12 de mayo de 2010 - Managua, Nicaragua


Alvaro Ríos Roca*

Desde hace ya muchos años, en nuestras entregas de análisis, venimos manifestando que el gas natural será el energético del siglo XXI. Estas aseveraciones las hacíamos sin conocer todavía muy profundamente los avances que se continúan dando en aspectos tecnológicos para licuar y transportar el gas natural y sobre todo para desarrollar recursos de gas no convencional. Estas dos contribuciones muy en particular la última, reafirman aún mucho más nuestra posición de que el gas natural será el combustible del siglo XXI y el bisagra hacia combustibles alternativos del futuro.

Antes de entrar en el tema de análisis planteado, es vital recordar que el gas natural es el energético preferido para quemarse en plantas de ciclo combinado para generar energía menos contaminante y más eficientemente (60 a 65%). También muy preferido para quemarlo en industrias, para usos comerciales y; para necesidades domésticas, principalmente en los países con fuertes inviernos. El uso vehicular esta todavía limitado a algunos países, en cuanto a la utilización como materia prima para la petroquímica, manifestar que únicamente entre el 5% al 7% de la demanda mundial de gas natural se va a este uso.

Dicho lo anterior, reiteraremos algunas cifras de los patrones de gas a nivel mundial y en USA. Las reservas probadas de gas natural convencional están en el orden de 6,500 TPC y al ritmo de consumo actual hay gas para aproximadamente 60 años más. Además literatura técnica respetada reporta que se tienen otros 6,500 TPC de reservas de gas no convencional. Es decir, que tendríamos gas para 120 años. Si consideramos que hay mucho potencial por descubrir de gas convencional en muchas partes del planeta, podríamos manifestar que es posible basar la economía mundial con un energético abundante, por ende económico, más limpio en su combustión y eficiente. Para comparación la relación reservas/producción de petróleo esta en 40 a 45 años y el carbón en 120 años.

En Estados Unidos, las reservas recuperables de gas natural estimadas por el “Potencial Gas Comitee” en ese país, revelan que las mismas se han acrecentado de 1,600 TPC en 2006 a 2,074 TPC el 2008, de los cuales 618 TPC (30%) son de gas no convencional, principalmente el “Shale Gas”. Datos recientes también señalan que aproximadamente el 40% de la producción de gas viene de gas no convencional como Tight Gas, CBM Gas y Shale Gas.

Otros inventarios y estadísticas revelan que las reservas probadas en USA se han incrementado de 165 TPC el 2000 a 245 TPC el 2008, un incremento de aproximadamente 33% en 8 años, y esto con un consumo que ronda los 19 a 20 TPC/año.

Estos nuevos escenarios de producción en USA, sumados a lo previsto para importar gas de Canadá y LNG muy particularmente, han ocasionando excesos de oferta. En un país que tiene desregulación en su mercado, no resulta más que en más competitivos y mejores precios. Las estadísticas demuestran que desde hace casi dos años, los precios de referencia del gas natural en USA se encuentran en promedio entre los 4.0 a 4.5 US$/MMBTU, cuando entre los años 2005 a 2008 los mismos se mantenían en promedio alrededor de 7 a 8 US$/MMBTU, con picos que llegaron a casi 14 US$/MMBTU. Todo esto en un escenario donde en los últimos 18 meses el petróleo ha repuntado a una banda de 70 a 80 US$/bbl, con el ya conocido decoupling del precio del gas natural.

Respecto a lo anterior, nos refleja que los precios actuales del gas (casi 100% menos que entre el 2005 y 2008), están contribuyendo significativamente a una recuperación económica y productiva en USA. Gas competitivo se traslada a energía eléctrica más económica para su aparato productivo. Gas competitivo para reactivar industrias, donde muchas de ellas habían cerrado por falta de competitividad, especialmente hacia la China. Finalmente gas competitivo que esta reactivado plantas y complejos petroquímicos que habían cesado operaciones para trasladarse a otras regiones del planeta con materia prima más económica.

Serán estudios especializados y costosos los que podrán medir con algún grado de exactitud la incidencia del gas natural competitivo en la economía productiva de USA. Sin embargo, para respaldar nuestra posición, solo basta observar nueva demanda de gas en los últimos seis meses, el repunte de las acciones en Wall Street y otros índices del aparato productivo que nos señalan que un gas natural más competitivo en USA, está contribuyendo definitivamente y significativamente hacia una recuperación productiva e industrial.

La pregunta del millón, como siempre, será, si la tendencia del desarrollo del gas no convencional y la oferta de GNL a nivel mundial podrán mantener una oferta de gas natural para balancear la demanda a precios competitivos.

Nuestra impresión es que hay un punto de inflexión muy favorable hacia el desarrollo de esta a industria. Es vital que el Latinoamérica, particularmente el Caribe y Centro América se sumen a esta apuesta e incorporen el gas natural en su matriz energética.

* Actual Socio Director de Gas Energy y DI International. Fue Secretario Ejecutivo de OLADE y Ministro de Hidrocarburos de Bolivia.


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