4 de February de 2010 - Managua, Nicaragua


FotoAlejandra Mora

Teóricamente hay en Nicaragua una veda total sobre los huevos de tortuga, sin embargo en los mercados abundan

Las tortugas marinas han nadado en los océanos del planeta por más de 100 millones de años, el hombre ha caminado en él por sólo 50,000 años y, sin embargo, su presencia ha influido más que ningún otro ser vivo sobre el destino y desarrollo de la tierra en todos sus ámbitos. Como consecuencia de acciones humanas, cientos de miles de tortugas mueren cada año. Su población en el mundo se encuentra a niveles críticos, en el borde de la extinción.

En la costa Pacífica del continente americano, la cantidad de tortugas que anidan ha colapsado de decenas de miles hace 20 años a menos de mil al día de hoy, y al continuar la situación de matanza indiscriminada y captura de sus huevos, desaparecerán.

Instrucciones para extinguir una especie animal



Puede ser por falta de educación ambiental, por una razón cultural, económica, o por simple falta de conciencia y exceso de crueldad, pero el mundo está cumpliendo a la perfección las instrucciones para extinguir del planeta a las tortugas marinas, entre otras especies.

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Paso uno: matanza indiscriminada e inconsciente de la especie adulta o en desarrollo. Las tortugas marinas son directamente amenazadas por la alteración y degradación de sus hábitats: la playa, que es crucial para su reproducción y su hogar, el océano. En ambos deben enfrentar altos niveles de contaminación, principalmente los materiales sólidos en suspensión.

Según Milton Camacho, asesor científico del Club de Jóvenes Ambientalistas, las tortugas tienden a confundir los productos plásticos con medusas, su principal alimento, lo cual las mata asfixiadas u obstruyendo su sistema digestivo.

Por otro lado se da la caza directa para consumir su carne o abrirlas para sacar sus huevos (conocido como capado de huevos) y la muerte por ahogamiento en las redes de pesca donde quedan atrapadas, tanto en los barcos pesqueros como en las aguas costeras.

Paso dos:captura de sus huevos, mermando sus posibilidades de reproducirse. A pesar de que en Nicaragua, los huevos de tortugas marinas se encuentran en veda permanente, miles son saqueados de las playas para ser vendidos.

Según el ecólogo del Fondo Natura, Fabio Buitrago, la extracción de huevos de las playas es un problema serio, sobre todo en Nicaragua; en otros países como Panamá y Costa Rica se mantiene un sistema de aprovechamiento en el cual las autoridades establecen un límite a la cantidad de huevos recolectados para comercialización.

En Nicaragua, a partir del 2005, se prohibió el aprovechamiento por falta de capacidad en las instituciones gubernamentales para regularlo, y se estableció la veda total de los huevos, lo que para Buitrago además de que no ha logrado frenar el saqueo de huevos -verificable en los mercados capitalinos- ahora no hay manera de regular cuánto se extrae, ya que toda cantidad es ilegal y lamentablemente el nivel de seguridad en las costas es mínima y sólo existe en áreas protegidas.

La responsabilidad es de todos y todas



Las tortugas marinas que vienen a desovar a Nicaragua son compartidas internacionalmente, por eso nuestras acciones locales tendrán consecuencias directas en las poblaciones de las tortugas. En todo el Pacífico de América existen ocho playas de anidación de tortugas paslama y un gran número de playas de anidación de las otras especies.

A nivel gubernamental, la protección de las tortugas no parece ser una prioridad. La cantidad del presupuesto 2009 asignada al Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales es mínima, representa únicamente el 0,46% del total y contrasta con otras partidas de menor prioridad, por ejemplo la del Consejo Supremo Electoral que se le ha sido asignado tres veces más que al MARENA (1,13%) en un año no electoral.

Buitrago afirmó que la falta de control del saqueo de huevos de tortugas radica en falta de voluntades y recursos humanos, financieros y logísticos. Expresó también que si los gobiernos quisieran realmente proteger a las tortugas, lo harían, pero además se requiere un trabajo integrado entre todos los países donde frecuentan, viven, se reproducen y alimentan esta especie animal (más de 10 países solamente en el Pacífico, para lo cual se creó la Convención Iberoamericana para la Protección y Conservación de las tortugas marinas, tratado que pretende homogenizar y estandarizar las normativas que hay en los diferentes países en cuanto al aprovechamiento de las tortugas marinas, pero para que este sueño se haga realidad se requiere la voluntad política de los dirigentes de los países, lo cual hace la situación aún más complicada.

Según Camacho, Nicaragua tiene suficientes leyes para la conservación y manejo sostenible de sus recursos, el problema es que la aplicación de estos instrumentos deja un gran vacío y, por eso es que cualquier esfuerzo de la sociedad civil está reforzando la gestión ambiental del país.

Finalmente, Buitrago opinó hay que establecer un marco jurídico que contenga normas técnicas aplicables al desarrollo turístico costero, generador de grandes problemas, ya que se siguen haciendo construcciones en la zona costera de anidación de las tortugas marinas.

Expresó también que si bien en Nicaragua hay un marco que establece la protección de las tortugas en término del aprovechamiento de huevos, es preciso regular no solamente las costas donde las tortugas permanecen una pequeña parte del tiempo, si no mas bien donde habitan la mayor parte de su vida, dentro del mar. Por eso es necesaria la reglamentación de la pesca artesanal, industrial, de arrastre, concesiones petroleras en el mar, así como también la basura y contaminación.

Iniciativas positivas



Proyecto de Incubación Artificial de Huevos de Tortugas Paslama El Club de Jóvenes Ambientalistas y el Hotel Vistamar, localizado en Pochomil, han establecido una alianza con ambiciosas metas mediante el establecimiento de un vivero con una capacidad para 200 nidos de tortugas. La alianza pretende doblar el éxito de reproducción natural, que es del 38%, alcanzando un 70%.

El vivero ha recolectado alrededor de 100 nidos a la fecha. Según Camacho, la iniciativa representa en términos económicos $3.000, lo cual indica que el costo de proteger, conservar y aportar a la naturaleza por cada huevo incubándose en este momento tiene un costo de $2,80,pero de igual manera, es más barato conservar y usar sosteniblemente que pagar por la conservación.

Campaña Yo no como huevos de tortuga



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La Organización Fauna y Flora Internacional,en unión con el MARENA y otras organizaciones, ha llevado a cabo durante los últimos años una campaña masiva de protección a las tortugas, bajo el lema “Yo no como huevos de tortuga”, que incluye educación ambiental a jóvenes, comunidades aledañas a las costas, restaurantes donde se venden huevos de tortugas, comerciantes, etc. También ha organizado jornadas de protección al desove de tortugas marinas en las diferentes playas.

Recuadro 1

Alarmantes cifras: Solamente entre 1 y 3 tortugas de cada 100 que llegan al mar, alcanzan la edad necesaria para reproducirse, que comprende entre 8 y 12 años.


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