6 de diciembre de 2007 - Managua, Nicaragua


FotoIvonne Acevedo

El Gobierno de Nicaragua ha programado para el próximo año, un paquete de C$330 millones, para atender la emergencia y los daños causados por el huracán “Félix” y el invierno extraordinario que afectó gran parte del territorio nacional.

Esas cifras, que provienen de recursos presupuestarios y extra presupuestarios, resultan insuficientes para atender el período de post emergencia, ya que se estima que el costo de la reconstrucción asciende a US$ 292.3 millones, casi 45 veces más de lo que se está destinando vía presupuesto el próximo año, dejando claro que la catástrofe supera la capacidad financiera del Estado.

El Coordinador Residente del Sistema de las Naciones Unidas, Alfredo Missair, en una entrevista concedida a El Observador Económico, reiteró que Naciones Unidas ha emitido un llamamiento internacional (Flash Appeal) por US$ 39.5 millones para atender a una población de 100 mil habitantes en un plazo de 6 meses, tiempo durante el cual se desarrollarán acciones de salud, educación, recuperación temprana, cultivos, viviendas, entre otros.

Del monto solicitado, el diplomático confirmó que se han logrado recoger alrededor de US$ 9.5 millones, provenientes de países como Noruega, Suecia, Finlandia, Canadá y Brasil, entre otros.

El Sistema de las Naciones Unidas está apoyando al gobierno central mediante una oficina activa en Bilwi y Bluefields, donde convergen PMA, UNICEF y PNUD; antes tenía 10 personas pero ahora hay 25 que apoyan las actividades de entrega a las comunidades priorizadas. Se ha creado un UNETE RAAN (United Nations Emergency Team), coordinado por un especialista en emergencia que trabaja junto al gobierno de la RAAN, expllicó Missair.

Con relación a los mecanismos de distribución de la ayuda, indicó que el gobierno cuenta con el Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (SINAPRED) y el Comité Regional de Emergencia (CODE). La principal fuerza gubernamental la constituyen las autoridades autónomas de la RAAN, ya que ellos tienen el liderazgo político y operativo de todas las actividades que se están realizando.

Sin embargo, a pesar de la ayuda recibida y de los esfuerzos por responder de manera más eficiente a la emergencia, las consecuencias del huracán trascienden la capacidad logística, económica y humana, para satisfacer las necesidades básicas de la población afectada.

Nuevamente la naturaleza se ha ensañado con la población nicaragüense. Esta vez bajo el nombre de Félix, dejando una estela de sufrimiento no sólo para las 190 mil personas afectadas, sino para toda una región que ya estaba sumida en la pobreza y el abandono.

Las pérdidas humanas son irreparables y las condiciones de vida en las que han quedado los sobrevivientes de este desastre son infrahumanas porque carecen de las condiciones básicas como agua potable, techo, alimentos, etc.

Los efectos del huracán tendrán repercusiones en el largo plazo sobre el desarrollo socioeconómico de Nicaragua, ya que para lograr la reactivación tanto de la economía regional como nacional, se necesita de capital, primeramente para cubrir la emergencia y, luego, inversiones para la infraestructura económica.

Alto costo ambiental


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La biodiversidad de la Costa Caribe de Nicaragua, particularmente de la RAAN, proporciona una serie de beneficios sociales y económicos para el país, pero principalmente para las comunidades, al brindarles medios de subsistencia y suministro de materia prima para la producción de bienes. Su pérdida, además de generar deterioro ambiental, se traduce en altos costos económicos por la afectación que tiene en la calidad de vida.

De acuerdo con el Coordinador Forestal de Rainforest Alliance, Sergio Sánchez, el huracán dejó consecuencias devastadoras en el sector forestal. Las cifras preliminares indican que 1.6 millones de hectáreas de bosques latifoliados y pinares fueron afectados. Esto equivale a 16,000 Km2, es decir casi dos veces la extensión del Lago Cocibolca. Esto ha generado que las comunidades indígenas que se habían organizado para crear un plan de manejo y lograr la certificación, actualmente se encuentren en un estado de vulnerabilidad.

Sin embargo, Sánchez asegura que las estimaciones más precisas llevan a concluir que por la condición de los diferentes ecosistemas forestales, las pérdidas netas de bosques productivos son menores y se pueden aproximar a una afectación grave de 250,000 hectáreas de bosques productivos latifoliados cerrados y menos de 80,000 hectáreas de bosques de pinos y sabanas de pinos.

Ante este escenario, el especialista Sánchez plantea que se debe cambiar el modelo productivo forestal que se basa en los bosques naturales, por uno que se sustente en los bosques plantados, sin que ello implique no continuar con el manejo del bosque, pues gran parte está afectado gravemente y se requieren muchos años para su recuperación.

Por su parte, el Representante del PNUD, Missair, agregó que la región afectada es la más rica en diversidad étnica y natural, por lo que el desastre ha puesto en riesgo la sobrevivencia de sus habitantes. El huracán afectó el valor económico del bosque, el cual es irremplazable pues se pierde un productor de oxígeno que se puede negociar hoy día como bonos de carbono en los mercados internacionales de derechos de emisiones.

Ante la posibilidad de vender oxígeno, Sánchez plantea que existen programas mundiales que trabajan el tema. Los principales contaminadores son EE.UU., Europa, Japón, China, los cuales aportan recursos a los fondos mundiales para la conservación, la biodiversidad y a instituciones financieras como el BID, BCIE, GEF, entre otros.

Con respecto a la cuantificación del valor económico de los bosques, Sánchez expresa que están en proceso de elaboración de un estudio, pero los datos iniciales señalan que una hectárea de plantación puede generar un ingreso de US$ 120,000 dólares después de 20 años, lo cual significa un valor presente de US$ 14,000 dólares. De acuerdo con estos cálculos, las 1.6 millones de hectáreas afectadas equivalen a pérdidas potenciales de hasta US$ 192 mil millones o US$ 22.4 mil millones en valor presente.

Tanto Missair como Sánchez señalan que uno de los peligros más relevantes que atenta contra la región son las altas probabilidades de que ocurran incendios forestales en el mediano plazo, por lo que se elaboró un plan con apoyo coordinado de la FAO y MARENA para desplegar 175 brigadas de 10 personas cada una, para mitigar y prevenir potenciales desastres en una serie de comunidades.

Aumenta inseguridad alimentaria



Una de las principales consecuencias del desastre natural es la amenaza sobre forma de vida de los habitantes. Esto disminuye sus activos y pone en riesgo la sobrevivencia la población.

Los ríos están cargados de sedimentos que arrastraron las lluvias y el viento, contaminando las fuentes de agua e impidiendo la realización de actividades pesqueras. Además los habitantes perdieron sus herramientas y sus medios de producción.

Este desastre generará sobre la región y comunidades afectadas un impacto económico relacionado con el cambio en las condiciones de vida de los hogares afectados, particularmente a los cambios que pueden ocurrir en los niveles de consumo y de productividad de los activos.
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Missair expresa que la pérdida del 96% de las cosechas incrementará la inseguridad alimentaria por la destrucción de las cosechas y la inaccesibilidad, esto resulta grave, ya que actualmente 60% de la población presenta desnutrición crónica.

Además, el huracán Félix produjo destrucción total o parcial de viviendas, edificios, instalaciones, equipamientos y medios de transporte, entre otros. También figuran en esta lista los daños de los sistemas de saneamiento y los cultivos listos para la cosecha. Por su parte, los efectos indirectos comprenden los impactos que resultan de daños diversos, por ejemplo el causado por la destrucción de 500 kilómetros de carretera, interrumpiéndose la comunicación y el acceso a las comunidades.

En el corto plazo, el daño en la infraestructura constituye uno de los principales obstáculos para realizar operaciones de rescate y dificulta el acceso a alimento y agua. En el largo plazo, además de la falta de acceso a servicios básicos, se deriva el aumento de los costos de producción; mientras más remota e inaccesible es la región, más altos son los costos de transporte para comerciar productos.

Hasta el momento los datos oficiales preliminares indican que hay: 33 mil 687 familias afectadas (198 mil 069 personas), 133 pobladores desaparecidos; 102 muertos, de ellos 67 identificados, 35 no identificados; 136 rescatados y 350 localidades afectadas.

El reto del gobierno central y regional, cooperantes y la población de la RAAN, es ejecutar un plan para la región que vincule directamente a las comunidades, respetando la cultura indígena y forma de vida.

La devastación originada permitió visualizar las condiciones en que viven y en las que han quedado las comunidades indígenas. Sea cual sea el plan estratégico a ejecutar, las autoridades deben de estar conscientes de que la única manera de generar cambio y promover el desarrollo es mediante la inclusión de la población del Caribe, pues al fin y al cabo ellos son los que día a día se enfrentan a esa realidad.

Más lluvias, más daños ...



Durante los meses de septiembre y octubre Nicaragua ha sido afectada por el Huracán Félix, las ondas tropicales 35 y 36, centros de baja presión que incidieron en el Caribe nicaragüense, en Occidente y la región Central.

Como resultado de estos fenómenos naturales, se han contabilizado 37,287 familias afectadas, 216 mil personas, de ellos, se reportan 109 fallecidos; 135 desaparecidos, de los cuales 102 de la RAAN.

De acuerdo con el Informe presentado al día 19 de Octubre por las autoridades, los daños por las lluvias Félix y post-Félix son:

• Municipios afectados: 46 (hay 153 en Nicaragua)
• Localidades: 537
• Infraestructura: 22 mil casas destruidas y semidestruidas.
• Sector productivo: 150 mil manzanas de diferentes cultivos.
• Sector ganadero: 45 mil cabezas de todo tipo
• Bosques: 680 mil hectáreas;
• Red vial: 3,000 kilómetros de caminos de todo tipo, de los cuales están identificados 1,410 de áreas productivas.
• Monto de reconstrucción: US$ 392 millones aproximadamente.


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