30 de August de 2003 - Managua, Nicaragua


Arnoldo J. Martínez

La primera tarjeta de crédito la emitió Western Union en 1914 a sus clientes preferidos, quienes obtenían por medio de ella una serie de servicios especiales y el pago diferido libre de cargo. Pero la primera tarjeta de crédito aceptada por diferentes establecimientos comerciales fue emitida por Diners Club hasta en 1951. Esta tarjeta fue emitida a 200 clientes para su uso en 27 restaurantes de Nueva York.

Desde entonces, la industria de las tarjetas de crédito ha crecido casi logarítmicamente, se ha convertido en un negocio altamente competitivo, y ha evolucionado tecnológicamente a la par de la era informática. En el 2002, sólo los Estados Unidos llegó a tener 1.43 mil millones de tarjetas de crédito. Las principales marcas de tarjetas de crédito - Visa, MasterCard y American Express - innovan constantemente para mantener y, si es posible, aumentar su participación de mercado. En términos tecnológicos, la industria ha aprovechado y hasta promovido los avances informáticos, de telecomunicación y de manejo de datos.

Pero después de un poco más de 50 años de su popularización, las tarjetas de crédito están siendo cuestionadas. Algunos afirman que el “dinero plástico” es un mal que promueve el consumo innecesario y la proliferación del endeudamiento. Otros aseguran que es un instrumento financiero accesible y útil que contribuye a desarrollar el historial crediticio de su portador. No obstante, aunque las tarjetas de crédito tienen sus ventajas y desventajas,considero que su valor depende del tipo de tarjetahabiente, el uso que éste le da a las mismas, y de la naturaleza y las condiciones financieras de las tarjetas.

Antes que todo, el tarjetahabiente debe contar con el dinero o, por lo menos, la capacidad de pagar a corto plazo lo adquirido con la tarjeta. La tarjeta no es un sustituto del dinero, es simplemente un mecanismo que facilita el uso de un crédito el cual debe estar debidamente respaldado. No utilice las tarjetas para sustituir dinero que no tiene o que no llegará a tener. Pero si tiene el dinero, ¿por qué usar la tarjeta? Sencillo, por las ventajas de la misma.

Ahora bien, si tiene el dinero para pagar lo que consume, utilice la tarjeta siempre y cuando pague la totalidad de lo consumido. Si no tiene la totalidad del dinero pero sí cuenta con la capacidad para pagarlo a plazo, utilice la tarjeta y pague su saldo en un corto plazo. En este caso, pague siempre más que el mínimo reflejado en el estado de cuenta. El mínimo es usualmente entre el 2% y el 5% del saldo. Si usted sólo paga el mínimo cada mes y sigue haciendo uso de la tarjeta, el saldo se convertirá casi en una deuda permanente de mediano y largo plazo.

Aunque ahora existe una amplia variedad de tarjetas de crédito, es importante que el tarjetahabiente que cuente con tarjetas de crédito de consumo las utilice de manera ordenada y para tal fin. La forma más fácil de tener un control de las tarjetas de crédito es teniendo no más de dos, de las cuales el tarjetahabiente utilice una constantemente y otra en caso de emergencia. Además, es muy útil guardar todos los vouchers que firma y destruirlos una vez que los haya cotejado con los estados de cuenta mensuales, los cuales también debe guardar por lo menos durante un año. No adquiera con la tarjeta bienes y servicios que pueden ser obtenidos de manera más planificada a un menor costo con fondos propios o un préstamo personal o de otro tipo según la necesidad. Antes de obtener o aceptar una tarjeta, averigüe bien los términos financieros, condiciones legales y beneficios de las diversas alternativas.

En fin, las tarjetas de crédito sí son útiles y convenientes. Pero reitero que la utilidad y conveniencia de las mismas depende del tipo de tarjetahabiente, el uso que éste le da a las mismas, y de la naturaleza y las condiciones financieras de las tarjetas.


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