1 de July de 2006 - Managua, Nicaragua


FotoAlejandra Guido

La asociación grupo Raíces es una empresa que afilia a decena de artesanos, que provienen de distintas ramas de las artesanías y de diferentes regiones del país. Se comenzó a gestar a finales del año 1994 y pocos meses después ya estaba exportando, por su propia cuenta e iniciativa. Hoy día, es una de las empresas más reconocidas tanto dentro como fuera del país, en el campo de las artesanías.

La tienda-sede del grupo Raíces está en Masaya, a pocos metros de la Iglesia San Jerónimo, famosa porque alberga la imagen del patrono de Masaya, San Jerónimo, más conocido como “Tata Chombo” o “El doctor que todo lo cura”. La tienda reúne una gran variedad de artesanía y cerámica nacional, procedente de diversos rincones del país.

Al frente está Silvia Torrez, quien funge como Presidenta de la Asociación que nació en 1999 y que se constituyó oficialmente a partir del año 2000, una vez que se le otorgó la personería jurídica.
“Llame a una reunión a varia gente de todos lados de Nicaragua, proveedores nuestros, les hice la propuesta (de la asociación Raíces) y aceptaron, así iniciamos”, relató Torrez.

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“En el 2000 nos juntamos doce y luego se fueron juntando otros, a medida que fueron viendo que el grupo iba creciendo. Actualmente, en el 2006, somos 169 socios de distintas parte de Nicaragua. Tenemos artesanos de la piedra, cerámica, fibra vegetal, textil, barro y madera”, añadió la dirigente artesanal.

Hay artesanos asociados de Río San Juan, Mozonte, San Juan de Limay, Solentiname, Dipilto, Condega, Masaya y de Los Pueblos. Además, están “enamorando” a artesanos del Norte, de Diriamba y de otras ciudades, para crecer y seguir diversificándose como artesanos.

La experiencia, una ventaja en la empresa



En todo este proceso ha sido importante y vital el empeño, esfuerzo e iniciativa que le ha dado su presidenta y socia, desde su rica experiencia en el ramo de las artesanías. Sobre cómo adquirió esta experiencia, nos relató lo siguiente.

“Eso de la artesanía me viene de mis antepasados, de mi abuela que hacía jícaras, de mi mamá que hacía dulces, es parte del arte tangible. Esto me nace, porque me gusta mucho la artesanía y lo he estado haciendo todo este tiempo. Aunque sólo pude estudiar secundaria, con mucho trabajo y capacitación yo he experimentado y me he especializado en algunas cosas”.

“Trabajé en los años ochenta en el Ministerio de Cultura. Preparaba todo lo que era el sistema de producción, ver calidad, motivar el interés de la gente de cambiar de actitudes. Luego trabajé en el Ministerio de Industria y Comercio en la región cuarta como responsable de la pequeña industria en el área de las artesanías”, añadió.

“Trabajé organizando grupos casa por casa, me conozco a todos los artesanos de la región cuarta y de todo el país, producto de ese trabajo en los años ochenta, formé cooperativas para hacer comercialización y producción en el área de artesanía para poder exportar, para innovar, para hacer nuevos productos. La idea era que la gente se organizara para que se prepararan de cara a futuras eventualidades como ahora estamos viviendo y juntos pudiéramos exportar, que pudiéramos educarnos de cara a posibles exportaciones. Trabajé un tiempo por mi cuenta haciendo consultorías, luego comencé a trabajar con Oyanca, una empresa privada que exporta artesanía, donde tuve mucho que ver para su creación final. Yo nunca me salí del sector de las artesanías y eso es válido para la experiencia que ahora tengo”.

Aportando para crecer



Obviamente que el aporte económico de cada uno de los afiliados era un estímulo al crecimiento del capital de la empresa y a su constitución como tal. “La idea era que aportáramos mil córdobas cada quien, para generar un capital y para los gastos de la personería jurídica, de la inscripción en el registro y todo lo que tiene que ver con la asociatividad, entonces mucha gente aceptó y otros no aceptaron. En el 2000 ya teníamos nuestra personería jurídica, ya teníamos claro nuestros estatutos, nuestros reglamentos internos y ya veníamos caminando”.

Ideando para vender



Grupo Raíces recurre al ingenio e innovaciones en la búsqueda de alternativas de ventas, para promover y comercializar sus productos, lo que le ha permitido obtener resultados positivos. Una de ellas, considerada por Torrez como muy exitosa, son las exposiciones especializadas.

“Se montó la primera exposición especializada en Metrocentro, trajimos artesanos sólo de San Juan de Limay. Tuvimos unas ventas excelentes que sólo nos sobraron cuatro productos de una cantidad y variedad de productos. Esa fue la primera exposición especializada inventada para crear alternativas a las ventas locales”, recordó la Presidente de Raíces.

Las ventas a través de exposiciones especializadas no sólo se llevaron a cabo en Nicaragua sino en Centroamérica y Panamá, ése era el concepto de la asociación de cara al mercado externo. Torrez recordó que montaron una exposición que titularon “Nicaragua más que un mundo de arte”, que reunió artesanía de tres lugares: San Juan de Oriente, San Juan de Limay y Río San Juan. Fue un éxito.

“Luego montamos otras exposiciones especializadas en Costa Rica, de esta manera Grupo Raíces iba en la avanzada y presentando propuestas muy buenas, montando show, espectáculos de primera calidad, representando la cara de Nicaragua. Estas exposiciones especializadas nos salvan la vida económicamente, cuando aquí está la temporada baja, nosotros hacemos dinero en nuestro lugares”, señaló con respecto a esta estrategia de mercadeo.

Promoviendo a otros grupos



Otros de los objetivos de Grupo Raíces como empresa son las alianzas estratégicas, la promoción de otros grupos, Brindándoles alternativas para surgir, para lo cual hay una disponibilidad de fondos. Un ejemplo de esta promoción y alianzas, es el certamen sobre Dulcería montado recientemente por Grupo Raíces en Masaya, apoyándose en el MIFIC y en la Alcaldía de Masaya.

“Nosotros no tenemos nada que ver con dulcería, pero grupo Raíces tiene un fondo para promover otros grupos, he allí las alianzas estratégicas y he allí que grupos como nosotros puede ayudar a otros grupos a abrirles el camino y las mentes, en el sentido de que no sólo desde su lugarcito, o desde sus pequeñas empresas pueden hacer negocios, sino que pueden hacerlo desde experiencias como estas de los certámenes. Nosotros como grupo Raíces llamamos a las organizaciones que nos apoyen y ellos dan los premios”, refirió Torrez.

El certamen de dulcería tuvo mucha aceptación, además los medios le dieron excelente cobertura. “Los dulces, panes y rosquillas son productos que se pueden explotar y exportar dentro del rubro turístico de país. Yo me fijo en Centroamérica y Panamá y en otros países que he visitado, en cada aeropuerto hay kioscos de dulcería nacional. Aquí no tenemos eso. También en los centros comerciales de Guatemala, El Salvador, he visto que hay un kiosco de dulcería, explotan su dulcería y aquí no, pese a que la dulcería y rosquillas son productos que se consumen, son productos que se comen, que se utilizan, que se regalan”.

Sin embargo, para que tengan éxito, la Presidente del grupo Raíces señaló que los dulceros se tienen que juntar y organizar, para poder competir y que puedan en un futuro enfrentar la globalización, todo lo que va a entrar aquí con el libre comercio.

“Ellos se tienen que juntar pero alguien los tiene que dirigir, alguien tiene que empezar a cambiar las mentalidades de egoísmo porque obviamente como en todo negocio y como en todo grupo hay problemas, esos problemas se van eliminando en la propuesta que ellos van presentando. Si nosotros como grupo Raíces hemos sobrevivido más de seis años, yo creo que otros grupos pueden”.

La idea del certamen era que vean que hay problemas de empaque, de precio, calidad, presentación, producción y de imagen en aquellas empresas que ya están listas para exportar, para tener presencia en Centroamérica con sus dulces. Ellos, como organizadores, presentaron la moción de que el certamen se siga haciendo una vez al año, apoyados por el gobierno y las alcaldías.

Otro de los propósitos, explicó Torrez, está relacionado al rescate cultural. Al respecto comentó que la Dulcería Marina, ganadora del primer lugar, elabora una cajeta riquísima de pata de ganado. La procesan por semanas enteras y aseguró que “sabe divina”.

Por otro lado, el certamen ayudó también a estimular la autoestima de los concursantes, especialmente, de los ganadores. A la ganadora del segundo lugar, de apellido Barahona, el MIFIC la incorporará a un programa de acompañamiento PYME, en el que le ayudan a mejorar la imagen empresarial, el área de empaque, de presentación, de mercadeo.

La gestión, elemento importante



La gestión es considerada de mucha importancia en la sostenibilidad económica de una empresa, además que requiere de mucha perseverancia y tenacidad, sobre este elemento tan importante nos habla la presidenta de la asociación.

”Hay que gestionar, si usted no se mete a las instituciones usted no existe, porque ellos no están interesados en irte a buscar, lo hacen cuando ya ven que es un proyecto de éxito, que es un proyecto que va caminando fuertemente, como grupo Raíces que ahora tiene un nombre nacional e internacional y es un producto que se vende fácil, es difícil hacer un nombre pero cuando lo haces ya el producto se vende fácil, ya tenés poder de convocatoria”.

Todo esto se ha hecho perseverando. En Centroamérica dijo que han venido haciendo amigos y clientes. Por ejemplo, indicó que está en vías de partir a Bolivia, invitada por la embajada británica, con gastos pagados. Allá lleva sus brochure empresariales, sus tarjetas de presentación, su imagen corporativa. Además, productos y mercadería, por si surge la posibilidad de hacer negocios en Bolivia.

Perspectiva del grupo Raíces



Torrez indicó que a pesar de los éxitos alcanzados, deben seguir haciendo esfuerzos en la comercialización, con respecto a la presentación, calidad y, diseño. De allí que Grupo Raíces tiene en perspectiva fortalecer la comercialización de sus productos con miras a proyectarse al mercado internacional.

“Nosotros estamos exportando desde hace tres años, tenemos mercados seguros en Centroamérica, en Dinamarca, en Japón y clientes en tres lugares de Estados unidos. Exportamos cerámica (decorativa y utilitaria), hamacas y piedra, ésos son los productos principales. De hecho en nuestra asociación hay gente que exporta y hay gente que no exporta”.

Torrez explicó que los asociados que no exportan, se les da otro tipo de tratamiento, para que vendan en el mercado local, nacional. “Todos los años mandamos CD (con fotos de productos artesanos), a los bancos, a clientes potenciales, promoviendo esa política que consuman lo nuestro. Ya mucha gente nos compra, mucha gente nos conoce, pero ha sido una tarea fuerte”, concluyó Torrez, Presidente de la asociación grupo Raíces.

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