31 de octubre de 2007 - Managua, Nicaragua


FotoMaría Rosa Renzi*

Es cierto que la globalización, la ideología y los paradigmas juegan un papel esencial en la creación de regímenes comerciales, porque eso es lo que ha venido imponiéndose en el marco del Consenso de Washington. Una receta para todos igual, sin considerar las particularidades del país y su población y condicionando las políticas del Sur, cuando el Norte no ha aplicado las mismas recetas para su desarrollo (subsidios a la producción primaria, por ej., aranceles disfrazados a productos, etc.).

Lo que hemos analizado en la región en lo que va de las décadas 90 y 2000 es que la economía de la región es tan abierta como Europa y los países asiáticos. Sin embargo, la apertura económica y las políticas macroeconómicas ayudaron a mejorar el panorama financiero y fiscal, pero con muy pobres resultados en materia de desarrollo de las personas y de las capacidades económicas y productivas del país. No es tan claro que haya efectivamente ampliación del comercio en términos de destinos y diversificación productiva.

Tres sectores dinámicos: maquila, turismo y remesas. Todos ellos con implicancias económicas, pero también sociales que no son tomados en cuenta cuando se toman decisiones y se formulan las políticas públicas. A modo de ejemplo, me ha impresionado leer en un periódico local que una joven nicaragüense, graduada en Ciencias Sociales, está en estado grave de salud por haber intentado entrar de manera ilegal a los EE.UU. después de haber pagado a los coyotes US$ 6,500. Este es apenas un caso aislado que llega a la opinión publica. Entonces la pregunta es: Integración y globalización en esos términos, ¿a quién beneficia?

La entrada masiva al mercado mundial de países con todo el poderío económico que tienen, como China e India, principalmente para CA, constituye más amenazas que oportunidades. ¿Cómo podría Nicaragua enfrentar los niveles de productividad y competitividad de esos dos mercados?, ¿Están listos los y las productoras, particularmente de la micro y pequeña empresa que representan el 80% del empleo del sector y el 40% del PIB nacional?

Es claro que los acuerdos de libre comercio llevan implícitas algunas trampas que implican costos para los países más pobres y menos desarrollados. El menor espacio para el manejo y administración de las políticas públicas, lleva a incentivos perversos para el capital humano. Por ejemplo, el costo que se traslada a la mano de obra (salarios bajos, escasas prestaciones sociales, extensión de las jornadas laborales, limitantes para la organización sindical, entre otras) son las variables que este tipo de empresas utiliza para lograr condiciones de competitividad y acceder a los mercados del norte. Es decir, la economía y sus recursos nacionales son la plataforma que permite introducir los productos de estos capitales (IED) en los mercados consumidores. Según un estudio del BID, la exoneración de impuestos otorgada a empresas de Zona Franca equivale al 4% del PIB de Nicaragua.

Las brechas que enfrenta Centroamérica hoy son mucho más pronunciadas que hace 20 ó 30 años. Por ejemplo, el PIB per cápita de Nicaragua era en 1975 el 35% del PIB per cápita de los EE.UU., mientras que en el 2006 fue del 8%. ¿Cómo puede repensarse a la región para avanzar de una manera sostenible en la reducción de las brechas de equidad entre los países y al interior de los mismos?.

No hay posibilidades de crecer y lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) con los actuales niveles de desigualdad y donde las mujeres enfrentan los mayores obstáculos, porque no tienen acceso a propiedad, activos productivos, financiamiento, asistencia técnica, por supuesto poca o nula participación en los espacios de toma de decisión y en definitiva, no se las ve como sujetos de derechos.

TLC y espacios de negociación



Del proceso de negociación del CAFTA y las lecciones aprendidas útiles para procesos similares futuros, destacan:

* Considerar las asimetrías como punto de partida de las negociaciones, es un factor clave para evitar la profundización de las brechas entre los países parte de los acuerdos.

•La interlocución de los actores económicos y sociales en el proceso de negociación de los gobiernos, es otro factor relevante pues en definitiva es la población y los actores económicos quienes ponen en práctica los acuerdos que surgen de los procesos de apertura económica.

En ese sentido, todo TLC debería de tener un marco de intencionalidades y para ello deberían de hacerse los estudios previos para ver cómo dichos acuerdos pueden potenciar las capacidades de la población o la deteriora aun más.

Pareciera que el proceso de negociación gobierno - sector privado, tuvo sus elementos positivos. Sin embargo, la pregunta es: ¿cuáles fueron los grupos del sector privado que sienten que sí fueron tomados en cuenta en las negociaciones?.

Lamentablemente, la falta de organizaciones gremiales beligerantes, sobre todo en el sector de micro y pequeña producción, hizo que estos grupos económicos no tuvieran a tiempo la información necesaria como para reflexionar y opinar sobre las implicancias en su área de trabajo.

Según una reflexión del CCSICA Nicaragua, en la mesa agropecuaria que se formó para la negociación del CAFTA, el 90% eran grandes productores de arroz, lácteos, azúcar. Fueron más estructuras para validar el proceso de negociación, sin que realmente hubiere un proceso real de consulta.

Por otra parte, es claro reconocer que cuanto más alto es el nivel de la discusión técnica (como son los TLC y lo será el AdA), se requieren de capacidades técnicas especializadas que el sector privado no tiene y por tanto, esto plantea otro desafió hacia el futuro de ver cómo se apoya la generación de conocimientos y habilidades en técnicas de negociación para que la presencia del sector privado sea propositiva y no un obstáculo como se ve su participación cuando se trata de procesos de negociación gubernamental que tienen plazos bien definidos.

No obstante lo anterior, es justo también reconocer que los funcionarios del gobierno de Nicaragua dieron espacios que los diferencia de los otros países. La agenda de las negociaciones trató de proteger a los grupos o sectores productivos que requieren de un plazo más largo para readecuarse al nuevo contexto nacional, regional y mundial.

En ese sentido, las flexibilizaciones para las reglas de origen para insumos del sector textil, el establecimiento de los plazos más largos para la liberalización del maíz, entre otros, son medidas positivas.

Sin embargo, éstas tuvieron como contraparte los compromisos que debieron otorgarse en materia de propiedad intelectual y derechos de los inversionistas que van mas allá de los que se viene pactando a nivel mundial. Ello y las debilitadas capacidades institucionales, está dando lugar a un proceso de inversión depredador de recursos naturales y humanos. Atentando con los dos capitales centrales de cualquier sociedad. Por tanto, la pregunta aquí es ¿cuáles son las perspectivas a mediano y largo plazo, para que el país pueda revertir estas medidas o acciones que limitan su capacidad de desarrollo a futuro?

Sectores ganadores o perdedores: Un estudio realizado por MIFIC, con apoyo de ISS y PNUD, concluye que los impactos del CAFTA en el crecimiento del PIB pueden ser modestos con 0.2% anual, sin mayores cambios en la pobreza y distribución. Esto es así porque en la práctica la economía de Nicaragua ya estaba abierta antes de la negociación con Estados Unidos.

El estudio concluye que debido a la baja productividad del sector productor de granos básicos, es previsible que sea desfavorablemente impactado por el CAFTA. Para contrarrestar esta situación, debería de experimentar una transformación tecnológica sustancial o la movilidad de los trabajadores hacia otras actividades.

La pregunta válida aquí es la siguiente: ¿Es eso posible cuando la base de producción agrícola en el país descansa en un gran número de unidades de producción agropecuarias pequeña?. Es obvia la respuesta.

Entonces, se necesitan de políticas públicas que atiendan de manera particular al sector productor de los granos básicos, propiciando condiciones de productividad y mayor valor agregado, acceso a los mercados, elementos que pueden incidir en el desarrollo local.

Otros sectores perdedores según el estudio son: pesca, ramas industriales de producción para el mercado interno y la construcción. Los sectores beneficiados son café y producción animal.

El impacto potencial de las nuevas cuotas de acceso al mercado USA para productos agropecuarios de exportación, podrían derivar en una situación de mejoramiento de la economía, pero con un impacto modesto.

Al final, el estudio concluye que los resultados positivos del CAFTA no se podrán ver a corto plazo por la simple existencia del tratado. Estos mas bien dependerán del alcance y efectividad de las medidas complementarias en lo macroeconómico y en las políticas estructurales orientadas a mejorar la productividad y aumentar el acervo de capital humano.

Impacto desde perspectiva de género



Si bien estas proyecciones de posibles impactos en los sectores económicos son importantes, creo que falta profundizar el conocimiento de dichos impactos desde la perspectiva de género, pues la estructura del mercado laboral y el acceso a los recursos productivos está altamente segmentado en la sociedad y por tanto, la efectividad de las políticas dependerá de cuánto las necesidades particulares de los grupos sociales relevantes para la producción y el funcionamiento económico del país, son tomados en cuenta.

Esto es relevante porque según las proyecciones a mediano plazo, la industria de maquila en Nicaragua con el tratamiento preferencial otorgado, tiende a concentrar su dinamismo en esa actividad productiva. Por su importancia en la generación de empleo, mayoritariamente femenino, y las ventas al exterior.

Las proyecciones sobre la implementación del CAFTA muestran que las exportaciones brutas de Zona Franca podrían alcanzar los US$ 2,000 millones en el 2011, es decir, duplicar su nivel en sólo seis años, con una tasa de crecimiento promedio anual del 8%.

Por la rigidez de los salarios en Nicaragua, el impacto sería a través de una mayor absorción de mano de obra. Crecimiento esperado 2.3% promedio anual entre 2006-2010 y 5.5% entre 2011 y 2012. Se estima que el empleo en este sector pasaría de 62,000 en el 2004 a casi 500,000 en el 2010 y 2 millones en el 2012.

Ahora bien, la otra cara de estas cifras son: el nivel de salario real de las y los trabajadores, la baja protección social, las condiciones del modelo depredador de la fuerza de trabajo, particularmente de las mujeres. Según el estudio, las trabajadoras mujeres no calificadas serían las más beneficiadas por esta expansión del empleo. La pregunta para concluir es: ¿Será posible que estas mujeres salgan de la pobreza bajo este esquema de producción?.

* Síntesis de ponencia presentada en el Foro-seminario: “La Economía Política de CAFTA-DR y ALBA”, co-patrocinado por MIFIC y UNRISD.


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