9 de August de 2007 - Managua, Nicaragua


FotoIvonne Acevedo

El tema del salario mínimo cobró bríos este año, luego de aprobarse un aumento del 18 por ciento –bajo la protesta del sector privado—y que la Asamblea Nacional (AN) aprobara la Reforma de la Ley de Salario Mínimo (Ley 129), con la que se introdujeron cambios significativos en el cuerpo general y específico de la ley reguladora.

Son los primeros pasos, las reformas establecen el carácter obligatorio para convocar cada seis meses a la Comisión del Salario Mínimo, conformada por el Gobierno, un representante de los sindicatos y; un representante de los empleadores.

De acuerdo a las nuevas “reglas del juego”, los futuros incrementos salariales se adoptarán, cuando dos de los tres integrantes estén de acuerdo, es decir, con el voto del gobierno y de los sindicatos. Este ejercicio se hará cada seis meses y se calculará basándose en el costo de la canasta básica de 53 productos.

El nuevo marco jurídico del salario mínimo, que se desprende de las reformas, ha provocado fuertes debates en el seno de la sociedad civil y principalmente entre las partes involucradas.

Por un lado, están aquellos a favor de las reformas que argumentan que un incremento considerable cada seis meses garantiza el ingreso digno para los trabajadores menos calificados y promueve el crecimiento económico.

En la otra cara de la moneda, están los que alegan que estas medidas tendrán repercusiones sobre el empleo y la competitividad de las empresas. Al respecto, cabe señalar que el 82 por ciento de la fuerza laboral nicaragüense, está empleada en micro y pequeñas empresas, donde trabajan entre una a veinte personas.

De acuerdo a los resultados de la Encuesta de Empleo 2005, el 67.7 de la población económicamente activa en Nicaragua –estimada en 2.2 millones—respondió que ganaba menos del valor de la canasta de 53 productos. Además, 24.2% señaló que ganaba menos del salario mínimo correspondiente a esa fecha.

Dos caras de la moneda



Al consultarle sobre las nuevas “reglas del juego”, relacionadas al salario mínimo, José Adán Aguerri, Presidente de la Cámara de Comercio de Nicaragua (CACONIC), afirmó que “en esta ley no se tomó en cuenta a la parte empleadora, por lo que el producto no fue resultado del consenso.”

Con respecto al ajuste del salario cada seis meses, Aguerri planteó que “las empresas, al igual que las cuentas nacionales, trabajan sobre presupuestos anuales, por lo que las revisiones del salario mínimo deben ser anuales y no cada seis meses”.

Por otro lado, Róger Barrantes, Secretario General de la Central Sandinista de Trabajadores José Benito Escobar (CST), señaló que “la ley no llena por completo las expectativas, pero si es un avance a favor de los trabajadores, pues deja claro que no solamente se deben de cubrir las necesidades mínimas en términos de alimentación, sino que abarca la seguridad social, bienes materiales y recreación, mediante el ajuste semestral del salario mínimo”.

Tanto Barrantes como Aguerri, afirman que el mecanismo tripartito que se establece para la fijación del salario mínimo (Gobierno, Empleadores y Sindicalistas), no ha sido efectivo. Barrantes afirma que en los últimos 16 años el consenso ha sido únicamente entre el gobierno y los empresarios, y ahora con esta ley se beneficiará a los trabajadores.

Aguerri, al respecto, señaló que al final el que toma la decisión es el gobierno, y en dependencia de las inclinaciones de éste se favorece al sector trabajador o empleador, indicando el factor político característico de estas negociaciones.

Salarios, Inflación y Canasta Básica


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El establecimiento del salario mínimo está en dependencia de variables como la inflación y el precio de la canasta básica. Al tomar en consideración la inflación, el deterioro del poder adquisitivo nominal y las mejoras de productividad para fijar el incremento del salario mínimo, las estimaciones del crecimiento de la economía se tienen que realizar. De lo contrario, podrían producirse consecuencias negativas para la estabilidad económica del país.

Considerando que el crecimiento económico de Nicaragua ha sido moderado, 3.2% entre el 2002-2006, los mecanismos de fijación del salario mínimo deben tener soporte técnico, es decir, análisis económicos que permitan que los incrementos sean congruentes con la capacidad productiva del país, ya que una economía con fuerte crecimiento aumenta la demanda de trabajo.

El incremento del salario mínimo que se estableció en el mes de marzo del 2006 fue de 12.4%, pero de ese período a abril del corriente año se ha deteriorado el poder de compra de los trabajadores, pues la tasa de inflación en ese período fue de 10.9%. De igual manera, la canasta básica de 53 productos ha registrado incrementos significativos que menoscaban la capacidad adquisitiva de la población.

Con respecto a los efectos que se podría generar sobre la economía, Barrantes afirma que “no se va a crear una ola inflacionaria ni un desequilibrio macroeconómico, pues al recuperar semestralmente la pérdida del poder adquisitivo, los trabajadores podrán comprar los bienes y servicios que producen los empresarios.”

Uno de los procedimientos contemplados para fijar el incremento del salario mínimo es con base en la tasa de devaluación acumulada y a la inflación acumulada, para ajustarlo al que tiene el mayor porcentaje acumulado. De esta manera y tomando en cuenta que en Nicaragua la inflación de los últimos años supera la tasa de deslizamiento acumulada, un incremento en el salario mínimo basado en variaciones del IPC, podría provocar presiones inflacionarias adicionales e impactar en el empleo sí el incremento no está acorde con la productividad.

La explicación de este comportamiento radica en que al aumentar el salario mínimo se está aumentando el costo de contratar a los trabajadores que lo reciben, que son las personas con baja calificación. Debido a que el salario está fijado por encima de la productividad, a las empresas no les conviene contratarlos.

Asimismo, otro elemento a tomar en cuenta es el precio de la canasta básica ya que la Ley estipula que se debe fijar con base en la canasta de 53 productos, ante esto Barrantes hace énfasis que se debe de considerar que “… la canasta básica está obsoleta, pues corresponde a un período de guerra y los ítems que la integran deben de reajustarse.”

Para Nicaragua la canasta básica presenta un desfase de dos décadas, ya que fue establecida en el año 1988, época de guerra y racionamiento, y diseñada para una familia integrada por 6 personas (el promedio de número de miembros en un hogar en la época).

Teóricamente, la canasta básica se basa en un grupo de alimentos básicos con cantidades suficientes para satisfacer las necesidades mínimas energéticas de una familia. Sin embargo, después de dos décadas, se ha valorado que ésta no contiene los requerimientos nutricionales necesarios para la dieta familiar, pues la FAO estipula que la ingesta per cápita debe corresponder a 2,279 kilocalorías diarias, valor superior al contemplado por la canasta vigente .

Hoy día, las necesidades de la población y la coyuntura actual son distintas, por lo que es necesario ajustar los volúmenes de los productos de la canasta básica, tomando en consideración los patrones de consumo actual y el tamaño promedio de la familia que es de 5.1 personas (CEPAL, 2001), para garantizar la seguridad mínima alimentaria de la población.

La tabla 2 presenta la cobertura de la canasta básica en los diversos sectores de la economía, el salario mínimo promedio para el año 2006 cubrió en un 48% la canasta básica, y con el aumento del 18% que entró en vigencia el primero de junio, este valor pasó a 54%. Pero el sector agropecuario, que presenta el menor de los salarios mínimos legales, tiene una cobertura de la canasta básica rural (la cual contiene 20 productos) del 74%.

Duras realidades


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El mercado laboral de Nicaragua presenta características particulares que limitan el desarrollo de la Nación, entre éstas sobresale el elevado porcentaje de la población económicamente activa inserta en el sector informal. Investigaciones de FIDEG han reflejado que la PEA para el año 2005 fue de 59.1%, de los cuales 59% están en subempleo y 75 % en el sector informal.

En tanto, la Encuesta de Empleo, correspondiente al 2005, refiere que el 63.3 por ciento de la PEA está incorporada al sector informal; mientras 31.8% en el subempleo visible e invisible.

Las y los trabajadores incorporados en el mercado informal como cuentapropistas no cuentan con un contrato laboral, por lo que no se benefician de estas medidas al encontrarse fuera del alcance de las regulaciones.

La condición actual de la economía nacional no permite estabilidad laboral, sino que las personas se las ingenian para permanecer en el mercado laboral a través de una movilidad en las actividades que desarrollan. Esto significa que la economía nicaragüense está fundamentada en la fuerza laboral cuyo valor no es reconocido por el mercado.

La falta de cultura empresarial en las unidades productivas es otro elemento que incide negativamente en el aumento de la productividad y de la competitividad. Por tanto, la inversión juega un papel determinante para mejorar la estructura del mercado laboral. Se necesitan de mayores niveles de inversión privada y pública en términos de educación técnica y superior para crear mano de obra especializada y competitiva, e inversiones en transferencias tecnológicas y en infraestructura.

Según Aguerri, en las discusiones del salario mínimo no se toman en cuenta elementos de productividad ni competitividad, “Nicaragua desde la década de los noventa únicamente ha tenido un incremento del 0.08% de productividad, por lo que los incrementos del salario mínimo deben ajustarse a la realidad económica de la nación.”

Encuesta con cifras novedosas



Para que Nicaragua logre aumentos en la productividad y por tanto en el crecimiento y desarrollo económico, se necesitan profundas reformas en el mercado laboral. Al respecto, es condición indispensable la mejoría en la calidad de la educación para formar mano de obra calificada, atraer inversión productiva y así mejorar el nivel de vida de la población.

Si el salario mínimo crece en una proporción más elevada que la productividad del trabajo, cabe la posibilidad de que no se pueda financiar este incremento y se produzca desempleo entre los trabajadores menos calificados o menor dinamismo para la creación de empleos. Esto ocurre porque con lo que producen en promedio los trabajadores no alcanza para cubrir los costos salariales.

Según datos de la EMNV 2005, el mayor porcentaje de las personas ocupadas de 10 años y más son trabajadores no calificados, seguido por trabajadores del sector primario (14.1%) y del sector terciario (14.3%); las personas más calificadas y que ocupan puestos de dirección no se ven afectadas por este tipo de medidas.

Salario Mínimo en CA



Guatemala
El salario mínimo se fija una vez al año con base en la tasa de inflación anual del IPC. El salario se fija para actividades agrícolas y no agrícolas.

El Salvador
El salario mínimo se fija basado en función de la tasa de inflación (IPC) de la canasta básica, a la índole de la labor, a los diferentes sistemas de remuneración, a las distintas zonas de producción. La canasta básica urbana tiene 12 productos y la rural 10.

Honduras
La base del incremento del salario mínimo es la tasa de inflación de los precios de la canasta de alimentos del IPC, más el componente de transporte de la misma canasta. Usualmente el gobierno fija el incremento por la falta de consenso entre las partes.

Costa Rica
El salario mínimo se establece a partir del 1 de enero de cada año, con base en las modalidades de cada trabajo, las condiciones de cada región y de cada actividad intelectual, industrial, comercial, ganadera o agrícola.


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