30 de enero de 2004 - Managua, Nicaragua


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Teresa Montealegre de Medrano,
Gerente General del Banco Caley Dagnall



Una ejecutiva que renunció a una carrera prominente en el país de las oportunidades para venir a forjar sus propios sueños en la tierra que la vio nacer. Y una mujer que resalta su vocación de servir y ayudar a la gente, la cual, en su opinión, no se contradice con su ocupación en el sector de la banca.

Montealegre explica de manera pausada y siempre sonriente que le gusta servir y tener contacto con la gente. Nunca había soñado con ser banquera. Es más, estudió para ser asistente médica y en ello trabajó cerca de cuatro años en Miami, a donde su familia se había mudado cuando tenía 14 años de edad.

“Lo que más me gusta es el poder servir y ayudar a la gente. Tuve mucho que ver con las personas de la tercera edad, pues a diferencia de los niños, a quienes se les da mucha atención,
cariño y ternura, son más olvidadas, y ellos también necesitan ternura, compañía y atención”, recalcó.

Los primeros pinitos dentro de la banca



Su inserción al mundo de la banca fue más por casualidad que por convicción. “Por petición de mi esposo, quien me sugirió que encontrara una ocupación a la cual le tuviera que dedicar menos tiempo para poder dedicarme más a mi casa y a mi familia, renuncié a mi ocupación como asistente médica”, recordó.

Estuvo trabajando como recepcionista en un banco y, a las dos semanas, fue ascendida a asistente del presidente de la institución. Así comenzó una carrera que solo le ha traído éxitos y reconocimiento y que la ubica como una de las ejecutivas destacadas del país.

A pesar de que a simple vista no hay una relación afín entre trabajar en el sector de la salud y el sector bancario, Montealegre
asegura que sí lo hay. En ambos casos, advierte, se tiene que ver con personas a quienes hay que solucionarles y aliviarles problemas, quienes requieren de atención y servicio. “Es muy agradable encontrarse clientes que están agradecidos con nosotros
porque el banco ha creído en ellos y les ha dado apoyo para solucionar sus problemas financieros”, señaló la ejecutiva
con un dejo de orgullo en su voz.

En 1990, mientras se encuentra de vacaciones por primera vez en Nicaragua, desde que se había radicado en Miami, decidió regresarse a vivir a su país natal. “Cuando regresé a Nicaragua no se qué me tocó el corazón. Me enamoré. Tuve un reencuentro con mis raíces y con mi país. Al regresar a Miami tomé la decisión de regresarme a vivir a Nicaragua y en ello conté con el apoyo de mi familia”, explicó.

A su regreso, en 1991, trabajó en el banco Mercantil por tres años. Luego trabajó un par de meses como periodista y Vice Gerente General del periódico La Tribuna. Fue allí que descubrió que su pasión verdadera era la banca, por lo que aceptó la invitación a trabajar como consultor externo del Banco Nicaragüense de Industria y Comercio, Banic.

Desde 1995 está vinculada al Banco Caley Dagnall, del cual es Gerente General desde febrero del 2000.

Considera que su amor por el trabajo y su independencia es la que la ha llevado hasta donde está ahora. Cursó estudios de banca y finanzas a la par con su trabajo en el First American Internacional Bank de Miami y, en 1999, realizó una maestría en Gerencia Empresarial en la Universidad Thomas More de Managua.

Montealegre se considera una mujer romántica, apasionada de la poesía desde que su padre la inducía a leer poemas cuando era niña. Utiliza parte de su tiempo libre a pintar y a escribir versos, y no ve lejano el día que su antología sea publicada.


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