17 de agosto de 2006 - Managua, Nicaragua
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¿Es válido fotocopiar?
Jessica López Mendoza*La plástica es un arte con una característica muy especial, por el hecho que la obra es única, a excepción de las seriadas como el grabado, escultura de molde y serigrafía. Esta peculiaridad de la obra plástica, en muchas ocasiones permite que autores inescrupulosos se dediquen a plagiar obras de grandes maestros, a fin de obtener un pago. No cabe duda que dicha imitación no es igual, pues una obra plástica por mucho talento que se posea, en la realidad no va hacer copiada exactamente, y si acaso se aproximó, los peritos (críticos de arte calificados) podrán descubrir si es o no de tal autor. El plagio o copia de una obra es, en principio, carente de todo reconocimiento artístico, por tocar aspectos netamente éticos que conllevan a una inmoralidad artística. Es importante en el ámbito de los derechos de autor estar claros del significado de las siguientes palabras: plagio, copia o estudio de una obra visual, sobre todo para poder valorar la posibilidad de determinar en qué momento se cae en cualquiera de estas significaciones, que pudiesen dar lugar a repercusiones jurídicas diferentes y vinculantes a un delito, que a veces ni siquiera sabemos si lo estamos cometiendo. Primeramente el PLAGIO: “en derecho romano, el hurto de hijos o esclavos ajenos para servirse de ellos como propios... en países anglosajones, como reminiscencia de la vieja concepción romana, el secuestro o rapto de niños con la idea de exigir un rescate en metálico/ en materia de propiedad literaria, científica o artística, la copia o imitación que no confiesa el modelo o el autor seguido” (Diccionario Jurídico Elemental de Cabanellas). IMITAR: hacer [una cosa] a semejanza de otra; tomarla como modelo...” (Diccionario Lengua Española Vox). COPIA: “el traslado fiel de cualquier escrito. Toda copia legalizada de un documento público hace fe...” (Diccionario jurídico elemental de Cabanellas). COPIA: “Imitación servil del estilo o de las obras de un escritor o artista. Reproducción exacta de una obra artística...” (Diccionario Lengua Española Vox). Ante estas definiciones y llevadas a la realidad, una obra plagiada en el sentido ético no puede obtener mérito alguno, desde el punto de vista del derecho de autor es una violación directa al derecho moral de paternidad, divulgación y reproducción. Agravado en muchas ocasiones porque dichas “imitaciones”, ya sea bien o mal logradas técnicamente, no se le ha transmitido la impronta personalidad de su verdadero autor, pues el nuevo “autor” de la obra similar no podrá ostentar la cualidad de autor, pues se le tipifica como “plagiador” o “copión”. En la Ley de Derechos de Autor no se tipifica la figura del plagio, pero es una acción vinculante a la acción de reproducir ilegalmente una obra sin el consentimiento de su autor, dañando directamente en principio sus derechos morales. No puede existir autor que autorice un plagio o copia de su obra por otro persona, en todo caso se espera que el coleccionista o consumidor de bienes culturales solicite directamente al creador le realice una imitación de una obra de su autoría. Tristemente este deformación humana de copiar lo ajeno, sobre todo en el ámbito artístico, se presenta aunque parezca increíble en el mismo gremio de creadores, pero para ello existen maneras de combatirlas y es en principio tomar en cuenta las siguientes recomendaciones: a) Los bocetos de las obras pictóricas deberán ser guardados ordenadamente, b) Fotografiar las fases más importantes de la obra en proceso de creación, c) Fotografiar la obra final y hacer una reseña cronológica del proceso creativo, d) Descubrirte cuáles son tus características propias al momento de pintar (tipo de color predominante, pinceles más utilizados, líneas pictóricas más frecuentes en tus cuadros, entre otros aspectos). Por otra parte existen otros aspectos muy complejos en las obras visuales y es el exceso de influjo de un estilo de un autor sobre otro creador, esta actividad en el léxico creativo se le llama cotidianamente “influencia pictórica”. No cabe duda que hay algo de cierto en ello, pero el problema se presenta cuando el autor en un gran porcentaje imita repetidamente un estilo de otro creador, y no pone limites a esa influencia estilística del otro. Si bien es cierto que no existe autor que no esté influenciado o enriquecido de otro autor, los grandes maestros sobresalieron cuando se dieron cuenta que podían sobrepasar esa influencia y dar rienda suelta a su propias creaciones y estilos, además que gracias a los consumidores de obras es que se depuran los artistas, pues quedará firme aquel que traspase ese posible impasse o etapa pictórica de todo creador. Al respecto, he de recomendar que si se está en una etapa de estudio sobre determinada técnica o escuela pictórica, en dicha obra se reivindique que es una obra del autor original y firmada por el que realiza un estudio sobre la misma, pues lo inadecuado sería firmarla como si fuese verdaderamente del autor aprendiz de un estilo preciso. El plagio es realmente un mal endémico, que tiene sus raíces en la carencia de una visión ética del arte, éste destruye la esencia espiritual de la obra y el cúmulo de destrucción crea una esfera de mediocridad creativa, y una mente carente de creatividad poco se desarrollará. La creatividad del ser humano es el motor intrínseco del alma que le permite al hombre sobrepasar los obstáculos y solucionar las necesidades nuevas de su propio ser, pero para la misma alma se requiere de una fuerte dosis de ética. La Fotocopia: ¿Una necesidad real?La reproducción reprografíca, conocida comúnmente como fotocopia, es un uso casi generalizado en nuestro país y se haya contemplado dentro de los límites o excepciones de la Ley de Derecho de Autor, en el arto. 33 y dice en su parte conducente: “Está permitida, sin autorización del autor, la reproducción por medio de la reprografia y para fines de enseñanza, de artículos aislados publicados en la prensa, de extractos cortos de una obra, siempre que una y otra hayan sido publicados, a condición de que esa reproducción se efectué en establecimientos de enseñanza y no se persiga un fin directo o indirectamente comercial y se realice en la medida justificada...”. Entremos a analizar este artículo para encontrar su verdadero sentido. Primero: Se permite fotocopiar un fragmento sin necesidad de solicitar el permiso del autor del libro, es razonable porque por cada extracto es imposible solicitar permiso para fotocopiarlo, en vista que el autor puede ser extranjero o nacional, pero no esté tan cerca como para hacerlo. Segundo: ¿En qué casos voy a fotocopiar un fragmento o extracto de una obra?, solamente para fines de enseñanza. Detengámonos en esta frase y analícese que el articulo es claro en decir: “extractos cortos”. El articulo no dice en ningún momento, que usted está autorizado a fotocopiar uno, dos, cinco capítulos de un libro e inclusive toda la obra y delimita ¿para que? – la enseñanza-. Tercero: También delimita el territorio de la fotocopia y expresa que se deberá efectuar en “establecimientos de enseñanza”, es decir dentro de centros educativos y no fuera de éstos. Es claro afirmar que las empresas de fotocopia fuera del territorio de los centros de enseñanzas no están autorizadas a sacar copias de obras protegidas por el derecho de autor y cae IPSO FACTO en delito. Cuarto: “... y no se persiga un fin directo o indirectamente comercial...” Esta frase remarca el carácter no lucrativo de la fotocopia, por ende, no se puede hablar que los centros de fotocopia fuera de los recintos educativos no llevan un lucro, por el contrario asienta más su carácter mercantil. Pero con esto no se justifica que las empresas mercantiles que “utilizan” los centros educativos sean sin fines de lucro. El espíritu que pretende dar esta disposición radica en la manera de lo posible, la fotocopia únicamente sea para referencia, pie de nota, fuente, o reseña de un determinado asunto, así como facilitarle al estudiante ciertos textos (fragmentos) de algunas obras muy escasas, y no mas bien la institucionalización dentro de los centros educativos de la fotocopia, bajo el argumento que los libros son inaccesibles por sus altos costos, contra argumentando, expreso que los altos costos de los libros en parte son una consecuencia de la falta de políticas de Estado a la cultura, la desmotivación de invertir en obras por las pérdidas económicas que sufren las casas editoras por fotocopia y para ello cito un estudio realizado en España, donde los expertos determinaron que “en 1988 se estimó que por lo menos 300 mil millones de páginas de obras protegidas se fotocopiaban cada año en el mundo entero, a un promedio de 200 páginas por libro, es decir que anualmente se fotocopian 1,500 millones de libros y esto ha aumentado debido a la proliferación de las fotocopiadoras a nivel mundial...” Sólo en España, se estima que la pérdida económica no fue menos que los 45,000 millones de pesetas anuales, sin incluir los 4 millones 280 mil dólares, que en concepto de derecho de autor debieron ser distribuidos entre los titulares de las obras fotocopiadas. Como consecuencia de esto, el tiraje de libros científico-técnico disminuyó de 8,663 en 1970 a 3,000 en 1990, que trae como consecuencia el empobrecimiento y deterioro cultural de nuestra sociedad. (Mónica Torres Consultor SIECA/OMPI). Si se toma como ejemplo que un estudiante universitario de universidades Privadas en Nicaragua, en un cálculo conservador, gasta en concepto de cigarrillos, refrescos, bebidas gaseosas y espirituosas, comida rápida, cines, diversión nocturna, entre otras, un promedio de 300 córdobas mensuales, que en un año significa 3,600 córdobas (al cambio paralelo son US$ 244 dólares), suficiente para comprar tres libros de US$ 80 dólares cada uno, por año. Querido lector: ¿Es justificable seguir argumentando que es imposible comprar un libro?, ¿Sabe usted cuántas horas invierte un escritor para ofrecerle a usted más conocimientos y cuánto invierte en tiempo, energía, consultas bibliográficas y compras de otros libros, para hacer una obra nueva?, ¿Qué pasaría si dejaran de escribir los inventores, los filósofos, los autores de las diferentes profesiones?. Y concluyo, querido lector, con un eslogan publicitario de una casa editorial nacional: ¿Usted cree que la educación es cara, pruebe el precio de la ignorancia?. * Asesora Legal del INEC, Consultora en Derechos de Autor. Comentarios Comentar |
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