Ganancias para unos, pérdidas para otros: a eso equivalen las llegadas que desde enero pasado, están realizando los cruceros a San Juan del Sur, municipio de Rivas. Las expectativas de comercio y por ende, de desarrollo, que albergaban los porteños eran muchas. En ellos, hoy no existe más que decepción. No obstante, no todos los sectores involucrados lo asimilan de esa manera. Y uno de ellos es el grupo Careli, cuyo gerente general, Freddy Lépiz, asegura que “en el turismo no hay ganadores ni perdedores”, puesto que por la naturaleza propia de esta cartera, “permea a todo nivel y llega a todos los estratos sociales con un efecto de cascada”. Con lo que, obviamente, beneficia las arcas del país. En tanto, funcionarios del Instituto de Turismo (INTUR) declaran que “la puerta” a los viajeros se ha abierto y aunque si bien es cierto que éstos no siempre consumen lo que los lugareños les ofrecen, otros departamentos resultan favorecidos y en fin, todo es parte de Nicaragua. En tanto, el grupo Careli ha realizado “muchos esfuerzos en tiempo y dinero...”, indica Freddy Lépiz, gerente general. Estos, en principio estuvieron en función de lograr la llegada de los barcos a nuestro país, y ahora, con las diversas excursiones que ofrece a quienes participan de los cruceros. Los barcos involucrados en esta situación son los Maasdan, con capacidad de hasta 1,800 personas, y de los Windsong, que puede albergar a 200 viajeros. Por su tamaño, cada uno causa un impacto diferente en el puerto de San Juan del Sur.

Todo se remonta al 5 de enero pasado, cuando arribó el primer barco al territorio nacional. Por ser un crucero grande, se pensó que todo marcharía como se esperaba, pero la frustración de los locales llegó a medida que arribaban barcos pequeños. Para Santos Rivera Zeledón, secretario del Concejo Municipal de la Alcaldía de San Juan del Sur, cada llegada de crucero, deja cuantiosas pérdidas a la comuna, las cuales se desglosan de la siguiente manera: 375 córdobas por día a 15 trabajadores eventuales que colaboran en la recolección de basura, limpieza y ornamento en general; 3000 córdobas el alquiler de dos vehículos recolectores de basura; 500 córdobas por la compra de combustible para los automotores alquilados; 675 por la adquisición de 15 pares de guantes; 75 córdobas en el pago de varios quintales de cal. Además, el señor Rivera Zeledón asegura que se estableció una tarifa para las personas que de una u otra manera alcanzarían beneficios a través de sus negocios. Porque, al saber de la llegada de estos turistas catalogados como clase alta, muchas personas prepararon su forma de inversión, pero a la vez recibieron una tarifa que deben cancelar a la Alcaldía de San Juan del Sur con la llegada de un barco o con su propia entrada al puerto, dependiendo del negocio, a excepción de las motos acuáticas, que pagarían mensualmente. Las cuotas fueron establecidas por el Concejo Municipal y son las siguientes: Ventas de artesanía fijas: 50 córdobas por llegada de barco; motos acuáticas, 2000 córdobas de matrícula y 750 mensuales; coches de caballo, 5 pesos por entrada al puerto; bicicletas, 10 por ingreso; taxis, 25 cada entrada; buses de Careli, 250 córdobas por entrada y embarcaciones que ofrecen paseos, 1500 córdobas de matrícula y 1000 mensuales”.

Existen conflictos

A pesar de establecer las cuotas en mención, Rivera Zeledón aseveró que hasta el momento nadie les ha pagado ni cinco centavos, por lo que la comuna está enfrentando problemas de pago incluso de la planilla de sus trabajadores. La situación se agravó, dijo, cuando “una persona de turismo, cuyo nombre desconozco, le fue orientando lugar por lugar, a cada vendedor, que no le pagaran absolutamente nada a la Alcaldía y ellos ya habían iniciado el pago aplicado por el Concejo Municipal”, aseguró Rivera. Agregó que como consecuencia de ese acto, los involucrados suspendieron el pago de sus compromisos y mantienen su actitud. Una de las posibles medidas para finalizar con esta situación, expresó, podría ser no permitir la entrada de los negociantes que se han negado a pagar sus cuotas.

Además, aseguró que aunque desconoce el supuesto funcionario de INTUR que diera tal orientación, fueron los mismos afectados quienes adujeron que no pagaban a la comuna por haber recibido una contra orientación. En tanto, Ena Gómez López, delegada de Turismo para el departamento de Rivas asegura que esa institución ha creado un ambiente festivo y folklórico con la idea de que los turistas vean que pueden quedarse en San Juan del Sur y que los que no participan en las excursiones, se bajen del barco. No obstante, esto no depende de INTUR, sino de la voluntad de cada viajero. Por otra parte, el joven Rodrigo Cruz, presidente de las Tours operadoras que laboran en el puerto, explicó que “alguien” está tratando de desprestigiarlos y arruinarles el negocio. “Los mismos turistas cuentan que alguien les dijo que cobramos muy caro, que no estamos lo suficientemente preparados para guiarlos en una excursión o que los vehículos que utilizamos están en mal estado y por tanto sus vidas corren peligro”, dijo. Uno de los principales problemas que enfrentan, según él, es que aunque tengan referencias de quien trata de hacerles daño, no cuentan con las pruebas adecuadas para enfrentarlo, “y no entiendo qué objetivos persigue esta gente”. Ante esta situación, Cruz asegura que ha pedido la revisión de vehículos ante las autoridades competentes y los guías todos saben inglés o están estudiando los cursos finales de ese idioma. Otra de las inquietudes de los comerciantes y la Comuna es que los turistas abordan y dejan los buses que los llevarán a otros departamentos, de tal manera que no les queda tiempo o espacio para dar una vuelta por San Juan del Sur. Esto, obviamente, no permite que los viajeros consuman algo en el puerto. “Hay una cosa que la gente de San Juan del Sur no entiende y yo creo que es porque no han viajado, pero en todo puerto del mundo se hacen excursiones para que ellos (los turistas) vayan a conocer el país donde están”, aseveró Ena Gómez.

Agregó que lo que nativos y comerciantes desean es que los turistas “se bajen en San Juan del Sur y de ahí no salga ni una persona, que queden todos para ellos (los lugareños), y no es así”. “Los pobladores tienen que entender que no es así, se lo venimos diciendo en las reuniones. Además, no hay que ser egoísta, los turistas van a otros departamentos como Masaya, Granada, y ahí dejan dinero también. Esto es de país, no de que vengan a San Juan del Sur y se vayan pensando que San Juan del Sur es Nicaragua”, aseveró la funcionaria de INTUR. En cuanto a los que trabajan con taxis y vehículos particulares expresó que “si se quejan de que les va mal, pues no podríamos hacer nada más”. Historia parecida es la de los propietarios de bares y restaurantes, quienes según Patricia García Granja, miembro de la Asociación de Dueños de Restaurantes de Nicaragua (ADRENIC), en San Juan del Sur, tenían grandes expectativas de venta con la llegada de los cruceros. Pero ahora resulta que quienes consumen son los miembros de la tripulación y ocasionalmente, los vendedores que no son originarios del puerto. En busca de solución a lo que la asociación considera un problema, procurarían reunirse con funcionarios de Careli Tours, a fin de solicitarles que dejen a los turistas en un punto del pueblo con el objetivo de que estos caminen, vean, y quizá de esa manera se animen a comprar artesanías y consumir en los restaurantes. A eso, Ena Gómez ripostó que “ellos saben muy bien que estos turistas no comen en esos restaurantes”, puesto que el paquete que les ofrecen en el barco es “de todo incluido”. Además de la desconfianza que pueda provocar el ingerir alimentos “en cualquier lado”, tomando en cuenta que somos un país tercermundista. Habría que sumar otro elemento: cuando arriba un barco grande, la cantidad de gente que llega es tal que según la delegada de delegada de Turismo, si todos decidieran quedarse en el puerto, ni todos los vendedores y hoteles juntos darían abasto, lo mismo que se perdería el control sobre las calles del pueblo. De alguna manera esto podría relacionarse con un elemento señalado por el señor Freddy Lépiz: “el gobierno debe concentrarse también en una política general de turismo, que incluya todas las áreas, seguridad, transporte, economía y comercio, banca, comunicaciones, etc.”

 

Los beneficios rebasan fronteras

Pero no se trata solamente de que los viajeros vayan a otros departamentos, sino que también existe la afluencia de comerciantes que llegan de otros lugares del país, incluyendo la misma Rivas. Así, “unas tres o cuatro personas” son originarias de San Juan del Sur, según los cálculos del concejal. Estimó que en total son unos 40 comerciantes los que llegan a esperar la llegada de los barcos, de los cuales unos 5 son porteños, lo que equivale a un 12.5 por ciento. “Nos están dejando sin trabajo a la gente de San Juan del Sur y es por lo que nosotros nos preocupamos. No estamos en contra de que venga el resto de personas, pero que nos ayuden a que los lugareños tengan trabajo”, indicó el secretario del Concejo Municipal del puerto. No obstante, cabe señalar que de alguna manera, los cruceros han rebasado las fronteras portuarias, hecho que es bien visto por algunos sectores, pues hay que recordar que esto es tan solo uno de los atractivos que ha venido al país a partir de la promulgación de la Ley de Incentivo al Turismo, emitida a mediados de 1999.

Y aunque ya han pasado varios meses y comienzan a cosecharse frutos, el señor Lépiz asegura que todavía resulta muy pronto para realizar una valoración de su impacto en nuestro país. Sin embargo, señala que “ya se nota” la llegada de las inversiones. La más notoria es la inversión hotelera, algunas de las cuales alcanzan departamentos como Managua, Granada y Bluefields. Aunque la ley en sí facilita mucho la llegada de inversionistas a nuestro país, el INTUR se ha preocupado por realizar campañas de apoyo y promoverla, incluso, en el extranjero. En tanto, Enrique Zamora, presidente de la Cámara Nicaragüense de Turismo (CANATUR), considera que con esta ley ganamos todos, pues se estimula la inversión en todas las áreas relacionadas con “la industria sin chimeneas”, como se conoce al turismo. Por ejemplo, alrededor de Managua hay cinco hoteles, que aunque no se construyeron bajo la Ley de Incentivo al Turismo, facilitan la venida de los inversionistas. “Y que este número de personas después tenga que salir a Masaya, Granada, Ciudad Darío, León, una movilización a los principales destinos que se están promoviendo”, dijo.

 

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