18 de diciembre de 2009 - Managua, Nicaragua


FotoRoberto Fonseca

En la zafra anterior, 2008-2009, el ingenio San Antonio, propiedad de la Nicaragua Sugar Estates Limited, empresa del grupo Pellas, alcanzó rendimientos industriales récord, al conseguir 229 libras por tonelada métrica molida de caña de azúcar. Son los segundos mejores, desde su fundación en 1890, y para el Ing. Jaime Vega, Gerente Agrícola, se deben a la implementación del concepto de “Agricultura de precisión” en todos los niveles.

“Nuestro rendimiento industrial fue excelente, con ese resultado, el segundo mejor en la historia del ingenio San Antonio, nos colocamos a la cabeza de los ingenios más eficientes de Centroamérica, por encima de Santa Ana, Magdalena y La Unión”, de Guatemala, señaló orgulloso Vega.

La zafra anterior, 2008-2009, duró un total de 173 días. Inició el 12 de noviembre del 2008 y concluyó el 28 de abril del 2009. El rendimiento industrial promedio, alcanzado por el ingenio San Antonio, es de 229 libras por tonelada métrica molida de caña de azúcar.

Según Vega, “fue un gran salto”, ya que en la zafra 2007-2008, el rendimiento correspondió a 215 libras por tonelada métrica. Otros indicadores también son interesantes y convincentes. En la zafra 2008-2009, se sembraron 34.884 manzanas de caña de azúcar, de las cuales, 21.200 manzanas corresponden a áreas propias y el resto a colonos. En las áreas propias, alcanzaron un rendimiento agrícola de 75.4 toneladas de caña de azúcar por manzana, el más alto en la industria azucarera nacional.

Además, en cuanto a producción total, las cifras oficiales del CNPA indican 5.3 millones de quintales de azúcar, equivalente al 48,6% de la producción total de la industria azucarera. En la zafra anterior, señaló Vega, alcanzaron 4.9 millones de quintales de azúcar.

Control biológico de plagas



No se conoce con exactitud cómo se introdujo en el país, pero se sospecha que la plaga denominada popularmente como “La salivita” y que afecta a la caña de azúcar y a otras gramíneas, provino de Trinidad Tobago o de Venezuela, a finales de los años 80.

A inicios de los 90, cuando el Ingenio San Antonio fue devuelto a sus propietarios, la Nicaragua Sugar Estates, empresa del grupo Pellas, esta plaga causaba estragos, ya que afectaba entre 7.000 a 8.000 manzanas de cañaverales. Los técnicos estudiaron experiencias de control biológico y descubrieron un gran aliado en el hongo Metarhizium anisopliae.

Al inicio lo mandaban a producir al exterior, a Venezuela, pero luego la Junta Directiva de la Nicaragua Sugar dio un paso adelante y decidió incursionar en el rubro del Control Biológico.

Tras una inversión superior a los US$350.000, montaron el moderno laboratorio biológico que funciona en las instalaciones del Ingenio San Antonio. El insecticida biológico que allí se produce, basado en el hongo Metarhizium anisopliae, se patentó y se comercializa dentro y fuera del país, bajo el nombre de Metarhisa-WP. Se ha exportado a Centroamérica y Sudamérica, donde también la plaga tiene presencia, aunque en razas diferentes.

“Se aplica igual que un insecticida, por medios aéreos o terrestres, con bombas de mochila. El hongo penetra la plaga, se enraíza por dentro, lo bombardea con toxinas y la mata por envenenamiento”, explicó el Ing. Lacayo, de la División Científica del ingenio San Antonio.

“Es un producto totalmente inocuo al ser humano, al igual que al ambiente. Y es muy efectivo, al quinto día de aplicación, se ven sus resultados”, añadió Lacayo. En la actualidad, como resultado del control biológico y de la búsqueda constante de cepas del hongo más efectivas, la plaga de “La salivita” afecta un promedio de 200 a 300 manzanas de caña. “Será imposible erradicarla, pero su incidencia será muy pequeña”, insistió Lacayo.

Además de la producción del hongo para “La salivita”, en el Laboratorio producen insecticidas biológicos para combatir la plaga de la broca en los cafetales, como un servicio orientado a los cafetaleros nicaragüenses.

Innovación frente a viejos adversarios Veinte años atrás, refirió el Ing. Lacayo, el control de roedores era un verdadero “dolor de cabeza”, ya que si su incidencia se focalizaba en unas cuatro manzanas, tenían que afectar y actuar sobre un área muchísimo más grande –unas 100 manzanas—porque el ingenio San Antonio no contaba con todos los instrumentos modernos.

En la actualidad, como parte del concepto de “Agricultura de precisión”, las 21.200 manzanas del ingenio San Antonio están geo referenciadas (GPS) y se realiza monitoreo diario de los cañaverales, así que donde está incidiendo por ejemplo la plaga de roedores, el control se realiza sobre el área afectada, donde está causando más daños.

“Todo está mapeado (en mapas), así que se precisa el foco y se realiza el control sobre el área afectada, ya no se practican controles masivos de plagas como en el pasado, eso permite un uso racional de los recursos, una mayor eficiencia, menos daño al ambiente y; cero afectación a los colaboradores”, señaló Lacayo.

Para las plagas denominadas “barrenillo” y “gallina ciega”, explicó que han aprendido a desarrollar un conjunto de acciones de control biológico también, entre las que están los controles de suelos, las labores culturales, el empleo de depredadores (enemigos naturales), así como el uso de trampas de luz y de trampas sexuales (atrayentes sexuales). Esta última consiste en trampas con feromonas que huelen a hembra, así que llega el macho a copular y cae en la trampita. Igual se aplica para plagas de suelo.

“Uno de los mayores impactos, del uso de sistemas de control biológico de plagas y de controles culturales, es que se han dejado de utilizar insecticidas, plaguicidas, en un 99,8%, desde hace 12 años, para plagas de suelo”, afirmó Lacayo.

Además, enfatizó que los herbicidas que utilizan en el ingenio San Antonio, son los debidamente avalados por las autoridades ambientales de los Estados Unidos (la agencia EPA, por sus siglas en inglés) y; aprobados por las autoridades del Ministerio de Salud en Nicaragua. Pertenecen a la llamada “banda verde”, que corresponden a los de menor impacto al ambiente.

Generación de energía limpia



Foto


Se asemeja a una escena surrealista, de película futurista. La gran mole de metal yace en silencio, abandonada. Está cubierta de un polvillo color castaño, que es bagazo de caña. Es una de las cuatro viejas calderas, que se empleaban años atrás en el Ingenio San Antonio para generar energía, pero que ahora están en desuso por ineficientes, obsoletas y contaminantes.

Desde hace un poco más de una década, en este complejo agroenergético, propiedad del grupo Pellas, se genera energía limpia con equipos modernos, eficientes y amigables al medio ambiente. El búnker, un combustible fósil contaminante, ha sido sustituido por la biomasa que se deriva del bagazo de caña y del eucalipto.

“Antes, le metíamos búnker a las calderas, para aumentar la presión y sostener la generación de energía. Hoy ya no gastamos nada de búnker, lo que representa una producción más limpia, sin contaminantes y un ahorro en divisas para el país y la empresa”, señaló el ingeniero Jacinto Leal, gerente de generación de energía del Ingenio San Antonio, perteneciente a la Nicaragua Sugar Estates Limited, del grupo Pellas.

En el pasado, ingresaban a diario varias pipas de la multinacional ESSO, transportando el búnker que se empleaba para la generación de energía. Hoy, la escena común es ver a operadores, conduciendo montacargas, empujando y cargando enormes cantidades de bagazo de caña, que alimentarán las nuevas calderas, para producir el vapor que se trasladará a los turbo generadores y que se transformará en energía eléctrica.

En tiempo de zafra, generan un promedio de 55 megavatios hora de energía, de los cuales, 26 megavatios hora se colocan en venta a través del Sistema de Interconectado Nacional y 30 megavatios son para consumo interno del propio complejo agro energético y de la Compañía Licorera Nacional, donde se produce el afamado Ron Flor de Caña.

Posteriormente, al concluir la zafra azucarera, el San Antonio pasa a producir un promedio de 17 megavatios hora, utilizando sólo astillas de eucalipto como biomasa y empleando un solo turbo generador.

Se comercializa un poco más de la mitad y el resto se destina para satisfacer la demanda interna de las dos empresas emblemáticas del grupo Pellas, la Compañía Licorera y el propio complejo agro energético.

Recuadro

La zafra 2009-2010 arrancó oficialmente en el ingenio San Antonio, a inicios de noviembre. La Gerencia de Campo había estimado una expansión de 3.000 manzanas para la presente zafra.


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