24 de May de 2011 - Managua, Nicaragua


FotoTania Diaz, Gilda Sánchez

“Es verdad que se ha considerado por mucho tiempo que los objetivos económicos y sociales son distintos y a menudo compiten entre sí. Pero ésta es una dicotomía falsa. Representa una perspectiva cada vez más obsoleta en un mundo de competencia abierta basada en el conocimiento. Las empresas no funcionan aisladas de la sociedad que las rodea. De hecho, su habilidad para competir depende considerablemente de las circunstancias de los lugares donde operan.” Michael E.Porter y Mark R.Kramer 2002

Esta nueva cultura empresarial nace del propio reconocimiento de las responsabilidades que como agente económico y social la empresa tiene con su entorno, tanto por los efectos que sus compartimientos tienen en el, como por el creciente compromiso de aportar al desarrollo de los agentes con los que se relaciona. Esta es una nueva visión estratégica de competitividad basada en valores éticos.

Esta visión surge de un proceso de transformación social y económica –globalización y percepción ética de la economía y el desarrollo humano- en el que se gesta la responsabilidad social empresarial cuando se comenzó a considerar temas como: los derechos civiles de las minorías, equidad de las mujeres, la protección del ambiente, la seguridad en los lugares de trabajo, los derechos de los consumidores, entre otros. Sin embargo, es hasta en 1990 que el concepto de RSE comienza a cobrar protagonismo dentro de la sociedad global.

La empresa ya no solo vela por activos financieros, sino que surgen otros de preponderante importancia, como son: el capital humano y el capital social. El primero se refiere a las cualificaciones de los trabajadores y el segundo al entramado de relaciones entre agentes que se ponen en contacto para desarrollar una actividad, y la calidad de dichas relaciones. Por lo cual, la globalización y condiciones sociales deficitarias demandan un comportamiento empresarial más allá de lo que Milton Friedman propuso: que “el negocio del negocio es el negocio”1.

¿Qué es realmente la RSE?



Existe abundante y variada literatura referente a la Responsabilidad Social Empresarial. Sin embargo, se presentan elementos comunes que convergen de las ideas de los distintos autores y organizaciones: Fórum EMPRESA, señala que, “aunque no exista una definición única de la Responsabilidad Social Empresarial, ésta generalmente se refiere a una visión de los negocios que incorpora el respeto por los valores éticos, las personas, las comunidades y el medio ambiente. La RSE es un amplio conjunto de políticas, prácticas y programas que, integrados en la operación empresarial, soportan el proceso de toma de decisiones y son premiados por la administración, es decir, coexiste un equilibrio tanto en la dimensión social, económica y ambiental, convirtiendo a la empresa en protagonista del desarrollo de un país o región.

La RSE, más que filantropía empresarial



La concepción de la RSE como gestión integral y estratégica de los negocios nace a partir de 1990. No obstante, desde antes las empresas han practicado la filantropía como acción que es definida por la Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas (AECA) como la ayuda voluntaria, expresada en recursos económicos o de otro tipo, otorgada por las empresas a proyectos externos de carácter filantrópico y desarrollo socioeconómico (asistencia social, salud, educación, etc.).

Si bien este tipo de acciones son parte de la RSE, no son constitutivas de ella; ya que, la RSE no se limita a estos comportamientos caritativos, sino que es un conjunto de principios y prácticas de gestión integral de la empresa que considera valores éticos en su relación con las personas, la comunidad y el medio ambiente. De esta forma se concibe este modelo de comportamiento como una oportunidad estratégica de largo plazo, que va más allá del marketing social.

Los ejes de la RSE



La RSE es una nueva forma de ser empresa en la sociedad, una nueva cultura empresarial, que está relacionada con la “ciudadanía”, es decir, la manera en que una empresa convive respetuosamente con las personas y con el entorno. Definir la RSE desde los ejes que abarca permite tener una visión más clara de lo que significa, los cuales se detallan a continuación:

Foto
La concepción en materia de RSE del Instituto Ethos de Brasil, un centro de organización del conocimiento, el intercambio de experiencias sobre RSE, engloba a 7 ejes de acción social, destacándose: la gobernabilidad, que engloba valores, transparencia, equidad corporativa, cumplimiento de responsabilidades y prevención de conflictos de interés. A su vez, el público interno se refiere a los talentos humanos, conformado por accionistas, directivos, colaboradores o trabajadores.

Referente al el eje del medio ambiente, se considera el uso sostenible de los recursos naturales para reducir al mínimo el impacto negativo que la compañía produzca al medio ambiente. Proveedores, se refiere a establecer estrategias y políticas responsables con los actores que participan en la cadena productiva de la empresas y elementos claros respecto al procedimiento y forma de pago.

Por su parte, la relación con los clientes abarca todas las políticas éticas de mercadeo, precios y publicidad responsable de los productos, bienes o servicios que produce la empresa. Con la comunidad, se refiere al comportamiento responsable que la empresa debe de desarrollar con la ciudadanía, a través de la inversión social, trabajo voluntario y liderazgo social. De igual manera, la empresa debe de establecer alianzas público-privadas, tanto a nivel local como nacional.

La RSE en Latinoamérica



En América Latina el interés de las empresas en gestionar sus recursos con un enfoque de responsabilidad social ha aumentado a lo largo del tiempo. Esto se refleja en la cantidad de compañías que se han adherido a organismos que promueven este comportamiento empresarial (a nivel regional desarrollan el tema: la Red EMPRESA (Forum Empresa) y la Red regional del Consejo empresarial mundial para el desarrollo sostenible (WBSCD por sus siglas en inglés), así como la adopción de estándares internacionales de buenas prácticas.

Al respecto se observa que 118 compañías de la región se han adherido a la iniciativa del pacto mundial (Global Compact) -promovido por la ONU, basado en 10 principios relacionados con derechos humanos, trabajo, medio ambiente y corrupción-. Además, la Red de Empresa (red empresarial que promueve la RSE en América reúne a 3000 empresas de 19 países diferentes a través de las organizaciones miembros). Cerca de 500 empresas han publicado reportes en Brasil siguiendo las sugerencias del Instituto Ethos y más de de 1,400 empresas han obtenido la certificación ISO 14.001 -que expresa cómo establecer un sistema de gestión del medio ambiente efectivo-.

Por otro lado, se visualiza que las empresas que han emprendido esta forma de gestión han avanzado en algunos aspectos, principalmente en las relaciones con los trabajadores y con los usuarios y clientes, pero aún hay percepciones deficientes respecto a la toma de decisiones (gobierno corporativo) y la transparencia (corrupción). Esto en base a los resultados del estudio evaluativo de RSE en Latinoamérica realizado por Forum Empresa en 2009.

Este mismo estudio refleja que el sector industrial es el que presenta niveles altos de RSE, el sector comercio y el servicios niveles medios. Respecto al tamaño de la empresa, se observa que las grandes corresponden a niveles más elevados de RSE, las medianas a niveles bajos y las pequeñas a medios.

El nuevo rol del sector privado



En el contexto de la RSE las acciones de las empresas generan ventajas y oportunidades, no solo para ésta (como estrategia competitiva de largo plazo), sino también a todos los grupos que se relacionan con ella: trabajadores, proveedores, clientes, accionistas o inversores y la comunidad en general. De esta forma, la RSE se convierte en una herramienta alternativa para resolver algunos problemas socioeconómicos que atacan a la región, como el acceso al empleo digno, la discriminación, el trabajo infantil, la contaminación y en última instancia en coordinación con las entidades públicas y la sociedad civil promover el desarrollo de las comunidades y la disminución de la pobreza.

En este sentido, cabe la intervención del estado como facilitador de un entorno que promueva las prácticas de RSE adaptadas al contexto nacional y local de cada empresa, de forma que sus acciones puedan dar respuesta a la problemática local en la medida que engloben las expectativas de los grupos de interés. De esta forma se pretende contribuir al desarrollo del país de manera sostenible, incluso realizando prácticas socialmente responsables desde la familia para incidir en las diversas dimensiones a nivel externo.

La promoción de este tipo de prácticas responsables y el acceso a la información sobre las mismas, constituiría un incentivo para realizarlas y una distinción competitiva para quienes las realizan. La RSE apoyada por políticas estatales eficientes y enfocadas en las necesidades locales de los diferentes grupos de interés con los que la empresa interactúa, constituyen un juego de suma dos, en la que tanto la sociedad como la empresa pueden salir beneficiadas si actúan coordinadamente.

Bibliografia Consultada

1.Frase célebre del economista Milton Friendman defensor del libre mercado y galardonado con el Premio Nobel en Economía en 1976.
2.Responsabilidad Social Corporativa en América Latina: una visión empresarial. CEPAL.
3. Estudio evaluativo de RSE en Latinoamérica realizado por Forum Empresa en 2009, el cual consistio en una encuesta de percepción sobre el nivel de avance en las dimensiones más importantes de RSE a 529 ejecutivos de empresas en 15 países de Latinoamérica. Para más información al respecto ver: El estado de la Responsabilidad social empresarial bajo la mirada de ejecutivos de empresas de Latinoamérica 2009.


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