5 de julio de 2002 - Managua, Nicaragua


FotoKattya Sedó


Bañados en pilas de cuentas por cobrar, los empresarios persiguen desesperados a sus deudores buscando una forma de obtener liquidez. Sin embargo, ajeno para muchos e incierto para otros, el factoraje financiero, “factoring” o descuento de facturas a cambio de efectivo, podría convertirse en una inyección alternativa, que puede ayudar a sanar los deprimidos estados financieros y brindar un mayor dinamismo y liquidez a las empresas.

Mientras en muchos de los países de la región es una actividad que va cobrando mayor fuerza, en Nicaragua todavía se mantiene como una actividad en pañales y rodeada de perjuicios.

De acuerdo con Eduardo Belli, Presidente de BDF Factoring, en Nicaragua aún existe la idea que los clientes acuden al descuento de facturas porque están en una mala situación financiera, cuando en realidad se trata de una actividad que podría aumentar la rentabilidad de la empresa. “El cliente puede estar en una excelente situación financiera pero necesita, para efectos de oportunidad, hacer un buen negocio y rápido. La razón del tiempo es muy importante y en finanzas el tiempo se traduce en un costo”, explica Belli.

En opinión de Ernesto Conrado, Gerente General de Afinsa Factoring, la falta de acceso a crédito bancario en Nicaragua representa un grave problema para las empresas, especialmente las medianas y pequeñas, muchas de las cuales tienen muy buenos clientes, razón por la cual el factoraje viene a satisfacer esta necesidad

Los malos financieros



Mauricio Pierson, Gerente General de Credifactor, asegura que uno de los graves problemas que afrontan las empresas es que en ocasiones sus clientes se tardan mucho en pagar sus cuentas, lo cual crea cierta falta de dinamismo y crecimiento a las empresas que las estanca. “Muchas empresas tienen muchas cuentas por cobrar muy buenas, que les quitan liquidez para el manejo de sus negocios”, comenta Pierson.

Según Pierson, en Nicaragua existen empresas que cuentan con una excelente cartera, pero que por procesos internos de la misma empresa tienen sus períodos de pago de treinta, sesenta y hasta noventa días.

Aún cuando puedan existir excelentes compradores o excelentes vendedores, aseguró Belli por su parte, muchas veces se tienen muy malos financieros, que no saben cobrar o no saben crear planes atractivos de crédito para sus clientes.

En pañales



La actividad del factoraje ha venido cobrando cada vez más fuerza en América Latina y en la región. En Panamá existen aproximadamente 10 empresas de factoraje financiero y en Costa Rica existen 40.

El factoraje en el mundo se ha más que duplicado en los últimos diez años e, inclusive, muchos bancos cuentan con departamentos enteros de factoraje.

En Nicaragua el factoraje financiero empezó a funcionar en 1998. Hasta el momento existen tres empresas especializadas en el servicio de factoraje. BDF Factoring fundada en 1998, Afinsa Factoring, fundada también en 1998 como parte del grupo Investa, y Credifactor, fundada en abril de 2000.

Para sus operaciones, las empresas se financian con recursos propios y con líneas de crédito de distintos bancos. Credifactor está además abriendo sus fuentes de financiamiento y próximamente estará participando con una emisión de acciones preferentes a través de la Bolsa de Valores de Nicaragua.

Zapatero a tus zapatos



Según los especialistas en el tema del factoraje, uno de los grandes beneficios que se desprenden de esta actividad tiene que ver con la especialización, donde son las empresas de factoraje las que se especializan en realizar las labores de cobranza, lo que permite a las empresas dedicarse y especializarse en sus propios negocios en lugar de andar correteando a sus deudores, con todos los costos que esto implica.

“En Nicaragua tenemos un dicho: zapatero a tu zapato”, comenta Conrado, para agregar que “las empresas a veces pierden mucho tiempo en labores de cobranza”.

“Es muy diferente cuando le manda la carta el mismo vendedor de por favor págueme, a cuando le manda la misma carta una empresa que está especializada en cobranzas. La empresa una vez con su factura ya se puede olvidar de eso. Nosotros somos sus cobradores”, explica Conrado.

¿Qué es el factoraje?



Conocido también como factoring, el factoraje es un mecanismo de financiamiento a corto plazo mediante el cual una empresa o persona física con actividad empresarial vende sus cuentas por cobrar vigentes a una empresa de factoraje. Esta empresa, a cambio de una comisión y presentación de ciertos documentos, facilita efectivo en un período de tiempo que puede variar entre 48 y 72 horas.

En Nicaragua se descuenta hasta el 80 por ciento del valor de la factura. Luego se paga la totalidad una vez cobrada efectivamente la factura al comprador.

El mínimo de línea de crédito que se otorga anda alrededor de mil y dos mil dólares, monto que podría dividirse en varias facturas.

El factoraje es considerado una figura muy poco conocida en Nicaragua y actualmente no existe una legislación al respecto. Producto de esta deficiencia en la legislación, el único tipo de factoraje que se ha podido desarrollar es el factoraje con recurso, en el cual, la empresa vendedora que endosa la factura al ente financiero no se libera completamente del riesgo. Es por esto que, ante una situación de no pago por parte del comprador, la empresa de factoraje recurre nuevamente a la empresa vendedora.

Los requerimientos son: el acta de constitución de la sociedad, estados financieros recientes, estados de cuentas bancarias de los últimos meses, el poder general de las personas que firman la letra de cambio y un documento de aceptación o carta irrevocable de pago por factoraje.

Los beneficios del factoraje



*Proporciona liquidez
*Nivela flujos de efectivo en caso de ventas estacionales
*Reduce el apalancamiento financiero
*Permite aprovechar descuentos de proveedores y descuentos por compras en grandes volúmenes.
*Permite aumentar el volumen de las ventas al tener posibilidades de dar condiciones de pago a plazo a los clientes
*Permite alargar los plazos de créditos a los clientes, lo que constituye una herramienta para mercadear los productos o servicios.
*Racionaliza el riesgo de pérdidas en cuentas por cobrar
*Disminuye costos en áreas de crédito y cobranza
*Otorga una mayor formalidad a la cobranza
*Permite la especialización mediante la cual, las empresas pueden dedicarse al desarrollo de sus propios negocios

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