3 de September de 2010 - Managua, Nicaragua


Tania Díaz Rivas

Con la migración ocurre en la familia una “transformación” más que una “desintegración” (Westin, 1997)

Centroamérica se caracteriza por ser una región de origen, transito y destino de población migrante. En la región tiene lugar diversos flujos migratorios: migraciones internas, migraciones transfronterizas, migraciones extra regionales cuyos principales destinos son México, Estados Unidos y; Canadá, así como también la migración intra-regional (migración sur-sur), caracterizada principalmente por el flujo de nicaragüenses hacia Costa Rica.

El resultado del estudio “Situación de niños, niñas y adolescentes que viajan no acompañados por la Región Centroamericana, caso Nicaragua 2010” es un esfuerzo coordinado entre la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) Save the Children y la Red Nicaragüense de la Sociedad Civil para las Migraciones.

La investigación hace un recorrido por las zonas fronterizas, puntos ciegos en el norte y sur de Nicaragua, así como de zonas donde se da con mayor incidencia este fenómeno.

Esta dinámica migratoria mixta comprende flujos de niños, niñas y adolescentes (NNA) que demandan protección nacional e internacional dado los factores de vulnerabilidad a los que se encuentran expuestos durante todo el proceso migratorio.

La Protección de los Derechos Humanos de los NNA



Las migraciones han asumido una configuración estructural, con causas y consecuencias múltiples, con relaciones de interdependencia entre los países involucrados.

Como señala el Instituto Interamericano del Niño, Niña y Adolescentes, tres son los escenarios que en el marco de los procesos migratorios, condicionan la vida de los NNA: a) los niños que migran junto a sus padres/familias; b) los niños que permanecen en el país de origen cuando sus familiares directos trasladan su residencia a otro país; c) los niños que migran solos, sin la compañía, de sus padres o responsables.

Según una investigación realizada en el 2005 por la Red Nicaragüense de la Sociedad Civil para las Migraciones, el 77% de los niños cuyos padres habían migrado en busca de un empleo viven con un sentimiento de tristeza, desde el momento en el que padre/madre toma la decisión de irse hasta el día que regresa. Se estima que prácticamente la mitad de los 900 mil nicaragüenses que residen en el exterior dejaron hijos e hijas en su país de origen. Estos NNA hijos de emigrantes crecen con altos niveles de vulnerabilidad y fragilidad emocional, que los obliga a una maduración precoz y que se manifiesta en muchas ocasiones en deserción escolar y embarazo temprano. Estos casos se dan en mayor número cuando es la madre quien emigra; ya que ella es la principal referente afectiva y es la figura más importante del desarrollo emocional de NNA.

Migración documentada: migración segura



Todos los hijos de los emigrantes y de los trabajadores migratorios tienen derecho a tener un nombre, el registro de su nacimiento y a tener una nacionalidad y los demás derechos reconocidos en la normativa internacional sin discriminación alguna.

Una de las principales causas de la migración irregular y la movilidad de niñez migrante no acompañada son las políticas migratorias restrictivas, las cuales cierran las fronteras, convirtiendo la irregularidad en la única alternativa para emigrar, de forma tal, que tanto mujeres, niños, niñas y adolescentes se convierten en el blanco perfecto para las redes del crimen organizado, especialmente para el tráfico de migrantes y trata de personas.

Los hallazgo de la investigación de Save the Children señalan que niños, niñas y adolescentes han viajado no acompañados y han acudido a los traficantes o coyotes para cruzar seguros, con el riesgo que los dejen abandonados en el camino.

Trabajo infantil y los flujos migratorios



Estos movimientos migratorios de NNA no acompañados también tienen como finalidad la búsqueda de mejores oportunidades de empleo, sobre todo casos de adolescentes entre los 14 y 17 años deciden emigrar no acompañados para encontrar mejores fuentes de trabajo. Según los datos de las encuestas de Trabajo Infantil y Adolescentes (ENTIA) en el año 2005, 238,827 NNA eran trabajadores activos, lo que representaba el 13.2% del total de este grupo poblacional y la Encuesta Nacional de Empleo de Noviembre 2007 reveló una PEA entre 10 y 17 años de 191,539 NNA.

Uno de los rasgos más destacados del trabajo infantil y adolescente en Nicaragua, en el “Diagnostico Fomento de una cultura de cumplimiento en materia laboral” es que para el año 2005 trabajaban en el sector informal 76% de Niños, Niñas y Adolescentes (NNA), asimismo, predomina el trabajo familiar no remunerado. En efecto, el estudio presenta que 6 de cada 10 niños, niñas y adolescentes son trabajadores no remunerados, 3 de cada 10 son asalariados y el 6,4 % trabaja por cuenta propia. La mayoría de los trabajadores infantiles no remunerados están por debajo de la edad mínima de admisión al empleo.

Por otra parte, en los resultados del estudio de Save the Children, los niños, niñas y adolescentes, manifestaron los riesgos de viajar con un coyote, debido a que la mayoría de los casos investigados mostraron cierto temor a ser entrevistados por la autoridad migratoria o policial. Contradictoriamente al coyote los niños, niñas y adolescentes consultados, lo percibieron como una necesidad para hacer realidad su “sueño migratorio”.

De acuerdo a la investigación realizada por Save the Children, las migraciones tiene rostros humanos: mujeres, hombres, niños, niñas y adolescentes que cruzan la frontera para reunirse con la familia, acceder a un empleo con mejores salarios, oportunidades de estudios; emigran para convertir en realidad su proyecto-migratorio-de vida digna. Estos rostros deberían inspirar las políticas migratorias con enfoques de seguridad nacional

Recuadro 1

“Niños no acompañados”



Según el Comité de los Derechos del Niña, niña, se entiende por “niños no acompañados” (llamados también “menores no acompañados”), de acuerdo con la definición del artículo 1 de la convención de los Derechos del Niño, los menores que están separados de ambos padres y otros parientes y no están al cuidado de un adulto al que, por ley o costumbre, incumbe esa responsabilidad.


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