar nichos de mercado, lograr economías de escala integrando sus negocios en Centroamérica y mediante la consolidación de alianzas estratégicas. Otros grupos que cuentan con influencias, por el contrario, han procurado buscar una protección mediante la restitución de aranceles, la exclusión de tratados de libre comercio o mediante subvenciones escondidas, llámense compensación en el caso del agro, o reconversión productiva en el caso de la industria. Aparte de estas estrategias, Exprúa insiste en que la clave que permitirá resolver parte de esta paradoja estará en la atracción de inversiones. Como ejemplo citó el caso de Irlanda, país donde el Producto Nacional Bruto creció en un 97% entre 1987 y 1999. Y país donde la inversión extranjera representa el 55% de la producción industrial y el 70% de las exportaciones de esta área. Según explicó Exprúa, eso ha contribuido a reducir la tasa de desempleo en Irlanda desde niveles del 20%, en la década de los ochenta, hasta niveles del 6.34% en 1999. Además, la inflación se ha mantenido a niveles del 3%. Y la fórmula que contribuyó a atraer la inversión de las multinacionales contenía un elemento relacionado con el nivel de impuestos: de 10% para las que exportaban su producción y 34% para las no exportadoras. Siempre unido al Mercado Común Europeo al que Irlanda pertenece. Para que Nicaragua pueda salir exitosa de la corriente global, Exprúa propuso realizar una serie de esfuerzos en diversos campos para atraer inversiones. Esfuerzos que involucran tanto al sector privado como al sector público, en general. (Ver recuadro sobre los factores que atraen inversiones). “No puede haber crecimiento o internacionalización de un mercado abierto como el de Nicaragua si no se atrae la inversión”, concluyó Exprúa.

 

 

 

 

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