1 de junio de 2006 - Managua, Nicaragua


FotoJuan R. Roque / Adelmo Sandino

El primero de Mayo es un día simbólico a nivel de todo el orbe porque se conmemoran los derechos de los trabajadores. Una remuneración digna es uno de esos derechos. En Nicaragua, esta celebración estuvo saturada por la propaganda política de quienes ya han arrancado con la batería electoral. Sin embargo, ningún candidato lucio planes concretos y creíbles de cómo su posible gobierno pretende mejorar el salario de los nicaragüenses. Sólo se enfrascaron en discursos pobres en propuestas y sin ningún programa económico al respecto que fuese juzgado por el sentido crítico del electorado.

El Observador Económico, en esta edición especial pretende poner en debate el tema de los salarios, tomando en cuenta que en Nicaragua el factor de producción trabajo es un importante generador de riqueza en el país dadas las características de su economía en el uso intensivo del trabajo . A continuación se hará una breve introducción del estado actual de los salarios, seguido de un análisis de la determinación del salario mínimo y por último se presentará una serie de entrevistas que pretende agrupar el punto de vista del gobierno, sindicalistas y economistas independientes acerca de la situación global del salario.
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Hablar de salarios en Nicaragua es hablar del insuficiente desempeño de nuestra economía, pero también de la gran desigualdad de la riqueza que en ella se genera. Por un lado, el bajo nivel medio de productividad del trabajo y el alto costo unitario de las empresas en el país, resta eficiencia económica y dificulta al salario real crecer mas allá de lo que pierde por efecto de la inflación. Por otro lado, el funcionamiento de un sistema impositivo regresivo sumado a concesiones como las exoneraciones fiscales y los altos salarios en el sector público y privado propicia una desigual distribución del ingreso nacional.

Lo anterior está muy lejos de lo que pudiera ser la aplicación o el resultado de una política general de salarios integral. En el documento de discusión Políticas para el Fomento del Empleo y el Trabajo Decente en Nicaragua (OIT: febrero 2004) se propuso que “el objetivo de la política general de salarios es mejorar las condiciones de existencia de los trabajadores y sus familias y fomentar niveles crecientes de productividad y competitividad de las empresas y la economía en su conjunto, asegurando los principios de equidad vigentes en la normativa nacional e internacional”. En nuestro país hasta hoy este objetivo se cumple a medias.

Panorámica salarial: ¿Cómo están los salarios?



En términos macroeconómicos, y con datos del BCN, el salario nominal promedio nacional (4,266.21 córdobas corrientes) creció 15.73 por ciento en el 2005, 6.93 unidades porcentuales más que en el 2004. Sin embargo, este considerable crecimiento no fue lo suficiente para que este no experimentara una perdida absoluta en su poder adquisitivo. Es decir, el asalariado promedio fue asaltado por el delincuente de la inflación que fortalecido llego casi a los dos dígitos y que lo despojo de al menos 434.3 córdobas el año pasado con forme los precios aumentaban. Es por eso que en contraste, el salario real nacional (1,612.4 córdobas constantes) solamente creció 5.55 por ciento (0.31 en 2004), producto de la escalada de precios impulsada por los altos costos del petróleo.

No obstante, el salario promedio nacional cubre una canasta básica y media (153 % de cobertura). En cambio esta cobertura disminuye si la comparamos con el del salario mínimo (no oficial) observado, el cual arroja un dato de 56 % de cobertura de la canasta básica de 53 productos. A diciembre del 2005 el costo de la canasta básica, según datos del BCN fue de 2,794.83 córdobas (163.14 dólares) . El salario mínimo observado en promedio para los mismos sectores de la tabla No. 1 se ubico en un monto de 1,562.6 córdobas. Pero esta situación empeora si tomamos los salarios por debajo de la media como en el caso del sector agropecuario (31%) y gobierno central (34%) correspondiente a los empleados públicos de los magisterios y del sector salud, seguridad ciudadana, etc...

Brechas por todos lados



El sector más atractivo en Nicaragua en términos de salarios, y muy por encima del promedio general, es el sector de servicios de establecimientos financieros (véase Tabla 1). Este sector es uno de los que más crece en la economía y uno de los más lucrativos del país, pues el Spread de tasas de interés (diferencia entre la tasa activa y pasiva) es muy significativa, lo que genera grandes ganancias al sistema financiero privado del país y lo que permite absorber una parte de la PEA caracterizada por un alto-medio nivel educativo. Esto se traduce en las más altas remuneraciones, en promedio, de la escala salarial.

Muy por debajo figura el salario de los sectores productivos, el cual es 12 veces menor que en el sector financiero y muy por debajo que el promedio general. El sector agropecuario, se ha visto afectado por un sinnúmero de variables que han limitado su pleno desempeño y por tanto mejores remuneraciones (como poco o nulo acceso al crédito, carencia de tecnología y de recursos administrativos, problemas de legalidad y sobre todo de mano de obra poco cualificada) lo que ha provocado que muchos trabajadores del campo emigren a países vecinos en busca de mejores salarios (Caso de los cortadores de café hacia El Salvador).
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Pero estas marcadas diferencia se pudiera justificar con el razonamiento de que en toda economía existen estas brechas salariales. No obstante, Nicaragua excede de sobremanera la excepción a la regla, ya que por ejemplo los salarios promedios mensuales de gerentes generales superan en 44 veces a los salarios promedios en dólares del restante grupo de asalariados del país. En Centroamérica esta misma relación es de 24 en promedio .

Por otro lado, nos encontramos con el aumento de la brecha salarial que últimamente se observa entre el Sector Público en comparación al Sector Privado. En una presentación oficial del mismo gobierno se puede leer lo siguiente: “los sueldos promedios del sector publico están creciendo mas rápido que los sueldos promedios del sector privado (véase Gráfico No.1). Y agrega que “el salario promedio del sector público ya ha alcanzado y superado al promedio del sector privado” . Este fenómeno, que resulta perjudicial en opinión de algunos economistas dado que significa un costo de oportunidad (sacrificio) al trasladarse (véase la entrevista a Néstor Avendaño), recursos humanos del sector productivo al Estado por ser este más atractivo, es debido a que el salario promedio del sector público se ve inflado por los altos salarios de funcionarios público financiados por la cooperación internacional, lo cual provoca distorsiones salariales.

Así mismo, existe una gran brecha salarial entre los funcionarios de más alto nivel con respecto a los trabajadores públicos en las distintas empresas de servicios estatales. Un ejemplo penoso lo encontramos en la publicación de un periódico local citando un estudio inédito solicitado por Banco Mundial en el que se expresa: “En términos absolutos, conforme datos del INSS, a diciembre de 2003, a 98,498 empleados públicos les correspondió una retribución salarial de C5.7 millones de córdobas y a 695 funcionarios, empleados y asesores, C.9 millones. Esos C.9 millones, multiplicados por trece meses -incluyendo el decimotercero - , implican una masa salarial de C2 millones de córdobas anuales equivalente al 0.86% - casi el 1% - del PIB del año 2003”.

A nivel comparativo, Nicaragua es el país que presenta mayores rezagos en el salario mínimo respecto a sus homólogos Centroamericanos (véase grafico No. 2). En promedio, presenta el salario mínimo más bajo de la región con 85 dólares mensuales, y solo supera a Bolivia en Latinoamérica que presenta un salario mínimo promedio de 53.75 dólares. Es Chile y Costa Rica con salarios mínimos de 660 y 450 dólares respectivamente los que repuntan en la lista de salarios mínimos de Latinoamérica, por encima incluso de países como México (US$ 118.2), Argentina (US$ 200) y Brasil. (US$ 95).

Salarios Mínimos: ¿menos mínimos?



“El objetivo de la política de salarios mínimos es proteger y mejorar progresivamente la capacidad de satisfacer necesidades básicas del trabajador y su familia, considerando el salario o ingreso social aportado por el Estado y teniendo en cuenta los factores de competitividad de la economía” (OIT: op cit).

Hasta hoy, la negociación del salario mínimo es objeto de interminables discusiones entre los sectores que representan la comisión tripartita: Gobiernos, Empresarios y Sindicatos. De un extremo están los Sindicatos que argumentan que los incrementos en el salario mínimo no son lo suficiente para cubrir con el costo de una canasta básica. En medio, el Gobierno argumenta que el salario mínimo debe de responder a incrementos cautelosos para no generar inflación y desajustes en el programa con el FMI. Del otro extremo, la Empresa Privada plantea que los niveles de productividad y los altos precios dificultan aumentar los salarios a las exigencias de los sindicatos. Pero en una cosa si están de acuerdo (Gobiernos y Sindicatos): la canasta básica debe ser reestructurada.

Después de la consulta que hicimos a los diferentes sectores mencionados, el conflicto surge a partir de la aplicación del arto. 7 de la ley 129 de salario mínimo, que establece las atribuciones de la comisión nacional de salario mínimo y que dice textualmente en su numeral 1: “Fijar el salario mínimo, de conformidad con el Artículo 1 de la presente Ley, en base a un porcentaje del valor de la canasta básica de 53 productos que satisfagan las necesidades mínimas de subsistencia de una familia promedio”.
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Según palabras del Ministro del Trabajo Virgilio Gurdián, con respecto al Arto. 7 existe una confusión de lo que significa la cobertura de la canasta básica al referirse que: “Acordémonos que también nosotros (Gobierno) tenemos la percepción y la concepción de que (el costo) una canasta puede ser compartida por dos elementos de una familia y no que una canasta deba ser cubierta por un cabeza de familia; talvez allí puede haber una pequeña laguna […]” y agrega: “[…] esta cobertura se refiere no sólo al salario mínimo de una persona, sino que hay dos miembros de la familia que trabajan y juntos completan la canasta básica”. Este argumento es ampliamente compartido por el gobierno y la empresa privada, quienes además se apoyan en que el salario mínimo observado supera al salario mínimo legal, permitiendo una mayor cobertura a la canasta básica. A saber en el 2005 fue 50.1 por ciento del salario mínimo legal y 56 por ciento del salario mínimo promedio observado al final del año.

Para marzo del 2006 el salario mínimo se incremento en promedio general 12.4% (9.9 por ciento de crecimiento en 2005) (véase Tabla No. 2). Este es el resultado de las ultimas negociaciones donde se calculo, como siempre se ha hecho, en base a los cambios porcentuales en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), lo que llanamente significa que la negociación persigue solo el mantenimiento, no tanto exitoso, del salario real mínimo de los trabajadores con el fin de “…asegurar al trabajador y su familia un mínimo de bienestar compatible con la dignidad humana.” (Arto. 1 Ley Salarios Mínimos).

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