10 de December de 2007 - Managua, Nicaragua


FotoRaúl I. Suárez

Probablemente, nadie se imaginaba en la década de los noventa que detrás de los procesos de privatización de las empresas estatales había toda una justificación teórica, desarrollada recientemente en aquel entonces, con el objeto de regular estos mecanismos para garantizar su eficiencia social.

Y seguramente, menos lo creerían ahora, después que los nicaragüenses hemos contemplado los resultados del proceso de adjudicación de las carteras de los bancos quebrados durante la crisis 2000–2001. Sin embargo, los ganadores del Premio Nobel en Economía de este año han dado testimonio con su trabajo de que, al menos en teoría, estos eventos pueden ser beneficiosos para la sociedad.

Este año, el premio del Banco de Suecia en memoria de Alfred Nobel en Ciencias Económicas, fue para Leonid Hurwicz, Eric S. Maskin y Roger B. Myerson, por “haber sentado los fundamentos de la teoría del diseño de mecanismos”. A primera vista, este aporte científico parece ser complicado, pero en realidad es simple y puede ser aplicado a muchos casos prácticos, desde la regulación de las utilidades y las subastas de bienes, hasta mecanismos electorales.

El mismo Maskin, al ser entrevistado sobre la principal aplicación de su aporte, respondió días atrás: “Bueno, probablemente el ejemplo más dramático en años recientes sean las subastas en los procesos de descentralización”.

Supongamos que el propietario de un bien de alto valor (digamos un gobierno) desea venderlo y se presentan un determinado número de oferentes (llamémosles inversionistas), si existe información asimétrica entre lo que quiere el vendedor y lo que quiere el comprador o compradores, puede darse el caso que el mecanismo de subasta no asigne eficientemente los recursos y se den pérdidas sociales que no optimicen el resultado de la transacción.

La clave para resolver este problema está en diseñar un mecanismo que garantice la eficiencia, tomando en cuenta las asimetrías de la información. El área que estudia el diseño de estos mecanismos se llama "Teoría del diseño de mecanismos" y corresponde a la Microeconomía ªTeórica.

Generalmente este mecanismo es una subasta, por tanto el secreto está en diseñar una subasta que obligue a las partes a revelar la mayor cantidad de información posible. Cuando el vendedor sabe qué capacidad de pago tienen los compradores, entonces puede fijar el precio acorde a la misma y obtener un rendimiento más alto de la venta del bien. Si por el contrario, el vendedor no conoce esta capacidad, el precio puede fijarse muy por debajo del máximo posible, provocando con esto una pérdida implícita para el vendedor.
Foto

Los procesos de privatización son importantes en este respecto. Si el Estado no procura obtener el máximo precio posible, quien pierde es toda la sociedad, pues recibe menos ingresos y, por tanto, realiza un gasto público menor que afecta directamente a aquellos que se hubieran podido beneficiar de los mayores ingresos. Justamente, éste fue el dilema en los noventa durante el proceso de privatización de las empresas públicas y, posteriormente, durante la venta de las carteras de los bancos quebrados durante la crisis financiera de los años 2000 y 2001.

En ambos procesos, las medidas de un correcto diseño de mecanismos no fueron tomadas ni adoptadas. En los años noventa probablemente porque eran muy recientes y en la crisis financiera –quizás-- porque habían demasiados intereses de por medio. Sea como sea, las privatizaciones han sido criticadas por no haber vendido las empresas estatales en su verdadero valor y la mala venta de las carteras bancarias ocasionó perdidas sociales al Estado, con la consecuente emisión de los Certificados Negociables de Inversión (CENIS) que aumentaron la deuda pública.

Sin duda, nuestra sociedad perdió en ambos procesos. Los beneficios sociales pudieron haber sido mayores si se hubieran usado mecanismos idóneos, libres de nepotismos, intereses personales y políticos. Ahora que estos aportes han sido laureados y que la mayoría de los economistas los conocen, al ser parte básica de los cursos de doctorado actuales, podemos albergar las esperanzas de que en el próxima oportunidad que al país se le presente para vender un activo de alto valor, obtendrá el mayor rendimiento posible.

* Estudiante de Economía, UNAN-Managua.


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