Entre 1991 y 1999, los volúmenes de compra-venta de divisas se han multiplicado, como resultado de un sinnúmero de factores, entre ellos, un incremento en las remesas familiares, los fondos provenientes de la comunidad cooperante, los recursos que manejan las ONG y, las propias transacciones bancarias.

En 1991, de acuerdo con las cifras oficiales proporcionadas por el Banco Central de Nicaragua, se compraron y se vendieron 253.1 millones de dólares en el mercado de cambios, de los cuales, 117.5 millones de dólares corresponden a ventas al público.

Cinco años después, los montos se multiplicaron. Se compraron al público 1,120.3 millones de dólares y se vendieron 1,068 millones de dólares.

En 1999, cuatro años después, esas cantidades se quedaron atrás, al registrarse compras al público de divisas por el orden de los 2,179.2 millones de dólares y ventas por un total de 2,261 millones de dólares. Es decir, la venta superó a la captación en 82.7 millones de dólares.

Los Estados Unidos, en su último Informe sobre la Situación de las Drogas, referido a 1999, indican que Nicaragua —a pesar de su pequeño tamaño financiero— es considerado “vulnerable para el lavado de dinero”, debido a la presencia del narcotráfico internacional y una carencia de recursos para combatirlo.

Los Estados Unidos, en su último Informe sobre la Situación de las Drogas, referido a 1999, indican que Nicaragua —a pesar de su pequeño tamaño financiero— es considerado “vulnerable para el lavado de dinero”, debido a la presencia del narcotráfico internacional y una carencia de recursos para combatirlo.

Bajo esa premisa, las autoridades norteamericanas recomiendan, además, un mayor control sobre una gran gama de instituciones financieras, como sindicatos de crédito, casas de cambio, bolsa de valores, cooperativas de ahorro y préstamos, operaciones de tarjetas de crédito y casinos, los cuales habrían tenido que identificar a sus clientes y disponer de registros por cinco años para las investigaciones.

Pero, ¿quién le pone el cascabel al gato? En el caso de las casas de cambio, según las autoridades económicas, el monitoreo le compete a la Gerencia Internacional del Banco Central de Nicaragua (BCN), instancia que registra las transacciones diarias.

Sin embargo, en lugar de fortalecer las medidas de control, el BCN ha optado por emitir una Resolución que flexibiliza las “reglas del juego” a las casas de cambio, negocios a los que se ha pedido también —de paso— que se registren oficialmente ante las autoridades del BCN.

Sobre estos temas, El Observador Económico consultó a dos protagonistas: Mario Flores, Gerente General del Banco Central de Nicaragua (BCN); y Enrique Zamora, Gerente de LAFISE.


 

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