19 de febrero de 2010 - Managua, Nicaragua


FotoTania Díaz Rivas

Linda Verónica Flores vive en el barrio “La Providencia”, en el departamento de León, con sus 3 hijos y su esposo. Lleva diez años vendiendo tortillas. Su rutina inicia con el despuntar del día para poder palmear y vender casi dos mil tortillas.

Doña Linda es clienta de Pro Mujer, conoció de esta microfinanciera a través de una vecina, quien la integró en un grupo que existía en el barrio. Inició su negocio de tortillería con C$1,800 córdobas, lo que le permitió comprar leña y maíz, sólo ella sin ayuda alguna palmeaba las tortillas y salía a venderlas ambulante en el mismo barrio.

Recuerda que “con cada crédito los montos iban aumentando y mi negocio iba creciendo, ahora presto C$ 30,000 córdobas, ya que la venta de tortillas se ha incrementado. Actualmente compro 110 libras de maíz, con el cual produzco 1,800 tortillas diario, por lo que se ha convertido en un taller familiar en el que trabaja mi marido con el apoyo de mis tres hijos, quienes se dedican a la comercialización, ya sea vendiendo de forma ambulante casa a casa, entregando a domicilio o instalándose a vender en el mercado de la ciudad de León”.

Antes y después de ser miembro de Pro Mujer



“Mi casa era de lata, piso de tierra, vivía en una área de 3 por 4 metros cuadrados, los cinco compartíamos una misma habitación y la casita era de un solo ambiente, pero con las ganancias del negocio y; los ahorros he podido hacer mi casa de concreto y piso de cerámica, expresa Linda muy contenta

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También mi negocio ha progresado, compré un ecofogón, el cual consume menos leña que los habituales, permitiendo ahorrar más y; además que no perjudica mi salud. Asimismo, Linda ha considerado comprar un tramo en el mercado central de Leòn, con el objetivo de establecer un pequeño negocio de venta de repuestos de bicicletas. No obstante su sueño principal es que sus hijos se superen, que sean profesionales, manifiesta esta clienta de la sucursal de León de Pro Mujer, quien es un testimonio más de los miles de hombres y mujeres nicaragüenses que han sido beneficiados con los créditos de las instituciones de Microfinanzas (IMF).

Orgullosa comenta que ha sido la clienta elegida por la Radio Nederland Internacional de Holanda, con el objetivo de dar a conocer el impacto que ha tenido el microcrédito en América latina, debido a que su situación económica ha cambiado mucho desde que obtuvo su primer crédito.

Impacto social del microcrédito



Las microfinancieras han surgido en las últimas décadas en respuesta a la falta de acceso a servicios financieros formales para la mayoría de las familias nicaragüenses, por lo que las IMF representan un instrumento necesario para combatir la pobreza, dado que conceden crédito a prestatarios que no pueden acceder a prestamos que otorgan los bancos, debido a los costos de transacción y; a los embarazosos requisitos.

El objetivo principal de las Instituciones de Microfinanzas es mejorar las condiciones de vida de las familias de los micros y pequeños empresarios, lo cual contribuye al desarrollo sostenible, a la equidad social y de género. En Nicaragua han constituido una respuesta a la provisión de servicios financieros (préstamos, ahorro, seguros o servicios de transferencia), a hogares con bajos ingresos.

Para mejorar su vida financiera y social, los clientes pobres requieren servicios financieros que tengan en cuenta sus necesidades más allá del crédito unos servicios que engloben a los ahorros, las transferencias, los pagos y los seguros, por lo que ASOMIF y IMF atienden a un número cada vez mayor de clientes de escasos recursos, sin embargo la demanda de dichos servicios es aún muy superior a la capacidad de las instituciones.

Como un valor agregado al crédito recibido, los clientes y clientas de las microfinancieras se han beneficiado a través de programas de capacitación, asistencia técnica y médica, asesorías y consultorías, desarrollo tecnológico, intercambio de experiencias, con el propósito de promover el desarrollo empresarial y social, tanto en micros, pequeñas y medianas empresas urbanas y rurales.

Consultado sobre el tema por la revista El Observador Económico, el Director ejecutivo de ASOMIF, Alfredo Alaniz, explicó que se han realizado diversos estudios, con el objetivo de conocer el impacto social del microcrédito, los cuales han demostrado el efecto positivo de las microfinancieras, ya que están apoyando significativamente a negocios o fincas, lo que permite a estos establecimientos capitalizarse y mejorar considerablemente las condiciones de vida de sus prestatarios y de sus familias.

Alaniz reiteró que diversos prestatarios le han expresado que a través del microcrédito han podido agregar nuevos productos o servicios a sus negocios o fincas, expandir sus pequeñas empresas o diversificarlas y; mejorar la calidad de los productos ofrecidos; por lo que esto hace que a la inmensa mayoría de los prestatarios de IMF consideren que sus negocios serian diferentes sino hubieran tenido acceso al crédito, dado que no contarían con dinero para invertir en sus establecimientos y tendrían menos existencias de sus productos.

El crédito otorgado por las microfinancieras en Nicaragua no solo esta teniendo un impacto positivo en los negocios de los prestatarios, sino también en la calidad de vida de ellos y de sus familias. Dicho impacto se ve reflejado en una mayor estabilidad económica y mejoras de nivel de vida, ya que algunas familias nos han manifestado que han podido reparar sus viviendas, las han ampliado, construido de concreto y; sus hogares cuentan ahora con los servicios básicos. Asimismo otros clientes nos han expresado, que sus hijos están asistiendo a la escuela, gracias a las ganancias que han obtenido del microcrédito, señala el Director ejecutivo de ASOMIF, Alfredo Alaniz.

Como un aspecto novedoso y el cual le ha valido reconocimientos internacionales , la industria de microfinanzas en Nicaragua esta trabajando en un programa sobre la Gestión del Desempeño Social, cuyo propósito es medir el impacto económico-social por cada cliente, es decir como las familias nicaragüenses han progresado desde que obtuvieron su primer préstamo con una microfinanciera.

RETOS Y OPORTUNIDADES



La Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (ASOMIF), se encuentra conformada por un grupo de 19 entidades civiles y una cooperativa de Ahorro y Crédito. Al 30 de junio de 2009 disponía de 242 sucursales, distribuidas en 129 de los 153 municipios que tiene el país, por lo que han llegado a zonas donde la banca tradicional no tiene presencia, la clientela atendida asciende a 324,623, de los cuales el 58% son mujeres y: con una cartera de U$ 228,448 millones de dólares (53% colocada en el área rural); y concentran el 54% de su cartera en el sector agropecuario, que contrasta con sólo el 6% de la banca.

La profesionalización de la industria de microfinanzas ha sido validada por reconocimientos internacionales recibidos, altas calificaciones obtenidas en las calificaciones de riesgo y resultados de serios estudios de impacto social. Dado el círculo virtuoso generado por el crédito, los prestatarios de las microfinancieras utilizan las ganancias obtenidas en dichos negocios o fincas principalmente en infraestructura o equipamiento, o en otros gastos del negocio, para así continuar su ciclo de expansión económico y; en menor medida emplean sus ganancias para otros gastos, como alimentación y gastos del hogar.

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No obstante, las IMF, ASOMIF y las agencias de cooperación que son una herramienta enfocada en los sectores más pobres, mujeres y la población rural, están orientándose a la innovación; dentro de cada una de sus afiliadas se están haciendo diversos esfuerzos, entre los cuales se pueden mencionar la creación de unidades de riesgo, la revisión de las políticas de crédito para adecuar las condiciones de productos financieros a la nueva realidad de la clientela, atención a nuevos segmentos de mercado que contribuyen tanto a la sostenibilidad financiera como a mantener la misión social de las IMF.

También ASOMIF esta realizando acciones para incorporar el tema ambiental para el fortalecimientos institucional entre sus afiliadas.

Solidaridad Pueblo a Pueblo



Dentro de la razón de ser de ASOMIF, está el reducir la pobreza por lo que recientemente realizó un hablatón para demostrar su solidaridad con el pueblo haitiano estremecido aún por la tragedia humana y material ocasionada por el terremoto.

De igual manera, Asomif con el resto de IMF centroamericanas están gestionando recursos, para que las microfinancieras de Haití puedan restablecer el microcrédito en el corto y mediano plazo


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